El fin de la era mágica - Capítulo 284
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284: Capítulo 284: Arrepentimiento 284: Capítulo 284: Arrepentimiento Editor: Nyoi-Bo Studio Pero la niña salió corriendo apenas Lin Yun se dio vuelta…
—¿Hmm?
—Lin Yun miró con un aire meditabundo a la pequeña niña que se alejaba.
—¿Qué?
—William, que se encontraba adelante, se detuvo al notar lo que le pasaba a Lin Yun.
Siguió la dirección de su mirada y luego dijo—: Ella es Ranya, la niña que adoptó mi hermana.
Cuando mi hermana tuvo un accidente, nadie se ocupó de ella.
La familia le daba algo de dinero todos los meses y ella siguió viviendo aquí.
Después de todo ese tiempo, se volvió antisocial…
—Oh.
—Lin Yun asintió pero no hizo ningún comentario.
Los tres se dirigieron al segundo piso, donde había tres habitaciones.
Estas se encontraban limpias y ordenadas, y los muebles estaban impecables.
Sobre la cama no había ni una sola arruga.
Todo eso era muy sorpresivo.
¿Cómo era posible que una niña tan pequeña pudiera limpiar una casa tan grande por sus propios medios?
Por supuesto que eso realmente no era importante para Lin Yun y su grupo.
La mayoría de las veces, los Magos usaban la meditación para reemplazar el sueño, en especial los magos como Lin Yun y William, que ya habían alcanzado el reino del Alto Mago.
Aunque no durmieran por algunos días no sentían demasiado cansancio, y solo un poco de meditación alcanzaba para que recuperaran su maná.
Por esa razón, la mayoría de los magos no eran demasiado exigentes en cuanto a las condiciones de su lugar de descanso.
Bosques, pantanos, desiertos…
Siempre y cuando fuera seguro, ellos tenían la posibilidad de meditar.
Pero Lin Yun no comenzó con su meditación luego de ingresar al cuarto.
En lugar de eso, sacó un objeto de su bolsillo.
Se trataba de la Rueda de los Diez Mil Hechizos que había completado de manera parcial en Ciudad de Mil Velas.
Esta era muy importante para él.
La Rueda de los Hechizos podía estar solo a la mitad en ese momento y no era posible compararla con una Herramienta Mágica Superior, pero eso era algo temporario.
Aunque la rueda alcanzaría incluso el nivel de Espíritu Verdadero, como puente hacia las diez Matrices Mágicas, esta aparecería en su totalidad al fusionarse con las Matrices Mágicas.
La rueda tendría la posibilidad de usar el poder de las diez Matrices Mágicas en cualquier lugar, en cualquier momento.
Cuando eso ocurriera, aunque esta tuviera el nivel de una Herramienta Mágica de Espíritu Verdadero, su poder no sería demasiado inferior al del Libro de la Muerte completo.
Naturalmente, a la Rueda de los Diez Mil Hechizos que Lin Yun tenía en las manos le faltaba mucho para estar completa.
Una vez que cerró la puerta, Lin Yun descansó durante un momento antes de comenzar a derramar maná en la Rueda de los Hechizos pero, esta vez, lo estaba haciendo de una manera diferente.
Por lo general, Lin Yun derramaba maná en una Herramienta Mágica para activarla y, de esa forma, este fluía de golpe y en grandes cantidades.
Pero ahora, quería tallar runas mágicas y grabar la enorme cantidad de 200 000 de ellos en la Rueda de los Hechizos.
Se llamaba la Rueda de los Diez Mil Hechizos porque la Esencia de Oro de Latour tenía tanta capacidad de almacenamiento y podía contener un número ilimitado de runas; eso la hacía muy similar a la Matriz Mágica.
Lin Yun incluso tuvo una idea.
Una vez que la Rueda de los Hechizos alcanzara el nivel de Herramienta Mágica de Verdadero Espíritu, ¿acaso Enderfa no se transformaría en su Encarnación de Herramienta Mágica?
En ese momento, tendría que hablar con Enderfa y ver si él podía usar ese objeto para clonar por completo una Matriz Mágica.
Con eso, la Rueda de los Diez Mil Hechizos no sería tan solo un puente hacia la Matriz Mágica, sino otra forma de ella.
Por supuesto, eso sucedería más adelante.
La Rueda de los Diez Mil Hechizos solo era un producto parcialmente terminado por el momento, por lo que todo eso todavía se encontraba muy lejos.
Todo lo que Lin Yun podía hacer hasta entonces era tallar las runas.
Ese era el primer paso para darle espiritualidad a una Herramienta Mágica.
Solo después de completar ese paso era posible que una Herramienta Mágica obtuviera un Espíritu de Herramienta Mágica.
Solo entonces la Herramienta Mágica alcanzaría el nivel espiritual.
Esto requería un gran trabajo y no se podían cometer errores, de lo contrario disminuiría el poder de la Herramienta Mágica e, incluso, podría dañarse.
Por consiguiente, Lin Yun quería mantener su producción de maná lo más baja posible, por lo que hizo que este fluyera como agua y se derramara suavemente en la Rueda de los Hechizos.
Sobre la rueda apareció una runa tras otra.
Estas habían sido talladas con maná y se fusionaban con la Rueda de los Hechizos para convertirse en su verdadera base.
Una hora, dos horas, tres horas…
El tiempo pasaba y Lin Yun permanecía inmóvil.
El maná inyectado en la Rueda de los Hechizos no fluctuó ni siquiera una vez.
Él tenía la precisión de una máquina.
Siguió hasta la medianoche, cuando sintió que el maná inyectado en la Rueda de los Diez Mil Hechizos se encontraba con una obstrucción de algún tipo.
Lin Yun pensó que estaba bastante bien y dejó de derramar maná cuando sintió esa obstrucción.
Porque sabía que, después de estar muchas horas inyectándolo de manera continua, el maná se había ido volviendo menos puro.
Tenía que meditar antes de poder continuar con su trabajo.
Ese era el aspecto más problemático de la Rueda de los Hechizos.
Solo el maná más puro podía tallar runas en ella.
Era también por esa razón que Lin Yun había completado solo un poco más de la mitad de la Rueda de los Hechizos desde que había regresado a Ciudad de las Mil Velas.
Pero, por fortuna, no sería demasiado difícil hacerlo.
Lin Yun tomó la Rueda de los Diez Mil Hechizos a medio completar y la activó con cuidado con maná.
Luego observó las deslumbrantes runas que aparecían sobre ella.
Calculó para sus adentros que le llevaría como mucho diez días terminar de tallarlas.
Luego, tendría que encontrar una poderosa gema mágica.
En un principio, Lin Yun quería usar el Ámbar Elemental del Bastón Mágico Espiritual.
Pero, luego de revisarlo, desistió de esa idea.
En primer lugar, el Ámbar Elemental ya estaba fusionado con el Bastón Mágico Espiritual y, luego de miles de años, había sido contaminado por el aura del Bastón Mágico.
Si este se usaba para la Rueda de los Hechizos podían presentarse algunos problemas inesperados.
En segundo lugar, la propiedad del Ámbar Elemental era el almacenamiento de maná.
Eso fue lo que lo hizo decidir que, si usaba el Ámbar Elemental como núcleo para formar la Rueda de los Diez Mil Hechizos, esta sería usada principalmente para almacenar maná y hechizos.
No sería de demasiada ayuda para otorgarle poder o combinar hechizos, lo cual él consideraba más importante.
«Parece que debería visitar el mercado de alquimia de Okland…» Lin Yun recordó que, cuando llegaron a Okland por primera vez, William le había contado acerca de la Subasta Cuerno Negro que tenía lugar cada tres meses.
Por lo que sabía, la siguiente subasta debería ser en una semana.
Sentía que tenía que echarle un vistazo.
En el camino, podía realizar una investigación previa acerca del estado del mercado de alquimia de Okland y, cuando más adelante la Rosa Dorada se expandiera a Okland, llevaría a Faleau e investigaría los detalles.
Una vez que se hizo a la idea, Lin Yun volvió a guardar la Rueda de los Hechizos en su bolsillo.
… Después de tres horas de meditación, el sol comenzó a salir.
Lin Yun salió de su cuarto con la intención de llamar a William y a Xiuban para desayunar afuera cuando, de pronto, percibió un delicioso aroma.
—Esto…
—Lin Yun respiró profundo y sintió que el aroma venía desde el piso de abajo.
Al bajar, vio a la pequeña niña que, precariamente, llevaba bandejas hasta la mesa.
Sobre ella había mucha comida, y con solo un vistazo, podía verse que no era posible que ella lo hubiera preparado sola.
—Ranya, ¿este es nuestro desayuno?
—preguntó William alegremente mientras tomaba una rodaja de pan tostado de manera casual.
—Sí —dijo la pequeña en voz baja mientras asentía.
Al parecer, William le daba un poco de miedo, de modo que se dio vuelta y corrió a esconderse en la cocina.
—Entonces no me voy a contener…
—William no se preocupó por su reacción.
Había estado ocupado durante todo el día anterior.
El hecho de luchar dos veces contra Ross le había dado tanto hambre que se limitó a buscar una silla y comenzó a engullir su desayuno.
—Tómate tu tiempo para comer.
—Lin Yun sacudió la cabeza y luego tomó un trozo de pan y lo untó con manteca.
Lo comió mientras recorría la cocina con la mirada.
—¿Qué ocurre?
—Era la segunda vez que William le preguntaba eso a Lin Yun.
Conocía demasiado a su primo menor.
Parecía accesible, con su sonrisa siempre presente, pero aquellos que lo conocían sabían que era demasiado desconsiderado.
No le importaba nada que no tuviera que ver con sus intereses.
A veces, William sentía que, aunque todo el mundo se desmoronara, su primo solo miraría con una sonrisa siempre y cuando no tuviera nada que ver con él.
De hecho, William veía con claridad que, luego de ingresar a la casa de la familia Merlin, su primo menor no le prestaba atención a nadie.
Ni siquiera ponía sus ojos sobre el Patriarca Ofran, mucho menos sobre Ross, o ni siquiera sobre Stan Watson, que había muerto en sus manos.
Sin embargo…
Su primo parecía estar prestando especial atención a Ranya.
—No es nada…
—Lin Yun sacudió la cabeza pero no le dijo a William que esa pequeña niña llamada Ranya distaba mucho de ser una simple extraña.
—Esta niña es digna de pena…
—William lanzó una mirada hacia la cocina y no pudo evitar suspirar—.
Fue abandonada por sus padres; luego tuvo la suerte de encontrarse con mi hermana mayor.
Ella le tenía mucho cariño, por lo que la trajo a la familia Merlin y la trató como si fuera su hermana menor.
Eran buenos tiempos…
Pero luego, mi hermana tuvo ese accidente en el Plano de la Llama Embravecida y Ranya se quedó sin nadie que la cuide…
—Al principio yo había planeado enviarla a la Escuela de Magia de Okland para que estudiara magia y así ver si podía convertirse en maga, pero no esperaba que ella no iba a tener ni una pizca de talento mágico.
No pudo terminar ni la meditación más básica.
Yo no pude hacer nada, por lo que mi única opción fue dejar que se quedará aquí.
Y solo eso puso una gran presión sobre mí.
Debes saber que esos viejos son inhumanos.
Para ellos, es mejor criar un perro de caza que una niña sin talentos mágicos.
—¡Ja, ja!
Se arrepentirán más adelante.
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