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El fin de la era mágica - Capítulo 280

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  3. Capítulo 280 - 280 Capítulo 280 Hechizo de Fuego de Dragón
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280: Capítulo 280: Hechizo de Fuego de Dragón 280: Capítulo 280: Hechizo de Fuego de Dragón Editor: Nyoi-Bo Studio «Él era un Gran Mago de nivel nueve cuando aplastó a un Archimago.

Y ya había ingresado en el reino del Alto Mago, su fuerza había alcanzado un nivel insondable.

Intentar chantajear a una existencia tan poco común, ¿acaso estás cansado de vivir?» Desafortunadamente…

Ross no sabía nada de eso.

—Es solo un asunto menor.

Ya que nuestro primo menor no se encuentra por aquí, puedes ayudarme transmitiendo el pedido —dijo Ross antes de que su expresión se tornara seria—.

Pero realmente no pensaba que te volverías tan valiente luego de ir a Ciudad de Mil Velas.

Hasta te atreves a dar refugio a un Hombre Bestia de Llama Negra y ver cómo ataca a mi gente.

¿No sabes de la relación que hay entre Harvey y yo?

—Primo Ross…

—Cuando William comenzó a responder, el joven mago que se ocultaba detrás de Ross se metió de golpe en la conversación—.

¡William siente desprecio por ti!

¡Cuando ese Hombre Bestia de Llama Oscura me atacó, dijo que tú no eras nada del otro mundo!

—Ja, ja… parece que has crecido mucho luego de medio año en Ciudad de Mil Velas, William…

—La mirada de Ross se volvió aún más fría.

—Está bien, Ross, no tienes que continuar con este disparate.

Tendrías que poder distinguir la verdad de la mentira, Ross.

Aun así te advierto, debes pensarlo dos veces antes de intentar pisar la cabeza del primo Mafa…

—William no planeaba dar más explicaciones.

El objetivo de Ross era sumamente claro.

Había enviado a su gente para generar un conflicto.

Siempre que tuviera la delantera, obligaría a Mafa Merlin a equipar y abastecer a su grupo de mercenarios.

Su método era bueno, pero lo había probado con la persona equivocada.

—¡Ja, ja!

¡Intentémoslo, entonces!

Quiero ver los avances que has hecho en Ciudad de Mil Velas en medio año y comprobar si las palabras de Harvey son ciertas…

Veremos si tienes el derecho a menospreciarme…

Con esas palabras, Ross invocó de inmediato a su Runa Conductora de Magia sin dejar que William respondiera.

El Manantial Infinito giraba a máxima velocidad y una enorme cantidad de maná comenzó a inundar el cuerpo de Ross.

Al mismo tiempo, dibujó una extraña runa en el aire.

Cuando la completó, una bola de fuego se elevó y voló hacia William.

Era un hechizo de quinto grado, Dragón de Fuego.

Este consistía de llamas que se transformaban en el aliento de un dragón y, aunque no era tan aterrador como el verdadero aliento de un dragón, tenía las características de este: alta temperatura, alta toxicidad, y el poder suficiente como para derretir hasta el acero con solo rozarlo.

Pero el Fuego de Dragón era un hechizo de quinto nivel.

Aunque Ross fuera un Alto Mago, no podría completarlo con tanta rapidez.

Le tomó solo un segundo lanzar el Dragón de Fuego luego de dibujar la runa.

Casi no había diferencia con un hechizo instantáneo.

Eso era gracias al Manantial Mágico.

Al ser la Runa Conductora de Magia más poderosa de la familia Merlin, el poder del Manantial Infinito no era algo con lo que otras runas conductoras de magia pudieran compararse.

Podía considerarse como una de las Runas Conductoras de Magia supremas de todo el reino de Andlusa.

La recuperación del maná era asombrosa y, aunque los Altos Magos que tenían el Manantial Infinito no tenían realmente un suministro infinito de maná, era muy difícil que se quedaran sin al hacer un consumo básico de él.

Además, luego de que los nueve Manantiales Infinitos se fusionaran en uno solo, habría un lugar especial para un hechizo.

Ese lugar podía contener un hechizo que no superara el nivel de quien lo lanzara y, si surgía la necesidad, podían usar una runa para lanzar un hechizo.

Como ese Dragón de Fuego.

La parte más escalofriante era que, después de que el hechizo Dragón de Fuego había sido nutrido por el Manantial Infinito, su poder había aumentado y ya no podía compararse con una versión común y corriente del mismo.

Cuando esa masa de fuego se elevó, William sintió un aura de destrucción.

Esta no era muy diferente al verdadero aliento de dragón…

—Rayos…

—William sintió el horror del Manantial Infinito.

Pero él no pensaba que Ross usaría la carta más poderosa que tenía en la mano.

No se trataba solamente de darle una lección…

Si ese hechizo lo alcanzaba, aunque lograra sobrevivir, quedaría inválido.

Desafortunadamente, William no tenía tiempo para pensar en eso ahora.

No lo pensó demasiado y soltó un Escudo Rúnico.

Por lo general, usar un Escudo Rúnico en un momento así era algo muy estúpido.

De inmediato, Ross seguiría con un hechizo luego de aquel Dragón de Fuego, pero William ya había perdido valiosos segundos con un Escudo Rúnico.

Si caía otro hechizo sobre él, era casi seguro que este se haría añicos.

Sin embargo, no tenía mucho tiempo para pensar.

Luego de lanzar el Escudo Rúnico, se escuchó un ruido sordo en el momento en el que el Dragón de Fuego se estrelló contra él.

Las llamas tiránicas explotaron e hicieron que el escudo oscilara dos veces antes de abrirse como consecuencia del hechizo potenciado.

—Qué poderoso…

—William quedó sobresaltado, pero aprovechó los pocos y valiosos segundos que había obtenido gracias al Escudo Rúnico para lanzar una Encarnación Elemental de Fuego.

Luego usó un Destello de Llama y, de inmediato, apareció detrás de Ross.

—William, eres tan ingenuo…

—Una gran mano esperaba a William.

Se escuchó un fuerte estruendo.

Este fue causado por la mano al estrellarse contra el suelo.

William ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió que ese enorme poder impactaba contra él.

Sintió como si una gran roca hubiera caído sobre su cuerpo.

Todo giraba a su alrededor mientras escupía una gran cantidad de sangre.

—Escudo Rúnico, ¡ja, ja!

William, parece que tu cosecha en Ciudad de Mil Velas fue bastante buena.

Ya eres un Alto Mago…

El Manantial Infinito es muy problemático…

—William tosió y salió más sangre de su boca.

Estaba sumamente pálido, pero sus ojos eran brillantes y escalofriantes.

Lo había entendido.

Parecía que había perdido esa batalla muy rápido.

Ross solo lanzó un Dragón de Fuego y casi resolvió la pelea.

Pero, en realidad, gracias a eso William descubrió que la brecha entre él y Ross no era tan grande como él había imaginado.

No había perdido por el Dragón de Fuego, sino por el Manantial Infinito.

Lo había derrotado la Runa Conductora de Magia más poderosa de la familia Merlin.

Si él hubiera tenido una Runa Conductora de Magia poderosa, el resultado de esa pelea habría sido incierto.

Al pensar en eso, William deseó que llegara ese momento.

Esperaba la siguiente pelea contra Ross.

Porque su primo menor había prometido que cuando llegara al reino del Alto Mago le revelaría un Juego de Leyes de Meditación que superaba ampliamente al Corazón Escarlata.

Ese juego de leyes de meditación era tan asombroso que hasta podría confiar en él para reestructurar sus Runas Conductoras de Magia si así lo deseaba, al menos eso había dicho su primo menor.

¡Reestructurar sus Runas Conductoras de Magia!

Si podía hacer eso, quedaría en el mismo lugar que Ross.

Para ese entonces, la pelea no sería resuelta con un Dragón de Fuego.

Ahora William realmente entendía cuánto había ganado en Ciudad de Mil Velas.

Ahora tenía algo de esperanza para derrotar a Ross, la existencia a la cual se había visto obligado a admirar, el Ross al que nunca se imaginó que alcanzaría.

Nunca lo habría creído posible antes de visitar Ciudad de Mil Velas.

Ahora solo necesitaba tiempo.

Y el tiempo no era un problema para él, ya que tenía la paciencia suficiente.

Pero…

El hecho de que William fuera paciente no significaba que los demás también iban a serlo.

Mientras William tosía sangre, alguien entró en su patio.

—Bien, primo, estás admitiendo la derrota demasiado pronto…

—Lin Yun sostenía su bastón mágico espiritual al tiempo que avanzaba lentamente por el desordenado patio.

—Ja, ja…

—A William se le cayó el alma a los pies cuando vio que Lin Yun estaba en el patio.

Un indicio de sonrisa apareció en su rostro mientras luchaba por responder—.

No hay nada que pueda hacer, un hechizo Dragón de Fuego nutrido con el Manantial Infinito no es algo que yo pueda enfrentar en este momento.

Está bien, no será mi oponente en tres meses…

—William, no es propio de ti decir algo tan osado…

—se burló Ross antes de mirar a Lin Yun, que se estaba acercando—.

Supongo que tú eres nuestro primo menor de Ciudad de Mil Velas, ¿no?

William, ¿qué te parece si haces las presentaciones?

La última frase en realidad fue un intento de obtener una reacción por parte de Lin Yun.

Desafortunadamente, Lin Yun ni siquiera lo miró.

Caminó hacia William y sacó de su bolsillo una botella de Poción de Salud y preguntó frunciendo el ceño: —¿Qué tal?

¿Alguna herida de gravedad?

—Estoy bien…

—William volvió a toser sangre y luego tomó la Poción de Salud.

Después de unos instantes, su rostro recuperó algo de color.

Luego, William señaló a Ross y dijo—: Este es Ross Merlin, uno de los genios más destacados de la familia Merlin y, al igual que a Aube y a Lyon, se lo considera el futuro de la familia…

—¿Y en comparación con Stan Watson?

—Lin Yun mostró una gran sonrisa.

—¡Ja, ja!

¿Cómo podría compararlo con un muerto?

—William no pudo evitar soltar una risita al escuchar esa pregunta.

William no necesitó preguntar cómo le había ido a Lin Yun en su viaje.

Sabía que, como el primo Mafa había ido en persona a ocuparse de ese Stan Watson, no había dudas de que estaba muerto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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