El fin de la era mágica - Capítulo 253
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253: Capítulo 253: Éxito 253: Capítulo 253: Éxito Editor: Nyoi-Bo Studio Suyass estaba frente a un dilema.
Por un lado, le preocupaba ofender a aquel joven Gran Mago pero, por el otro, le preocupaba que el viaje fuera demasiado peligroso.
Realmente estaba sufriendo.
Sentía que no podía hacer nada más que mirar cómo el fragmento del Sendero Interdimensional atravesaba el cementerio.
Andaban sin rumbo por aquel lugar e incluso paraban en algunos momentos.
La gente no podía evitar preocuparse, temían que ese medio de transporte se rompiera.
—¿Eh?
Pero, al mirar detenidamente, Suyass sintió que estaba un poco equivocado.
De hecho, el fragmento del Sendero Interdimensional avanzaba con dificultad pero, al observar mejor, podía notarse que este se movía por el cementerio sin chocarse con ningún cadáver.
No, no eran solo cadáveres.
Hasta aquellos fragmentos de armas y armaduras parecían esquivar automáticamente el fragmento de Sendero Interdimensional.
Hasta el momento, ni siquiera uno de ellos había chocado contra el sendero.
Naturalmente, estos no podían esquivarlo por sí solos.
¡La única explicación era que el fragmento los estaba evitando!
—¿Cómo puede ser eso?
—Tras notarlo, Suyass se quedó inmóvil mirando con expresión atontada.
El fragmento del Sendero Interdimensional logró atravesar el cementerio sin impactar con nada.
Eso significaba que quien lo controlaba estaba esquivando esos obstáculos de manera intencionada.
Pero…
En el cementerio no había solo uno o dos obstáculos, ni tampoco cientos o miles.
Había cientos de miles de ellos, todos apilados en aquel sector del vacío.
Eran como alcantarillas atascadas en las que la gente no tenía siquiera el espacio para dar un paso.
Si uno quería atravesar la basura, necesariamente había que adentrarse en ella y para eso hacía falta fuerza.
Pero ahora, ese joven Gran Mago había encontrado un camino y no se había encontrado con nada de basura en aquellas aguas residuales.
¿Qué tan escalofriante era eso?
Y esa no era la parte más aterradora…
¡Estaba controlando un Sendero Interdimensional de docenas de metros de longitud!
Dejando de lado lo difícil que era controlar eso, ¿qué tan problemático era guiar esa enorme carga a través de espacios tan estrechos?
Pero lo que más asustaba a Suyass era la mente del joven Gran Mago.
Ese viaje no admitía que se cometieran errores.
Un error bastaría para que todo el equipo muriera.
En sus manos estaban las vidas de todos, incluso la suya propia.
Ningún mago podría actuar con normalidad bajo una presión semejante, pero aquel joven Gran Mago solo continuaba guiando el fragmento del Sendero Interdimensional a través de estrechos espacios.
No le temblaba ni un dedo.
Una mente tan formidable…
A los ojos de Suyass, solo los que tenían la cabeza más fría y los más desalmados podían alcanzar ese nivel, ignorando su propia vida y la de los demás.
Su talento era escalofriante.
El joven Gran Mago que se encontraba frente a Suyass era una persona aterradora.
De pronto, Suyass se alegró un poco.
Estaba satisfecho de haber decidido seguir a aquel joven Gran Mago por el Sendero Interdimensional, aliviando enormemente el conflicto entre ambos lados.
De lo contrario, luego de marcharse, el joven Gran Mago podría buscar a Fran para resolver sus asuntos y su relación con la Torre de Mercurio empeoraría.
Para Suyass, eso era más que suficiente.
No se atrevía a imaginar cuáles serían las consecuencias de tener un enemigo tan escalofriante.
El Sendero Interdimensional seguía serpenteando alrededor de cadáveres y fragmentos.
En realidad, solo estaban a cien metros del cadáver del Dragón Dorado de Tres Cabezas, sin embargo, volaron varios cientos de kilómetros controlados por Lin Yun, rodeando incontables cadáveres y fragmentos.
Ahora, se acercaban al cadáver del dragón por el otro lado.
Tal vez los demás no entendían el porqué.
Pero Lin Yun sabía que aquel era el único camino seguro.
Acercarse al Dragón Dorado de Tres Cabezas por cualquier otro camino habría significado acabar en un callejón sin salida y se habrían estrellado contra el cuerpo de un Dios Antiguo o de un Dragón Cromático, o tal vez habrían sido atravesados por fragmentos de armaduras y armas y habrían acabado como un panal.
Solo un camino así podía evitar todas esas amenazas y permitir que el Hombre Bestia Dracónica obtuviera aquella gota de sangre.
Al final, impulsado por Lin Yun, el fragmento del Sendero Interdimensional rodeó los últimos cadáveres y colocó la gota de sangre al alcance de Xiuban.
—Esto…
—El Hombre Bestia Dracónica que en un comienzo se había rendido vio de pronto cómo la gota de sangre aparecía frente a sus ojos y su expresión apagada fue reemplazada por la conmoción, reprimiendo hasta el impulso de su linaje.
Solo clavó la mirada sobre aquella gota de sangre y hasta olvidó extender la mano.
—¿Con qué demonios te has distraído?
¡Apúrate!
—Lin Yun ya había gastado demasiada energía en controlar el fragmento del Sendero Interdimensional antes de lograr ubicarlo en ese lugar.
Pero, cuando vio que Xiuban se quedaba congelado allí, se enojó y lo reprendió.
—Eh, eh…
—El Hombre Bestia Dracónica se despertó con el reto de Lin Yun y extendió la mano con rapidez.
Entonces, aquella gota de sangre de dragón desapareció.
De hecho, justo cuando el Hombre Bestia Dracónica la tocó, la gota de sangre desapareció en su dedo, como si hubiera sido atraída por una fuerza misteriosa.
Eso sucedió tan de golpe que, si Lin Yun no hubiera sabido de antemano que Xiuban era un Hombre Bestia Dracónica, tal vez habría sentido que se trataba de una alucinación y que no había existido ninguna gota de sangre.
Pero, antes de que Lin Yun pudiera recuperarse, ocurrieron algunos cambios imprevistos.
Justo cuando la gota de sangre era absorbida por el cuerpo de Xiuban, las escamas del Dragón Dorado de Tres Cabezas comenzaron a perder su brillo y la luz parpadeante que antes resplandecía como el oro dejó de parpadear y permaneció apagada.
Lin Yun miró cómo el cadáver del dragón dorado se modificaba a una velocidad notable.
Al principio, solamente perdió su brillo pero, enseguida, el cadáver del Dragón Dorado de Tres Cabezas comenzó a marchitarse.
No pasó demasiado tiempo hasta que se consumió y comenzó a romperse en pedazos.
Y eso no era todo…
Las escamas que se caían pronto se transformaron en cenizas en medio del vacío.
La existencia con las defensas más fuertes de la historia de Noscent terminaba en ese estado.
Luego de eso, los huesos se rompieron y cayeron.
Eso duró alrededor de un minuto.
Pero, para aquel cadáver de Dragón Dorado de Tres Cabezas, era lo mismo que si cien mil años transcurrieran en un momento.
El cadáver que en un comienzo había tenido un aspecto vivaz se estaba deteriorando luego de perder aquella gota de sangre.
Lin Yun se recuperó en el momento en el que el último hueso se transformaba en polvo.
Controló la enredadera para arrastrar a Xiuban de regreso mientras pensaba con detenimiento por qué había sucedido eso.
—¡Señor!
¡Señor!
¡Lo tengo!
¡Lo tengo!
—Xiuban estaba desbordado por la emoción, el anhelo que guardaba en las profundidades de su linaje había sido satisfecho.
Para el Hombre Bestia Dracónica, aquella era una oportunidad única en la vida y podía compararse con una evolución.
Aquella sensación de satisfacción no podía describirse con palabras.
—Vuelve a entrar.
—A Lin Yun no le importaba Xiuban, los cambios del Dragón Dorado de Tres Cabezas lo habían impactado.
Él siempre pensó que los cadáveres que se encontraban en el vacío habían perdido todo su poder.
De hecho, la información que tenía de su análisis tras ingresar al cementerio realmente lo confirmaba.
En el cementerio del vacío no había fluctuaciones de maná, mucho menos, auras formidables.
Solo era un sitio extraño con una tranquilidad sepulcral.
Pero ahora, Lin Yun de pronto se había dado cuenta de que tal vez su apreciación era errónea.
Y eso era por aquella gota de sangre draconiana.
Tal vez otros no entenderían qué cambios provocaba aquella gota de sangre, ¿pero cómo no iba a saberlo él?
Lin Yun estaba seguro de que el cadáver del Dragón Dorado de Tres Cabezas había logrado permanecer en ese perfecto estado durante tanto tiempo gracias a la gota de sangre draconiana.
Sin ella, el cadáver se habría descompuesto en el acto.
En otras palabras, aquella gota de sangre contenía un poco del poder del dragón.
Y como su poder había logrado perdurar hasta ese momento, ¿qué había sucedido con los otros cuerpos?
Como los de los dioses ancestrales.
Lin Yun no pudo evitar inquietarse al pensarlo.
Si su conjetura era cierta y lograba alcanzar el cadáver de un dios, ¿no sería esa una cosecha inexplicable?
Y no precisaba ser un dios…
Los elfos Luna de Plata dotados de magia, los Dragones de Plata, que por naturaleza eran competentes con toda la magia.
Ambos eran muy buenas elecciones.
Si los obtenía, alcanzaría beneficios incalculables.
—En ese caso, tendría que buscarlos…
—pensó Lin Yun mientras sus ojos escrutaban los numerosos cuerpos y sus matrices mágicas giraban de manera frenética al tiempo que dibujaban un peligroso camino a través del cementerio.
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