El Exilio de la Villana - Capítulo 5
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Capítulo 5: Capitulo 4: I put a spell on you
Podía ya no sentir la necesidad de cuidarse de nada, pero podía sentir el frío, la oscuridad, la necesidad de saber si podía seguir al día siguiente, la necesidad enfermiza de saber si tenía lo necesario, lo necesario para vivir, aún si fuera en esa situación, la comprendía, no había nada ni nadie a quien recurrir, a dónde ir, una zona libre de ese sentimiento… no había nada y pensó seguir así, pero todo terminó con un grupo de ladridos… después nada.
Abrió los ojos y vio algo que jamás había visto, un techo.
—Buenos días, bella durmiente
Y al instante se movió, pero sentía algo sobre él, enseguida pensó que era una trampa pero después de caer de dónde estaba acostado se quedó ahí, absolutamente estaba perdido sobre lo que estaba pasando, pero esas pisadas lo volvieron en sí, más no se movió.
—¿Estoy muerto?
Ella apareció por un lado, dónde una ventana iluminaba la habitación pero no se rió por preguntar eso, solo seguía mirando a esa niña extraña, de cabello negro largo, ojos dorados, limpia, con una expresión de alivio… podía sentir una calidez en eso y después pareció controlarse pues habló.
—Muerto no me sirves para nada, ¿No recuerdas nuestro trato?— preguntó ella con ese cambio de actitud
Su voz era un poco mandona, como a las personas que había conocido antes pero no venía con carga de odio, frustración, enojo y desesperación, era más calmada, simple, conforme, sencilla pero con claras intenciones de maldad… más aún así era apacible, algo que él nunca esperó escuchar…
—No recuerdo nada después de que esos perros aparecieran— respondió tímido ante esa pregunta… pero era válido, no quería recordar nada
—Vaya, entonces hice bien, les había dicho a los cazadores que me dejarán algo para mí caballo, creo que fue lo mejor que pedí
—… ¿Caballo?— preguntó él mirándola
—Levántate
El se movió y podía sentirlo, algo lo cubría más que los harapos que tenía antes, se levantó y revisó su cuerpo, tenía ropa que no conocía y nunca había tenido, ropa limpia a su talla, una camisa blanca y unos pantalones…
—¿En serio que no estoy muerto?— volvió a preguntar al seguir mirándose
—Todavía no, pero lo estarás si no descansas, acuéstate, es una orden, solo quería revisar algo
—…
Lo hizo y volvió a cubrirse, ella volvió a su lugar, a lado estaba una bandeja con alimentos y agua, pero…
—Lo siento si esto parece como si fueras un bebé, solo que aún no puedes digerir alimentos sólidos, así que conformate con esto mientras
Él la tomó y sin esperar comió, comió desesperadamente hasta vaciar con lamidas los platos y llenarse de agua, para después mirarla.
—¡Ahm! Yo… yo, eh
—Hahaha, así es, !eso me gusta!
Ella era rara, no se molestó por eso, parecía divertirse de verlo así, pero no le molestó, solamente se le hizo raro esa actitud, era como si incluso ella esperase esa reacción de él. Más después y sorpresivamente lo tomó de la barbilla con su cuerpo a lado de él encima de la cama.
Antes de caer desmayado lo había sentido, esa sensación de alguien más que buscaba algo, que podía hacer algo para calmar su dolor, su sufrimiento… nunca olvidaría eso y ahora estaba más marcado.
»Hice bien en elegirte, si, esa mirada, esos modos, si, tipos de personas así son mis favoritas, tú ¿Cuánto tuviste que pasar para seguir adelante? ¿Cuánto tiempo aguantaste?— preguntó sin miramientos sin nada que no le permitiera decirlo
Él se quedó quieto, no esperaba esa pregunta en absoluto, pero su cerebro recordó todo desde que tuvo memoria, cada momento, cada acción y desesperación por obtener algo, todos y cada uno de sus días desesperadamente queriendo seguir adelante.
Ante ella se veía alguien que quería acabar con eso, con el sufrimiento y ahora que podía… no sabía cómo sentirse. No quería llorar ante ella, no quería hacerlo porque le dolía y claro, no quería sentirse así… Así que lo abrazó.
»Ya, ya, puedes llorar, puedes hacerlo, nadie es débil por hacerlo cuando ya se ha luchado bastante, cuando uno está en el límite o se libra del mismo, así somos todos, cuando no sabemos que hacer, es mejor soltar lo que ya no puede ser nuestro, lo que ya no queremos que sea nuestro… ese dolor, esa sensación de que eso va a terminar, así que, hazlo, ahora eres mío… solo te doy permiso que desde ahora, llores frente a mí, eres lo que busco, no me hagas arrepentirme
—Si, muchas gracias, gracias— dijo él y la abrazó igual.
Y empezó a llorar mientras agradecía abrazándola y ella sintiendo la humedad en su pecho.
—¿Quieres más comida?
—Si… le pagaré como sea todo esto, como sea pero si
Ella sonrió pensando en lo que estaba haciendo… sabía que eso no estaba en la historia pero… tampoco ella debía estar ahí…
«Al diablo con eso» pensó
Unos días más pasaron, todo estaba llevándose tranquilamente… hasta el momento esperado.
—!Amy, perdón por la tardanza, he venido a jugar¡
Ante ese grito emocionado se abrieron las puertas y ante él estaba un niño de su misma edad que él, vestido de manera de sirviente, traía consigo un cesto lleno de ropa que cargaba con una mano y un par de sabanas blancas dobladas en el otro hombro.
Ambos se miraron por momentos, desconociéndose totalmente pero incluso sin respirar.
—…
—…
El silencio se volvió incómodo a pesar de su edad.
—Ah, Max, ¿Que estás haciendo?— preguntó Amarilis apareciendo por un lado de ese pasillo
Pero vió el conflicto silencioso frente a ella como si fueran dos animales en guardia.
»Me dicen cuando terminen, estaré con mi caballo
Y ella empezó a caminar, pero Tyler volvió en sí y fue con ella.
—Ahm, Amy, ¿Puedes decirme quién es él?— preguntó al estar junto a ella y señalarlo con toques de celos
—Es Max, mi asistente, no como Salom que es mi sirviente, sino asistente, hará todo lo que pida porque así será, ¿Por?
Ella fue demasiado honesta a un nivel que él se quedó algo callado.
—No, nada más preguntó…
Y volteo a mirarlo, claramente con Max sin moverse pero también preguntándose quién era.
Saliendo afuera Tyler seguía mirando a dentro.
—¿Celos?— preguntó Amarilis encima de su caballo
—… ¿Qué? ¡No! No, solo… eso fue raro, no estuve aquí unos días y pasa esto… ¿Que paso?
—Te daré un resumen, sube a mi caballo
Mientras los dos avanzaban por los alrededores de la mansión, ella habló con él sobre lo que había pasado.
—… Al menos a mi me soporta
Axtriz cabeceó un poco.
—No lo suficiente, pero si— respondió Amarillis
Siguieron avanzando y hubo un silencio momentáneo, el alegre Tyler estaba callado.
»¿Qué pasa? Sabes que no me gustan tanto los secretos
—Solo… quería saber, ¿Te gustan los hombres fuertes?
—¿A quién no? Alguien confiable, manejable y más que nada que igual piense por sí mismo, ¿Por qué?
—… ¿Te molestaría si yo fuera así? ¿Hiciera lo posible por ser así?
—Si, por qué no es algo que tú quieras, es algo que me preguntaste y no por voluntad— respondió ella enseguida —, yo he dicho mis gustos, pero hay muchas formas de llegar a ser como lo que deseo, ¿Tu quieres ser así o deseas llegar a eso? Te he dicho que pienses lo que quieres… más bien, ¿Es por los celos o que?
—… No, es solo… que se acerca el día de la revelación, no se que hacer si mi clase termina siendo algo que te moleste, quería ver si no tenías ningún problema…
Y eso la golpeó fuerte… por qué lo había olvidado.
El día de la Revelación era un evento importante, era el día entre todos los niños dónde en una fecha específica sin importar si aún no cumplía los 10 años aún teniendo nueve, definiría en adelante el futuro de todos.
Desde el más fuerte como caballero, hasta el más débil como campesino.
Era totalmente extraño e inevitablemente directo el cambio de vida.
Si era un noble que caía en rangos bajos, sólo era tratado como si nada, si era un aldeano que era o sacó lo mejor, solo él o ella eran llevados lejos para su entrenamiento o desarrollo. Así era ese sistema, jodido para la familia más pobre o noble pero justo y necesario para el reino.
Claro que también había casos extremos de eliminación incluso para los dos lados.
Desde intentos de eliminar a aldeanos que sacaron el rango máximo, hasta el aparente suicidio de nobles que terminaron en lo bajo, esto último claramente por deshonra y lo otro por envidia.
Así que por lo mismo las medidas eran extremas y estrictas al respecto de la decisión en ese día. Y Amarilis lo sabía.
Cómo toda historia alterna
—Ah… es cierto… estoy tan en lo mío que lo había olvidado, lamento si fui impertinente, se me olvidó por completo— dijo ella
—Está bien, quería tu honestidad… ¿Qué clase crees que te toque?
—… Puedo sentirlo en mis entrañas pero quiero guardar la sorpresa, ¿No sientes emoción por ello?
—Más que nada, miedo
—También yo, no te preocupes, te irá bien, estaré ahí también de todas maneras
—Si, gracias
Días antes de eso, las cosas en la casa de Amarilis estaban realmente movidas. Todo por una fiesta de revelación para ella, algo privada pero al parecer solo entre la familia, cosa que en casa hacía parecer como si el presidente fuera a visitarlos.
—No es necesario, ni que fuera el fin del mundo— dijo a sus padres mientras le medían para el vestido que iba a llevar
—No hay exageración más que necesaria, eres la hija de la familia Faldone, no hay nada ni nadie que diga lo contrario, así que esto es necesario
—Padre, tranquilo, primero respira y después acomoda lo que quieres decir, por algo mamá se ocupa de las invitaciones
—… Si, si, lo lamento
Sabía que era algo importante, era básicamente la lotería entre todos los que vivían en los alrededores y lejos de ahí, dependía claramente la noticia y el impacto de la misma, así que ese nerviosismo era más que justificado.
Pero había algo más importante para ella que una fiesta de ese tipo.
Ella, la principal estaría ahí, sabía que le tocaría y sabía perfectamente cómo terminaría, solo era eso.
—Ir mirarla y venir acá, nada más, solo eso…
Pero sus entrañas sabían que algo pasaría, algo más que solo eso.
Después de varios vestidos y medidas, ella se fue a descansar, Max y Salom estaban en los pasillos, esperando.
—Señorita Amarilis, su madre requiere su presencia, también la de este chico
—Si… vamos
Ella avanzó esperando algo como el pastel o lo que fuera, pero lo primero que vió fue a un grupo de sujetos con papeles, a ella escribiendo algo en un documento y después detenerse para mirarlos, algo que no esperaba ver.
—¿Madre? ¿Qué ocurre?
Su madre le miró y después a Max.
—Ya que se acerca ese día, quería preguntarte… ¿Te molestaría si hago de Max tu hermano adoptado?
Y eso solo le hizo abrir los ojos, miró nuevamente a Max y él estaba en blanco, totalmente en blanco, más ella le golpeó en el costado para que reaccionara.
—Dia-disculpeme pero, pero pero-
—Por mi no hay problema, ¿Papá que dice?
—¿No te lo dijo?
—…
—…
—Ah, ya ¿No estaba nervioso por la fiesta?
—¿Cuando lo has visto nervioso por algo así?
—… Cierto, es un horrible mentiroso
—Por cosas así lo amo, ¿Entonces?
—No se, pero solo pido que él no deje de ser mi asistente
—¿Qué dices Max? ¿Quieres ser parte de nuestra familia?
—!!SI POR FAVOR, QUIERO HACERLO, QUIERO ESTAR AQUÍ¡!
Ese grito resonó por el salón, ellas parecían complacidas por ello, él solo empezó a llorar de emoción y felicidad.
—Necesito que vengas y firmes algo para mí
—Ve, me voy a mi habitación
—!Si¡
Y él avanzó mientras ella se iba de ahí.
—Si, así está bien, veo que por algo estoy aquí
El día de la Revelación llegó, la capital del imperio era la ciudad que siempre era elegida para eso y el reino del rey era el lugar más seguro para los niños, no era raro que nadie conociera el lugar, salvó los que vivían lejos, así que algunos alardeaban de eso, otros los ignorarian y observarian el lugar y unos tantos tenían sus metas y vistas puestas en los guardias pues soñaban con llegar a ser algo así en la vida.
El lugar rodeado de adornos, el trono más allá del centro, una gran cúpula con una pintura que mostraba el cielo abierto y un rayo de luz que mostraría la clase que tocaría, los murales y las vitrinas mostrando imágenes de escenas de la guerra que se debió haber llevado, un caballero y el reino, entre otros temas.
Todo en un ambiente expectante y nervioso, así como emocionante y con miedo.
Ella avanzó y miró el alrededor, su vestido ondeando, su abanico en su mano, todo el lugar comparando las vistas con lo que apenas se mostraba del juego del cual ella recordaba, el aire, la luz natural, todo a su alrededor era como ver un edificio antigüo en su mundo sin los turistas estúpidos que destruyen cosas solo por una foto…
—Muerete de envidia reino unido
Entre sus paseos, también buscaba a su objetivo, aquella chica que estaba destinada a desterrarla, no era como si tuviera miedo, solo, ansiedad de saber cómo era en esa vida real, si al menos valía la pena ser juzgada de esa manera por una extraña, maltratarla para ganar su odio y más que nada… poder irse sabiendo que al menos ella haría un buen trabajo.
Así que decidió solo mirar a todos los niños de cerca su edad para ver quién era, tenía una idea clara de cómo era ella, pero el asunto era ver si podía realmente identificarla.
—!Ahhh¡ ¡Amy¡
Ese grito la regresó a su mundo, al ver quien habló, se sorprendió un poco, no por quién era, sino por cómo se veía.
—Tyler, ¿Que te paso? Parece como si te hubiera vomitado una vaca encima y te hubieras sacudido al instante
Tyler se veía desvelado, nervioso y nada acomodado a su ropa, desaliñado y más que nada, cansado.
—Si, no dormí mucho, en el camino vomité un poco pero, ya, ya estoy bien, no te preocupes
—… No, vamos, creo que vi una mesa con una jarra de agua
Le tomó de la mano y lo condujo hasta ahí. Le sirvió agua en vasos y lo miró tomar.
—Ya
—Otro
—…
Después de tomar tres vasos parecía calmado.
—Vamos, descansaras un rato y te avisaré cuando empiece esto
—… Si
Volvieron a avanzar y había una banca solitaria entre todo el ajetreo de niños, él se recostó y ella se sentó con él recargado en su muslo. Más al instante se durmió.
—Este bastardo…
Más después algo llamó su atención.
—!Déjala en paz¡
—¡Déjala¡
—¡Una pobre como tú no debería darme órdenes¡
Los gritos de niños no muy lejos de ahí la hicieron voltear a ver, había un grupo de niños molestando a otros, el alrededor parecía atento también a eso, unos tantos corrieron a ese lugar tapando la vista.
—No es mi problema, no es mi problema
Decidió al menos ignorar el asunto… hasta que.
—!Una pobre como tú y una bruja como ella deberían ser ejecutadas¡
Eso la levantó, pero con cuidado de despertar a Tyler, un niño pasó por ahí y lo alcanzó a tomar de la mano.
—Te daré tres monedas de oro si cuidas que no molesten a este niño, si te vas antes que yo vuelva no hay ¿Trato?
Y este asintió, ella se acercó y para nada de su sorpresa, solo suspiró.
—¿Esto es una broma?
En el círculo de ese lugar habían niños gritando, otros mirando y unos tantos hablando entre ellos de lo que ocurría, en el centro estaba una niña de pelo rojizo y otra más que la defendía, cubriéndola con sus manos extendidas.
Ella era de color de cabello negro pero con toques rosas en forma de mechas para cabello, era como un helado de chocolate agrio con fresa.
—!Ese cabello es normal, dejenla en paz¡
—¡Aquí no es normal! ¡Todos tenemos cabello negro! !ella es una bruja por tenerlo así¡
Y más gritos como si quisiera que los demás aceptaran esa idea, más quien hablaba de eso, era el mismo niño de esa vez.
—!Aún me duele el golpe de esa niña, pero pronto, pronto la encontraré y me las va a pagar¡ !tú ahora estás viendo que nadie te apoya que no fuera una pobre como ella! !¿Quieres ser juzgada así como esa bruja!?
Y aún así aquella chica se quedó.
»!Cómo quieras, atra-
Y una patada en el muslo directamente en el hueso lo tiró, el grito fue casi ensordecedor, más después un pisotón en la entrepierna hizo incluso más agudo el grito.
—Vaya, vaya, vaya, ¡pero si es el niño al que le rompí la nariz en esa fiesta! ¿¡Cómo has estado¡? ¡¿Tus padres aún sienten vergüenza de tener a un hijo racista al cual ellos tienen que pagar la vergüenza de que sea así!?— preguntó gritando Amarilis—, !Creo que no!
Y después miró a los demás, lo hizo con una expresión oculta en su abanico dejando ver qué sus ojos filosos apuntaban directamente hacia ellos.
»!Veo que tus lamebotas de siempre están contigo a pesar que también sus padres tuvieron que inclinar la cabeza ante una señora de estatus más bajo que ellos frente a gente importante!— gritó —, ¿!O que!? ¿¡Lo que digo es mentira!? ¡¿Por qué no dicen nada para callarme?!
Y si, ellos la miraron nerviosos, podían sentir las miradas de los demás niños alrededor, unas risas y más que nada, la vergüenza.
—!Atacas por la espalda! ¡Tu no deberías hablar de vergüenza¡— gritó el niño con dolor en su entrepierna
—¿!Lo dice el que necesita ayuda para ganar peleas contra quién no puede defenderse!? ¿!Contra mujeres!? ¿¡Eres estúpido por educación o así naciste?!
Y un fuerte sonido de burla se escuchó alrededor, para que decir que eso aumentó más la tensión.
»Pero entiendo— dijo y se quitó de encima para dar unos paso atrás—, ¿Quieres repetir la hazaña? Levántate y está vez hazlo menos aburrido para mí y para todos
Ella se acomodó el cabello en una trenza de caballo, él se levantó pero si, lo pensó, solo se le podía ver la furia total y en ella la tranquilidad como un océano imperturbable.
»Vaya, al fin entiendes que debes no ponerte loco— dijo y guardó su abanico para ponerse en guardia—, ¿Sigues necesitando ayuda?
Él también hizo eso y los otros se mantuvieron al margen.
Ambos se acercaron y él tan rápido como podía hizo una finta, para después sentir el golpe en su hígado, no lo suficiente para dolerle, más no es pero y trató de darle un golpe con ella aún abajo, para que ella esquivase eso y le diera nuevamente en la nariz para tirarlo al suelo. Pero está vez se aguanto de gritar. Ella después soltó su pelo tranquilamente.
»Muy buen intento, pero se te olvidó que yo estoy loca, debiste golpearme de verdad, entrena y cuando nos volvamos a ver, inténtalo de nuevo, si no eres tan cobarde como ahora
Dijo mientras liberaba su cabello y volvía a acomodar su abanico cubriéndose el rostro.
»No vuelvas a molestarme otra vez
Y avanzó como si nada, las otras chicas estaban ahí, todo mundo no dejaba de mirarla, más ella las miró.
»Buen trabajo aguantando, pierdanse
Pero le dió un último vistazo a la chica pobre y después avanzó sin problemas. Le dió las monedas al chico y se sentó para volver a su posición.
Todos los demás niños miraron eso y hablaron del tema, para después volver a lo suyo, incluso unos intentaron imitar lo que ella intentó.
Repentinamente y una hora después mientras ella escuchaba música.
—!Atención, atención¡
Esa voz resonó por todos lados de ese espacio, en la parte donde se sienta el Rey apareció un sujeto extraño con lentes, sombrero de copa y vestimenta casual.
»Soy el vocero del Rey, en estos momentos él no se encuentra disponible, así que como sus representantes, la gente de la iglesia y parte de la corte real harán válido este momento, deseo que ustedes, niños y niñas del reino, guarden la calma y compórtense por favor
—!Si¡
Aparecieron más tipos, algunos vestidos de blanco con detalles religiosos y otros más casuales y normales pero de ropas finas.
Ante ellos abriéndose del suelo en el centro de dónde encima tendría que ser el punto de la cúpula, apareció una roca flotante, está era cristalina, la luz la rodeaba haciendo un poco los colores del arcoíris, mediante los colores de determinaba la clase del niño.
Ella despertó a Tyler y este se veía mejor que antes, los separaron en grupos conforme la estatura, así que cada uno fue al centro y el reflejo cambiaba de color, rodeando de aura a cada alumno.
Dependiendo el color, dependía y era anotada la clase de todos.
—Deséame suerte— dijo Tyler un poco menos nervioso
—No la necesitas— respondió Amarillis
Y él pasó al frente, más enseguida su reflejo se iluminó un poco más de su color, dejando a algunos sorprendidos y otros sin habla.
—Caray
—Esto es impresionante
—¿Eh? ¿Eh? ¿Hice algo que no debía?
Amarilis sabía que ese color era el elegido para lo que vendría siendo, el Santo de la espada, la clase más fuerte que podía haber en ese país, cada lugar tenía el suyo pero era raro, muy raro que apareciera después del fallecimiento de otro.
—¿Cuál era su nombre?
—Tyler, Tyler Ferguster ll
—Ah, vaya, no deberían sorprenderme
—¿Eh?
—Pronto se te informará tanto a ti como a tus padres, no te preocupes.
Ese color, debía ser compatible con otro y esa era la sorpresa que querían aguardar ellos, en la historia, hasta un medio año después se les informa a tanto Tyler como Amarilis y los demás niños la clase que les toca, todo conforme a las leyes del reino y la iglesia, por eso su confusión. Así que entonces sus esperanzas de encontrar a quien pertenecía la otra parte seguía en la mitad de los niños que sobraban.
Todos seguían adelante, pero en ese momento ella vio como los demás niños sentían la ansiedad y algo de decepción en los rostros de esos tipos, incluso uno desapareció.
—El vendrá, pero creo que es mejor acelerar las cosas
Se acercó disimuladamente y habló de algo con una niña un poco más alta, ella accedió y después fue con la otra niña.
»Cállate y sígueme, te haré la vida imposible si no lo haces, lo sabes
La niña obedeció y la siguió, la otra niña con la que habló la puso ahí. Apenas daba la altura pero no importaba. Volvió a su lugar algo más lejos que ella y esperó los fuegos artificiales.
En el momento donde ella apareció, pasó casi lo mismo que con Tyler, la luminosidad fue igual que con él, lo que alertó a los organizadores.
—!Los hemos-
Y uno le tapó la boca al que quería gritar eso.
Ella también no sabía que estaba pasando, estaba casi a punto de llorar por lo nerviosa que estaba.
—Calma, calma, vuelve a tu lugar por favor
Y esas palabras resonaron en murmullos alrededor, era raro que alguien de ese nivel fuera amable con una de uno muy bajo.
Más aún así ya no había nada que esperar, más que no fuera el turno de Amarilis, que llegó al final. No le importaba.
Más en ese momento el rey apareció de golpe, pero tratando de calmarse, el vocero fue con él y disimuladamente le señaló a la niña, más se quedó en silencio un momento, tranquilo y algo apacible.
—Adelante
Amarilis pasó tranquilamente a dónde debía y al estar frente al espejo, este se volvió oscuro, tanto que apareció una grieta pequeña y apenas perceptible para los que estaban cerca.
El silencio inundó la sala, ella después sin miedo volvió a su lugar tranquilamente, podía ver el miedo en sus caras, incluso en las del Rey, ella sabía perfectamente lo que esa oscuridad representaba y más con él silencio de los niños así como otros curiosos.
—Bien niños, con esto se da por terminado el día de la revelación, pronto les llegará una carta con las indicaciones a sus padres y órdenes a quienes se les haya puesto alguna clase especial, así que esperenlo con ansias— dijo el Rey
El Rey hizo un buen trabajo haciendo eso, pues calmó la situación posiblemente incómoda, más no evitó mirar a Amarilis y ella hizo como si no supiera que hablaba.
Solo era esperar… cosa que ella no haría tan fácil en absoluto.
La Amarilis de la historia original era alguien malvada, a un nivel que incluso su edad no era un impedimento para ser así, nadie sabía por qué pero su actitud, personalidad y más que nada, alrededor era malvado, con todo lo que se moviera y le molestara, hasta la más mínima cosa wea suficiente para que ella escupiera de desprecio.
Malcriada, boca floja y tóxica a más no poder, alguien que por milagro consiguió pareja, pero que aún con eso no dejaba de ser así, cuando llegó el día de la revelación en la historia ella tenía algo especial, algo que ningún otro niño tenía y más que nada, era para ella.
Magia oscura en pocas palabras, Necromancia, pero conocidos como Necromancer en ese mundo, era la más grande especialidad de Amarilis, algo que cuando se enteraría, nunca se le fue controlado, solo dejado ser. Cosa que sabiendo la magia de esa niña, la principal, haría verla aún más desgraciada de lo que era. De ahí la razón por la que ella era la villana en la historia, alguien sin control y ni con ayuda de nadie, haciendo un camino directamente hacia su final.
—Por algo yo quiero el exilio— dijo mientras cabalgaba tranquilamente en el área de su casa—, esos tipos ya llevan muchas horas ahí y todo el mundo está afuera… ¿Debería hacer algo para no quedarme atrás o solo lo controlo?
Por la historia, sabía sobre las más grande situaciones que se avecinaban y en qué lado estaría ella, sabía mucho sobre quienes serían los enemigos a vencer y demás… pero eso era diferente a como era en la vida real, es como si comparas una película de dos horas que comprimió tres volúmenes de un libro de 500 páginas cada uno.
»Si, mejor hago algo, ¿Pero qué? ¿Por dónde empiezo?
Repentinamente mirando nuevamente a su casa los vio irse, así que era hora de la verdad, se dirigió hacia ahí como si no hubiera visto nada. Dejó a su caballo y avanzó tranquilamente a casa, los demás sirvientes estaban algo inquietos pero aún así seguían adelante.
«El que tenga ganas de irse que lo haga…» pensó sin culparlos por sentirse así
Ella entró a su casa y se dirigió al despacho principal.
—¿Padre? ¿Madre? ¿Puedo entrar?
—Amarilis, adelante, adelante, hija— dijo el padre algo intranquilo
Entrando los vió algo nerviosos, su madre estaba pensativa y su padre tratando de encontrar las palabras mientras el silencio estaba latente.
—¿Pasó algo? ¿Cómo me fue?— preguntó cómo si nada pues ya sabía la respuesta
Y repentinamente su madre se acercó y la abrazó fuertemente.
—Lo siento, enserio lo siento tanto
—¿Eh? ¿Sobre qué?— preguntó Amarilis sonando o tratando de hacer como si no entendiera de qué hablaban—, ¿Qué pasa?
—Amarilis… no, no puedo hacer esto
«Aquí viene» pensó ella
Su padre se levantó y fue con ella, tenía algo en la mano y se lo mostró.
—Esto es un collar inhibidor, anula cualquier tipo de magia siempre y cuando no te lo quites, pero… .hacer eso me haría sentir terrible contigo, quitarte algo como esto… es tu magia y yo…
Los padres de Amarilis en la historia eran como ella, malvados, por algo es que era malvada, los padres eran influenciados por la naturaleza de la magia de la hija, y viceversa por las actitudes de sus padres, pero al ser una niña que en absoluto ha mostrado esas emociones negativas aún sabiendo como era, permitió el hecho que ellos tuvieran mejor control de sí mismos y sus emociones, el otro padre de Amarilis nunca habría hecho esto (mostrarle lo que tenía) solo haría lo necesario por controlar a su hija sin remordimientos… ni que decir sobre el sentimiento de culpa de su madre…
Era un cambio tan grande… que si, comprendía mucho el porqué ella tuvo esa vida… y más por qué quería protegerlos.
—Como le dije a mi madre, padre es un mal mentiroso
Tomó el collar y se lo puso en el cuello, actuando tranquila… no podía hacer más para calmarlos.
»Solo pediré algo, me quitaré esto y usaré mi magia, cuando sea una emergencia, una real emergencia
Su padre la abrazó igual, ella los abrazó, calmando su angustia y ansiedad.
»Tranquilos, no es el fin del mundo, los quiero
La Amarilis de esa vida sabía lo que era el cariño de los padres, correspondiendo totalmente a sus sentimientos de la misma manera que los demostraba, no había nada más que hacer.
Unos días pasaron y ella estaba paseando tranquilamente por la ciudad, Max y Salom estaban con ella, habían salido a pasear tranquilamente, sus padres se quedaron en casa, así que todo estaba tranquilo… salvó por las necesidades de Amarilis.
«Si voy a hacer algo, tiene que ser algo grande» dijo y avanzó por las calles… oscuras
Podías ver a la gente pasar, mirarla un poco y seguir con su vida, sabía que la Necromancia incluso sin ser usada podía sentirse más allá de lo necesario, era uno de los derivados de la magia negra, las personas sensibles así como quienes tenían cierta afinidad con sentir la magia ajena podían percibir esa sensación de miedo o repulsión por los tipos como ella.
De ahí la razón por la que sus padres tenían miedo y preocupación por lo que le pasaría y de ahí también el seguro del collar.
—¿Señorita? ¿A dónde vamos?— preguntó Salom mirando su alrededor
Amarilis tenía de la mano a Max que no dejaba de mirar su alrededor.
—No lo sé, ¿A una tienda de magia? ¿No habíamos quedado en eso? Por algo le pregunté la dirección a ese vendedor de alfombras
—Si pero, este callejón, no es seguro
Y si, se habían desviado lo suficiente como para pensar que eran los barrios bajos de la capital, el lugar donde habían cosas ilegales haciéndose pasar por legales, peligros constantes y más que nada, lo que ella quería.
—Confia en mi, estaremos bien
Ella conocía las calles que no debía cruzar, en el libro habían detalles de como llegar, era como un recordatorio en la lectura y saber que personaje se perdería incluso antes de otro intento, y recordaba los nombres como si fuera un laberinto.
Así estuvieron un tiempo sin contratiempos hasta llegar a una tienda.
Lúgubre, tétrica, una ventana con lo que era un pájaro muerto, un gato limpiándose las patas y con la puerta de madera con su singular anuncio de “Abierto” dando incluso más incomodidad que la propia Amarilis.
Abriendo eso y adentrándose el olor a incienso era intenso, todo seguía siendo lúgubre, los estantes llenos de los clásicos frascos con partes de alguna animal, ojos, garras, cerebros, incluso líquidos desconocidos, apenas había luz para ver más allá pero a su vez no era buena idea, el gato de la ventana se movió y entró por una puerta principal. En el estante había más cosas, anillos, plumas, libros, todo lo necesario para alguna especie de mago o hechicero podía necesitar.
—¿Buenos días?— saludo Amarilis
Y como si fuera la presentación de un jefe demonio o algo oscuro acercándose por el pasillo más tétrico y aterrador, una mujer apareció, incluso Salom hizo hacia atrás de él a los niños presintiendo peligro.
Vestida de novia de negro, un velo transparente negro con detalles de posibles joyas pequeñas, detalles en el vestido colorpúrpura oscuro, anillos en las manos, de la edad adulta, toda una presencia apacible, irónicamente muerta pero s su vez viva y sin peligro de mostrarse, incluso el aura era como la sensación de un cementerio… no podías saber cómo pero así se sentía estar frente a ella.
—Vaya, que clientes tan… ¿Inesperados?… Soy Rumoka, encargada de esta tienda, ¿Que se les ofrece?— preguntó la encargada con un tono no natural pero a su vez tranquilo, como una tumba
—Vengo por este tipo de libros, ¿Los tiene?— preguntó Amarilis acercándose al estante y dándole un papel
Pero antes de recibirlo, Rumoka miró algo curiosa a Amarilis.
—… Ya veo…
Después tomó el papel y leyó la lista aún en todo ese tiempo y después, sin quitarse el velo.
»Esto te costará niña, y mucho
—Pero los tiene
—…
Rumoka volvió a mirar a Amarilis más detenidamente…
»Si, los tengo
—Entonces no hay problema
—… Ruuuuiuunnnn~~
Ese sonido vino totalmente de ella, era una especie de exhalación con risa tenue… demasiado raro.
—¿Eh?
—Perdón, perdón, eso fue descortés
En todo el rato Salom y Max se habían quedado al margen, era una situación que los superaba pero con solo ver a Amarilis así de tranquila… era lo único que los calmaba.
La dueña Rumoka después entró por dónde salió y ellos esperaron.
—Señorita, ¿La conoce?— preguntó Salom
—¿Cómo sería eso posible? ¿Por qué dices eso?— preguntó ella
—Es que esa plática corta… fue tan natural, como si no fuera la primera vez que se veían
No quería decirle que era así y era un personaje recurrente por parte de la Amarilis original.
—Es lo mismo que pasa con Max y contigo, se llevan bien y apenas se conocían, ¿No crees que sería igual?
—… Bueno, si
—Entonces no hay problema
Ella sabía escaparse de pláticas innecesariamente convenientes, siguieron esperando hasta que Rumoka apareció nuevamente pero está vez cargando los libros que había pedido.
—Aquí están, estos libros son importantes, debes manejarlos con cuidado… habló enserio
—¿No preguntara por qué una niña pide este tipo de magia?— preguntó Salom algo curioso
—¿Debería?— preguntó Rumoka mirándolo o al menos así se sentía
—…
—… Usted me agrada— dijo Amarilis
—Lo mismo digo… ¿Cuándo fue el día de la revelación?
—Hace un mes… creo
—Así es señorita
—Ya veo, eso explica mucho… ¿Puedo preguntarte algo?
—¿Qué cosa?
—¿Necesitas una maestra para esto?
—¿Eh?
—¿ah?
Eso fue inesperado a un nivel que ni Amarilis lo esperaba.
—… Pensé que era más de ser sedentaria— dijo ella
—Solo cuando me conviene, ¿Puedo?— Rumoka respondió honestamente
Y Amarilis miró a Salom, ahora era su turno.
—… ¿Eso vendrá con cargos extra?— preguntó él algo dudoso—, necesito preguntar para ver si mi señor acepta esto
Un día después, Rumoka estaba en la entrada de la casa, con sus cosas a un lado.
—¡Ah! !Bienvenida¡
—Muchas gracias por-
Y fue abrazada por el padre y después por la madre de Amarilis.
—Estamos muy contentos de recibirla, en serio, sus peticiones fueron hechas ayer mismo cuando nos enteramos— dijo el padre emocionado
—…
—Ayer cuando Salom y Max me dijeron lo que había pasado, no sabía qué pensar, sabemos que usted sabe sobre la magia que tiene mi hija, no hay palabras para lo agradecidos que estamos que usted se haya postulado para esto, en serio, muchas gracias, no tiene idea de cuánto es así
Rumoka fue totalmente tomada por sorpresa a un punto que no podía hablar.
—… Mil perdones pero… yo, pensé que… habría problemas…
—¿Que tipo de problemas?— preguntó el padre —, si no se siente cómoda puedo –
—!No! No ese tipo de problemas, digo… yo soy… también una usuaria de esa magia, mi cuerpo no puede ser visto y honestamente, mi presencia es incómoda para mis alrededores
—…
—…
—…
Ese silencio no era incómodo, era más como uno normal.
—¿Y?— preguntó la esposa
—¿Eh?
—Acompañeme, por favor, creo que entenderá el por qué no nos importa eso— dijo el padre—, su equipaje será llevado a su nueva habitación, está lista
Ella los siguió y después salieron de ahí, dirigiéndose a las caballerizas, incluso a su pasó los demás sirvientes saludaron plenamente como si fuera alguien más, algo que ella no esperaba.
«¿Me estoy perdiendo de algo?»
—Aquí, deténganse por favor— dijo la madre
—! Amarilis!, tu nueva maestra ha llegado— dijo el padre
Y un instante después ella apareció, vestida casualmente con un cepillo en la mano y un caballo que le doblaba el tamaño.
—¿Ah… ¿Ese es un… un…
—Creo que le dijeron, Yazarbayan, ¿No?
Y el caballo como su dueña se acercaron tranquilamente.
—Buenos días señorita Rumoka— saludo Amarilis con una reverencia tranquila —, gracias por haber venido, espero y su viaje haya sido tranquilo
Pero al mirar nuevamente a Rumoka… ella seguía mirando al caballo…
—… Los Yazarbayan… son conocidos como los caballos más salvajes que puede haber, casi nunca se ha podido domesticar y son muy fuertes, tanto que incluso hay países que castigan con pena capital a quienes intentan matarlos…— dijo ella mirando al caballo y después a Amarilis—, se dice que ellos tienen lealtad absoluta con quienes pueden igualar su fuerza y fiereza… no quiero preguntar cómo fue eso… no, no hay necesidad de eso
Y después se inclinó poniendo una rodilla en el suelo.
»Yo, Ramuko Dradely Grockal juro enseñar todo lo necesario para el crecimiento de la señorita Amarilis Faldone Dramull en magia oscura y Necromancia
—… ¿Ok? Eso era innecesario pero lo acepto
—Hija, corresponde bien a su petición por favor— dijo el padre
—Me tomó por sorpresa, pero bueno
Ella también lo hizo.
»Yo, Amarilis Faldone, hija de Harley Dramull y Jhonatan Faldone, juro usar la magia y enseñanzas de mi Maestra Ramuko Dradely con los fines necesarios para satisfacer sus deseos de enseñanza
Y las dos se miraron.
»Bienvenida
—Muchas gracias… Amarilis
No sé podía ver pero era claro que Rumoka estaba más allá de lo satisfecha con hacer eso y Amarilis a un paso más de su objetivo.
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