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El fin de la era mágica - Capítulo 278

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278: Capítulo 278: Tres Segundos 278: Capítulo 278: Tres Segundos Editor: Nyoi-Bo Studio Stan Watson sentía que eso era una broma, pero Anna no pensaba lo mismo.

Si ese joven mago le había transmitido una sensación de peligro al salir del arbusto, cuando luego levantó su bastón, Anna sintió que un escalofrío helado corría por sus huesos.

Ese escalofrío era semejante a una víbora que la hubiera estado observando desde un arbusto o a estar de pie junto al borde de un acantilado.

Era algo inexplicable, pero muy intenso.

Anna se había entrenado con el Santo de Espada de Tormenta Talos desde muy temprana edad.

Sus ojos eran mucho más penetrantes que lo que una persona común podía imaginar.

Desde que se había unido al Grupo de Mercenarios Dragón Rojo a los dieciocho años, hasta ese entonces, que se había convertido en la primera vicelíder, había pasado por cientos de batallas.

Sus reiterados encuentros cercanos con la muerte le habían dado a Anna algunos instintos para percibir el peligro que superaban mucho a los de los Expertos Espadachines comunes.

Ella había sentido la escalofriante sensación de peligro apenas apareció la Prisión de Llama.

Era una sensación tan intensa que Anna pensó que la muerte ya había venido a reclamar su víctima.

—¡Protéjase, Joven Maestro Stan!

—Aunque Anna no sabía cuál era el peligro, no soltaba su espada y se abalanzó hacia adelante en dirección al joven mago que se encontraba atrapado en la Prisión de Llama.

El poder de un Experto Espadachín que estallaba con el Aura del Cielo era algo muy intimidatorio.

Anna alcanzó su velocidad máxima y su aspecto era el de un meteoro que se estrellaba contra la Prisión de Llama.

Desafortunadamente, ya era demasiado tarde.

Porque el joven mago ya había extendido su mano.

Esta no parecía ser ni fuerte ni poderosa, pero cuando Anna la vio, se puso pálida.

—¡Demonios!

Aún se encontraba a veinte metros de la Prisión de Llama cuando agitó su espada, dejando que el aura contenida en ella estallara emitiendo un sonido capaz de perforar los tímpanos.

En un abrir y cerrar de ojos, pudo verse volar un aura cian que tenía la forma de una luna curvada.

Esta transmitía tanto belleza como un instinto asesino infinito.

El ataque de Anna solo podía describirse como escandaloso.

Hasta Stan, que había dicho que solo los Santos de Espada estaban calificados para preocuparse por su seguridad, retrocedió sorprendido frente a ese ataque.

Pero era una verdadera lástima, porque ya era demasiado tarde.

El aura de la espada de color cian se encontraba a solo un metro de la Prisión de Llama.

Pero ese metro era como un barranco imposible de cruzar.

Antes de que el aura de la espada pudiera atravesar esa distancia, la mano delgada del joven mago ya se había aferrado a la Prisión de Llama y había empujado con suavidad.

La prisión de llamas embravecidas se rompió y quedó abierta.

En ese momento, Anna incluso vio como el joven mago se sacudía con calma el polvo de su cuerpo y agitaba casualmente su bastón mágico.

Luego de eso, apareció una extraña runa de la nada.

—¡Escudo Rúnico!

Anna estaba conmocionada.

El poder de aquel escudo rúnico era mucho más grande que lo que cualquiera podía imaginar.

Una extraña runa apareció flotando en el aire.

Esta no era ni deslumbrante ni brillosa, y no emitía ningún aura escalofriante.

Solo flotaba allí en silencio, como una hoja seca.

Pero era esa runa que parecía una hoja seca lo que bloqueaba el supremo Ataque Luna Creciente de Anna.

El aura cian profundo de la espada explotó contra la extraña runa…

La escena era demasiado anormal.

Obviamente, era una explosión devastadora, pero no se escuchaban sonidos y no había rastros de aura o de maná brotando.

Todo ocurría en silencio.

La extraña runa flotaba allí como un infinito agujero negro, devorándose todo el poder.

—Es imposible…

—Anna estaba perpleja.

Aquello superaba por completo su imaginación.

Pero esa hermosa Experta Espadachina era una veterana, solo se quedó en ese estado durante una fracción de segundo, luego volvió a desbordar aura y a lanzar tres ataques con su espada.

Los tres Ataques Luna Creciente salieron uno detrás del otro junto con el aura de la espada.

En ese momento, todo el lugar parecía estar cubierto por su aura: el sonido, el viento, las rocas, el suelo, las ramas, todo estaba bañado en aquel poder.

Podía decirse que aquella hermosa Experta Espadachina estaba liberando todo su poder.

Pero…

Este no estaba teniendo ningún efecto sobre el joven mago.

Aquella extraña runa era como una barrera irrompible que ahogaba los esfuerzos de Anna.

El joven mago seguía caminando lentamente con su bastón en la mano y una sonrisa en su rostro.

Pero, a los ojos de Anna, se veía como un fantasma, una sombra de la muerte.

Al recibir los tres ataques Luna Creciente, ni siquiera se le desacomodó el cabello y siguió atravesando erguido el aura de la espada, mientras los tres ataques quedaban en el polvo.

Cuando pasó rozándola, Anna sintió que se le ponían los pelos de punta.

Aparte de ella y de Stan Watson, había otros cincuenta miembros del Grupo de Mercenarios Dragón Rojo, pero ella era la única que podía sentir el peligro.

Solo Anna, que sabía cuánto había puesto en esos cuatro ataques Luna Creciente, sabía lo aterrador que era ese joven mago.

Él simplemente no era una existencia a la cual pudiera enfrentarse un Experto Espadachín.

Un Alto Mago común no podría usar un Escudo Rúnico para bloquear cuatro de sus ataques Luna Creciente.

Anna nunca había estado frente a un oponente tan poderoso.

Cuando el enemigo pasó junto a ella, Anna sintió como si su corazón se hubiera detenido.

La sensación de estar al borde de la muerte era escalofriante.

Solo estuvo junto a ella durante una fracción de segundo.

Pero Anna lo sintió como si fuera un año.

Su espalda ya estaba empapada de sudor, había apretado los puños hasta que estos se habían puesto blancos, su corazón latía con furia y jadeaba intensamente.

Después de un rato, Anna finalmente sintió que esa presión desaparecía.

—Fiuu…

—Anna suspiró aliviada cuando la presión se disipó.

Pero recordó las palabras de ese joven mago.

«En verdad no tengo malas intenciones, solo he venido a matar a Stan Watson, esto no tiene nada que ver contigo…» —¡Maldición!

—Anna soltó un grito de alarma.

Se aferró más fuerte a su espada y salió corriendo a toda prisa como un relámpago.

Desafortunadamente, ya era demasiado tarde.

Anna lo persiguió lo más rápido que pudo pero solo pudo alcanzar una chispa de llama.

El joven mago se había convertido en furiosas llamas al pasar junto a ella.

¡Encarnación Elemental!

El joven y despreocupado mago ya se había transformado en una Encarnación Elemental y había aprovechado las llamas que quedaban de la Prisión de Llamas para alcanzar a Stan con una de sus chispas.

—¿Quién eres tú?

Te atreves a convertirte en enemigo de la familia Watson?

—Stan tenía una expresión seria.

Levantó su bastón mágico y lanzó el poder de un Alto Mago de nivel ocho, demostrando que era digno de ser llamado el genio más sobresaliente de la familia Watson.

No entró en pánico al enfrentarse al joven mago.

Usó un contrahechizo para ganar algo de tiempo valioso y luego lanzó un Campo de Llama para contener a los elementos de fuego y evitar que estos tuvieran demasiada actividad.

Los dos hechizos fueron lanzados en el acto, con precisión y una técnica perfecta.

Luego de eso, lanzó una Pared de Hielo.

No muchos magos sabían que el hechizo de segundo grado Pared de Hielo seguía siendo una de las mejores maneras de controlar la Encarnación Elemental del Fuego, incluso después de tener acceso a hechizos de grados más altos.

La Pared de Hielo tenía el efecto de eliminar los elementos de fuego, al tiempo que otorgaba poderosas defensas físicas.

Para una Encarnación Elemental de Fuego que usaba elementos de fuego tanto para hechizos como para ataques físicos, la Pared de Hielo era un verdadero némesis.

Los tres hechizos seguidos dejaron ver el verdadero poder de Stan Watson.

Merecía ser el genio criado por la familia Watson.

Aunque había crecido bajo la protección de esa familia, le faltaba experiencia de combate.

A pesar de que se estaba enfrentando a una Encarnación Elemental a una distancia tan corta, no se asustó.

Esa era la diferencia entre las fuerzas supremas y las comunes.

Si se lo comparaba con Stan Watson, el genio de la familia Monchi, Ryan era muy inferior.

Stan Watson hizo una mueca burlona luego de lanzar esos tres hechizos.

La luz que se encontraba en el extremo de su bastón mágico parpadeaba al tiempo que el maná contenido en él brotaba.

En esa ocasión, lanzó el Relámpago en Cadena.

Ese hechizo, que correspondía al sexto grado era sumamente destructivo.

Stan Watson sabía que, siempre que pudiera sostenerlo durante tres segundos, el Relámpago en Cadena destrozaría por completo a su enemigo.

—¡Cuidado!

—Esta vez, Stan escuchó la advertencia de la hermosa Espadachina.

Pero eso le causó gracia a Stan, que se encontraba en la mitad del proceso de dirigir el Relámpago en Cadena.

Aunque Anna no era débil, su comprensión era demasiado superficial.

¿Cómo iba a entender esa maravillosa preparación?

Al final, la comprensión se fortalecía con la fuerza.

Un Experto Espadachín no era más que una broma, solo un Santo de Espada estaba calificado para preocuparse por su seguridad.

Pero…

La sonrisa de Stan Watson desapareció de golpe.

Porque notó que una llama atravesaba la gruesa Pared de Hielo.

—¿Cómo es eso posible?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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