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El Exilio de la Villana - Capítulo 30

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Capítulo 30: Capitulo 16: Citas (para nada) de la realeza

—Buenos días Príncipe

—Buenos días

—Buenos días Príncipe

—Hola, buenos días

Todo el ambiente en el castillo de Barthog era normal, saludos tranquilos y más que nada, una especie de naturalidad generacional, no había habido problemas desde lo que pasó en el enfrentamiento entre Pabellyon, fuera de ello, lo demás era claramente una sorpresa y más que nada, a la gente le gustaba por el hecho de que mucho tiempo antes no pasaban cosas interesantes… intrigantes e incluso de interés cotidiano… ni en el mismo castillo se salvaban de eso.

—Entrenador, buenos días

—Hola

Era claro que como dije, en el castillo no se salvaban, menos el Príncipe pues claro, de algún bendito modo, los soldados se habían enterado lo que pasó en la fiesta de aniversario. De ahí ese saludo cortante.

En un principio nadie se creería que Tyler, el Caballero Santo arriesgaría su título y honor por una mujer… pero todos sabiendo las pruebas de lo que era y es Amarilis, les dejó muy en claro que nadie estaría dispuesto a perder a semejante mujer, menos una que derrotó a otro Caballero Santo más experimentado que el que tenían…

Ahí sí lo entendían y claro, lo dejarían en paz, menos al sujeto que provocó eso…

—Veo que aún les duele lo que pasó

—No los culpe, mi Reina, debe saber que es el orgullo entre hombres lo que hace una amistad o compañerismo— dijo uno de sus acompañantes

El séquito con la Reina misma, estaban en el pasillo algo lejos de la zona de entrenamiento, en un área donde podía verse la zona de entrenamiento.

—Lo entiendo, pero… bueno, no es como si las mujeres no hicieran lo mismo, la diferencia es que nosotras somos más frías nada más

—¿Solo eso?— preguntó alguien detrás de ella

La Reina miró furtivamente a quien dijo eso y para su sorpresa era Amarilis, ella había llegado de la nada y se colocó en el medio de aquel pequeño grupo.

—¿Cuándo llegaste?— preguntó tratando de no sonar sorprendida

—Hace un momento — respondió ella tranquilamente—, vengo a ver a su hijo, con su permiso

Se inclinó y después se fue por el pasillo.

—¿Por qué no me dijeron?

—Solo apareció, en serio solo apareció

Después todos quisieron ver de lejos que iba a pasar… hasta que ella, mientras el Príncipe estaba sosteniendo su espada y concentrado en un muñeco de paja… le dio una patada en el costado que lo tiró al suelo.

—¿!Que demonios¡?

Los demás soldados miraron eso deteniéndose.

—¿Tienes derecho a recriminar lo que te acabo de hacer?— preguntó ella con una mirada filosa y una expresión seria con su abanico tapándole la boca

—…

—Responde— ordenó

—… No, no lo tengo

—… Bien, toma

Le dijo y entregó un sobre, él lo tomó.

—Te espero el día libre por la tarde en la pastelería nueva— dijo Amarilis —, ya que no te atreviste a disculparte conmigo creo que tomaré la iniciativa de hacértelo hacer a la fuerza, adiós

Dio media vuelta y camino, pero él se levantó demasiado rápido.

—! ¡Espera! ¡¿Esto está bien!?— preguntó gritándolo fuertemente

Amarilis se detuvo y extendió su abanico para darse aire en el rostro.

—… ¿Vas a comportarte nuevamente como un idiota en una ocasión parecída esa?— preguntó con esa mirada filosa y si, esperando una respuesta

—… No, no lo volveré a hacer— dijo decidido y como una disculpa, además de una promesa hacia ella

—Entonces está bien, no tardes y no me decepciones otra vez

Y ahora sí se fue mientras él se quedó de pie.

Amarilis apareció nuevamente ante la Reina.

»Termine mis asuntos, con su permiso

—Adelante…

Después de irse por una esquina, la Reina por momentos únicos de su vida no se había movido tan rápido en ir a un lado sin que eso fuera algo urgente o de interés para ella. Pero solo se detuvo a centímetros de su hijo…

—Lo arruinas, le daré el Reino a tu primo tercero, es el peor candidato posible

—…

Pero el Príncipe le enseñó parte del sobre, ahí decía algo.

Para la Reina:

“Es cosa de él y mía, ¿Puede hacerme el bendito favor de no meterse, querida y soberana Reina?”

—…

—…

Ella solo se fue de ahí y él se quedó pensando al respecto.

Ese mismo día en la tarde, ahora Amarilis estaba con Kyrla y Ámbar.

—Me sorprende que Milly quisiera nuestra ayuda, ¿Va a pasar algo bueno?— preguntó Ámbar inocente y claro, sin saber el por qué

—Va a pasar, pero prefiero que te enteres después a que yo te lo diga

—¿Por qué?

—Solo por que si

—… Bueno, aunque siento que no me gustará

«Para nada» pensó Amarilis

Era la primera vez que Kyrla conocía el cuarto donde Amarilis se quedaba a dormir, claro que nunca había estado en uno, respetaba la privacidad…, Así que…, esa mirada nerviosa y tímida de estar en un lugar así… era extraña.

—¿Pasa algo Kyrla? Te veo rara

—¿Eh? No, no nada solo…, nunca esperé que me invitaras aquí, ya que es tu habitación y respeto la privacidad

—Eres una amiga mía y necesito tu ayuda, no hay nada más que no te permita venir aquí

—… Gracias— dijo Kyrla con una sonrisa y ruborizada

—Por cierto, si quieren esconderse de alguien o algo así, pueden hacerlo, siento que es el lugar más seguro por obvias razones

—Gracias

—Claro

—Bien, continuemos entonces

Adelantando las cosas ya para ese día y momento…, no se le ocurrió mejor forma de irse que caminando directamente entre los pasillos aún con alumnos y profesores.

—Tengo que ir a mi casa a un asunto familiar, creo que después entenderá la situación por qué si la sigo ahora…, alguien que estoy mirando no evitará decirlo— dijo Amarilis al director mientras miraba a la secretaria que igual estaba siendo ofendida por eso

—…

—Entiendo, puede ir, pero, ¿Podría hacerme el favor de hacer un poco de tiempo después? Quiero hablar con usted si me lo permite

—Claro, así será, con su permiso

Ella volvió al camino ante la mirada molesta de la secretaría y la sonrisa del director como si mirase a un amigo.

De cabello esponjoso rizado, un vestido lo bastante agraciado y hermoso como para que todo mundo dudase si realmente era la salvaje Amarilis u otra persona, más con ese maquillaje a placer que le quedaba justamente para dar un toque cortes y deslumbrante.

Claro que iba sola, claro que nadie dejaba de verla… y claro que Tyler estaría en el pasillo caminando hacia su habitación e inevitablemente encontrarse con ella… solo Amarilis no se detuvo, incluso pasó a un lado de él tranquilamente, mientras esté se estaba muriendo por decirle algo a ella…, pero al notar la indiferencia total de su prometida “no oficial”…, sabía que solo lo arruinaría más.

Casi todos estaban tratando de entender lo que ella quería hacer, ¿Por qué? Por qué nunca se esperaron que alguien que siempre se vestía de manera casual y sin importarle como se viera ante todo aquel que la mirase…, ahora los hiciera dudar mucho.

Ella simplemente se subió a un carruaje simple (para no perder el estilo de siempre) y se fue.

—Ah, ya se fue— dijo Stone—, quería verla para reírme de ella, pero veo que no llegué

—Es increíble que alguien así se vea tan… diferente — dijo Tyler pues el primero llegó poco después con él—, ¿Habrá algún evento privado?

Algunos alumnos estaban alrededor hablando igual sobre eso.

—¿Que no te dijo? Invitó al Príncipe Vinley a una cita— dijo Stone como si no fuera nada—, dijo que él pagará todo en esa pastelería famosa

—…

—…

—…

—…

Absolutamente nadie dijo nada, todo mundo escuchó cada palabra de una manera tan atenta que…, mirando nuevamente esa perspectiva…, entendían.

—¿Por qué lo sabes tú?— preguntó Tyler apenas saliendo de la impresión

—Me lo dijo ayer…, ¿A ti no?

Y la mirada de Tyler le dijo la respuesta.

»Oh vaya, amigo…, creo que…, me voy por aquí

Dijo y se fue caminando tratando de evitar próximamente las miradas que le lanzarían por saber eso.

Incluso sintió en la espalda ya una aún más fuerte de lo esperado…, al voltear solo vio algo que le dio miedo por primera vez en su vida.

Ámbar estaba mirándolo con unos ojos de muerte hacia él y una intensidad que estaba casi a la par con la de Amarilis, pero era más directa que la de la otra…

»Vaya…realmente no le dijo a nadie… ¿Lo hizo para molestarme?

Solo decidió seguir adelante, el daño ya estaba hecho.

Adelantando las cosas de manera normal.

Para las personas normales, los Príncipes deben mostrar cierto aire de superioridad, siempre dependiendo del estado de humor en el que se encuentren, hay como siempre de diferentes tipos y formas.

Los cordiales.

Los amables.

Los engreídos.

Orgullosos.

Envidiosos e incluso los Germofobicos.

Y los de siempre, los nobles de casta grande.

La manera en la que se comportan siempre depende del tipo de cosas que querían, o del tipo de educación que se les daban, incluso a aquellos que tenían que ser algo que no querían ser, solo para llegar a dónde querían estar.

El Príncipe Vinley no era la excepción, criado de la mejor manera, tal cual su versión original, tal cual sus objetivos, ambiciones y forma de ser… hasta que llegó ella y los tiró, derrumbó todo lo que pensaba de una manera en la que inconscientemente sabía que si iba a hacerlo, ella estaría en medio de todo.

Incluso dejando de lado el peligro de la Santa Kyrla, pues sus anteriores contactos fueron rotos por qué sabía que incluso ellos entendían que Amarilis era ahora alguien incluso más fuerte que Kyrla… eso era demasiado.

Con lo anterior dicho, se podría decir que Vinley estaría pensando en algo para sí mismo y seguir en lo que quería llegar… pero todo eso estaba siendo dejado tan de lado por todo lo que su madre le dijo antes de salir del castillo antes de que él se fuera a la cita.

—Esta vez lo dejaré pasar, así que… solo se tu mismo, y si tienes la oportunidad de hablar, que sea del tema que estábamos hablando, sino, olvídalo

—Madre, eso sería muy rastrero, incluso para nuestros estándares

—Si, pero no sería lo peor que yo habría hecho, aunque sí lo sería para ti, tu primera vez, piénsalo, somos de la realeza y hacemos lo necesario para llegar a mantener el poder… Ella está loca, ¿Somos realmente muy diferentes?

—…

No podía discutir si decía eso, no con la forma en la que ella actuaba.

—¿Verdad?

Así que toda la línea original hasta el día del torneo, el personaje del Príncipe Vinley era tal cual, con ciertos cambios claro, pero con las mismas ambiciones… ahora ese pensamiento no estaba ni por asomo cerca de lo que fue.

Vistiendo de manera formal, acomodada, algo sencilla pero muy a su estilo real, no quería mostrarle el lado de la realeza sino uno más casual, más tranquilo, además que ella se burlaría de él por mantener algo de ese recuerdo con lo que pasó.

Así que los dos carruajes se encontraron en la calle donde estaba esa pastelería restaurante.

—…, Tan puntual como es esperado

—Jeje

Abriéndole la puerta y ella entrando, el alrededor tenía ciertas personas ahí, clientes que igual, el mesero, el chef y la chica de recepción estaban nerviosos, sabían que debían disimular que Amarilis era una clienta más, pero aún así no querían decepcionarla, para nada hacerlo, no les interesaba la realeza, aunque la gente sentía que era por el Príncipe y claro, que estuviera en una cita con la Necromancer… pero no debían preocuparse mucho.

En todo el rato que se habían presentado y habían traído la comida, ninguno habló.

Claro, el servicio era excelente por qué en primer lugar, ella era la dueña, pero aún así, con los pasteleros y meseros al pendiente de la orden de ella para el siguiente pastel o postre, nada más aparte de eso estaba pasando, había algunos clientes que estaban ahí pero esos dos estaban siendo ignorados por qué estaban hasta la esquina, podía verse la calle aún en el atardecer gracias a los ventanales, la gente pasar y la luz de la tarde empezar a llenar los espacios para después ser ocupados por las sombras y luego la noche.

Ella claramente solo estaba satisfaciendo su hambre de siempre, el apenas y estaba tocando lo suyo sin poner atención al sabor… lo único que importaba era cómo abordar el tema, no quería que ella tomara la iniciativa, pero en serio que no podía poner en orden sus pensamientos más allá de elegir buena ropa por si mismo…

—… Oiga, señorita Amarilis, ¿Ese es su color de cabello? Quiero decir, ¿Lo tiene así en todas partes?

—…

—!!!!!

—!!!¿¿¿???¡¡¡¡

Hasta Amarilis se quedó congelada a medio comerse una fresa mientras los comensales se quedaban igual de congelados así como las ganas de matarlo de parte de los empleados de la pastelería.

Solo tardó dos segundos en darse cuenta de la mega estupidez que acababa de decir. Y se tapó la cara con las manos mientras quería que alguien lo sacará arrastrando de los pies hacia afuera y lo tirase a un barranco.

Incluso podías cortar el silencio con un cuchillo y ver los bordes del espacio… hasta que en un momento algo pasó… una risa…

Después ella se soltó, riéndose tan escandalosamente que tiró las cosas al suelo.

—!No puedo! !no puedo controlarme¡… ! Que idiota¡ ¡En serio que eres un idiota¡

Y siguió riéndose sin importarle su vestido, cabello o que lo sobrante de la comida la ensuciara, revolcándose en el suelo a costa de la vergüenza del Príncipe. Siguió así hasta que logró calmarse, aunque podía verse el dolor de estómago.

Todo mientras Vinley estaba aún avergonzado por lo que había dicho.

—Ahh~~ eso fue… inesperado… no me disculparé por esto… diosa, que risa…

Se limpió las lágrimas y lo que pudo. Los demás comensales trataron de continuar comiendo, un mesero fue enseguida a limpiar la mesa y el alrededor igual todavía sorprendido pero haciendo su trabajo, los empleados en lo suyo aunque ya lo tenían marcado para “sorpresas” en la comida del Príncipe.

»¿Quién demonios te dijo que así se iniciaba una conversación? Esa fue una buena imbecilidad

—Lo-lo lamento…

—Le dices algo así a una chica que no sea yo, en serio si no te castra, realmente se moriría en el intento… como sea, se agradece el intento, pero en serio, no lo hagas otra vez

—Entiendo, pero… realmente no se que hablar contigo… osea… no sé, es la primera vez que hablo con una chica que no sea alguien…, alguien…

—¿De la nobleza?

Eso era obvio pero parecía que esperaba algo como esa respuesta.

—Iba a decir importante… pero si… así que, no sé cómo…,

—Primera regla de una cita, dile a una chica que se ve hermosa aún cuando se vea como un payaso o algo más bajo

—…

—Cuando nos encontramos no me dijiste nada de eso

—¡!!!… Ah, yo-

—Segunda regla— interrumpió ella—, habla de lo primero que se te ocurra, y ahí trata de tomar las riendas, si logras hacer que ambos hablen y digo y repito, ambos hablen de algo en común, ya lo tienes, sino o si ella habla hasta por los codos, aléjate lo más que puedas, a menos que estés demasiado interesado… solo eso, así que… te la perdonaré por ser tu primera vez

—… Gracias… lamento decepcionarte nuevamente

—Creeme, si hubiera sido así, desde que dijiste eso, ya me hubiera largado… así que dime, ¿Cómo estuvo tu día?

La cita aunque primeramente desastrosa, pasó a un ambiente un poco más ameno, tranquilo y menos intenso que hace unos momentos.

—¿Entonces si le digo a una chica que se ve bien lo tomara mal?

—Depende, nunca le digas gorda a una mujer gorda, a menos que lo merezca, además que si la chica que cortejas es de esas “especiales” no esperes un trato igual a menos que la sobornes, menos cuando el soborno es algo que quiera y al final no acepte, te echara en cara que no la entiendes y te chantajeara con lo primero que se le cruce por la cabeza

—… Complicado

—Eso lo tomaré como un halago, por qué es poco a comparación de la prueba de fuego… entender qué le pasa a una chica…

Y después de decir eso, Amarilis siguió comiendo, pero en menor medida a pesar de que ya había pasado algo de tiempo desde el inicio de la plática. Así que no había mucha gente pues la noche ya había llegado y con eso, aunque la gente seguía caminando por la acera fuera de ahí, dentro solo habían pocas personas, aparte de los empleados.

—… Amarilis, señorita Amarilis, ¿Puedo hacerle una pregunta? Así para ver qué piensa

—¿Qué cosa?

—… ¿Qué pensaría si hipotéticamente pidiera que usted fuera mi prometida?

—…

—…

—… Diría que eres un completo pendejo si me dices eso

—…

No se podía sentir mal por qué siendo honestos, era tal cual ella respondería esa pregunta.

»Además que la razón de la respuesta es… ¿Eso es lo que piensas tú que quieres hacer o fue la reina la que te lo propuso?— continuó ella ahora con esa pregunta—, lo que más me disgusta a mi es cuando me dicen algo que no piensan por sí mismos, incluso cuando me dicen groserías se que viene de ellos o ellas, no de alguien más

—…

—Hipotéticamente… ¿Tu pensaste eso por qué te sientes realmente digno de mí o simplemente te dejaste llevar por qué estás impresionado por mi y lo que he hecho?

—…

Esa era una buena pregunta, en el principio eso no pasaba por su mente, sabía que la forma de ser de ella era intensa, sabía hasta por propia mano que podía ser más de lo que pensaba… pero sobre ser algo más con él… no era su pensamiento.

»… Lo lamento, creo que solo sería un impulso muy estupido de mi parte— se disculpó profundamente

—Vaya, al fin reaccionando como se debe… pero… no creo estar lista para una relación, tanto como soy, como por el simple hecho de que… bueno, aunque no se vea, después de ciertas cosas aparte de lo que pasó esa vez… quiero tomarme mi tiempo— dijo ella deteniéndose de comer—, añadiendo al tema, de seguro tu madre te dijo que interrumpió el compromiso mío y de Tyler… pero al final, creo que yo lo hice, o al menos la pause…

Podía verse algo melancólica al respecto a pesar de tener el vestido ya más sucio pues no se había limpiado.

»Así que algún tipo de relación con alguien… no lo creo accesible, no por el momento… bueno, en absoluto no estoy accesible de cualquier manera— dijo moviendo su cuchara en el plato donde estaba ya lo último del postre —, aunque has visto poco, mi vida es más agitada de lo que piensas, soy, soy literalmente un remolino que destroza todo lo que toca y si aún no está destrozado, puedes verlo venir y esperar que al menos te deje calcetines, y sabes que estoy hablando enserio

—Vaya que si

—… Siempre tengo mis dudas de si al menos lo que hago está bien pero… ya lo estoy haciendo, me guste o no, estoy en mi propio barco, me vaya o no a hundir sola… solo será cosa mía… así que solo busco lo que menos me aburra y lo disfruto… y en este momento creo que compartir mi barco con alguien… no está en mis planes, no por el momento al menos…

Después se detuvo de hablar, puso las manos en la mesa apoyando los codos ahí y la cabeza en las palmas.

»¿Que clase de Rey si es que llegas a serlo quieres ser? Lejos de todo, lejos de incluso lo que quiere tu madre por qué vamos, ella ha hecho un buen trabajo… ¿Pero tú? ¿Qué es lo que realmente quieres hacer una vez estés ahí?

Ella se estaba saliendo del guión pero… todo esto ya casi estaba fuera del guión, solo importaba la situación más grande así como las sucesoras de la misma.

Vinley se quedó pensando al respecto y ella esperó.

En la historia original, Vinley va tras Kyrla por el hecho que él quería ser ya Rey tener el poder necesario para sus metas… que eran como siempre, el poder y la ambición, había tenido tratos con Pabellyon y otros países externos para ello, pues siempre estaba cerca de eliminar a Kyrla, pero ahora que ella había dejado de ser su objetivo e incluso los sujetos de Pabellyon estaban mirando a Amarilis… quería saber el tipo de rumbo que iba a tomar el país donde ocurría todo… también como una prevención por si algo más allá de ella y que no pudiera detener o no llegase a tiempo ocurriera.

Era la razón de esa cita, aclarar las cosas que serían después.

Esa sería una apuesta por un seguro y sabía que saber las intenciones de quien iba tras el poder, eran la mejor manera de saber que hacer al respecto.

—… No lo he pensado… últimamente… si te soy sincero, no tengo idea porque, bueno, estoy estudiando como loco cuando no estoy entrenando y cuando no estoy haciendo ninguna de las dos… no hago nada…

—¿Osea que no has salido del castillo?

—Solo para cosas como estás y eventos importantes…

—… Vaya, si sigues así serás peor que yo…

Ella parecía pensar en algo… hasta que lo recordó, pues su expresión cambió a una sonriente.

»¿Cuándo es tu día libre?

—¿Eh? ¿Por qué?

—Tengo una idea

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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