El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 3
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3: Insertar para Continuar 3: Insertar para Continuar Chen Xuan no tocó la consola durante exactamente treinta segundos.
No porque no quisiera.
Sino porque su instinto de supervivencia le gritaba que cualquier cosa que apareciera mágicamente en un mundo de cultivadores… probablemente venía con letra pequeña.
Mucha letra pequeña.
La consola negra descansaba tranquilamente sobre la mesa de madera, emitiendo un pulso tenue casi imperceptible.
Totalmente inocente.
Sospechosamente inocente.
Chen Xuan se cruzó de brazos frente a ella.
—…Esto definitivamente es una trampa —murmuró.
Pausa.
Se inclinó un poco más cerca.
—Pero es una trampa interesante.
Porque, seamos honestos… si el sistema ya había decidido arruinarle la vida marcial tradicional… lo mínimo que podía hacer era ver qué tan profundo llegaba el desastre.
Exhaló lentamente.
Luego tomó el Disco de Juego: Street Fighter II.
El material era extraño.
No metal.
No jade.
No nada que perteneciera a este mundo.
…Ok, esto es peligrosamente tentador.
Miró la ranura de la consola.
Luego el disco.
Luego la consola otra vez.
—Si exploto… —murmuró— …espero que al menos sea dramático.
Click.
Insertó el disco.
[Disco detectado] [Chip de Compatibilidad requerido] —Claro… —suspiró—.
Porque no podía ser tan fácil.
Deslizó el Chip de Compatibilidad de Combate en la segunda ranura.
La consola vibró suavemente.
[Sistema de Simulación listo] Energía insuficiente Chen Xuan se quedó inmóvil.
Muy.
Muy inmóvil.
Luego habló con voz plana.
—…Ah.
Miró su bolsa de almacenamiento.
Vacía.
Miró la consola.
Miró el techo.
Respiró hondo.
Exhaló.
Pulgar arriba.
—Excelente planificación de recursos.
Justo cuando estaba a punto de apartarse— La consola emitió un pulso más fuerte.
[Modo de prueba gratuito disponible] Duración: 1 sesión básica Silencio.
Chen Xuan parpadeó.
Una vez.
Luego sonrió lentamente.
Esa sonrisa.
La peligrosa.
—Sistema… —murmuró—.
Sabía que me caías bien.
El visor espiritual emergió suavemente desde la consola.
Chen Xuan lo observó durante unos segundos.
—…Esto definitivamente va a terminar mal.
Se lo colocó.
El mundo se rompió.
No hubo transición suave.
Un instante estaba en su habitación.
Al siguiente— Una arena iluminada se extendía ante él.
El suelo era liso.
Perfecto.
Irreal.
El aire se sentía limpio… pero artificial.
Chen Xuan flexionó lentamente los dedos.
…Demasiado real.
Y entonces— [Seleccione su luchador] Chen Xuan parpadeó.
—…No me digas.
Varias siluetas aparecieron frente a él.
Posturas de combate.
Respiraciones rítmicas.
Movimientos que le resultaban peligrosamente familiares.
Su mirada se detuvo.
Cabello oscuro.
Gi blanco.
Postura firme y centrada.
Ryu.
El nombre apareció en su mente como un eco de otra vida.
Por un segundo muy breve… ya no estaba en la secta.
No estaba en este mundo extraño.
Solo era él.
Frente a una pantalla.
Muchos años atrás.
Su expresión se suavizó apenas.
Luego extendió la mano.
—Bueno… —murmuró—.
Vamos con lo clásico.
Seleccionado.
[Luchador confirmado: Ryu] La información fluyó hacia su cuerpo.
Postura.
Respiración.
Centro de gravedad.
No era dominio completo.
Pero era suficiente para empezar.
Chen Xuan levantó los puños.
Torpe.
Pero reconocible.
—…Oh —murmuró.
Sus ojos se afilaron lentamente.
—Esto se siente peligrosamente útil.
[Combate de prueba iniciado] Un oponente de entrenamiento apareció frente a él.
Esta vez, Chen Xuan estaba preparado.
O eso creyó.
El maniquí se movió.
Rápido.
Chen Xuan reaccionó— Tarde.
¡Golpe!
—¡Ugh!
Retrocedió dos pasos.
Frunció el ceño.
Ok… nota mental… sigo siendo malo.
El oponente avanzó otra vez.
Esta vez— Chen Xuan recordó la postura de Ryu.
Giró el pie.
Bajó el centro.
Puño recto.
¡Impacto!
El maniquí se tambaleó.
Silencio.
Chen Xuan sonrió ligeramente.
—…Ok.
Progreso.
El combate continuó.
Torpe.
Imperfecto.
Pero cada intercambio lo hacía mejorar.
Más rápido.
Más preciso.
Más natural.
Hasta que— La arena vibró.
El maniquí se desvaneció.
Chen Xuan frunció el ceño.
—…Eso no estaba en el tutorial.
Entonces lo sintió.
Presión.
Real.
Pesada.
Y una nueva figura apareció al otro lado del escenario.
Cabello rubio.
Gi rojo.
Postura relajada… pero peligrosamente firme.
Chen Xuan se quedó congelado medio segundo.
Sus ojos se abrieron apenas.
—…No me fastidies.
El nombre emergió en su mente.
Ken.
Su pulso se aceleró.
Porque si Ryu era el manual básico… Ken era alguien que sabía exactamente lo que estaba haciendo.
El rival sonrió ligeramente.
Adoptó guardia.
Chen Xuan inhaló.
Exhaló.
Luego apareció esa sonrisa suya.
La incómoda.
La resignada.
—…Ah.
Pausa.
—Ya valí.
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