El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 Prólogo
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1: Prólogo 1: Prólogo El bosque olía a hierro y muerte.
Chen Xuan jadeaba, apoyado contra un árbol partido por la mitad, mientras intentaba ignorar el dolor que le recorría el costado.
Frente a él, la bestia demoníaca avanzaba lentamente, como si disfrutara del momento.
Genial.
Absolutamente genial.
Nota mental:La próxima vez que alguien diga “misión sencilla”… correr en dirección opuesta.
—Chen Xuan… —la voz de Lian Ruyu tembló ligeramente detrás de él.
No hacía falta mirarla para saber que estaba herida.
Y eso… era un problema enorme.
Porque si había alguien en esta expedición que no debía salir lastimado… no era precisamente él.
Chen Xuan soltó una risa seca.
—Bueno… —murmuró—.
Estadísticamente hablando, esto era predecible.
La bestia rugió.
El suelo vibró.
El aire se volvió pesado.
Chen Xuan tragó saliva.
Tenía miedo.
Mucho.
Porque, a diferencia de los genios de la secta… él sabía exactamente qué era.
Un extra.
Un personaje secundario cuyo mayor talento era… existir en el fondo.
Si esta fuera una novela, pensó con amargura,yo sería el tipo que muere para demostrar que la bestia es peligrosa.
…Momento.
La bestia se tensó.
Sus músculos se comprimieron.
Chen Xuan lo entendió al instante.
—Ah… —murmuró.
Demasiado tarde.
La criatura se lanzó.
Rápida.
Violenta.
Imparable.
El cuerpo de Chen Xuan se movió antes de que su cerebro terminara de protestar.
Giró.
Empujó a Lian Ruyu con todas sus fuerzas.
—¡Corre!
Impacto.
El mundo se volvió rojo.
Las garras atravesaron su pecho con una facilidad cruel.
El aire abandonó sus pulmones de golpe.
Por un segundo… no sintió nada.
Luego llegó el dolor.
Chen Xuan cayó de rodillas.
A lo lejos, escuchó a Lian Ruyu gritar su nombre.
Ah… Así que así se sentía.
Curiosamente… no era tan dramático como imaginaba.
Escupió sangre y dejó escapar una risa débil.
—Oye… —murmuró con voz rota—.
Si sobrevives… intenta elegir mejor tus compañeros de misión… Pausa.
—Claramente yo no paso el filtro de calidad… Su visión comenzó a oscurecerse.
El frío se filtró por sus extremidades.
Pesado.
Silencioso.
Antes de que la oscuridad lo tragara por completo, un pensamiento cruzó su mente.
Extrañamente tranquilo.
Al menos… esta vez no huí.
Oscuridad.
… El aire regresó de golpe.
Chen Xuan se incorporó bruscamente en la cama, inhalando como si alguien lo hubiera sacado del fondo de un lago.
—¡¿—?!
Su mano voló hacia su pecho.
Intacto.
Sin herida.
Sin sangre.
… Silencio.
Miró lentamente la habitación de madera.
El incienso barato.
La ventana familiar.
Su expresión se volvió… muy complicada.
—…No me digas.
Saltó de la cama y corrió hacia el espejo de bronce.
Un rostro joven lo miró de vuelta.
Diecisiete años.
Sin cicatrices.
Sin la mirada de alguien que acababa de morir horriblemente.
Chen Xuan se quedó en silencio unos segundos.
Luego suspiró.
—Vale… —murmuró—.
O estoy muerto… o el universo acaba de cometer fraude.
Justo entonces— [Inicializando…] La voz resonó dentro de su cabeza.
Chen Xuan se congeló.
Muy lentamente levantó la vista.
—…Ah.
Pausa.
—Eso suena ilegal.
[Activando: Archivo Marcial Prohibido] Información helada comenzó a filtrarse en su mente.
Patrones de combate.
Instintos desconocidos.
Algo… que claramente no pertenecía a este mundo.
Chen Xuan se agarró la cabeza.
—Espera… espera… —murmuró—.
¿Por qué siento que alguien me instaló un DLC en el cerebro?
[Restricción primaria activada] [El usuario NO puede aprender técnicas de combate de este mundo] Silencio.
Chen Xuan parpadeó.
Una vez.
Dos veces.
Luego señaló al aire vacío.
—…Perdón.
¿Qué?
[Compensación otorgada] [El usuario solo podrá obtener habilidades a través del Sistema] Cinco segundos de silencio absoluto.
Luego Chen Xuan se frotó la cara lentamente.
—…Perfecto.
Suspiró.
—Reencarné en un mundo donde la gente vuela con espadas… Miró al techo.
—…y el sistema decidió que yo sea el único idiota que no puede aprenderlas.
Pausa.
Luego… muy lentamente… sonrió.
No era una sonrisa heroica.
Era la clase de sonrisa que hacía que la gente a su alrededor se sintiera inexplicablemente incómoda.
—…Bueno —susurró.
Sus ojos brillaron con algo peligroso.
—Supongo que tocará hacer trampa.
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