Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 17

  1. Inicio
  2. El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano
  3. Capítulo 17 - 17 Alas que ya no se pueden esconder
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

17: Alas que ya no se pueden esconder 17: Alas que ya no se pueden esconder El rugido del público tardó en disiparse incluso después de que Chen Xuan abandonara la plataforma de combate.

Esta vez no hubo burlas.

Ni risas fáciles.

Solo miradas largas y conversaciones en voz baja que se cortaban en seco cuando él pasaba cerca.

Chen Xuan caminaba con las manos metidas dentro de las mangas, expresión relajada, paso tranquilo… pero por dentro su mente seguía fría y activa.

El qi dentro de su cuerpo fluía con más peso desde el avance al Reino Terrenal Avanzado.

Sus meridianos respondían mejor.

Sus movimientos eran más compactos.

Más obedientes.

Más peligrosos.

Setenta y cinco por ciento… pensó.

La sincronización con el estilo de Ryu ya no era superficial.

Lo sentía en la postura, en la respiración, en la forma en que su centro de gravedad se asentaba casi por instinto.

Y eso… era exactamente lo que empezaba a llamar demasiada atención.

Chen Xuan soltó un suspiro corto.

—…Genial —murmuró—.

Cada vez menos discreto.

Pero antes de que pudiera avanzar mucho más, una figura familiar se cruzó en su camino.

Cabello oscuro.

Mirada fría.

Espada al costado.

Lian Ruyu.

Chen Xuan redujo el paso sin detenerse del todo.

—Qué eficiente —comentó—.

¿Me estabas esperando o es acoso estratégico?

Ella ignoró la broma.

Sus ojos recorrieron su postura con atención quirúrgica.

—Avanzaste.

No era una pregunta.

Chen Xuan se encogió de hombros.

—El estrés competitivo hace milagros.

El silencio entre ambos se estiró.

Tenso.

Analítico.

Finalmente, Lian Ruyu habló de nuevo.

—Tu estilo de combate… no pertenece a la secta.

Chen Xuan ladeó apenas la cabeza.

—Estoy diversificando el portafolio marcial.

Ella no sonrió.

Pero, para sorpresa de Chen Xuan, tampoco insistió demasiado.

En lugar de eso, dijo algo que lo tomó medio paso fuera de guardia.

—Quiero entrenar contigo.

Chen Xuan parpadeó.

—…¿Perdón?

—Ese método —continuó ella con calma fría—.

Es eficiente para combate real.

Chen Xuan la observó unos segundos más de lo necesario.

Por fuera, seguía tranquilo.

Por dentro… …Esto se está desviando del guion.

Él sabía demasiado bien cuál era la historia original de Lian Ruyu.

Sabía del clan destruido.

Sabía del cultivador demoniaco que lo había arrasado todo.

Sabía que, en la línea temporal original… ella crecería junto a Lin Zhen.

No con él.

Chen Xuan exhaló por la nariz.

—Podemos discutir tarifas —dijo al final—.

Ofrezco paquetes promocionales.

Un destello de impaciencia cruzó fugazmente los ojos de Lian Ruyu.

—No estoy bromeando.

—Yo tampoco.

Pero tras un segundo, Chen Xuan levantó la mano en gesto conciliador.

—Lo pensaré.

Ella lo observó un momento más antes de hablar: —La semifinal es hoy.

Chen Xuan arqueó una ceja.

—Información gratuita.

Me gusta.

—Tu siguiente oponente no es como los anteriores.

Su tono bajó apenas.

—Discípulo del Pico del Acero Sereno.

Ah.

Ahora sí.

Chen Xuan sintió que algo en su memoria encajaba.

Los del Pico del Acero Sereno eran famosos por una cosa: Resistencia absurda.

Tanques con piernas.

Exactamente el tipo de enemigo que arruina el día de cualquiera.

La comisura de sus labios se torció apenas.

—Nombre.

—Guo Ming.

Perfecto.

Justo el tipo de pelea incómoda que no necesitaba.

Zona de apuestas Antes de dirigirse a la plataforma, Chen Xuan cambió de rumbo.

Directo.

Sin rodeos.

El encargado del puesto de apuestas lo vio acercarse… y su expresión se volvió complicada.

—…Otra vez tú.

Chen Xuan sonrió con absoluta calma.

—Cliente recurrente.

—¿Cuánto esta vez?

Chen Xuan abrió la bolsa.

El tintineo fue claro.

Pesado.

Definitivo.

—Todo —dijo con voz tranquila.

El silencio alrededor se rompió en murmullos.

—¡¿Otra vez todo?!

—Ese tipo está loco… —Ganó dos veces y ya se cree invencible… El encargado lo miró fijo.

—Confirmas apuesta total.

No era una pregunta ligera.

Chen Xuan empujó los cristales hacia adelante.

—Apuesto por mí.

Esta vez… nadie se rió demasiado fuerte.

Porque ya lo habían visto ganar.

Y eso… era lo que empezaba a incomodar.

Plataforma N.º 10 Cuando llamaron su nombre, Chen Xuan subió sin prisa.

Pero la atmósfera en la Plataforma N.º 10 era distinta.

Más pesada.

Más concentrada.

Porque la semifinal ya no era un juego de desconocidos.

Era territorio serio.

Guo Ming ya estaba allí.

Alto.

Hombros anchos.

Presencia estable como una muralla.

Su qi no era explosivo como el de Han Wei.

Era denso.

Compacto.

Molesto.

Chen Xuan lo evaluó en silencio.

Fundación Espiritual Inicial… otra vez.

Pero este… era un problema diferente.

Guo Ming habló primero.

Su voz era grave.

—Tu estilo es extraño.

Chen Xuan sonrió levemente.

—Intento mantener la marca personal.

Guo Ming no respondió.

Pero su postura descendió.

El qi comenzó a tensarse sobre su piel como una capa invisible.

El árbitro levantó la mano.

—¡Comiencen!

Guo Ming avanzó sin prisa.

Paso.

Paso.

Paso.

Cada pisada sonaba pesada sobre la plataforma.

Chen Xuan sintió la presión antes incluso del primer golpe.

…Este no va a caer fácil.

El puño de Guo Ming salió directo.

Sin adornos.

Sin florituras.

Pero cargado de poder bruto.

Puño de Acero Sereno — Primera Compresión.

Chen Xuan levantó la guardia de Ryu por instinto.

¡BAM!

El impacto le sacudió los brazos como si hubiera bloqueado un ariete.

Retrocedió dos pasos.

Clavó el talón.

Exhaló lentamente.

Sus ojos se afilaron.

…Pesado de verdad.

Desde las gradas, alguien murmuró: —Ahora sí se acabó la racha.

Otro respondió: —Contra el Pico del Acero Sereno no sirve moverse bonito.

Chen Xuan rodó ligeramente los hombros.

Luego sonrió de lado.

Esa sonrisa suya.

La problemática.

Se recolocó.

Centro bajo.

Respiración estable.

La guardia de Ryu se asentó con naturalidad peligrosa.

—…Ok —murmuró suavemente.

Sus ojos brillaron con un filo nuevo.

—Veamos cuánto tardas en romperte.

Y por la forma en que Guo Ming volvió a avanzar… quedaba claro que la semifinal… acababa de ponerse seria.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo