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El Exilio de la Villana - Capítulo 41

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Capítulo 41: *’God save the Queen'” (4)

Y en otro lado.

—¡Esperen!, ¡esperen!… !A comer¡

Los gritos desgarradores no se hicieron esperar, los soldados estaban corriendo por sus vidas mientras hadas zombies los perseguían sin parar, las demás hadas se quedaron quietas, no importaba que sus captores intentasen moverlas, ellas estaban en shock…

Digo, ver a un hada que has conocido toda tu vida convertida en una aberración sin precedentes, faltante de vida, de piel muerta, alas carcomidas, ojos huecos de piel podrida y olor nauseabundo era demasiado contrario hasta para la más inexperta.

»Carcharodon Calcárea… si Guillermo mirase eso se quedaría horrorizado o maravillado… creo que no importa si supiera este contexto del por qué he hecho esto

Las hadas zombie atacaron sin control en enjambre a los soldados, solo dejaron a las hadas sometidas en el aire.. ¿Podía verlas? No, pero al ser una usuaria de Necromancer, sabía donde se encontraban los cadáveres, más cuando murieron de manera violenta, de golpe y más que nada, con odio a más no poder, incluso se podría decir que Amarilis las veía como niebla.

Podía ver las pequeñas nubes sobre los soldados, en sus cuellos en sus bocas, en sus ojos, en toda parte blanda y de ahí hundirse, sangrar, pedir clemencia, perdón, gritar por ayuda, y después morir… una muy lenta agonía.

—… Eso fue interesante…

Volvió a sentir aquel tirón.

»Habla con tus amigas, posiblemente ya sepan que esto paso o máximo vendrán con refuerzos, no sé, así que hay que pensar que hacer, tengo una amiga en aquel lago— dijo señalando ese lugar—, háganla venir con ropa

Dejó de sentir el tirón y se recostó en el suelo. Las nieblas seguían en los cuerpos de los muertos… ¿Ahora que podía hacer si ellas no tenían a la Hada Reina? ¿Realmente estaría muerta?… No, si ellas seguían vivas, ella también, pero… ¿Por cuánto tiempo? ¿Que podía hacer para al menos como siempre aminorar el daño?

—¡Amarilis!

Kyrla venía con el golem, tenía solo el sombrero raro con las orejas de conejo y hojas grandes de árbol cubriendo sus pechos, entrepierna y parte de su torso.

—Kyrla, ¿Cómo te sientes?

—Estaré bien, gracias, las hadas me dijeron que está pasando, ¿Has pensado en algo?— preguntó bajando del golem

—Nop, no se me ocurre nada por el momento, si la Reina no está aquí debe estar donde la tienen retenida, eso complica más las cosas

—… Ya veo… si… eso es complicado

Kyrla parecía escuchar a las hadas, Amarilis vió eso.

—¿Qué te dicen?

—Dicen que la Reina siempre tiene un voto vinculante con ellas, que es imposible quitarlo a menos que la misma Reina deje el lugar para alguien más

—¿En serio? Pensé que únicamente existía una sola Reina

—… Dicen que ha sido un secreto y que por ello se ha creído eso para proteger a todas

—… Eso nos da una ventaja, pero en primer lugar… ¿Cómo demonios pasó esto?

Kyrla se quedó mirando a su alrededor, al parecer las hadas no querían hablar de eso.

—… Confíen en nosotras, venimos a ayudar

Volvió a mirar y escuchó.

Al parecer fue sorpresivo, nadie o casi nadie podía ir a ese lugar, únicamente quien conocía el camino podía hacerlo, cuando ellos aparecieron, fue de sorpresa, incluso la Reina hada que en un principio estaba en guardia, fue sometida casi muy rápidamente, las hadas no podían saber que hacer, trataron de resistir pero algo en esos sujetos que vinieron, las hizo rendirse, más cuando mataron a unas cuantas frente a la Reina, que ordenó que se detuvieran y se iría con ellos…

—Clásico… pero…

Llegar a ese nivel, ¿Por qué? Definitivamente la Reina hada tenía que estar tranquila, no habría problemas con ella en absoluto hasta… hasta…

»Por todos los dioses…

Al recordar la historia original, Amarilis se puso pálida.

—¿Amarilis?

—!ESOS IMBÉCILES, ESOS IMBÉCILES DE MIERDA! ¡¿PERO EN QUÉ DEMONIOS ESTABAN PENSANDO!? !!MALDITOS PENDEJOS¡!— gritó furiosa, realmente furiosa—, !!NADIE EN SU MALDITO SANO JUICIO HARÍA ALGO COMO ESO¡¡ !!NADIE ARRUINARÍA ESTO A ESE NIVEL¡! !! REALMENTE SON UN GRUPO DE IMBÉCILES DE MIERDA¡!

Ni Kyrla la había visto tan furiosa, tan descontrolada, ni su palabra “Piñas” estaba en ese vocabulario. Las hadas, todas las demás enseguida se escondieron detrás de Kyrla pues el aura de Amarilis aumento de golpe como la abertura de una presa llena de agua, cayendo por todos lados y queriendo destruir todo. Más después poco a poco empezó a disiparse..

»Ya entendí, ya entendí, esos…

—¿Amarilis?

—Kyrla, no hay forma en la que podamos ir por la Reina

—¿Eh?

—Tienen que olvidarse de ella

Y eso alarmó a todo mundo, incluso las hadas se alteraron que hasta Amarilis lo sintió.

—¿¡Por qué lo dices tan así!?

—… ¿Recuerdas a ese sujeto que atacó a la escuela? Le pregunté a mi maestra sobre él y me contó sobre ese sujeto

Y señaló a lo que quedó de la aldea de las hadas.

»¿Realmente crees que no buscaría la forma aún más enferma de ir tras él libro?

—… No lo dudo pero… es demasiado…

—¿Demasiado para esa familia o demasiado para atacar deliberadamente a la escuela en pleno día?

—…

Kyrla no sentía que dijera toda la verdad, pero sabía que no mentía.

Amarilis estaba haciendo trabajar aún más su cerebro para que fuera la historia más creíble posible, sabía que Kyrla no era tan tonta como para caer fácilmente en algo así pero usando lo que tenía, debía hacer lo posible por qué fuera así.

—Pero… ¿La matarías? ¿Es realmente necesario matarla?

—… Te contaré otro secreto y este si tiene que ser lo más secreto posible y creo que me vendría bien una segunda opinión

El rey elfo estaba en su trono, suspirando tan pesadamente que incluso llegó a pensar que el asedio de los elfos oscuros fue menos problemático que lo que estaba pasando en ese momento.

—Así que, ¿Realmente ustedes sobrevivieron a los elfos oscuros con ayuda de humanos? ¿Eso no es caer bajo?

El Rey volvió a suspirar, sus guardias querían matar a tanto el que dijo eso como sus acompañantes.

—¿Entonces? ¿Para eso ustedes han venido?— preguntó el Rey Elfo guardando su enojo como casi siempre hacía con ellos

Del otro lado estaban otros elfos, un tanto iguales pero de actitudes realmente cuestionables, ellos no fueron afectados por el asedio porque vivían apartados tanto de Greznard como de ese poblado de elfos…

—No, pero como bien sabe, nosotros venimos ofreciendo un mejor trato

—La respuesta es no

—… Pero no hemos dicho nada

—Lo sé, y es mejor responder rápido que escucharlos, han intentado de buena manera (lo respeto) el cambiar nuestra promesa con los humanos por su trato de ustedes y honestamente… la respuesta es no — respondió el Rey con total seguridad

La guardia del Rey estaba sonriendo, más por qué no se atreverían a revelar que la promesa ya había sido cumplida y con creces, además que hacer tratos con ese grupo de elfos sería más contraproducente que nada, los conocían, los alrededores los conocían y era mejor no tener problemas con ellos, ni tratar con ellos, así que mantener la mentira de la promesa era su mejor defensa.

»Al ser hijo de tu padre debes entender que respeto el que estés preparándote para cuando él decida irse de su trono, pero debes entender que hay veces donde no siempre obtendrás lo que quieres y no puedes forzarlo tampoco, lo digo por experiencia

—… ¿Esto tiene que ver con la humana y el humano que aparecieron? Escuché de los espíritus que al parecer ellos los apoyaron

—Así es, iban de paso y nos ayudaron, no tiene nada que ver con la promesa por qué en primer lugar, ellos no son de ese Reino

Era una mentira a medias, pero aceptable.

—¿Entonces ellos ofrecieron algo mejor o que?— la forma de preguntar de ese supuesto Príncipe daba a entender que no quería caer en esa mentira

—No, solo les dimos lo que querían y también que les debemos un favor, ¿Acaso un Rey no puede cumplir su palabra?

—…

Era una buena forma de escape, pero no sabía qué tanto estaba cayendo en esa mentira o si realmente lo estaba creyendo.

—… Humanos ayudando a elfos… algo tan ridículo como eso… no me gustaría ver para nada — dijo uno de los acompañantes de ese Príncipe—, preferiría morir a ser ayudado por ellos

El Rey presionó un poco sus manos. Lo estaba creyendo pero dolía. Los guardias sus armas las tenían más que listas pero querían la orden.

— Vamos vamos, los humanos son así, posiblemente en algún momento traicionen a este Rey y se dará cuenta de su error, la vida tan efímera de alguien así es tan graciosa que cuando alguien más aparece es como si fuera un segundo chiste que no es gracioso en absoluto, lo he visto

Los guardias querían matarlos de una vez por todas pero el Rey levantó un poco su mano para detenerlos.

»Ya, ya, deben entender que era una situación desesperada, digo, como para que incluso estuvieran cerca de ser eliminados, era algo que debía ser

—… Así es, y agradezco mucho lo que pasó, así que, por eso también es un “No” por qué aún aguardo el momento de la promesa, así que debe entender Príncipe, que haga lo que haga, no me hará cambiar de opinión

El Rey debía mantener la cabeza fría, sabía que un pasó en falso y ese sujeto aprovecharía lo que sea para tenerlo.

—… Un Rey nunca miente, ¿Verdad?— preguntó ese Príncipe sin rendirse

—¿Que es una mentira sino una palabra de la cual el que mienta o diga la verdad es el responsable?

—… Cierto… por eso confío en que usted haga lo correcto…

E inesperadamente sacó algo de su ropa, era una roca extraña, los guardias enseguida trataron de detenerlo, pero algo extraño pasó, era una fuerza invisible que los detenía a la fuerza, el Rey Elfo solo se quedó ahí.

—Justo como esperaba de ti, justo como esperaba de tu padre… justo como esperaba de tu clan… — dijo el Rey —, el mismo truco de cuando lo vencí en ese combate justamente por este lugar

El Príncipe estaba solo mirándolo.

—Se de buena fuente que tú supuesta “Promesa” fue hecha, se que incluso tu reino está débil, ¿Que te hace pensar que no haría algo como esto? — escupió ese Príncipe

—Nada en absoluto, como dije, lo que haces es justamente la razón por la que tú padre se quedó con ese lugar… ¿Aún pelean contra Mabestias a pesar de las advertencias que se le hacen de que no las moleste?— preguntó el Rey tan tranquilo que parecía no ser afectado en absoluto

Esa tranquilidad aplastante desconcertó un poco al grupo que había venido.

—… Eso no te importa

—Osea que sí… ¿Si sabes que esa idea de ser la única raza es estúpida?

—!! Cállate!! !no hables así de nuestro Rey¡

Presionó más la roca y la fuerza aumentó, solo el Rey se mantuvo tranquilo, los soldados ya tenían la rodilla en el suelo.

—Alguien como tú, que no respeta nuestras tradiciones, nuestro deber, me sorprende que haya sobrevivido tanto tiempo, aún después de lo que escuché que le pasó a sus hijos, ¿Realmente crees que es justo que los humanos no paguen por eso? ¿Después de todo el dolor que nos han causado? ¿No cree que es injusto? ¿Por qué no lo hace? Todos lo apoyarían— preguntó el Príncipe molesto

Ahí estaba él real asunto, el por qué de ello y la situación, pero aún así no se sentía suficiente y menos con la forma en la que hizo llegar ese asunto.

—Creeme, niño, no hay día en que no piense eso, pero sería demasiado fácil… más aún así no entiendes, no lo entenderás hasta que lo veas por ti mismo— respondió el Rey—, siempre he querido hacerlo, sé muchas cosas, puntos débiles, modos, hechizos, torturas todo lo indispensable que alguien como yo ha podido aprender en todo este tiempo… todo desde que murió mi hija, desde que murieron mis hijos

—¿Entonces por qué? Mi padre siempre habla maravillas de usted, que es fuerte, que puede hacerlo, que sabe cómo hacerlo… ¿Por qué no lo hace y termina con todo?

Era una pregunta válida entre todo lo que estaba pasando, el Rey Elfo suspiró pero no pesadamente, sino como si quisiera soltar algo que tenía desde hace bastante tiempo.

—Si hago eso, si simplemente empiezo por dar la orden… ¿Que me haría diferente de ellos? Los humanos son imbéciles, destructores, bastardos, seres como nosotros, con conciencia, familias, problemas soluciones… autodestrucción y amor al mismo tiempo… ¿Que me haría diferente? ¿Que haría el mundo donde vivimos sino crear a alguien que me maté y siga así por la misma razón por la que yo empecé?… La rueda aunque no quiera, seguirá rodando… yo solo no quiero ser parte de eso… no así si no es justamente necesario o por la razón más válida que alguien me pueda dar o yo saber que es así… lo lamento

—…

—…

—…

—Entonces lo lamento— dijo el Príncipe levantando la roca y los guardias ya en el suelo, sintiendo el dolor la impotencia, la desesperación

—Yo también lo lamento

El rey se levantó tranquilamente y de un movimiento de su mano, hizo aparecer a otro elfo de casi su misma edad.

—!!!!

—!!!

—!!Padre¡¡¡

Quiso detenerse pero la roca no obedecía.

El otro Rey miró al primero con suma pena y vergüenza.

—… Pensé que aprendería… que iba a saber rendirse… lamento mucho, muchísimo esto

—No hay problema, me recuerda a ti cuando éramos jóvenes…

—¿Qué necesitas para que le perdones la vida?

El grupo se asustó muy seriamente al escuchar a su propio Rey decir eso, la roca seguía haciendo su efecto y el Príncipe estaba peleando por detenerla, pero aún así era imposible.

—¿Yo? Nada, ella… no lo sé

En medio de ese grupo apareció una humana, estaba caminando tranquilamente hacia esos dos y miró despectivamente al segundo Rey.

—Tu hijo es un completo pendejo y nadie lo puede negar— dijo Amarilis —, chicos deberían ser actores, les queda perfecto

El segundo Rey agachó más la cabeza y la guardia se levantó.

»Además— dijo sacando su abanico—, necesito un favor lo más grande posible y sé que usted no dirá que no, ¿Verdad?

—…

El Príncipe y su guardia se quedaron ahí a resguardo de la seguridad. Amarilis se quedó mirando eso con una sonrisa tan creída que sabía que les estaba doliendo a ellos.

—La manzana no cae lejos del árbol… como sea, Rey Elfo, necesito saber cómo desvincular hadas sin matar a la Reina hada

Absolutamente todos se quedaron en silencio, incluso el segundo Rey… pero el primero estaba pensando.

—¿Desvincular hadas?… No lo sé, solo sé que debe morir la Reina hada o dejar a una sucesora

—¿!ESTÁ LOCO!? ¿! REALMENTE LE DIRÁ ESO A UNA HUMANA!?— gritó el Príncipe al escuchar eso

Uno de los guardias lo golpeó en el estómago y este cayó al suelo. Su padre se quedó mirando eso con dolor.

—¡Príncipe!

—¿Entonces solo esas dos?— preguntó Amarilis ignorando lo que pasó

—Lo lamento, no poseo mucha información sobre la jerarquía de las hadas, tendrías que preguntarle a una o máximo a alguien igual de anciana que yo… o más

—… Kyrla

De uno de los lados apareció ella, para Amarilis venía sola, para los demás, venía con un gran grupo de hadas.

—Por los dioses

—¿Qué pasó?

—Esa es la situación y estoy segura que no debe pasar… así que vuelvo a preguntar, ¿Es la única manera?

El Rey Elfo y el otro Rey estaban realmente de no creerse, incluso el Príncipe y su grupo estaban igual.

—Elfos… que chistosos se ven— dijo Kyrla como lo primero que se le ocurrió al ver a elfos frente a ella

Momentos después de explicar la situación, Amarilis estaba sentada sobre uno de los sirvientes del Príncipe, recargando sus pies sobre la espalda del mismo, su padre estaba mirando eso.

—Ojos a los libros ¿Quiere?— preguntó ella esperando respuesta de los demás elfos

Era un sótano, contenía todos los registros importantes de esos elfos, todos los guardias y el mismo Rey Elfo estaban buscando algo que ayudase. Kyrla estaba observando eso igual de impresionada.

—!Amarilis! ¡Mi rey! ¡Vengan¡

Al instante ella se levantó y pateó al Príncipe para ir hacia ahí, uno de los guardias sacó un pergamino apenas completo.

—Aquí hay algo

Los reyes miraron eso.

—… Al parecer se puede hacer algo cercano a eso… si… puede funcionar pero… no…— dijo el Rey y miró a Amarilis

—No, no creo que pueda ser

—¿Que qué pasa?

—Hay una forma en la que digamos, pueda pasar eso, no matar a la Reina y hacer un nuevo voto vinculante

Kyrla se emocionó.

—¿Cuál es el riesgo?

—…

—…

Los dos reyes se miraron algo indecisos de decirlo…

—¿Si saben que esto es serio no diganlo o-

—La virginidad de quién la Reina decida heredar el lugar

—…

—…

—…

El silencio reinó por un largo momento.

—¿Solo eso? Pensé que iba a ser algo más grande

—… ¡Amarilis! !Eso es sagrado para cualquier mujer¡— gritó Kyrla nerviosa y avergonzada tanto por lo que escucho como por lo que dijo

—¿Lo dices como la Santa o como mujer?

—!Ambas¡

—… ¿Al menos podemos pensar si la Reina dará su permiso?— preguntó el otro Rey ante semejante situación

—Buen punto, ¿Hay forma de hacer eso?

—… ¿Eh?… No, no, pero aún así ella…

—¿Kyrla?— preguntó Amarilis escuchando su duda

Todos miraron a Kyrla y ella no sabía a dónde mirar.

»¿Escucharon lo que le dijeron?— preguntó Amarilis

—No, solo los que tienen afinidad con su naturaleza pueden hacerlo… o son de magia de luz— dijo el Rey Elfo

Volvieron a mirarla.

—Kyrla

—… Es que… dicen que si las hadas rechazan de corazón a su Reina pueden votar por la sucesora

—Vaya, viva la democracia entonces… problema resuelto

Pero Kyrla se quedó en silencio todavía.

»¿Ahora que?…

—…

Kyrla se acercó al Rey Elfo y se lo dijo en el oído.

—… Realmente eres digna de escuchar a las hadas… también sé que tú perderías tu poder si eso pasa

—¿?

El rey elfo preparó su voz al carraspear un poco.

—…

Diciendo lo que faltaba, Amarilis no sentía que era importante, pero si era algo serio tomando en cuenta la situación…

«Un día les diré que soy una adulta de corazón y mente» pensó

Volviendo a Tyler y aquel sujeto, los dos estaban casi destrozados.

Ambos cansados, ambos heridos pero sin dejarse vencer por el otro o verse débiles.

—Para ser un niño, eres muy resistente

—Lo mismo digo, anciano

No se habían dicho nada que no fuera para descansar o medir su próximo movimiento, más en ese momento estaban casi a lo último de sus fuerzas, sangrando, lastimados, cortados, pero no vencidos… aún.

—Jam, ¿Chicos? ¿Puedo interrumpir lo que están haciendo?— preguntó Amarilis apareciendo de nada en el centro entre los dos

—No— hablaron los dos al mismo tiempo

—Hombres… se que dije que no los molestaría pero necesito algo de Tyler, solo será un momento, lo prometo, si quieres tómate un respiro, solo será algo rápido

—…

—…

Aquel sujeto descanso su arma. Amarilis se acercó a Tyler.

—Solo quiero información, únicamente eso y se que medio matando a tu amor lo conseguiré, aún si tú te pones en medio

«Si supieras cariño, si supieras » pensó Amarilis

—No conozco a Q más que su nombre, solo aparece cuando lo necesitamos, ahora estoy soportando lo mejor que puedo y posiblemente esté observando o haciendo cualquier cosa, lo prometo, es lo único que sé

—… Mientes

—No

—¿Podrían calmarse? Ven Tyler

—… Esperen

Repentinamente él los detuvo, se tocó el oído.

»Tienes suerte, ambos la tienen, pronto, pronto lo encontraré con o sin tu ayuda, mientras, la próxima vez que nos veamos, espero y me digas la verdad antes de matarte

Y desapareció.

—Ya dieron por perdido este lugar… se habían tardado

—Bien, ¿Entonces qué quieres que haga?

—Ya lo hiciste y que bueno que no lo sentiste, descansa, enviaré a Kyrla contigo para curarte, estoy ocupada solucionando esto

—Si

Ella desapareció y él se tiró al suelo, dejando que el dolor en su cuerpo se extendiera por la relajación de haber terminado eso… pero se sentía… más desestresado de lo que pensaba.

Cuando volvió Kyrla tenía su máscara puesta por qué no quería mirar a los ojos a Amarilis.

—Definitivamente con esto ya soy una bruja

El patriarca de la familia no se había despegado de ese lugar desde que se le ocurrió la idea.

No es que tomaste de tontos a quienes le dieron a la Reina, sabía de lo que eran capaces, ellos sabían de lo que él era capaz con todo sus recursos, ellos habían venido antes, el ya estaba ahí haciendo su fortuna, así que era un contacto poderoso quisieran o no.

Los había conocido un día que uno se presentó justamente, no el que apareció ese día, otro que vino y tocó a su puerta, justo un día que pensaba descansar.

Habló libremente sobre sus planes, sobre su familia, sobre todo lo posible que iba a pasar y pasó, como si fuera un diario, como si fuera un familiar… casi como un hermano, casi como alguien que siempre los ha seguido sus pasos a pesar de su pasado.

Fue impactante, no sabían todo pero vaya que sí lo más importante, no había forma que se enterasen de incluso su más grande secreto… pero cuando lo escuchó de su boca, había entendido que hablaban realmente en serio.

Con eso dicho, no todo era miel sobre hojuelas, habían muchas peticiones, órdenes bajo la mesa.

Parte de la historia original de esa familia decía que habían llegado al poder por sí mismos, con muchas acciones cuestionables para mantener su poder…

No se equivocaban, pero por la fama de ellos, ayudaba a los planes de aquellos extraños para moverse según requerían, él obtenía una buena parte de todo y su fama aumentaba… así como el miedo, el dinero, la fama e infamia al mismo tiempo.

Era lo que querían hacer pero no tan así, no tan indirectamente, no sin hacerlo voluntariamente…

Incluso en recientes meses habían empezado a verse en problemas, hubo una situación con Orcos no muy lejos de donde estaban, no logrando su cometido de someterlos con ayuda de goblins, para cuando intentaron hacerlo otra vez, nunca llegaban noticias a él sobre si habían siquiera atravesado ese bosque.

La segunda situación fue con Elfos, habían llegado a un acuerdo con los elfos oscuros para obtener el poder y esa familia la magia, únicamente eso, volviendo a fallar estrepitosamente e incluso, usar la misma magia en su contra.

Pocas misiones también fueron afectadas, no sabían qué estaba pasando, aquellos extraños mantenían en secreto la situación, pero al ser el patriarca el que debía estar en el frente, empezó a sospechar al respecto de eso. Dándose cuenta que había alguien más, alguien que interrumpía deliberadamente todo plan grande que estaba haciendo, que arruinaba a ellos, que los jodía más directamente de lo que él nunca podía hacer.

Quería aprovechar esa oportunidad y buscar algún punto débil, hacerse con lo que sea que les estaba dando esa sublime y poderosa ventaja, incluso al menos robarla…, pero aún con ese daño, ellos se mantenían al margen aún con las derrotas, se lamentaban y seguían adelante… hasta que se le ocurrió algo.

Podía aprovechar ese momento, ese tiempo de distracción para poder moverse entre las sombras, sabía que sería doloroso, humillante, pero si podía moverse como estaba pensando, podía tener algo de aquello que ellos tenían guardado… aún si eso significaría sacrificar a la Reina Hada.

Ella había llegado a él a escondidas, totalmente resguardada y tan en silencio, que en el intercambio, nadie decía una sola palabra.

Antes solo la había resguardado como habían pedido pero cuando empezó a ver qué ellos estaban tambaleándose, actuó.

Podía verla en una plataforma de madera lo bastante grande como para que su mansión pudiera moverse a todo terreno, las llantas eran raras, como cadenas pero eficaces. No había barrotes, no había protección por si ella despertaba, por qué estaba con los ojos entrecerrados, peleando hasta lo último por moverse pero solo se escuchaban gemidos de esfuerzo, mucho esfuerzo.

Todo seguía tranquilamente aun cuando una de las más grandes fuerzas de la naturaleza de ese mundo quería destruirlos… pero no podía, el patriarca no sabía cómo lo habían hecho… solo recibió instrucciones en un papel un día antes de la entrega.

—…a~~~

La Reina estaba ya por caer inconsciente, pero hizo lo que pudo para hablar.

»No… no~~ saben lo qu- e han hecho~~~ todo lo… lo que estan~~ mal… mal…

Después miró al patriarca.

»Seras primero… mero, no… misericordia… yo…~~

Después cayó cerrando sus ojos y terminando de moverse aún siguiendo viva.

Él quería ignorar esa advertencia dada a duras penas, pero ya había pasado el tiempo hasta que las dificultades para ellos fueron notables.

Ahí decidió moverse sabiendo que no iba a tener mucho tiempo.

—Antes que lo que dijo ella se cumpla, yo primero haré esto

Parte de todos los cables que había conseguido, la información de su mantenimiento y más que nada, aprender a manipular su manejo, era para un proyecto especial, había sido corto tiempo de preparación, pero el poder que estaba extrayendo de la Reina hada era demasiado…

»Esos idiotas, aprenderán a no-

—!Mi señor¡ !Tenemos un problema¡

—¿¡Qué!?

Y mirando a la gran hada lo notó, estaba empezando a desaparecer, poco a poco como tinta sobre agua, como vapor mientras el sol levantaba el inicio del día, como si estuviera siendo borrada del mundo.

—¿¡Qué está pasando!?

—!No, no lo sabemos¡ ¡Parte de la energía del proyecto está regresando a ella!

—¿¡Que¡? !Desconecten todo¡ ¡Destruyan todo sí es necesario¡ !Ya, ya ya¡

Pero antes de siquiera ellos hacerlo, parte de todo se destruyó por algo más. Muchas explosiones incomprensibles alrededor, como un racimo de granadas, minas o lo que fuera estuvieran explotando, tratando de derrumbar toda esa área.

Él lo sabía, con solo mirar a la Reina Hada lo sabía.

—Lastima que apenas y puedo hacer esto… pero pronto, pronto será peor para ti y ellos… diles que iré tras ellos cuando vuelva y no estaré sola, sufrirán la furia de la naturaleza y la naturaleza, siempre gana

Después de decir eso, desapareció totalmente, muchos heridos, muchos muertos, todo arruinado tan de golpe que él se quedó de pie mirando a su alrededor. Ahora sabía que estaba más allá de una solución, podía tener una vía, diciendo lo que pasó… pero esa amenaza, era para tomarse aún más en serio, por qué de todo eso, él iba a ser el primero en ser eliminado…

Momentos antes Amarilis estaba en un círculo mágico hecho por las hadas con ayuda de los Elfos y Kyrla.

—¿Aún sigo siendo virgen? Hubo una situación hace tiempo cuando era niña, perseguí a Axtriz la primera vez cuando lo conocí… ¿Eso cuenta?

—No

—No

—No

—De acuerdo

—Amarilis, ¿En serio harás esto?— preguntó Kyrla

—Has visto lo que puede pasar, además tu al ser la Santa, no puedes hacer esto y no creo saber de alguien más de confianza que quiera hacer esto… por qué la otra que conocemos se volverá más loca si la traigo

—… Cierto… pero… Tyler

—Otro loco que nunca debe saberlo, o ahora sí lo perderemos, lo sabes, confío en ti

—… Si, no te defraudaré

Ella se apartó y Amarilis se colocó en el centro de aquel círculo.

—… ¿Esto está bien?

—¿Te estás arrepintiendo?— preguntó el Rey Elfo

—No, no, solo… siempre tengo dudas de esto y hacer algo tan extremo… tengo mis razones pero… ¿No arruinaría la línea natural?

—Las hadas se encargarán de ello mientras la nueva Reina hada se desarrolla contigo, así que igual podemos hacer algo por ti, ¿No crees?— preguntó el Rey al segundo

—… Si… así será

Y este miró a su hijo que no dijo nada.

—…

Claramente Amarilis tenía miedo, sabía que lo que iba a hacer podría romper las reglas… pero más que nada, sabía que cambiar la historia a ese nivel y por ella misma… no sabría lo que pasaría.

—Aquí voy

Dio un pasó y de la nada, todo se detuvo. Incluso su movimiento, todo su alrededor, toda respiración, todo movimiento alguno se detuvo aún teniendo el color, no era un hechizo, era el mismo mundo deteniéndose.

—No puedes hacer eso

Una voz extraña apareció por un lado, ella no lo reconoció de los alrededores, viniendo de gabardina y un sombrero de copa, ella sabía que era alguien que no debía estar ahí o máximo… en ese mundo.

—Dejala

Otra voz apareció casi al mismo tiempo que la primera y ella la reconoció, no por su tono, sino por su sensación familiar.

—¿Sabes las implicaciones que tendrá esto?

—¿Sabes que fue tú gente la que provocó hacer esto?

Amarilis miró al segundo tipo.

—… Fue un mal cálculo de su parte

—… ¿Cuántas veces he escuchado eso? ¿Cuántas veces TÚ has escuchado conmigo eso?— preguntó la primera voz con una autoridad muy fuerte

—Ya déjalo amigo, no vas a ganar, pero te haré caso si cumples lo que pido— dijo Amarilis

—Oye

Amarilis levantó la mano para calmarlo.

—¿Qué quieres?

—Bueno, será una u otra, cualquiera de las dos me vendría bien… dejaré de hacer esto… Si me dices los nombres de los implicados y me dejas matarlos sin consecuencias… o~~ me dices la razón por la que nosotros del otro mundo estamos aquí… sabes que tengo poder para la primera, la segunda ya es cosa tuya, ¿Que dices?

Hasta la primera voz se quedó callada. El sujeto de gabardina se quedó quieto.

—Yo apoyo eso— dijo la voz—, puedo llamar a los demás para que sean testigos si quieres, ya que fueron los tuyos los que hicieron esto

—…

—Si no mal recuerdo, en la historia original, la Reina hada es la de las profecías, es la narradora, es la que le da poder a las Santas sacrificando su vida y parte de la naturaleza para que esté mundo no se vaya a la mierda… ¿Por qué alguien tan poderoso como tú deja que eso pase? ¿Realmente crees que a mí me conviene no hacer nada en algo así?

—…

El de la gabardina seguía sin moverse, pero parecía suspirar por qué todo el alrededor se volvía frío.

»Cuando cometas un error, cuando haga algo que no debe hacerse, serás mía

—… ¿Y? Soy humana, cometo estupideces por diversión, ¿No se supone que los villanos hacen eso? ¿Realmente crees que le tengo miedo a quien quiere arruinar la historia? ¿No se supone que debo evitarlo? ¿No se supone que para eso estamos aquí?

—¿Y así quieres que dejen de sospechar de ti?— preguntó la segunda voz cuestionando con más pesadez que aquel de gabardina

—Solo me equivoqué, me equivoqué

—Y por eso ni tú ni yo somos dioses, yo estoy bien así, ¿Y tú?

Aquel sujeto desapareció, dejando a Amarilis aún en su lugar con la sensación familiar y esa voz.

—Buen trabajo, lo tenían escondido hasta de mi

—¿Que intentaba? ¿Qué es lo que estaba pasando y pasa? ¿Realmente ese era un semidiós?

—… Los de él, los que trajo, son como tú, quieren evitar la muerte a toda costa, harán lo que sea por ello, se les dijo lo mismo que tú, la diferencia es que mientras te sabes medir y dónde no meterse… él trajo a sujetos con problemas serios, traumas, así que…

—¿Por qué? Todo mundo sabe que ese tipo de personas rotas no son tan responsables, unas sí, pero se mantienen al margen… la mayoría no

—… Es complicado, muy complicado, es como si quisiera arreglarlos… no puedo decirte más, tu también tienes problemas

—Lo acepto, pero como dije, me mantengo al margen lo más que puedo— dijo ella tranquila

—Y haces bien, así que cuando decidas hacer algo que no debes pero es necesario… te apoyaré lo más que pueda, buen trabajo, hasta luego

La voz desapareció y todo volvió a su marcha.

Ella se colocó en el centro. Suspiró profundamente mientras todo estaba por ocurrir.

—Cuando todo parece perdido, la naturaleza (universo, causa, consecuencia) interviene sin avisar

Podría decirse que enojados es poco, furiosos es un cumplido y extremadamente frustrados o incontrolablemente estresados serían básicamente las formas más normales de describir la escena.

—! PERDIMOS A LA NARRADORA¡

—!IDIOTAS IDIOTAS¡

Habían pocos momentos donde incluso ellos perdían el control, pero lo hacían por separado, más ahora estaba todos reunidos, supieron la noticia y claro, el descontrol apareció.

Las personas responsables estaban delante de ahí, el patriarca tan pálido siendo torturado, frente a él, el resto de su familia pasando lo mismo e incluso los que no sabían qué había pasado o tenían algo que ver, todos estaban ahí sufriendo mientras él solo miraba eso y su alrededor, aquellas miradas, aquellos gritos desgarradores no podían opacar los demás gritos de quienes les estaban haciendo eso… todo mientras Ludorf se sentía igual, pero podía decirse, tenía ligeras sospechas de quién había sido, así que solo se quedó esperando ir tras la segunda persona que posiblemente había sido responsable de eso… no sin antes acercarse al patriarca que era obligado a la fuerza a ver cómo torturaban a esa parte de su familia, incluido niños y adolescentes pidiendo a gritos la muerte o se detuvieran, no logrando ambas cosas y sabiendo que ellos no se detendrían hasta estar satisfechos, sin importar los fetiches que tuvieran y estuvieran viendo delante de ellos.

—Mi familia… mi poder… Todo…

Le tomó el hombro tranquilamente y acercó su boca a su oído.

—¿Creíste que era broma?

Y se fue de ahí no tan tranquilo sino dispuesto a investigar si realmente qué estaba sintiendo era contra la persona correcta.

Paso medio día más.

—¿Papá? ¿Papá?

—¿Querido?

—Ese sonido sí que estuvo fuerte

El señor Jhonatan despertó y su vista a su alrededor se acomodó como si saliera del agua, la luz lo lastimó un poco pero se acomodó.

—Amor mío, Max, tuve un sueño muy raro— dijo tomando la mano de su esposa que estaba a un lado—, soñé que nuestra hija venía con un bebé en brazos, ¿Puedes creerlo?

—…

—…

—…

—Pfff

—Maestra por favor

—Si, lo lamento

—Cariño mío… mira tus brazos

Y él lo hizo, sintiendo un peso distinto y nostálgico… ahí estaba justamente un bebé, una niña de pelo negro como el de él y con unos toques rojizos, estaba durmiendo con un dedo en su boca. Aproximadamente de apenas un año.

Salom estaba a un lado desmayado realmente por eso estaba siendo asistido por unos sirvientes.

—…

—…

—¿No fue un sueño?— preguntó para afirmar que lo que sentía era real

Harley, su esposa negó, Max estaba del otro lado sin despegar la mirada la bebé, vio que ella también se quería desmayar pero estaba soportando.

—Lamento saltarme muchas cosas, padre, madre, pero esta… era la manera más natural de hacer algo— dijo Amarilis sonando nerviosa a más no poder—, pero si es una carga demasiado alta-

—¿Cuál es su nombre?— preguntó su padre ya aceptando lo que estaba pasando

Su esposa Harley estaba a un lado igual mirándola apenas despegando su mirada.

—Me gustaría que fuera, Nixdie, pero si-

—Nixdie…

—Nixdie… se me hace interesante

—Si, también me gusta, hola mi niña Nixdie…

Ellos estaban más que encantados con la idea…

«No creo que deban saber el resto… pero les dejaré un libro por si las dudas»

—¿Amarilis?— preguntó Ramuko llamándola —, ¿Podemos hablar?

—…

Ellas se apartaron de ellos y Amarilis habló.

»¿Estoy castigada?

—… No, pero solo si me dices qué demonios pasó, podría considerar pasarlo por alto

Ella escuchó con lujo de detalle todo lo que pasó desde el principio hasta el final.

—¿Y qué pasó con las hadas?

—Dejaron ese lugar y se fueron con Kyrla, las está cuidando mientras buscan una nueva área más oculta, Tyler está descansando por lo que pasó y algunas de ellas le dieron unas bendiciones así que está equilibrado por el momento

—… ¿Y esos dos sujetos?

—Bueno, todo pasó tan rápido que no puse atención, estaré alerta si aparecen, pero de algo estoy segura, no le dirán realmente como pasaron las cosas a sus jefes

—¿Por qué dices eso?

—No se divirtieron lo suficiente con mis juguetes, no van a dejar que se arruine esto de esa manera

—… Aún después de ya ser madre soltera dices cosas así… me sorprende que tus padres no pregunten por el padre

—Me aman, y veo que nunca esperaron algo así, más Max, como sea, solo siento que así las cosas se acelerarán más rápido

—¿Y no te sientes cansada? Digo, se que no tuviste un parto como tal pero

Amarilis se quitó su collar… nada pasó y después se lo volvió a poner.

—Estoy en ceros, esa niña se llevó todo lo que tenía desde que nací, ahora solo es cosa de no ser tan loca

—Por los dioses, que bueno que tienes muchas cosas cubiertas

—No todo

La noticia se hizo pública de alguna manera, alguien había dicho que la Santa Kyrla y el Caballero Sagrado Tyler, habían descubierto por propios medios un complot en el que las hadas habían sido usadas como esclavas, todo por qué esas mismas hadas estaban en la iglesia de la ciudad.

—¿Quién piñas fue el idiota que hizo esto?— preguntó Amarilis a Kyrla

—No lo sabemos, pero en absoluto fue la gente de aquí, debió ser alguien de quienes nos enfrentamos

—No, si fuera así lo harían más discreto— dijo Amarilis—…, a menos…

—¿A menos?— preguntó Kyrla

—…, si, ellos creen que entre las hadas de aquí está la siguiente Reina hada

—… ¡¿Eh?! ¿!¡Lo saben!?

—No, no lo saben, lo sospechan, es una buena idea, si ellos sueltan algo como esto, podrían tener cualquier excusa para venir aquí y revisar su alrededor

—!Pero eso es peligroso! ¡Podrían saber de ti!

—No, no, no, es buena idea, ¿Ellas están aquí?

—Si

—Hadas, cuiden a Kyrla como si fuera una candidata a Reina hada o algo así

—¿¡Amarilis!?

—Si queremos que al menos ellas tengan donde irse, tenemos que distraer lo mejor posible a esos idiotas dándoles lo que quieren, tu actúa y muestra lo que eres como siempre, mis comadrejas también te protegerán y yo sí fuera necesario

—No, no, con ellos dos tengo suficiente, debes estar cansada por el “parto” descansa, solo descansa confía en ellos

—… ¿En serio? No quiero que andes de loca pidiéndome ayuda

—Si, en serio, descuida

—Bien, nos vemos

Amarilis se fue de ahí, volvió a quitarse el collar y hasta ella misma lo estaba sintiendo, su poder poco a poco volvía a acumularse.

Volvió a ponerse el collar y avanzó hacia la escuela.

Tyler despertó en la enfermería, estaba vendado su espada a un lado y el silencio reinando tranquilamente.

—… Estoy aburrido

—¿En serio? ¿Te molesta que esté aquí?

—!A-Amy¡

Tyler quería levantarse pero ella no lo dejó colocando su mano en su pecho.

—Descansa, me enojare si haces que los esfuerzos de las enfermeras y las hadas sean en vano

—… No creí que-

—Sigo enojada contigo, no es como si todavía olvidase lo que hiciste, si no hubiera hecho eso, nunca más hubiéramos hablado como ahora

—…

—Pero deja eso de lado, quería agradecerte por ayudarme, te debo un favor por esto

—Si, eso me ayudó igualmente — dijo tratando de no sonar más familiar aunque le dolía —, me sorprendió ver a alguien que puede seguirme el ritmo, pensé que no había nadie como yo… al menos por aquí

—Vaya, el respeto entre enemigos es raro de ver…, pero me alegra verte bien, además, quería decirte algo

—Dime, dime

Ella se puso nerviosa, en el sentido de querer decirle pero…, sabía que eso sería injusto y más que nada, algo que aún no debía ser…

—Tal vez ahora no lo entiendas, llegará un momento donde descubrirás algo que te hice y que debo ocultarte por qué es necesario, fue necesario para esto…, solo espero que cuando lo descubras y entiendas por qué no te lo dije, no te enojes conmigo, o tal vez sí por qué después de todo, eso te robaría mucho tiempo y felicidad… así que desde ahora te diré algo… lamento mucho, muchísimo lo que te hice, espero y me perdones por eso y…, en serio no sabes cuánto lamento eso

Todo era honesto, no era la Amarilis sonriente y soberbia a la que incluso Tyler estaba acostumbrado, él lo sabía y la tocó de la mejilla.

—Esta bien, se que haces cosas buenas por otros, como por mi, tus métodos son extremos pero… hacen que la gente y otros a tu alrededor descubran mejor algunas cosas, nunca me enojaría contigo si lo que hiciste es por algo que sabías era correcto, está bien

—Jeje… así eres tú, espero y cuando veas que una cosa que haré no sea como desees, como piensas, tu también hagas lo correcto… o yo sí me enojare, hasta luego y descansa

Ella se fue de ahí mientras él bajaba su mano.

—Te amo, Amarilis, no lo olvides

—…

Ella levantó la mano despidiéndose y salió de ahí.

Siguió avanzando sin más que hacer o al menos no por el momento.

—!Milly¡

Ámbar apareció por uno de los pasillos de la escuela feliz.

»!Gracias, muchas gracias por…

Pero se detuvo al ver su rostro.

»¿Milly? ¿Por qué estás llorando?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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