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El fin de la era mágica - Capítulo 255

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255: Capítulo 255: Cristal Rojo 255: Capítulo 255: Cristal Rojo Editor: Nyoi-Bo Studio ¿Qué significaba eso?

Eso significaba que aquellas dos gemas radiantes en realidad eran prescindibles.

Solo se encontraban allí para potenciar el poder de los bastones.

¡La parte realmente importante de esos dos bastones eran ellos mismos!

Como Maestro Alquimista supremo, Lin Yun podía determinar con certeza que solo las gemas habían sufrido daños, los bastones estaban intactos.

No tenía ninguna razón para rechazar un regalo así.

Las matrices inscriptas eran excepcionalmente misteriosas y sería muy agotador descifrarlas, incluso con sus profundos conocimientos.

Eso reafirmaba sus suposiciones de que lo más probable era que, en su apogeo, aquellos dos bastones mágicos hubieran sido Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero.

No obstante, las dos gemas de valor agregado ya habían sido destruidas y, a medida que habían pasado los años, las Encarnaciones Mágicas se habían disipado en el vacío, lo cual había hecho que perdieran su rango de Espíritu Verdadero.

Pero las Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero no dejaban de ser Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero.

Siempre y cuando las matrices centrales no estuvieran dañadas, esas dos Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero podrían volver a su estado supremo, solo que podía costar un poco.

En cualquier caso, como Lin Yun ya lo había encontrado, naturalmente no dejaría que se le escaparan.

Controló la enredadera para que se enroscara alrededor de sus piernas y volvió a pasar rozando el cadáver del Dragón de Plata.

Sacó provecho del cadáver que aún no se había descompuesto para aferrarse a los dos bastones mágicos antes de sacarlos del cadáver con furia.

Lin Yun no se demoró con eso.

Coreó algunas palabras y se fue arrastrando hasta el Sendero Interdimensional.

Justo después de que sacó los bastones mágicos del cuerpo del Dragón de Plata, el cadáver se desintegró.

Tal como había pasado con el Dragón Dorado de Tres Cabezas, las escamas se marchitaron y los huesos se descompusieron.

Antes de que Lin Yun pudiera siquiera alcanzar el Sendero Interdimensional, el cadáver pasó a ser polvo en el vacío.

—Realmente me pregunto qué pasó…

—suspiró Lin Yun para sus adentros mientras regresaba al Sendero Interdimensional.

Un apreciado Dragón Cromático, una existencia suprema en el ámbito de la magia, se había vuelto tan frágil después de aquella guerra y había acabado como una mota de polvo en el vacío…

—¡Demonios!

—Mientras Lin Yun suspiraba para sus adentros, una luz brillosa voló hacia él.

Era una luz demasiado extraña.

Después de todo, no importaba lo débil que fuera, en esa oscuridad infinita era como un sol abrasador; habría sido imposible no percibirla.

Pero Lin Yun no había notado esa luz antes, previamente no había señales de su trayectoria.

Sin embargo, esta ya había llegado a su lado cuando la notó.

Lin Yun la esquivó inconscientemente.

En ese cementerio, ellos eran tan débiles como hormigas.

Si no hubiera sido por la protección del Sendero Interdimensional, un fragmento que flotara hacia ellos de forma casual los habría podido matar en el acto.

En especial ahora que Lin Yun seguía estando fuera de la protección del Sendero Interdimensional.

Si algo impactaba contra él, nadie podía salvarlo.

Sin embargo…

Lin Yun había olvidado algo.

Sus movimientos dependían de la enredadera que se enroscaba a su alrededor e, incluso, si hubiera podido controlarla como un brazo, igual tendría que enviar el comando antes de que esta llevara a cabo la acción, de modo que había una demora.

Eso era inevitable.

En última instancia, esa demora lo dejaría mal parado.

Lin Yun se apresuró a reaccionar y la enredadera se balanceó con rapidez, pero era demasiado tarde.

Sintió un dolor agudo en el torso.

—¡Demonios!

—maldijo Lin Yun.

Él ya sabía dónde estaba el problema.

Pero la pregunta era, ¿de qué se trataba?

Aquella luz impactó en su pecho.

Sentía como si hubiera sido golpeado por una piedra y como si todos sus huesos se hubieran roto.

Dejó escapar un gemido mientras escupía sangre.

—Maldición…

—inconscientemente, Lin Yun se llevó la mano al pecho.

Por fortuna, no tenía ningún corte aunque sintió algo muy frío.

Miró rápidamente hacia arriba para ver de qué se trataba al tiempo que controlaba la enredadera para traerla de regreso.

—¿Qué sucede?

—Tanto Solomon como Lys se pusieron nerviosos cuando vieron que Lin Yun estaba lastimado.

Él era la persona más importante del viaje, si algo le sucedía, había posibilidades de que no pudieran regresar con vida.

El solo hecho de regresar a Noscent sería un gran problema.

—Está bien…

—Por fortuna, el aspecto de Lin Yun mejoró después de escupir esa bocanada de sangre.

Recuperó su calmada respiración y, solo para estar tranquilo, tomó una botella de Poción de Salud y luego descansó diez minutos.

Pero aún no podía evitar sentir pavor al recordar aquella experiencia.

—Por fortuna…

Por fortuna no me ha golpeado un fragmento de equipamiento…

Podría haberme perforado el pecho, o peor, hacerme pedazos —Mientras pensaba eso, Lin Yun sintió curiosidad por aquella cosa gélida que había en su mano.

—¿Qué es esto…?

—En la mano de Lin Yun reposaba un cristal rojo.

Este parecía una gema preciosa, pero estaba muy lejos de tener la dureza de una gema.

Lin Yun intentó pellizcarla y la gema cambió de forma Era una suerte que ese cristal fuera maleable.

De lo contrario, a juzgar por su velocidad, Lin Yun no habría podido sobrevivir.

No habría podido soportar un enorme hoyo en el pecho, no en aquel lugar.

—¿Es siquiera una gema?

Lin Yun miró aquel cristal rojo pero no tenía idea.

—¿Qué es esa cosa?

Ni siquiera sabía de dónde había venido.

Después de todo, tenía las matrices mágicas activadas y ni siquiera una mota de polvo podía escaparse de sus ojos en un radio de varios cientos de metros, con la excepción de ese cristal rojo.

¿Cómo había llegado hasta él?

—¿Y si salió del cadáver del Dragón de Plata?

—Solo si hubiera salido disparado del cuerpo en descomposición del Dragón de Plata habría podido escapar la detección de su matriz mágica e impactar en el acto contra su pecho.

—Eso podría ser posible.

—Pero el aura es un poco extraña para ser algo que proviene del cadáver del Dragón de Plata…

No había necesidad de dudar, todo se aclararía una vez que se hiciera la comparación, por lo que Lin Yun sacó la botella que contenía la gota de sangre.

Aquella gota emitía el aura del Dragón de Plata, mientras que el aura del cristal rojo era completamente diferente.

—Oh, bien…

—Como Lin Yun no podía encontrar su origen, decidió regresar y justo cuando estaba guardando la botella de sangre de Dragón de Plata, recordó los dos bastones que tenía debajo del brazo.

Le entregó uno de ellos a Solomon y el otro a Lys y dijo—: Tal vez este viaje tenga que terminar aquí.

Estos dos bastones son para ustedes.

—Cómo podría atreverme a…

—Solomon fingió modestia.

—Si no me equivoco, hace mucho tiempo, estos bastones deben haber sido Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero…

Como consecuencia de las palabras de Lin Yun, Solomon abandonó la modestia…

No, no solo abandonó la modestia, sino que directamente se lanzó sobre Lin Yun como si hubiera sido una presa y le arrebató el bastón que tenía la gema de forma de sol incrustada.

—…

—Lin Yun asintió con la cabeza en silencio y, de forma casual, le entrego el bastón restante a Lys.

—Merlin, nosotros no hemos hecho nada…

—Lys conservaba la calma.

Aunque le temblaban las manos, no dejó de decir unas pocas palabras de humildad.

—Ya hemos llegado a un acuerdo con anterioridad, Líder Lys.

Estos dos bastones son mis regalos para ustedes dos.

Aunque era muy probable que, en su apogeo, esos bastones hubieran sido Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero, las dos gemas radiantes ya estaban dañadas, como se podía observar.

Si se quería usarlos, habría que cambiarlas.

Además, las Encarnaciones Mágicas ya se habían disipado.

Esperar que estas generaran nuevas Encarnaciones de Herramienta Mágica podría llevar mucho tiempo.

—Gra…

Gracias.

—murmuró Lys antes de tomar el bastón de la gema con forma de luna.

Él no había hecho nada y solo los había seguido durante todo el trayecto, aquel joven Gran Mago se había ocupado de todo.

Si colocaban una Herramienta Mágica de Espíritu Verdadero frente a él, no se habría atrevido a tomarla.

No era tan desvergonzado.

Pero Merlin ya había dicho que esos dos bastones habían perdido sus encarnaciones, por lo tanto estaba bien tomarlo.

Después de todo, la característica más importante de una Herramienta Mágica de Espíritu Verdadero era la encarnación.

Una que hubiera perdido su encarnación no era mucho más fuerte que una Herramienta Mágica Espiritual, de modo que estaba bien regalar una.

Naturalmente, eso no significaba que los bastones no tuvieran valor.

Todo lo contrario, ¡el valor de esos bastones era impresionante!

Habían sido Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero.

Además, las matrices de los bastones no se habían dañado en absoluto.

No había dudas de que renacerían siempre y cuando Solomon y él pudieran reemplazar las dos gemas radiantes.

¡De ese modo recuperarían, al menos, la mitad del poder que tenían en su apogeo!

La mitad del poder de una Herramienta Mágica de Espíritu Verdadero, eso era comparable a la mitad del poder de un Archimago.

Esas ya eran las Herramientas Mágicas más poderosas de la Torre de la Sabiduría y del Gremio de Alquimistas.

No era una exageración decir que, al confiar en esos dos bastones, el Gremio de Alquimistas y la Torre de la Sabiduría aplastarían todas las fuerzas de la Ciudad de Mil Velas, exceptuando, obviamente, a la Rosa Dorada.

Pero…

Se necesitaría de la suerte y de la ocasión propicia para que volviera a aparecer una encarnación.

Tal vez Solomon y Lys no consiguieran eso en toda su vida pero ¿y la siguiente generación, o la que viniera después?

¿Quién podía garantizar que no aparecería una oportunidad así en el futuro?

Siempre que tuvieran la posibilidad, esas dos Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero podrían recuperar su escalofriante poder.

En ese momento, con las dos fuerzas habiéndose apoderado de Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero, ¿quién en la Ciudad de Mil Velas se atrevería a enfrentarlas?

Parecía que Lin Yun solo les había regalado dos bastones dañados, pero Lys sabía que lo que ese joven Gran Mago les estaba dando era la paz de las siguientes décadas o siglos.

Fue por eso que le agradeció con tanta solemnidad.

—¡Ja, ja!Líder Lys, está siendo demasiado cortés…

—A Lin Yun no le parecía que fuera para tanto, era cierto que les había dado los bastones para brindarles paz.

Para él, eso en realidad era hacer un favor a casi ningún costo.

Aunque él pudiera hacer que las encarnaciones aparecieran en un plazo de diez años, si se guardaba los dos bastones, ¿acaso eso importaría?

Lin Yun ya tenía el Caminante de Alma, como así también un Espíritu de Llama de Rango Superior que no era inferior a una Herramienta Mágica de Espíritu Verdadero.

También tenía el Bastón de la Fatalidad, que estaba destinado a convertirse en la Herramienta Mágica de Espíritu Verdadero más poderosa.

El equipamiento de Lin Yun superaba mucho al de la mayoría de los Archimagos.

Y Lin Yun solo era un Gran Mago de nivel 9.

Aunque todos los magos confiaban en sus herramientas mágicas, eso no significaba que cuántas más tuvieran, mejor.

En lo que debían confiar más era en su maná.

En el mundo de la magia había una ley inflexible, cuánto más dependiera un mago de su herramienta mágica, más lento sería su crecimiento.

Era por eso que Lin Yun estaba evitando usar sus herramientas y confiaba en su propio poder para resolver los problemas.

Solo cuando la situación era alarmante, usaba aquellas Herramientas Mágicas sorprendentes.

Incluso sentía que Bane representaba el ideal de los magos al viajar por todo Noscent con solo el Libro de la Muerte en sus manos.

Ese era el estado ideal para un mago.

Sin mencionar que el hecho de dejar que esas dos Herramientas Mágicas de Espíritu Verdadero formaran nuevas encarnaciones era más fácil de decir que de hacer.

Para Lys y Solomon, esa podría ser una cuestión de suerte y de oportunidad pero, para Lin Yun, era un asunto de riqueza y energía.

El proceso requería de una suma astronómica, como así también de diez años de energía.

¿No era mejor para él usar su riqueza en el Bastón de la Fatalidad?

¿No era mejor usar la energía para practicar magia?

Esos dos bastones eran algo de lo que él podía prescindir…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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