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El Exilio de la Villana - Capítulo 38

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  4. Capítulo 38 - Capítulo 38: "Gran Dieu sauve le Roi" (2)
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Capítulo 38: “Gran Dieu sauve le Roi” (2)

Unas dos horas después, el mapa estaba hecho, para su sorpresa no era un lugar muy lejano, apenas estaba cerca de la frontera de Barthog y Pabellyon…, lo cual hasta parecía un chiste muy raro por todo el contexto entre los dos.

—Entonces, Amy… ¿Esta cueva nos llevará a dónde encontraremos a las hadas?

—Solo veo a la lejanía lo plano de toda el área, también apoyo la pregunta, lo lamento Amarilis

—Pues espero y si, por qué si no es así, me enojare bastante con quién me dio esto, dejaré un rastro detrás de nosotros por si algo malo pasa…

Al parecer los orcos solo habían explorado solo una parte de aquel lugar, no se habían acercado a otras áreas por qué “Los incómoda” así que esa era la mayor pista que podían tener.

Kyrla tenía un atuendo algo extraño, no era una monja o sacerdotisa en si a alguno parecido a los ya conocidos completamente… era una extraña combinación entre un uniforme de colegiala hecha entre tela y metal como una armadura a medias, de color azul celeste con toques blancos en adornos pequeños de alas, un gran listón en el pecho, cruzado con lo que vendría siento la faja para cargar el bastón para manos libres, encima un gran sombrero ancho (ese si un clásico), una falda medio larga, zapatos negros, y espinilleras de metal.

—… ¿Un japonés paso por aquí?

—¿Disculpa Amarilis? ¿Dijiste algo?— preguntó Kyrla

—Que te vez bien así

—Ah… gracias

Y de la nada dos pares de orejas de conejo se levantaron separándose del sombrero. Dejando petrificada a Amarilis con una expresión de sorpresa.

—!!!¿?¡¡¡¡

Podías ver el espacio donde se separaron para eso y a ella sin despegar la mirada de ahí con los ojos como platos.

—A decir verdad, tomé prestada parte de la armadura de la Santa, les dije que iría a un ejercicio contigo y que iba a ser algo serio— dijo Kyrla sonriendo y algo avergonzada por el cumplido

«… Que yo sepa el diseño era diferente… ¿Lo era?, ¿En serio lo era? ¿De que me perdí?»

Si esa parte estaba oculta… si solo eran detalles que no iban en la descripción del libro… podía ser… ¿relleno?

Ya lo había visto bastante como para no pensar en eso.

La heterocromía del niño orco, el diseño de la armadura de la Santa. Incluso su día a día y solo la información de la novela…

Claramente era como cualquier otra historia o modo de hacer esto, incluso en un videojuego, el Gameplay y el Lore.

Gameplay del cómo se llevaron las cosas y por qué.

Lore de lo que era más importante y sus consecuencias.

Un lado está haciendo desastre y el otro intenta arreglarlo…

«Osea que el mundo ya estaba roto, no importaba qué, un dios debió haber hecho una estupidez tan grande como para para provocar esto» pensó

Ya estaba queriéndose acostumbrar cuando su hipótesis de otros como ella dio en el blanco, quería saber que otros cambios podía encontrar en la historia y ver si no interfiere nuevamente con su trabajo…

Pero ver eso la superó por momentos y sabía que no sería lo único.

El hecho de que la regla de hacer lo que quisieran pero sin afectar lo que debía ser… era como ver justamente un videojuego tipo moralista en tiempo real sobre si arruinarlo o al menos hacerle una cicatriz al arreglarlo…

«No es la primera vez que alguien juega a ser Dios, ni siento que será la última vez» suspiró Amarilis ya terminando de pensar en eso y no queriéndole dar más vueltas y al menos agradeciendo tener una segunda oportunidad

Eso era lo que importaba.

—…

—¿?

Por alguna razón al mirar a Tyler, este se veía muy inquieto…

—¿Que?— preguntó Amarilis—, el hecho que trajeras una armadura diferente o reluciente no me hará hablarte más de lo que debe ser

Y él se calmó.

—… Lo sé — respondió Tyler dolido

Kyrla quería decir algo, pero Amarilis avanzó hacia la entrada de la cueva.

En otro lado, ya casi entrada la tarde-noche alguien más estaba expectante por lo que iba a pasar.

—¿Seguro que podemos atacar? Sé que las medidas han sido hechas y tenemos todo lo necesario pero… después de lo que pasó antes, ¿No deberíamos esperar refuerzos?— preguntó un soldado

—Son órdenes mayores, también quisiera hacer eso pero, la desobediencia se castiga seriamente, así que no planeo arriesgarme ¿Tu si? Solo es esperar la señal que nos dijo o el mensaje y cállate

—…

Un grupo de soldados ocultos entre un bosque no muy lejano a Barthog estaba a la espera.

Habían claras órdenes de una escaramuza rápida, reclamar ciertos lugares y suministros importantes y más que nada, investigar sobre Belialh, eso último siendo lo más importante de todo, algunos se quedarían ahí disfrazados y haciéndose pasar por comerciantes, por que ya habían probado que sólo unos pocos les era accesible hablar con él.

Si podían meter a uno solo que lograse pasar los niveles de seguridad y tener la coartada perfecta para hacerse pasar por uno, podía hacerlo.

Así que hacer eso solo era una distracción, más cuando estaban cerca de lugares de vigilancia máxima entre sus fronteras.

El bosque les daba la cobertura necesaria, siempre y cuando ellos mismos también se ocultaran como debía ser.

—¿Aún no llega el mensaje?

—No, pero-

—!Shh¡ ¡alguien se acerca!

[Invirio Visi]

Todos se ocultaron con ayuda de magia avanzada.

Eran solo un grupo de soldados, no parecían alertas por su alrededor, podía verse que era solo un patrullaje casual.

—… Hombre, me alegra mucho poder estirar las piernas, incluso más el alejarme de ahí

—¿Cómo puedes decir eso? Sabes que es un honor ver algo así

—¿Al menos has sentido escalofríos? Quiero decir, esas cosas… son… extrañas, bizarras, no sé, me incomodan mucho, más cuando están por aquí,.libres… No sé cómo, pero me dan mala espina

Solo dos hablaban mientras los otros miraban el alrededor buscando algo.

—Es tu imaginación, son solo parte de la iglesia, ¿Realmente crees que mantendrías la calma cuando frente a ti está un milagro? ¿Has escuchado lo que pasó cuando apareció ese ángel?

—… Si, no me lo creo..

—¿Y no sentirías miedo?

—… No sé

—No, no, nada de “No sé” ¿si o no?

—…

—…

—Si

—Entonces no vuelvas a decir algo así, menos frente a mi o cualquier otro, te golpearan sin pensarlo

—Lo lamento

—Así está bien, realmente es una gran ayuda que ella nos de parte de su poder de esta manera, más cuando no está disponible

—…

Los soldados siguieron caminando y los ocultos aparecieron entre los árboles.

—Esa es la señal, vayan a sus posiciones

—… Enseguida

Todo el mundo se separó, eran apenas pocos pero en cada espacio habían más grupos listos para lo que venía… aunque uno de ellos tenía sus dudas.

—¿Hay alguien ahí dentro y no ha podido saber quién es Belialh?

Pero quitándose ese cuestionamiento siguió adelante.

Momentos después, una luz en señal de aviso apareció en unas gemas que cada grupo tenía, dando por sentado que todos ya iban a moverse.

—Tenemos que hacer esto bien, si la Santa no está, el Caballero Sagrado tampoco, esa fue la señal para uno y otro… así que, hay que avanzar

—Si

Y lo hicieron, pero en el camino estaba algo… algo que se suponía no debía estar ahí.

—¿Qué es eso?

—¿Una Mabestia?

—¿De ese tamaño?

Mientras seguían avanzando aquella criatura parecía ignorarlos pues estaba buscando algo en la tierra con sus patas delanteras, la llegaron a rodear, notando cada vez más cosas entre la tierra y las patas de ese animal.

—¿Eso es?

—Un dedo humano

Tan rápido como escuchó eso, la creatura salió disparada hacia más adentro el bosque.

“****”

La criatura hizo un ruido extraño mientras corría, dejando el agujero a medio terminar.

Uno de esos soldados se acercó temiendo lo peor pero…

—Solo es una rama

—Se veía como un dedo

—Callen y avancen, no tenemos mucho tiempo

La criatura por su parte los estaba viendo desde un árbol, esa mirada muerta y sin ojos le hacía ver cómo un espectro a pesar de su peculiar rostro, pero que nadie sabía que estaba mirándolos fijamente.

La noche seguía adelante y no parecía como si fuera a durar mucho, la vigilancia era incluso escasa, así como la luna y el frío entre los árboles.

“****”

—…

—…

Siguieron avanzando y el silencio solo era poco por las pisadas del pasto y un sonido muy extraño a su alrededor.

—…

“****”

No podían sentir ya el frío que hace unas horas, su cuerpo empezaba a acostumbrarse, en su país era más fuerte, pero ahí podían sentir el calor por la diferencia de temperatura… más ahora era como si ambos, frío y calor, tuvieran una neutralidad anormal.

—… ¿?

La luna seguía en su lugar, las nubes estaban quietas, podías ver el tenue movimiento de aquellos cúmulos de vapor tapando las mismas estrellas… pero nada más, todo estaba vacío en tanto el sentido figurado como el simple.

“***”

Algo andaba mal.

—Líder, sé que es imprudente pero… ¿No era para que al menos mirásemos el puesto de vigilancia?

—…

—Es verdad…

Todavía seguían ocultos, pero algo les decía que mismamente, algo más se estaba ocultando ante ellos mejor que ese hechizo.

“***”

Ahora sí en ese silencio, en ese vacío aún cuando todo a su alrededor era bosque, lo lograron escuchar. Era un extraño sonido, el mismo sonido que aquella criatura hizo cuando huyó.

Por otro lado.

—Hola querido

—Hola mi amor

Aquel soldado que cuestionó sobre lo que estaba pasando, había terminado su turno y ahora había vuelto a su hogar.

Su mujer lo esperaba con su bebé en brazos, así que saludaron como siempre y él descansó sobre una silla de madera mientras ella con un brazo libre le servía la comida.

—Oi de una vecina que la Santa les prestó su milagro

—Si, así es— dijo sonando como si no quisiera hablar de eso pero tenía qué

— Escuché que son pequeños, rápidos, ¿Cómo es su cuerpo?

—…

Él sabía perfectamente cómo eran, quería darle su versión, pero no sabía la forma en cómo lo tomaría su esposas, sabía que sería igual a la de su jefe y con la persona que menos quería pelear, era con ella.

»son lindos, como comadrejas, de hecho tomaron su forma

—Vaya

—Son fuertes, han estado vigilando con nosotros los límites y me intriga el hecho que no tengamos incidentes desde que llegaron

—Me alegro, espero un día poder verlos también— respondió su esposa sirviendo la comida en la mesa

—Espero y no— susurró

—¿Dijiste algo?— preguntó ella

—No, nada

Realmente no quería que ella mirase eso, sabía que tenía que haber dicho su verdad pero… no podía ir en contra de lo que los demás pensaban, no cuando el tenía otra manera de ver a a aquellas cosas muy al contrario de como las demás personas los veían…

“Kyu”

Ese sonido, ese peculiar sonido que tal cual era escrito como sonaba… le alertaba demasiado, para otros era como el canto de un ave al pasar, incluso el ladrido de un perro… pero para él, era un sonido agudo que le llegaba hasta el alma, era como si fuera un chillido sencillo, pero con una sensación desagradable. No era un alarido, pero vaya que él sentía como si fuera uno y muy aterrador.

El rostro de esas cosas no le daba miedo, increíblemente ver a comadrejas con los ojos y boca cosidos no le daba miedo, era en sí solo la sensación que ellos tenían… incluso podía saber que ellos sabían que él se sentía así.

“KUUyu”

«Que la diosa Salomé libre de todo mal a aquel que esté realmente en su contra o sea su objetivo » pensó mientras se preparaba para comer y dormir

Volviendo al bosque.

Siguieron caminando en ese bosque, pensando que solo era su imaginación, pero cada vez que avanzaban, todo se veía igual, nada se movía.

—¿Capitán?

—Silencio— ordenó sin voltear atrás

“****”

Otra vez ese sonido se hizo presente, nada más, nada de grillos, nada de lechuzas, nada en absoluto que no fuera ese sonido.

No podían ir con los demás grupos, eso arruinaría la misión, no podían hacer nada, ni escapar, habían sido claros en cumplir la misión, además que sabían que fallar no era una opción. Pero eso, en ese momento estaba empezando a tambalear en la moral de todos.

—Capitán

—Dije silencio

“***”

“**”

“******”

Repentinamente algo cambió, solo una parte del bosque cambió, como si quisiera darles un respiro.

“***”

“*”

Aquel sonido provenía de ese espacio.

El líder observó a dos de esas criaturas estando de espaldas a él, más adelante podía ver también la caseta de vigilancia.

—Capitán

No ordenó más silencio, solo avanzó. Pero evitando a esos dos para no alertar a nadie.

—Capitán

—Estamos cerca, ¿Podrían…

Mirando hacia atrás, no vio a nadie, en todo el rato que quería salir de ese extraño espacio, no había volteado hacia atrás, confiando únicamente en la voz de justamente quien estaba detrás de él y hablándole.

—Cap… capi…

Mirando hacia abajo y claramente ya con los pelos de punta lo vio.

La boca que se supone estaba cocida de una de esas bestias, ahora estaba abierta, mostrando tentáculos con anillos como gusanos, en justamente el centro estaba la cabeza de ese soldado mirándole como si lo último que quisiera decir o hablar, era algo.

 

No hacía falta saber que esa era la palabra que hasta el último aliento o muestra de vida quería gritar o exhalar.

Los tentáculos de aquella aterradora boca cubrieron el rostro de la cabeza y se metieron en la nariz, boca y ojos tan visceralmente que el líder se orinó en los pantalones, esa criatura lo había seguido todo el rato, confiando únicamente en que el capitán no iba a voltear. Más atrás de esa cabeza, más comadrejas estaban ahí, devorando partes de los demás soldados del escuadrón, todo sin una sola mordida, esas partes fueron arrancadas brutalmente como un lazo sujetado a una persona mientras es estirada por una máquina.

Podías ver la sangre salir, los huesos crujir de separación, no había gritos por qué justamente empezaban por la cabeza antes que su víctima dijera o gritara, y después la torcían como el giro de la muerte de los cocodrilos.

Todas las extremidades que obtenían eran devoradas de un solo bocado entrando tan a la fuerza en esos pequeños cuerpos que sabía que sus huesos estaban siendo triturados, pero no querían que se escuchase para los de la caseta o cualquier ajeno a ellos.

“Kyu”

Al fin entendió lo que esas cosas decían, pero sintió un horror indescriptible en su ser, algo que antes no había sentido en toda su vida… dio la vuelta para echar a correr pero otra boca lo atrapó del rostro como un pulpo a la careta de un buceador, trató de pelear con todas sus fuerzas pero sintió otros tentáculos en sus brazos que poco a poco iban escalando.

Lo último que pensó en ese momento era una cosa.

“¿Esto se supone que es un milagro?”

Mientras tanto en la casa de ese soldado, él estaba durmiendo tranquilamente, su esposa estaba a un lado… y el bebé estaba en su cuna.

“Kyu”

Una comadreja apareció justamente de ese lado y miro al niño… abriendo la boca y mostrando sus tentáculos, pudo sentir la piel suave del bebé…

Al día siguiente llegó y un sonido peculiar despertó al hombre.

Era el sonido del bebé, no eran gritos, no eran llantos, eran risas.

—¿Qué?

Notó que su esposa estaba todavía durmiendo, así que quería levantarse a ver qué pasaba… Hasta que no hubo necesidad.

Delante de la cama, estaba el bebé, jugando con una de esas comadrejas… la diferencia es que el bebé estaba jugando con los tentáculos de la boca de aquella cosa, lo aún más aterrador era que justamente en el centro de aquellas extrañas cosas, dos brazos apenas con piel y uñas estaban saliendo, moviéndose, acariciando, jugando más que los tentáculos, la cara del hombre se puso tan pálida que era tal cual el color de una sábana, quiso, tomar su espada, pero al mirar, notó algo, algo que nunca esperó ver ahí… un sobre con un sello, el mismo sello que había recibido antes… pero ahora era diferente, con un cierto detalle. Tenía sangre en los bordes, debajo de él estaba una mano con un anillo, claro que la mano estaba cercenada, como si un animal salvaje se hubiera comido el resto del cuerpo y solo dejado la mano.

“Kyuu”

El hombre detuvo su acción tan rápido que su corazón le estaba dando por por salir de su cuerpo.

«Ellos lo saben… lo saben»

Miró de nuevo a la comadreja y ahora estaba como siempre, con ese rostro cocido por hilos y una directa mirada hacia él aún con la falta de ojos.

Después cargó al bebé y lo llevó a la cuna tranquilamente y suave, pero volviendo a abrir la boca y despidiéndose del bebé… aquel hombre no despegó su mirada hasta que la comadreja salió de ahí, lentamente cerrando la puerta, burlándose de él.

“Kyukyukyukyu”

Y dejando claro el mensaje más allá de que sería un reverendo imbécil no entenderle…

“No lo vuelvas a hacer o te va a ir peor”

En la caseta, el vigilante veía desde su lugar a las demás Comadrejas jugar o enterrar cosas, era parte de su entretenimiento y forma de pasar el tiempo.

—¿Todo tranquilo?

—Si, solo han pasado comerciantes, todos preguntando por ellos, les he respondido que son el milagro de la Santa, enviados por la diosa para nuestra protección

—Me alegra mucho que la gente sea consciente de ello, lástima que incluso aquí haya quienes no crean en ello

El segundo suspiró profundamente de pena.

—Si, es una lastima, no comprenden la naturaleza de la diosa, no es como si no supiéramos que hay más allá de lo que vemos, pero por eso no los molestamos, ¿Te imaginas si fuéramos a hacer algo que no?

—La diosa nos libre de eso, no quisiera ser de esos

—Yo tampoco

Las comadrejas estaban enterrando los restos regurgitados de los soldados pues comían como los búhos y desechaban como los mismos, con la piel y huesos tan secos como si se les hubiera quitado hasta el último mililitro de líquido vital.

En una casa un hombre abraza a su hijo pidiendo perdón llorando mientras su esposa sigue durmiendo y el bebé estaba tranquilamente en su desesperado arrullo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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