El fin de la era mágica - Capítulo 254
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254: Capítulo 254: Dragón de Plata 254: Capítulo 254: Dragón de Plata Editor: Nyoi-Bo Studio Lin Yun estaba concentrado en controlar el Sendero Interdimensional, al punto que ni siquiera notó la extraña expresión que podía verse en el rostro de Xiuban.
Era la expresión de un niño que contenía su felicidad meticulosamente para que nadie reparara en el tesoro que había recogido.
Lin Yun ya había pasado dos horas en el cementerio.
Tras caminar de un lado al otro durante tanto tiempo había pasado rozando a muchos cadáveres de dragones cromáticos, elfos de sangre pura y, en medio de ellos, Lin Yun hasta se había acercado al cadáver de un Dios Antiguo.
Con anterioridad, Lin Yun atravesó una zona donde había muchos fragmentos y había visto el cuerpo de aquel Dios Antiguo.
Era la primera vez que veía uno de tan cerca.
Aunque se tratara solo de un cadáver, la conmoción que sintió fue tal que no podía describirse con palabras.
Hasta el cadáver trasmitía la sensación de una deidad que descendía sobre el mundo de los mortales.
Su rostro majestuoso, su cuerpo imponente, y la sensación indescriptible que emitía…
Flotaba en el vacío, rodeado de una oscuridad infinita y un silencio total, pero daba la impresión de que una luz ilimitada se concentraba sobre su cuerpo, como si lo primero que hubiera que ver en aquel vacío fuera ese Dios.
Para ese entonces, Lin Yun quería hacer que el Sendero Interdimensional se acercara.
Pero justo cuando lo estaba pensando, Lin Yun sintió un frío helado que venía de su pecho.
Esa sensación le resultaba demasiado familiar.
La sentía cada vez que se acercaba el peligro al cazar bestias de arena en aquel desolado desierto.
Esa sensación quería decir que había pasado algo por alto.
Conmocionado, Lin Yun enseguida hizo girar sus matrices mágicas y analizó ese tranquilo vacío.
Fue entonces que se puso pálido.
Descubrió que el tranquilo vacío que solo parecía estar lleno de fragmentos en realidad contenía un sinfín de peligros.
Había un maná infinito que convergía de manera alocada en el cadáver del Dios Antiguo como una enorme vorágine.
Todo lo que intentaba acercarse se distorsionaba y se hacía pedazos.
Era por eso que no se veían cadáveres cerca del Dios Antiguo.
No era porque otros cadáveres no pudieran flotar en las inmediaciones, sino porque, una vez que se acercaban, ya quedaban atrapados en esa vorágine infinita y, en el acto, eran absorbidos y destruidos.
Lin Yun no quería terminar de rendirse.
Convocó una Marioneta de Roca y utilizó un hechizo de enredadera para lanzarla.
Como resultado, justo cuando aquella Marioneta de Roca se acercó cien metros, aparecieron incontables grietas.
En esa fracción de segundo, se sintió como si incontables cuchillas afiladas atacaran la marioneta y, luego de un chasquido, esta quedó hecha pedazos.
Al ver esa extraña escena, a Lin Yun se le pusieron los pelos de punta.
Por fortuna, solo era una marioneta de roca, si hubiera acercado el Sendero Interdimensional, el resultado hubiera sido…
Lin Yun no dijo nada; la sangre se le había helado en las venas y trajo el Sendero Interdimensional de regreso.
Aunque la herencia de un Dios Ancestral era atractiva, sabía bien que no podría resistir una vorágine tan horrible.
Luego, condujo el sendero por el cementerio durante dos horas completas.
No obstante, solo había visto una pequeña parte de aquel lugar.
El grupo de Lin Yun exploró, como mucho, una décima parte de todo el cementerio.
No podían hacer nada, era demasiado grande.
Sentían como si fuera interminable y solo había cadáveres y fragmentos por todos lados.
Quién sabía qué tipo de guerra desesperada había ocurrido para dar origen a un lugar así.
Después de dos horas, Lin Yun encontró un camino seguro en el cementerio.
Al final de ese sendero se encontraba el cadáver de un Dragón de Plata.
Este tenía solamente una cabeza y no podía compararse con el Dragón Dorado de Tres Cabezas.
Pero aunque solo tuviera una, no dejaba de ser uno de los dragones cromáticos.
Este tenía un dominio innato de la magia y, siempre y cuando dejara una gota de sangre, Lin Yun podría lograr un gran avance.
Para él, eso era más que suficiente.
Todos tenían su propio camino.
Los Hombres Bestias Dracónicas estaban bendecidos por la suerte, no tenía sentido tenerles envidia.
Lo más importante era que quedaba una gota de sangre en el pecho del Dragón de Plata.
Una gota de sangre de Dragón de Plata.
En la era en la que los dragones cromáticos ya se habían extinguido, ¿qué significaba la sangre de los dragones de plata?
Nadie más que Lin Yun podía ser más claro al respecto.
Aunque él no era un Hombre Bestia Dracónica y no podía fusionar su linaje directamente con esa gota de sangre.
Pero era un mago, un mago con la Matriz Mágica.
No era una exageración decir que Lin Yun podía confiar plenamente en esa gota de sangre para refinar las matrices mágicas una vez más.
En cierto punto, esa gota de sangre no era inferior a los Ojos de la Reencarnación.
Los Ojos de la Reencarnación hacían que Lin Yun pudiera experimentar numerosas encarnaciones, lo cual le permitía acumular la escandalosa cantidad de cien mil runas.
Y la sangre de Dragón de Plata tendría un efecto que no quedaría deslucido ante los Ojos de la Reencarnación.
Al confiar en esa sangre de Dragón de Plata, Lin Yun podría refinar las matrices mágicas y llevarlas a un nivel completamente nuevo.
Superaría a todos los usuarios previos y futuros de la matriz mágica.
—No parece tan fácil…
—Lin Yun sostenía con fuerza el bastón mágico de las escamas de cristal.
Hacia adelante se veía una gran cantidad de cadáveres y restos desparramados.
Incluso después de los repetidos cálculos de la matriz mágica, solo logró encontrar un camino para el Sendero Interdimensional.
Pero el espacio era muy estrecho…
Aunque su control superaba a muchos, Lin Yun solo podía aferrar más fuerte el bastón al tiempo que el sudor frío caía por su espalda.
No podía permitirse ni el más mínimo error o desviación al atravesar aquel estrecho espacio.
Si a Lin Yun le temblaban las manos, impactarían con un cadáver poderoso.
Transcurrió un minuto, luego dos, tres…
Diez minutos después, la distancia entre Lin Yun y el Dragón de Plata no se había modificado.
Era porque Lin Yun estaba guiando al Sendero Interdimensional por un camino tortuoso.
Los cientos de metros que lo separaban del dragón en realidad resultaron ser varios cientos o miles de kilómetros.
Diez minutos, veinte, treinta…
Una hora después, Lin Yun suspiró aliviado.
«¡Al fin!»Esa hora había sido como una tortura para él.
Su mente había soportado mucha tensión y la matriz mágica se encontraba sobrecargada.
Tanto su mente como su cuerpo habían quedado muy descubiertos.
Si no hubiera sido por esa gota de sangre de Dragón de Plata, Lin Yun tal vez habría desistido.
El Sendero Interdimensional se detuvo a menos de veinte metros frente al cadáver del Dragón de Plata.
Lin Yun lanzó una enredadera que se enroscó alrededor de sus piernas.
Luego entonó un canto de algunas palabras y la enredadera salió disparada hacia adelante junto con él.
Lin Yun no pudo evitar marearse.
Avanzó con una botella de vidrio en la mano y alcanzó el cuerpo del Dragón de Plata antes de asegurar la gota de sangre en su interior.
—¡Regresa!
—Luego Lin Yun cantó otras palabras que hicieron que la enredadera se contrajera y se encogiera con vehemencia, al tiempo que lo arrastraba de regreso al Sendero Interdimensional.
Pero en ese momento, divisó algo con el rabillo del ojo.
—¿Puede ser….?
—Lin Yun se apresuró a detener la enredadera.
Esta, que en un comienzo se había contraído con furia, se detuvo de golpe en el vacío.
Solo había sido por una fracción de segundo.
Pero en esa fracción de segundo, Lin Yun lo había notado con claridad.
Había dos bastones mágicos perforando el estómago del Dragón de Plata.
Y estos eran copias exactas uno del otro.
Sobre ellos había una enorme gema, una representaba la luna y la otra el sol.
Pero esas dos radiantes gemas eran iguales a todas las otras Herramientas Mágicas que Lin Yun había visto hasta entonces, habían perdido todo el poder y ya no emitían ninguna luz.
Parecían dos piedras comunes.
Pero la diferencia era que esos dos bastones mágicos no estaban dañados.
En otras palabras, siempre que pudiera reemplazar las dos radiantes gemas, esos dos bastones mágicos aún podrían usarse.
Bueno, decir eso era como empezar la casa por el tejado.
En un bastón mágico, la gema incrustada era lo más importante.
El bastón mágico de Lin Yun era un buen ejemplo de eso.
Si no hubiera sido por aquel enorme Ámbar Elemental, Lin Yun ya lo habría dejado en algún almacén.
Era por ese Ámbar Elemental que Lin Yun podía obtener un flujo estable de maná y era por eso que confiaba tanto en aquel Bastón Mágico Espiritual.
El Ámbar Elemental valía, al menos, el 90% de aquel Bastón Mágico Espiritual.
Por lo general, cambiar o no cambiar la gema defectuosa de un bastón mágico no hacía demasiada diferencia.
Naturalmente, eso aplicaba solo cuando se trataba de bastones mágicos comunes.
Los dos bastones que Lin Yun había descubierto eran diferentes, ¡las dos gemas radiantes eran solo un valor agregado!
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