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El Exilio de la Villana - Capítulo 36

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Capítulo 36: Metiches por todos lados (4)

—…

—…

—…

—Y tienes tanta suerte que a ella no le pasase nada

Ronan, Zyrax y Amarilis estaban en la plaza, mirando la obra maestra de ella mostrada en carne y hueso (literalmente) a todo el público alrededor.

Gente vomitando, gente rezando que lo que estaba ahí no era real, otros estaban tratando de pensar si prenderle fuego y unos cuantos solo miraban eso, asqueados, intrigados y más que nada, sorprendidos de ver algo así.

»Mi promesa con el señor Ronan se mantiene, además que sé que ordenaste a Zartros ir al pueblo élfico y que no le dirás lo que hice, incluso se que ocultas más información de estos tipos que por cierto, quemé hasta las meras cenizas para borrar mi rastro y el tuyo, así que si vas a hacer algo o no me dices lo que quiero saber… bueno… creo que el mensaje es demasiado claro frente a todos

En la plaza y como si fuera una pintura 3D, estaban los cuerpos de aquel que secuestró a Ámbar, sus ayudantes, algunos animales, así como gente directamente relacionada a ellos, por supuesto que sabían quienes eran… pero nunca en su vida esperaban verlos terminar así.

Todos amontonados, con extremidades salidas de su cuerpo de manera retorcida, sangre en un lienzo de tela y vendajes, dientes incrustados dónde absolutamente no deberían ir, medio desnudos, medio partidos a la mitad y claro, medio vivos, respirando, mirando su alrededor, sufriendo, pidiendo la muerte o la ayuda con quejidos audibles, todo en solo una pared de más de ocho metros de alto por trece de largo mientras su sangre escurría al suelo y desaparecía a la luz del medio día.

—Ah, y olvídate de lo que hablamos, jamás dejaré que seas parte de mi familia, así estaremos en paz por el momento… con su permiso, señor Ronan

Aquel Caballero Santo que había visto demasiadas cosas… estaba sin hablar, solo asintió todavía perturbado por lo que veía.

Ella se fue tranquilamente y desapareció en una esquina.

Por otro lado, había una plática muy entretenida.

—Así que la estúpida de Kulmipura se fue… honestamente no me sorprende, era alguien demasiado impulsiva y muy estúpida

—Estoy con él, cada intercepción de las cartas era solo para saber sobre su hombre y esa chica… quería hacer algo, pero… creo que fue mi mejor decisión el no hacerlo

—Vamos, vamos, ¿No podemos tener un poco de lástima por ella? Digo, a fin de cuentas era compañera de Risiis

—No era mi compañera, admito que compartimos algo, pero yo también sabía de esa obsesión, más en si… solo diré que era de esperarse, además… me dejó mucho trabajo

—A si, que ese sujeto extraño eliminó toda información y vida de ella… ¿Cómo es que lo supo? ¿Y cómo conectó los puntos?

—¿La pintura en sangre y cuerpos en Greznard no te dijo algo? No quise verlo, pero por el vómito de uno de mis ayudantes me dió a entender que era demasiado perturbador como para no relacionarlo…

—Entonces…

—¿Entonces?

—¿Qué?

—¿Haremos algo con quién sea ese tal Q (Kuu)?

—…

—Pensé que nos encargaríamos de Belihal, incluso ya tengo una idea contra él

—…

—…

—Es un desastre de ambos lados, pero tenemos tiempo todavía para pensar qué hacer

—¿En serio? El desastre de los elfos, el desastre de los Orcos, incluso el desastre de los parásitos, si me permiten decir algo, todo eso está sumamente relacionado al primer volumen, quieramos o no, por qué aún no ha terminado, por eso es que estoy preparándome, honestamente no quiero decir que tenemos tiempo aún sabiendo que ha desaparecido alguien así como nosotros

—…

—…

—… Es cierto, es mejor que yo también lo haga

—¿Aún cuando ella desobedeció y desapareció por eso? ¿Realmente creen que es como un juez o un vigilante?— preguntó uno de ellos—, no es por decir que eso fue injusto… pero vamos, ¿Por qué nos han puesto aquí y nos hemos conocido por todo lo que sabemos de esta historia?

—…

—…

—¿Y eso que importa?— preguntó uno de ellos confiado

Claramente se esperaba algo como eso.

—!!!

—!!!!

—Sabes que siempre te creído un idiota y ahora lo acabas de demostrar

—Vuelve a decir esto y te mataré

—Entonces dime, ¿Por qué acabas de decir eso como si no fuera importante?

Ese grupo se puso atento a lo que iba a decir quien dijo esa pregunta.

—Se que lo es, vaya que lo sé, pero vamos, si ese sujeto… ambos sujetos también posiblemente son como nosotros… ¿Por qué no han de saber lo que nosotros sabemos?— preguntó ya no sonando confiado, sino serio—, aún no termina el primer volumen, sabemos el orden del mismo y lo que estamos haciendo, ¿Realmente no crees que esos dos también sepan que estamos haciendo cosas estúpidas por nuestro propio beneficio así como ellos? Todos vivimos una vez, no perderíamos la oportunidad de volverlo a hacer de otra manera

Era una cuestión válida, bastante válida.

»Posiblemente y revisando todo lo que ha pasado, el punto más importante son los protagonistas de ese volumen y la saga, hemos sabido que han conseguido lo que quieren de la forma más diferente posible a como debía ser, el error de Kulmipura era y fue pensar que quienes nos mandaron aquí, no iban a poner a alguien para evitarlo — dijo con su confianza vuelta a aparecer —, por eso pregunté que si eso importaba, no digo que dejemos de vigilarlos, solo digo que a estás alturas, nosotros llevaremos más ventaja sobre ellos de lo que podrían esperar, ¿No?

Su razonamiento tenía varias bases, ellos lo sabían, el error de Kulmipura habia servido para darse cuenta que alguien no tolerará que adelanten cosas innecesarias.

Ese grupo sabía que debía pasar y por qué debía pasar, como bien el semi-dios le había dicho a Amarilis, podía hacer lo que quisiera, pero debía hacer que las cosas fueran como debían ser, al menos lo más cercano, ahora ella, tanto como ellos, entendían que arruinar la historia con algo como lo que pasó, solo provocaría roses que harían intervenir a muchos otros sobre los demás, aún cuando son paisanos de un mundo ajeno a ese.

—Aun así, yo tendré mi sumo cuidado, he dejado libre al imbécil de Pabellyon hacer lo que quiera, esa humillación sigue estando presente

—Por mi parte también, Zyrax parece ser parte de algo con lo que pasó, no se bien en qué estuvo involucrado, pero eso no es bueno para mis planes propios

—…

—…

—…

—¿Qué?

—… No me digas, no puedes controlar a la princesa de Kangalet

—… Sería fácil si alguien que estoy viendo no hubiera provocado que ella intentase matar a sus padres al indicarle que ese era el camino para lo que quería

—!Sabes que tenía que ser, esos dos solo iban a empeorar todo y vaya que iba a hacer así¡ !el fallar no eran opción¡

—! ¡Sé que también sacaste ventaja de eso! ¡Al menos debiste ayudarme cuando decidió tomar el poder militar¡ !Al menos ahora que estás aquí deberías ayudarme con ella¡ !Incluso está acosando fuertemente a la iglesia de Salomé para que le den el título de Santa¡

—No es mi asunto, además, solo está obsesionada con el Príncipe Vinley, esta si es una ruta segura, además que no le darán ese título por qué la Santa sigue indispuesta pero viva y el Caballero Sagrado la está cuidando, es complicado

—No según mis informes — dijo otro aparte de los dos que estaban discutiendo

Todos miraron a quien habló.

»Al parecer, la Reina está interesada en una chica que todos aquí conocemos

—Amarilis— hablaron todos al unísono

El tema cambió de golpe a ella.

—¿Estamos de acuerdo que quien adelantó este mundo arruinó a la villana?

Todos asintieron.

Su atención había sido claramente desviada por Q y Belialh.

—Esa chica… oí que se peleó con Tyler

—Se hizo amiga de la Santa

—Se hizo amiga de Ámbar y trató de rescatarla, pero aparentemente falló

—… Y se pelea con Stone, pero justo ahora le pidió ayuda… eso fue raro

Amarilis al parecer era una constante en la historia, todos sabían lo que podían de ella, y también sobre el cambio radical que se supone, no era de la original… pero igual como ella era algo roto, había un punto específico entre eso…

—Esa chica no importa

¿Por qué llegar a esa conclusión?

—Su familia es básica

—Su magia apenas y es algo importante

—No ha mostrado el poder que se supone ella debe tener

—El libro maldito lo tiene la Reina

—Solo es mala por interés, no por nada ni por nadie más

Y más que nada.

—No tiene nada importante que aportar más allá de solo ser una molestia en lo que haga

Esas conclusiones eran de lo que podían investigar, no era como si no pudieran salir de sus países, era simplemente por qué al tener ventajas económicas, sociales, del futuro y ese presente… les era más interesante tener lo que no lograron tener antes.

—Cuando me dijeron que le había dado un pastelazo en la cara a Ronan realmente no sabía que decir, eso fue pura suerte, estaría muerta si fuera en otra ocasión

—Incluso la Santa protegida de Kyrla es más avanzada que ella, ¿Alguien sabe si esas cosas van con la historia?

—No, he investigado y al parecer solo es magia básica, incluso puedo decir que nosotros podemos hacerlo, así que también puede que ella se le ocurriera cuando atacaron la escuela

Como dije, podían hacer lo que quisieran, pero debían respetar la historia y ayudar o destruirla conforme se pueda hacer…

Otro punto a la ecuación era eso, el saber la razón por la que fueron enviados a ese mundo y por qué de ello.

Habían investigado al respecto, muchas cosas de la historia original aún no ocurrían, es más, puntos como estructuras o líneas familiares que pronto se mostrarían, estaban vivas o estaban apenas moribundas.

Así que ver arruinado o al límite la línea de la historia original era algo no esperado, arreglar lo que pudieran, apenas fue lo difícil… ¿Por qué entonces debían hacer eso?

Ni llegando a hablar entre ellos sabían el por qué, pero algo les decía que si no lo hacían, aparte de ser castigados, algo más allá de la muerte o destrucción aparecería ante ellos, y no querían que eso pasase.

De ahí el por qué dejar a Amarilis en paz, ahora con el conocimiento de que había alguien en Barthog que estaba arreglando eso, solo se burlarían de ver o al menos saber lo que a duras penas podía hacer con ello, así como ellos lo hicieron en ese principio.

—Se termina la sesión, si pasa algo, reportaremos a los demás para ver qué hacer, si pueden hacer algo, háganlo, no nos digan hasta que no vean que o es insuficiente o pedir ayuda

—Vale

—Nos vemos

Solo el que era “Conocido” de Kulmipura había pasado por alto el decir algo…

—… La espada de Crocsald…

El sospechar fuertemente del Caballero Santo que apenas estaba haciendo su historia. Pero… ¿Solo sabían eso o estaban guardandose muchas cosas entre ellos?

—… Amarilis Faldone…

*En otro lado*

La puerta de la dirección es abierta tan de golpe que asusta a la secretaria, menos al director.

—Hola, señorita Amarilis

—Hola señor director, el día es muy hermoso como para quedarse sentado ahí

—Bah, señorita Amarilis, usted no sabe lo difícil que es administrar a muchas personas aquí y más que nada, medir el tiempo en que pueda ocuparse de otras cosas.

Amarilis se rió un poco, no burlándose, sino de ironía.

—Lamento entonces si interrumpí su labor, pero aquí traigo la pesca del día, no muy recién sacada del mar, pero vaya que apesta por estar en el sol

Y encima de ella apareció un sujeto, no era el primero que enfrentó, era alguien totalmente ajeno a la pelea, pero no a los apostadores. La secretaria claramente se acercó a saber que estaba pasando, no conocía quién era, pero por el rostro del director que no dejaba de ver a ese sujeto, vaya que entendía que era algo serio.

»Debo decir que me costó algo de trabajo el atraparlo, pero ya sabe lo que dicen, “Las Comadrejas son tan escurridizas que no sabrás cuando te roban las gallinas”

Aquel sujeto estaba sujetado de pies y manos, además de vendado de los ojos y boca mientras gritaba ahogado en la tela.

Ella le quitó solo el de la boca. Empezando a maldecir a diestra y siniestra, hasta que miró a su alrededor y a quién lo veía por debajo de él.

Ambos se miraron, sabiendo lo que el otro estaba pensando al instante.

—… ¿Ya le pagaste a tu esposa la manutención?— preguntó el director levantándose de su lugar

Su paso y la distancia eran cortas, pero hasta Amarilis sintió el ver a un León prepararse para atacar no a un indefenso, sino a un prisionero.

»Deberías aprender a moderar tu vicio, pero bueno, soy una buena persona, así que te diré lo que va a pasar

Y se agachó al nivel de él en el suelo mientras la víctima sudaba frío y nervioso.

»dame a tu esposa e hijo y jamás vuelvas

Amarilis quería decir algo pero no abrió la boca.

»O, arriesgate a que le diga a tus deudores sobre dónde están tus ahorros, los busqué cuando te fuiste

No es que ella se sintiera usada, en primer lugar, fue gracias al director que logró entrar a dónde tenían a Ámbar sin que Amarilis hiciera un escándalo o llamase innecesariamente la atención… así que al menos debía ver cómo iba a terminar esto.

Después de firmar un papel, ese sujeto corrió lejos por los pasillos y después por la ventana.

—Absolutamente no diré nada de esto

—No me importaría de todas maneras, señorita — respondió el director —, pero ya sabe, por amor se hacen cosas que uno nunca esperaba hacer por alguien, menos cuando tienes la oportunidad de hacer algo, sabiendo que la lastimarás en algún momento

—…

Ella recordó lo que debía hablar con alguien…

»¿Y en algún momento se arrepentirá? Posiblemente ella termine con alguien más aunque haga esto

—Lo sé, también pienso por qué ella al fin será libre pero… solo quiero que ella esté bien, ¿Que más importa?

Amarilis sabía que era e iba a ser una forma algo rara de robarse a alguien, pero que incluso alguien tan importante llegase a esos extremos, era para no seguir preguntando.

—Mmm… bien, entonces me voy, gracias por cubrirme

—Igualmente, muchas gracias por esto

La secretaria regresó a su lugar y Amarilis salió de ahí.

En uno de los pasillos miró por la ventana y vió a Ámbar hablar con Stone, este se veía algo apenado, pero decidido a hablar, ella estaba tranquila, más que ayer.

—Ehm, siempre había querido decirlo… posiblemente me veas como un idiota pero… lo siento, por todo— dijo Stone inclinándose

—…Lo acepto, en igual medida lamento la forma en la que tuvimos que hablar de esto— respondió ella—, sé que en algún momento lo haríamos o tú lo harías, pero nunca creí a qué tuviera que pasar algo así… más me alegra saber que ayudaste a que yo y mi familia saliéramos de ahí, muchas gracias por eso

—… Gracias por aceptar mi disculpa, con eso es suficiente para mí

—… ¿Puedo añadir algo? Es algo que igual te he querido decir desde hace mucho y siento que te podría doler

—Dilo, dilo, adelante, no importa

—… Bueno— dijo Ámbar aún así dudando—, a decir verdad… me dejó de importar lo que nos pasó desde que Mily te golpeó en el día de la Revelación

—…

Y si, el rostro de Stone se mantenía firme pero vaya que se notaba en sus ojos que le dolía lo que dijo.

»… si, honestamente no podría ser de otra manera… la verdad es que si duele

—Lo se, ahora yo me disculpo contigo

—No importa, ya estamos iguales de todas maneras

Ella sonrió y él también.

Pero aún así no había terminado del todo lo que se había hecho antes.

—Mate a personas que no tenían nada que ver… ¿Me arrepiento? Por supuesto que sí, pude haber terminado ese asunto rápido… pero habían cosas que debía saber y vaya que supe — dijo Amarilis ante la familia de Ámbar—, Ámbar sabe lo que he estado haciendo, no sabe el por qué, por que honestamente si lo sabe, estaría en una situación aún peor y más allá de lo que ustedes pueden pensar… así que, ahora que saben que soy el sujeto misterioso… es mejor que guarden el secreto más allá de lo que puedan hacer…

—… Se que es impertinencia mía decir esto… pero es injusto parai hija — dijo su madre

—Lo sé mamá, lo supe desde el inicio… pero… le debo mucho a Mily, lo sabes, se lo dijiste

—…

—Buen punto— dijo su padre apoyándola —, fue un desliz de nuestra parte

—… Eso no importa por el momento — dijo Amarilis no queriendo volver a sentirse apenada —, tengo una opción para ustedes y sé que les vendría bien… pero necesito ahora que Ámbar no sepa de esto

—¿Miliy?

—Es necesario, no te preocupes, entenderás poco a poco el por qué, pero te diré de una vez, tus padres no te dirán nada y yo no hablaré de eso ni estando loca o borracha o algo más, así que, sal por un momento

Ámbar quería saber eso, quería más que nadie el saberlo…

—Hija, nos salvó la vida, no puedes desobedecer

—Es el amor de tu vida, hazlo

Las réplicas de sus padres la terminaron convenciendo, no había más que discutir. Ámbar salió afuera y los tres hablaron… no tardaron más allá de quince minutos.

—Eso fue rápido

Las caras de sus padres seguían normales, no parecían sorprendidos o preocupados, más bien, era como si hubiera sido una plática cualquiera, Amarilis salió después y se acomodó a un lado.

—Me retiro, iré a atender otros asuntos y Ámbar…

—Si

—Habla bien con ellos

—… Si

Amarilis se fue de ahí con su abanico haciendo aire a su cara, Ámbar estaba mirando eso con la mirada de siempre, apacible y cariñosa.

—Hija, dinos lo que realmente sientes por ella, habla seriamente— dijo su padre

—…

Ella los miro, solo eso cambió y ella asintió.

Amarilis seguía caminando, en sus pensamientos, lejos ya de lo que había hablado con ellos, ahora era el asunto que ya no era una paranoia, era una realidad.

—Hay gente que sabe sobre esta historia… pero…

¿Por qué no habían actuado en todo este tiempo? Si ella tenía hasta tiempo de sobra para hacer lo que hizo… ¿Por qué ellos no hicieron algo?

—… ¿Podría ser que… ¿Podría ser que están igual de restringidos que yo?

Ese semidiós le dijo que podía hacer lo que quisiera, pero que solo debía arreglar la historia lo mejor posible… Ellos estarían haciendo lo mismo, eso sería seguro pero… algo hizo que se le secara la garganta.

—Soy el primer volumen

Eso hizo detenerse a pensar…

»… pero…,

El hecho de que se moviera en el primer evento y evitar que mataran a Kyrla.

Cómo se estableció, ella debía sobrevivir y Tyler y Stone también…

Pasando el hecho que estaban a nada de matarla sin poder nadie evitarlo…

El hecho del segundo evento, la arena.

El Príncipe debía conspirar para matar a Kyrla, en cambio, Amarilis empezó a ser la de la atención y más que nada, perdió, dejando a Tyler como el incómodo ganador.

El domador de bestias tenía básicamente Esteroides en sus mascotas, aunque Tyler fuera su contrincante e incluso Kyrla, terminarían en ser heridos por ello, incluso muertos.

El que el jefe final del primer volumen aparezca tan rápido.

El asunto con los semi-humanos.

Los orcos.

Los elfos.

Los parásitos.

Incluso con lo del libro, el director debía sobrevivir y de no ser por Kyrla y el entrenamiento que Amarilis le puso a hacer, estaría más que muerto y todo sería mucho peor…

¿Realmente alguien tenía un límite así como ella o solo era conveniencia del propio guión puesto por ellos?

—Aunque pregunte, ese sujeto dirá que no puede… ¿Realmente así es el asunto?

Todo lo anterior aunque no abarca del todo lo que el primer volumen de la historia, tenía fuertemente relación a la misma…

No es que todavía estuviera rota, simplemente era que las cosas estaban tan malditamente desordenadas que era peor que una bodega de farmacia abandonada y solo hecha por un idiota que tal vez pensó.

“Es problema de la siguiente administración”

Un dolor profundo de cabeza empezó a crecer en la sien de Amarilis.

—Entonces… lo que estoy haciendo, lo que incluso hago de manera indirecta, funciona, siempre y cuando no pase los límites… habrá alguien ajeno que me detendrá

Ese último pensamiento venía claramente de sus intervenciones.

Eran indirectas, detuvo las cosas que cambiaron en los eventos, detuvo las Sub-tramas y las mejoró con ella en medio… definitivamente sabía ahora que si ella se pasaba, alguien ajeno vendría a por lo que estuviera haciendo.

»… ¿Debería pensar mejor en mi empresa?

Incluso pensó en la torre de Babel, destruida indirectamente por Dios al intentar los humanos llegar al cielo…

A la empresa Leviathan le iba demasiado bien en ello, tanto por su conocimiento de otro mundo como las relaciones que estaba haciendo con quienes se supone, nunca se relacionaban con humanos… ¿Cómo debía entonces continuar con la información que había obtenido?

Sabía que esa loca mujer no había actuado sola.

Tenía la misma edad que Amarilis, las notas y documentos que recopilaron sus comadrejas decían que era alguien influyente y más que nada… era de Pabellyon, lo peor era lo último.

Su obsesión por Stone fue lo que condujo a Amarilis a destruirla, incluso con el director y la búsqueda de ese idiota desde el principio… ¿Algo así podría pasarle?

Conocía demasiado bien el descontrol de una empresa cuando crees que todo está bien, los demás socios pueden ser fichas que hacen cosas estúpidas y provocan daños tanto reparables como irreparables… pero había algo… algo que estaba pasando por alto, le había dado tantas vueltas que honestamente fue patético.

Tal vez ese soliloquio fue necesario para entender lo que venía… así como lo que debía preocuparse… pero era algo más que eso… era para recordar lo que le dijo ese sujeto el primer día de todo.

*[…] No dejes de ser la malvada…*

—¿Quieres tu exilio, no? ¿Quieres esa idea que puede ser lo mejor que has hecho en todas tus dos vidas no?…

Cerró su abanico y sonrió, de una manera tan simple y a la vez tan decidida nuevamente que si se viera en un espejo, se sentiría satisfecha de tener esa expresión.

»Entonces no te detengas ahora que sabes más cosas que antes, eso nunca detuvo a buenos y malos, ni siquiera al diablo o a dios

Avanzó nuevamente a por lo que viniera el día o momento siguiente…, cosa que no tardó.

—!Ah¡ Max

Él volteó y fue directo hacia ella.

—Hermana, has vuelto, ¿Cómo te fue?

—Ni te lo imaginas, acabo de dejar a Ámbar con sus padres, está bien

—Me alegra mucho, así como tú qué eres más importante para mí

—Gracias, ¿Que estabas haciendo?

—¿Yo? Bueno… iba a darle su recompensa a Rudy, solo que dijo que iba a traer algo para mí

Max podía ser un chico normal, alegre, cordial y tranquilo, pero también tenía sus momentos donde podía relucir lo que había aprendido de Amarilis y sus padres… justo como ahora al tener una expresión cansada y algo enojada al respecto.

—Perdón por ello, la requería para que esos imbéciles relacionados con quién secuestró a Ámbar no escapasen y si que ayudó

—Lo sé, lo sé, solo me estoy quejando de lo que siempre trae

Ella se rió de recordar todo.

—¿Que fue la última vez?— preguntó Amarilis

—Una Mabestia Halcón, ¿De dónde demonios sacó algo así?— cuestionó él sobre la misma respuesta—, algunas veces desearía que me dejase en paz

—No lo hará, por qué tú insististe que se quedase, le diste la oportunidad a alguien así y menos como es, la desperdiciaria

—… El amor de un solo sentido, duele— dijo sabiendo el por qué

—Te he dicho que le hables con la verdad y como te sientes pero… también es solo tu decisión

—Lo sé hermana… debería decir también lo mismo de ti

—…

Amarilis fue tomada por sorpresa a un nivel que se quedó callada por momentos.

»¿Por qué me dices eso?

Y por el momento, el rostro de Max cambió a uno de preocupación. Incluso sabía que ahora esa pregunta le molestaría por la respuesta.

—Nadie estaría tan loco como para no verte hermana, se que sabes que te queremos mucho, ¿Por qué tu no dejas que otros te quieran?

Y vaya que si le estaba molestando.

—… Yo los quiero, a ti, a mamá y papá, incluso a Rudy con su extraña forma de ser… ¿Dices que no podría amar a nadie más? ¿Que no me dejó amar?

—No digo que no puedas, solo que no quieres

Realmente sabía que decirle.

—… ¿Hablas de lo de Tyler? ¿Lo que le hice?

—¿Solo se te ocurrió él?

Las miradas de ambos en ese cuestionamiento no se hicieron esperar, ya que con ese enfrentamiento de miradas era más que innecesario decir que era parte real y fundamental de la familia de Amarilis.

—… Sabes que soy horrible para las indirectas— dijo ella sin despegar su mirada

—No, no te lo diré, pero en serio, se que eres así y te quiero mucho aún con tu temperamento y forma de ser… y quisiera al menos por un tiempo, el que tú puedas amar a alguien sin que se sienta como una obligación

Max no tenía reparos en hablar de esa forma, algo en él decía que era sincero, otra parte decía que quería decir más y una última… que tenía mucho tiempo queriendo decir eso.

—… No es una obligación, hermano… simplemente es por qué no siento que nadie esté a mi altura— respondió Amarilis con esa tranquilidad que le caracterizaba incluso con su familia—, lo he dejado muy en claro todo el tiempo que he podido decirlo

Max miró más detenidamente a su hermana.

—Te creeré por qué se que eres alguien extremadamente orgullosa… pero no olvides que lo que te dije… es por qué quiero verte feliz, aún si yo no soy el responsable, quiero verte sin que te sientas mal cada momento que estás con alguien…

Esas eran palabras directas y serías, Amarilis lo sabía y sonrió. Extendió su abanico y tocó la mejilla de Max.

—Hermanito, hermanito, dulce, sensible e infantil hermanito… ¿Estás intentando controlar los sentimientos de tu hermana por qué estás mirando un amor imposible o por qué quieres evitar hablar de eso con Rudy?

Y eso atacó el orgullo de Max.

—!Rudy no importa ahora¡— gritó él nervioso—, además, yo tal vez no sienta amor todavía por ella, pero no quisiera dejarla sola

Ella volvió a sonreír y miró atrás de él.

—¿Oíste eso Rudy? No te ama

Y Max volteó, ahí estaba ella, una mujer lobo con comida en sus manos, comida casera en pequeñas ollas de barro… que cayeron al suelo haciendo un estruendo mientras espasmos aparecían y eran visibles en ella.

—¿No… me ama?…

Claro que las lágrimas empezaron a brotar en sus ojos.

»!NO ME AMA¡ !NO ME AMA¡

Y salió corriendo tan rápido como podía por dónde había llegado.

—! Rudy, espera¡… !Hermana¡ ¡Eso fue cruel!

Corrió después tras esa mujer lobo. Dejando nuevamente a Amarilis sola, mirando la comida en el suelo desperdiciada y desperdigada.

Se acercó un poco y con el dedo solo probó lo que estaba encima y era salvable…

—… está rico

Se fue de ahí nuevamente a perderse en sus pensamientos. Por qué su hermano tenía razón… ¿La tenía?…

No sabía, lo que si, era que había una opresión en su pecho, no era fuerte pero vaya que era incómoda.

La tarde se acercó y con ello la hora del descanso.

—¿Ha terminado sus deberes señorita Amarilis?

—Si, Salom, perdón por hacer que me cubras en la empresa, sabes que tenía que hacer esto si o sí

—Lo se señorita, me preocupaba que llegase herida como otras veces, pero ahora y gracias a la diosa, no fue así

Ella estiró los brazos y piernas mientras estaba sentada en una silla y frente a ella las tareas de la clase.

—Realmente agradece que fue así, otros días serás mi salvavidas

—Espero y ese día nunca llegué

—Nunca digas nunca

—Señorita

Amarilis sonrió por esa reacción y suspiró.

—Peleare por qué no suceda, lo sabes… también sabes que destruiré a quien intenté apartarte de mí, apartarme de mi familia… lo sabes— dijo con una sensación de sentencia a quien cayera eso y con una mirada tan intensa al frente que parecía quemar la pared con esa furia

Una sensación muy fuerte que incluso Salom estaba acostumbrado.

—Es hora de dormir, señorita

—¡Ah! ¡Cierto!

Todo lo anterior se recortó de golpe que parecía no haber pasado. Se levantó y de un giro hizo aparecer su pijama y en sus manos su ropa doblada.

—Sigo sin comprender que a su edad quiera vestirse así para dormir, preferiría verla con algo más ligero

Ella tenía una pijama de lagarto caricaturesco con la cabeza abierta de la boca donde salía su cabeza.

—Nah, me gusta dormir con mi estilo

Le entregó la ropa y él suspiró.

—Como deseé, buenas noches

—Hasta mañana

Salom cerró la puerta y se fue, ella de un salto quitó las sábanas, de otro se acostó y del último se cubrió.

Esos días habían sido demasiado cansados, había hecho más descubrimientos que los de siempre.

No quería pensar más, quería descansar al menos un poco de todo, y dormir era su manera más directa de hacerlo… hasta que tocaron a la puerta.

—Salom, sabes que puedes pasar, ya te dije…

—Soy yo… Mily

—…

En serio que quería descansar pero… no esperaba algo así.

Se levantó y fue a la puerta, abriéndola y mirando a Ámbar… no en pijama pero sí vestida con un abrigo para el frío, su cabello rojizo contrastaba algo con la negrura del pasillo, casi parecía brillar por sí mismo, además de sus ojos que eran directos…

—¿Puedo pasar?— preguntó tímida ante la positiva respuesta de Amarilis

—…

Podía ver qué estaba sonrojada, era algo que ni Amarilis esperaba que ella hiciera y tan de noche. Así que la dejó entrar.

Pero no hubo plática más, más bien era raro, solo Amarilis volvió a acostarse más tranquila por la visita, de espaldas a Ámbar.

Pudo escuchar como se quitaba el abrigo y sin pedir permiso, ella se recostó en la misma cama.

«Sólo duérmete» pensó de ambas maneras

Estaba por hacerlo, hasta que sintió su espalda las manos de Ámbar.

—¿Dónde está Bowman?

—…!!!!— Amarilis se quedó en silencio« ¿Quién demonios inicia una conversación así en este tipo de situaciones?»

Sabía la respuesta pero no quería decirlo… no era porque fuera algo serio, sino porque esa respuesta era menos esperanzadora de lo esperado… pero quería ya zanjar la situación.

—… Esa familia lo tiene, lo lamento, era un espía que les decía sobre ustedes… digamos que no peleó cuando le recrimine lo que hacía, pero no le hice daño físico, solo emocionalmente

Sintió como ella no parecía alterada, solo… quería saberlo, escucharlo, por qué por supuesto, sus padres se lo habían dicho… por qué igual lo sabían, más no lo que ella había hecho.

—Era una de las condiciones para dejarnos ir… pero…

Ella quería girarse pero sería mucho peor si hacía algo estúpido.

—Dejalo, no fue su culpa, si así fuera… no te hubiera respondido

Ese era un hecho.

—Te amo

—… No, no debes-

Y sintió lo que debía esperar con la otra pregunta.

—Lamento sentirme así pero… te amo, no es obsesión, no es necesidad de que me ames, se que es imposible para ti el amarme… pero para mí no me importa si solo estoy contigo… lo siento, lo siento, no puedo detener mi corazón y ser de sentirme así… en serio

—… Ámbar… quisiera amarte… pero eres solo mi amiga

La opresión en su pecho aumento, pero peleaba por ser una incomodidad a ser algo liberador, como si quisiera soltarlo en un acantilado mientras estaba colgando del borde sosteniéndose con una mano y la otra lo mantuviera sujetado.

—Lo sé, es unilateral, me lo he repetido desde que te volví a ver… solo… solo quiero una respuesta tuya

—¿Y así quieres que lo haga? ¿Acostada conmigo?

—… No… solo… no lo sé

Amarilis volteo haciendo sonar levemente las sábanas y miró a Ámbar, ambas se miraron.

—No te amo, pero te quiero como mi amiga, haría lo que fuera por ti pero si me llegas a traicionar… sabes que me desharé de ti, se que hablaste con tus padres y sabes lo que les dije, parte de eso sabes que haré por ti… — dijo sin despegar su mirada «En parte por que debía ser así » pensó —, además…

Amarilis se quedó en silencio un momento.

—¿Además?

Ambas miradas totalmente con la guardia baja, ambas miradas sin distracciones… ambas miradas tratando de descubrir las intenciones de la otra… y solo una se acercó… Amarilis se acercó con toda la intención de un beso… sacó su mano y la tomó del cabello.

—¿Mi… ly?

Podía sentir la opresión ser poco a poco liberada, una sensación agradable, intensa, cálida… si, podía saberlo, podía levantarse de ese acantilado queriendo soltar lo que sostenía.

Esos labios no resecos, esa sensación de que su corazón estaba a punto de salirse del pecho, la recordaba, la recordaba tan bien que no dolía, no era una situación de vida o muerte como las anteriores, era más cálida, más simple… más deseosa.

—…

—Yo…

“”!!!TE ODIO, TE ODIO¡¡¡ ¡¡DESEARÍA QUE MURIERAS!! !!MUERETE YA¡¡ !!NUNCA HUBIERAS NACIDO, NUNCA TE HUBIERA CONOCIDO¡¡ !!TE ODIO TE ODIO¡¡””

Ese grito, ese maldito grito lo había olvidado, lo que fuera que estaba sosteniendo y apunto de ser soltado la jaló totalmente hasta el abismo.

La presión en su pecho se detuvo de golpe, como un paro, pero sin morir, sin esos efectos, lo que siguió fue como si hubiera caído de bruces a un fango, una sensación desagradable a más no poder, hundiéndose cada vez más, pero no pidiendo ayuda, solo dejándose llevar, como un caballo en el valle de la tristeza, solo dejando que la oscuridad y la sensación llegasen su cuerpo, sus sentimientos, su ser hasta cubrirla totalmente sin dejarle siquiera respirar o una salida, nada.

“”!!!TE ODIO TE ODIO¡¡¡””

Podía volver a escuchar eso, podía recordar esa sensación, el por qué de ese grito el por qué debía merecerlo… el por qué no era su madre quien decía eso, ni siquiera su padre… por qué solo tuvo poco tiempo de conocerlos.

—¿Milly?

Volviendo a ese mundo, a esa situación, a ese sentimiento que se apagó como una vela por un soplido… miro a Ámbar, ella aún tenía los ojos cerrados y los labios listos para un beso… pero Amarilis en vez de continuar… solo quería vomitar, quería volver el estómago tan fuerte como si hubiera comido comida hindu callejera… por lo que con todas sus fuerzas tuvo que soportarlo y tragar lo que estaba a punto de salir de su garganta, no levantarse, no huir, solo soportarlo.

Dándose la vuelta tan rápido que eso asustó a Ámbar.

»¿Mily? ¿Estás bien?

—Si, solo era una broma, quería ver si estabas hablando en serio… duerme ya

—….

Pero Ámbar lo sabía, todo lo que ella estaba haciendo ella… no se veía como una broma, algo había pasado.

La ojos amarillos de Amarilis resplandecientes de la emoción que Ámbar también sentía, era una sincronía inesperada de ambas queriendo lo mismo, pero algo pasó, algo que solo Amarilis sintió… pero Ámbar no quería decirlo ni pedir explicaciones.

—… Te amo

Pero no escuchó respuesta, sólo silencio.

»Nunca dejaré de amarte

Amarilis no vomitaba de repudio a lo que iba a hacer… sino a ella misma.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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