El Exilio de la Villana - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 Capitulo 3 De Cabellos y Caballos
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4: Capitulo 3: De Cabellos y Caballos 4: Capitulo 3: De Cabellos y Caballos Los días pasaron tranquilamente hasta el recibimiento de otra invitación diferente está vez.
—¿Ir a una fiesta de presentación?
No sé, ¿Amarilis realmente puede ir?— preguntó su madre —¿Por qué?— respondió el padre Ambos estaban en la mesa, ella degustando la comida y él con una botella de vino y vasos para lo mismo.
Amarilis solo estaba comiendo tranquilamente lejos de la plática frente a ella.
—Su personalidad es demasiado adulta, se que somos así pero… no sé si incluso pueda hacer amigos ahí— cuestionó la mujer —Que al menos lo intente, tiene modales y no come como un cerdo, pero tiene un estómago como uno, eso ya es ventaja— respondió el padre sin miramientos —…
Mejor preguntémosle… en otro momento Y lo hicieron un día que estaba cepillando a su caballo.
—¿Eh?
Por mi no hay problema, de hecho, creo que me vendría bien, he estado aquí tanto tiempo que aún tengo algo de amargura por lo que pasó hace unos días— respondió —Entonces prepararemos todo para tu primer salida a una fiesta —…
Esperen, padre, ¿Iré sola?
—No, Salom irá contigo, nosotros estaremos por otro lado de esa fiesta —Ah, menos mal Eso era lo más preocupante para ella por qué conociéndose, sabía que algo más pasaría.
El día llegó y todo se veía como podría ser una fiesta de aristocracia de época renacentista, vestidos largos, anchos, trajes sencillos y coloridos, maquillaje de la época así como la comida y la música hecha por una orquesta.
El buffet… que aún ella no podía tocar por ser menor de edad… —Pronto… Todo por la presencia y presentación de un Conde que había sido nombrado por el Rey.
Todo debía ser perfecto, ella llegó con los demás sin nombramiento por parte del vocero, parecía que aún no podían ganarse algo pero no importaba, ser invitado ya era un logro.
Así que Salom se quedó cerca y ella fue directamente al buffet para niños y empezó a comer todo lo que alcanzaba, Salom la veía de lejos, en una parte que podría ser de los que cuidaban a los niños de la fiesta.
—Para ser una fiesta sin internet, solo la comida vale para mí, bueno, no puedo quejarme, he hecho cosas, me merezco esto… me siento más acostumbrada al silencio tecnológico de lo que esperaba Siguió adelante sin detenerse, hasta que casi se sintió llena y decidió comer más en una bandeja de metal y servirse para ir a sentarse a algún lado a seguir pero afuera en el jardín más grande que el que ella tenía en casa.
»En la historia no hay muchos eventos que fueran sobre la infancia de los personajes, así que no podría decir si en alguna de todas a las que desde ahora iré, es alguna que conecta con la historia… creo que solo haré lo que pueda y si sale una que conozca, la dejaré Saliendo se había terminado la bandeja repleta de aperitivos así que lo dejó en una mesa cercana a esa puerta y avanzó mientras aún tenía comida en una mano y con la otra se tapaba la boca mientras masticaba con ayuda de su abanico.
Admirando las flores y árboles frutales aún sin frutas, hasta que escucho algo.
Mirando a la parte libre y con pasto hasta donde alcanzaba la vista, vio a un grupo de niños, pero no estaban jugando, estaban molestando a una niña.
Tenía un gran sombrero de paja que le cubría el cabello y estaba forcejeando con los otros por no quitarse el sombrero, su vestido se veía más arrugado así que era obvio que ya tenían algo de tiempo haciendo eso.
Primero pensó en hacer algo, después quiso dejarlo pero… sabía que de todas maneras, era la razón por la que estaba ahí.
—Los niños son tan crueles, pero bueno, es hora de salvar el día, y por salvar, digo arruinar Avanzó tranquilamente avanzando mientras extendió su abanico.
—!Bruja bruja¡ —!Déjenme en paz!
!
Déjenme!
—!Tu color de cabello no es normal!
!eres una bruja¡ —!
Sujetenla bien!
!debemos cambiar su cabello para que sea normal¡ Y el más grande rasco tierra con sus manos y habían logrado librar su cabello del sombrero.
—!No!
¡No!
Un cabello color carmesí se extendió hasta las rodillas, era brillante y parecía ser del color de la sangre.
Y se acercó soltando un poco en su cara mientras peleaba por no llorar y soltarse… Hasta que un abanico logró capturar cerca de la mayoría de tierra y la restregó en el rostro de quién intentó hacer eso, para después rociarla y untar el lodo en el rostro y ojos del perpetrador que empezó a gritar.
—Vaya, vaya vaya vaya, creo que tendré que limpiar mi abanico después de eso… como sea, ¿ A dónde iba?
A si Todo el grupo se congeló, ella después caminó y pisó con sus pies las rodillas, cintura, estómago del niño, después pasó de largo.
»¿Dónde dejé ese pedazo de pastel?
—!OYE!
!TU QUE TE CREES- Y en un giro con un codazo que envidiaría un vengativo Zlatan Abramovic, le dió de lleno en la nariz de quién intentó tocarla, dando un giro.
—Vaya, vaya vaya vaya, disculpa, pensé que un perro quería atacarme, disculpa no soy entrenador salvaje, solo me defiendo El niño no tardó en llorar y correr lejos, los demás miraron eso sin saber que estaba pasando, hasta que el que quería arrojar tierra se levantó del suelo y estaba muy enojado.
—!Tu!
!eres una estúpida!
—Ay, ¿El niño quiere llorar?
¿Quiere llorar el niño?
—!
Cállate!
—!Miren miren miren, quiere llorar quiere llorar quiere llorar!
—!!
CÁLLATE¡¡ Y corrió súper furioso contra ella, pero ella arrojó el abanico hacia él y este lo hizo a un lado, para después ver directamente una rodilla ir directo a su nariz y romperla junto con un grito desgarrador después.
Eso alarmó a todos y ella se movió para ponerle el sombrero a la niña y después tirar a uno de ellos junto a ese que estaba hiperventilando.
Los sirvientes salieron enseguida y miraron la escena.
—¿Qué pasó aquí?
Nadie dijo nada en ese instante pero ella habló después.
—!ESOS DOS ESTABAN PELEANDO Y EL OTRO LE DIO UNA PATADA EN LA CARA¡ ¡NOSOTRAS LES GRITÁBAMOS QUE SE DETUVIERAN PERO LOS DEMÁS DECÍAN QUE ESTABAN JUGANDO¡ ¿Verdad?
La niña extraña no sabía qué decir estaba totalmente en blanco y no fue hasta que le agitó un poco que lo hizo.
—!Si, eso pasó, eso pasó!
—!No es cierto!
¡Ella fue¡ Esa niña de ahí junto a la bruja fue!
—!Claro, una niña de nueve años le puede romper la nariz a un niño, claro, sigan, sigan diciendo eso¡ —!Si, la amiga de la bruja fue¡ ¡Ella hizo todo eso!
—!
Maldita bruja y ella¡ —¿Mi hija es una bruja?
—Si ella es… Y todo se volvió totalmente incómodo, la madre de la niña de igual cabello color de la niña apareció.
Para que decir que los niños así como los sirvientes se pusieron pálidos.
—¿Pueden volver a decirlo?
Vamos, !Vamos!
!sigan mostrándose como unos idiotas frente a la mamá de esta niña, vamos !vamos¡ ¡Malditos niños malcriados!
!YO FUÍ LA QUE GOLPEÓ A ESE LOCO PERO VALIÓ LA MALDITA PENA Y LO VOLVERÍA A HACER¡ Y nadie volvió a decir nada, pero no se diría lo mismo de la madre que tenía un rostro de totalmente furia a descontrol.
Para que decir que estuvo gritando sin que nadie le dijera que se detuviera a todos los padres de tanto el herido como los demás en la fiesta y ya con todos los presentes sabiendo el porqué, los sirvientes tuvieron que admitir pues habían otros que estuvieron ahí.
—Ehn, gracias —Si, si, lo que digas, solo me molestó eso, pero deberías defenderte —No soy buena en eso —Se ve, pero deberías al menos intentarlo, piérdete, Salom, vámonos con mis padres, ya me aburrí de este show —Como usted diga señorita… ¿Qué es show?
Se alejaron mientras los gritos seguían resonando en el salón.
Llegaron con los Faldone y ellos al parecer no sabían qué estaba pasando.
—Cosas de niños— respondió Salom —¿Está bien?
En el camino, Amarilis estaba pensando en lo que pasó.
—¿Padre, madre?
¿El cabello de otro color es raro por aquí?— preguntó pues en la historia no se decía mucho al respecto.
El padre lo pensó un poco y habló.
—Pues no es muy raro, más el color negro como el mío o castaño como tú madre predomina casi todo el país, el que tengan otro color viene de los demás reinos, como el color miel del sur, acompañado de un poco de gris o blanco por qué es una zona nevada, el color rojo de distintas tonalidades en el este, así como el naranja, rubio, y el morado o azul pálido del oeste junto a un poco de jade— dijo—, cada país tiene ese distinto color por necesidades de ambiente o naturaleza e incluso de etnias antiguas —…
Vaya, entonces si tenía razón y me dejaron hacer eso, gracias padre Los días siguieron pasando y todo se veía tranquilo, no hubo reclamo alguno de parte de nadie, ni que decir que Salom le informaba sobre eso pero parecían estar más ocupados tratando el racismo de los niños que la golpiza de Amarilis a esos niños.
—Al menos este mundo lo tiene algo claro… por el momento, quién sabe qué estará pasando en otro lado Siguiendo con la rutina e incluso ya empezar a hacer ejercicio por sí misma, las cosas parecían ir bien, pero como toda historia de villanas, las cosas no iban a poder seguir siendo así siempre.
—¿Mi caballo mató esto?— preguntó al ver el cuerpo de lo que parecía ser un grupo de coyotes del tamaño de un leopardo —Si, pero hirieron a otros dos caballos y hay que sacrificar a uno, posiblemente fueron los que intentaron herir al suyo El caballo la miró y ella también a él.
—Traigan un barril de manzanas y que se coma las que quiera, además de agua, oye, deja que te curen, así podrás seguir pateando y mordiendo a gusto, ¿Ok?
El caballo asintió y relincho un poco.
—Enseguida— dijo uno de los sirvientes que después se fué —¿Padre que dice de esto?— preguntó a Salom —Contratará a un grupo de cazadores para ir a por los coyotes que se llevaron a unos caballos, pero ¿Puedo decir algo?
—¿Qué cosa?
—Es raro que los coyotes vengan hasta aquí arriesgándose a ser eliminados, algunos de los sirvientes lograron matar a unos no lejos de la caballeriza, unos cayeron cerca el gallinero —…
Debe haber algo que los asuste, por qué no creo que estemos en época de invierno con este calor y ni siquiera estarían tan locos como para venir a terrenos humanos… a menos que tengan rabia pero… no, esto es raro —Es lo que todos están pensando, señorita Y ella se fue de ahí, pero… vió algo más.
En los rastros que dejaron los coyotes que se llevaron caballos había algo en el suelo, ella se acercó y miró más de cerca.
—Pisadas humanas… —¿Señorita?
—Estas pisadas, parecen de personas —Debió ser de alguien que también las revisó.
—¿Y así arruinar el rastro?
No creo, esto es algo más, alguien los trajo… eso explicaría unas cosas —…
Le avisaré a sus padres Ella siguió mirando las pisadas hasta donde se perdían a la distancia.
Según la historia, en ese mundo existían pocos semi-humanos, hombres bestia, pero había algo más que me llamó la atención.
Salom llegó poco después de avisar a sus padres.
—…
Salom, creo que tengo una idea —Dígame señorita La noche llegó y todo parecía más cuidadoso.
La seguridad aumentó así como el ruido de los coyotes.
Todo parecía normal y preparado para ellos… Hasta que la vigilancia escuchó.
El sonido de la trampa recién hecha, absolutamente todo mundo con armas fue tras eso y quién lo causó, pero al llegar al lugar solo vieron un grupo de baldes tirados, además de armas pequeñas y bolsas de cuero.
—Vaya, así que si fue eso— dijo un sujeto alto, corpulento, con ropa de cuero, metal y botas grandes, una ballesta y una espada—, no son coyotes Al lado de él estaba Amarilis, mirando la trampa y después el suelo.
—Señor cazador —Dime niña —Quiero que mi caballo tenga algo que masticar y patear —Como desee señorita Amarilis, !Vámonos¡ Y a la orden soltaron a perros, estos y después caballos con otros cazadores fueron tras ellos.
—Nadie se lleva, lastima o hiere lo que es mío y se sale con la suya, avísenme cuando los tengan aquí —Sí señorita Ella volvió a casa y trató de dormir con música, el medio día pasó y ella estaba cepillando a su caballo, hasta que el ruido de más caballos y arrastre venía de más lejos, ella salió de ahí con Salom y miró el ambiente.
El mismo grupo de cazadores venía, algo heridos, cansados, pero con el botín detrás sujetados como esclavos.
El padre de Amarilis salió también de su casa y se presentó a lado de su hija.
—Honestamente lo voy a decir, no tener una baja es una victoria— dijo el padre de ella —Vaya que sí, mi señor— dijo el cazador con sangre en su ropa y unas heridas en su rostro, pero satisfecho por la cacería—, estos tipos tenían un campamento al extremo sur de aquí, algo alejado, eran muchos, no esperábamos esa cantidad pero no éramos los únicos yendo por ellos, habían tal cual pensábamos osos matando a la mayoría y otros animales que capturaron Amarillis se rió de eso.
—Lo que las feromonas pueden hacer— dijo el padre—, que mis sirvientes les ayuden con las heridas, quiero ver qué ha traído a mis terrenos Su padre regularmente no hablaba así pero las apariencias tenían que ser para no mostrarse débil.
—Adelante, he traído lo que la señorita ha pedido, aunque no sé si su caballo pueda masticar como ha dicho —No tiene idea, el vendedor de esclavos no tardará en venir, ese sujeto es aterrador, como si supiera en qué momento algo como esto pasa La esclavitud no era tan rara en ese mundo, ¿Un mundo del tipo aristocrático sin esclavos?
Sería un milagro pero como en todo mundo, alguien tenía que pagar deudas tanto falsas como perdidas y más que nada, apostadas.
Así que decir algo como eso con quién no tenía salida era como si fuera un diablo llamando a Caronte para que se los llevara al infierno.
Amarilis se acercó a los sujetados, distintos tipos de personas de diferentes tonalidades de cabello, hombres, mujeres y semi-humanos entre ellos, podía ver qué estaban cansados, hambrientos, desvelados y rendidos, ella pasaba frente a ellos como si nada, realmente como si estuviera en una venta de garage.
—¿A quién se le ocurrió la bendita idea de venir tras nuestros caballos?
Puedo ser indulgente con mi padre y dejar que corran lejos, pero si no dicen nada, no se preocupen, mi caballo lo hará por ustedes y no de la forma en la que están pensando —Hija, eso es cruel— dijo su padre —¿En serio?
¿Venderlos permanentemente a un esclavista no también lo es?— preguntó mirando a su padre —Buen punto— dijo el cazador Ella volvió la mirada al grupo y siguió observando… más se detuvo en uno.
Este venía más cansado que cualquiera de los demás, de cabello verde con mechones azules, pero de ojos de iris verde con iris vertical, era un niño, así que le quitó la ropa, descubriendo un cuerpo casi hasta los huesos, más después lo tomó de la barbilla y le hizo mirarla.
—Vaya, vaya vaya vaya… si, esto me gusta, esa mirada es la que más me gusta El niño no parecía entenderle, solo salía una voz cansada y gutural, posiblemente por qué ni podía apenas hablar.
»Hagamos un trato, ¿Quieres ser mío?
¿Salvarte del infierno que es ser esclavo de alguien más?
Te prometo ayudar en lo que quieras, en lo que desees, pero primero y más que nada, dime, ¿Está aquí el responsable de intentar robar nuestros caballos?
Ambos se miraron, el niño casi de su edad la miró, no sabía si confiar en ella, podía verse que no le quedaban casi fuerzas.
Los demás estaban callados pero querían gritar que no dijera nada.
Más él estaba exhalando, ella acercó su oído y los sirvientes se prepararon para atacar por si era una trampa, pero ella volvió a su lugar y el niño cayó al suelo, muerto de cansancio, pero no inconsciente.
»Ya veo… !!AXTRIZ¡¡ Y al grito el caballo apareció, acercándose a Amarilis obediente, solo pocos parecían asombrados por eso.
—¡¿Eh?!
¿¡Un Yazarbayan¡?
¿!QUÉ HACE ESE TIPO DE CABALLO SALVAJE AQUÍ¡?
—¿Yazarba-que?
—!Mi señor!
!Ese tipo de caballos son los más salvajes que alguien puede encontrar¡ ¡Son tan difíciles que muchas personas han muerto incluso creyendo ganar su confianza!
¿!dónde lo consiguió¡?— gritó el cazador exaltado y sorprendido —¿A si?
Eso explica por qué ese imbécil quería deshacerse de él, me lo dió por un pago, mi hija se encarga solo de él —…
¿A si?
—Si, más ahora entiendo como fue capaz de matar a esos coyotes Y Amarilis paseo sin sujetar a su caballo, hasta detenerse con uno de ellos.
—Yazarbayan… bonito nombre, pero veo que saben de lo que eres capaz, ¿Creían que era mentira?
Así que ya que han perdido la oportunidad… bueno, ¿Que se puede hacer?
Axtriz, jodelo Y al instante el caballo se levantó de las patas delanteras y golpeó salvajemente a quien ella señaló, pero no de la cabeza, sino del pecho, después le mordió el hombro tan fuerte que lo levantó y tiró después, los gritos no se hicieron esperar, las miradas ante la tranquilidad de tanto el padre como la hija eran aterradoras, todo hasta que ese sujeto quedó inconsciente y herido con sangre en su cuerpo apenas vivo.
Para después aparecer otro carruaje pero más arreglado.
De ahí bajó un sujeto no regordete, sino como si fuera realmente alguien importante.
—Buenos días —Buenas, ¿Está es la mercancía?— preguntó sin rodeos —Como puedes ver, así es, pero al menos saluda como debe ser— dijo el padre de Amarilis —No, estoy muy ocupado como para hacer eso, así que vamos al grano —Ahm, ¿Puedo pedir algo, padre?— preguntó Amarilis levantando la mano—, Ese tipo, lo quiero —…
Hija yo… —¿Siii?
—…
Bueno, pero te harás responsable —Si, vaya que lo haré —¿Terminaron?
—Si, si, ya, ¿Cuánto sería?
Después de un arreglo el dinero fue dado.
—Bien, me largo, creo entender que los cazadores dirán que no me vieron, ¿Verdad?
—¿A quién?
—Exacto Tampoco era como si hacer esto fuera legal, así que todo mundo hacía lo que hacía como se debía hacer.
Ese tipo se dió la vuelta y el líder de los cazadores se acercó al dueño de la mansión.
—Señor, no es por ser impertinente pero, ¿Podría venderme su Yazarbayan?
Y eso hizo detener un poco al otro tipo.
—Hable con mi hija, pero en serio me aseguro que no será mi responsabilidad si ese caballo cómo ha visto, le arranca la cabeza Y el cazador se fue con Amarilis, ella estaba acariciando a su caballo mientras veía al niño que compró.
—¿Tu?
¿De entre todas las personas tienes un caballo salvaje?
¿Y de ese tipo?— preguntó el jefe esclavista —Creí que te habías ido— respondió el padre molesto y con un rostro serio —Déjate de juegos, ¿Por qué tienes un caballo así?
—No se, dile al primo Fergos, ah, cierto, ¿No te debía dinero?
—…
Ese imbécil, ese maldito imbécil Y está vez sí se fue de ahí pero más rápido.
—Hasta luego, hermano —!
PUDRETE¡…
Nos vemos
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