El fin de la era mágica - Capítulo 291
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291: Capítulo 291: Nueva Matriz Mágica 291: Capítulo 291: Nueva Matriz Mágica Editor: Nyoi-Bo Studio Lin Yun, que ya se había marchado, no tenía idea de que su ceremonia del linaje daría origen a una acalorada discusión dentro de la Torre del Guardián.
Él ya había regresado a la casa de la familia Merlin y se había encerrado en su habitación durante algunos días para adaptarse al nuevo aspecto de la matriz mágica.
Esta había adoptado una nueva forma tras la fusión de las diez matrices mágicas.
Lo que antes eran diez matrices mágicas, ahora eran como diez ruedas de ruleta que rotaban con suavidad cuando se les suministraba maná.
Aunque antes estas podían realizar sus funciones casi a la perfección bajo el control de Lin Yun, debía conectar sus operaciones independientes, para que siempre hubiera un lapso de un minuto entre ellas.
Pero ahora era diferente…
Las diez matrices mágicas se habían fusionado sin dejar ninguna brecha.
Aunque la forma en la que trabajaban no se había modificado, su eficiencia era al menos diez veces mejor, y ya no hacía falta que Lin Yun dividiera su atención para controlarlas.
Siempre que dejara que el maná corriera por la matriz, esta giraría automáticamente dentro de su cuerpo.
En los últimos dos días, Lin Yun había usado su nueva matriz mágica para analizar los misteriosos caracteres del Libro de la Muerte y se había sorprendido gratamente al descubrir que la eficiencia se había modificado por completo.
El trabajo de diez días se hacía en uno, mientras que el consumo era mucho menor.
Ahora solo necesitaba meditar para recuperar su maná, mientras que antes, para poder manejar el consumo tenía que reponer todo el maná a través de los cristales de maná.
La fusión de los hechizos y los metamágicos había alcanzado el siguiente nivel.
Lin Yun ya había comenzado a fusionar sus hechizos de tercer grado con los metamágicos y, tal vez para cuando se convirtiera en un Alto Mago de nivel cinco, intentaría fusionar un hechizo central, como la Encarnación Elemental, con metamágicos centrales, como el Lanzamiento Instantáneo y el Hechizo Potenciador.
Lin Yun permaneció en su cuarto enfocado en la matriz mágica durante algunos días.
En ese lapso, ni siquiera William se atrevió a molestarlo.
Ross había ido varias veces, pero William lo frenaba en la puerta con una expresión fría.
Ese día había ocurrido lo mismo.
—Ross, ya te dije que el primo Mafa está haciendo algo muy importante, no obstante, sigues viniendo a molestar.
No me dejas otra opción que ser descortés contigo —William estaba realmente enojado—.
Ambos somos Altos Magos y tú has perdido contra mí, ¡si yo digo que no eres bienvenido aquí, significa que no lo eres!
William no podía evitar agradecerle a su primo para sus adentros cada vez que recordaba aquella batalla.
¿Cómo podría tener la oportunidad de hacerle mala cara a Ross y decirle que se fuera al demonio si no hubiera ido a Ciudad de Mil Velas?
Él no era más que un miembro de la generación más joven con una fuerza de segundo grado.
Un Gran Mago de nivel cinco que también era un Gran Alquimista sonaba como algo formidable, pero él no era alguien que llamara particularmente la atención entre los numerosos genios de la familia Merlin.
Se posicionaba entre el quinto y el octavo de la generación más joven, lo que implicaba que estaba en un nivel completamente diferente que Leon, Aube, y Ross, que eran los tres primeros.
En ese momento, William estaba convencido de que él solo podría llegar a admirarlos.
Pero no esperaba que la misión que él había visto como una especie de exilio lo enviaría a ver a un primo que no conocía y que cambiaría su vida por completo.
Era como entrar en contacto con un mundo completamente nuevo.
Ese primo que no conocía era un monstruo que había alcanzado un nivel que solo podía describirse como increíble, tanto en la alquimia como en el camino de la magia.
Muchas veces, él solo necesitaba señalar algo para que William tuviera una súbita revelación, a diferencia de los maestros con los que había estudiado en el pasado, a los cuales solo podía calificar de indignos.
A veces, William llegaba a pensar en hacer que esos maestros fueran a Ciudad de Mil Velas para que pasaran algunos años aprendiendo con su primo menor y, de esa forma, dejaran de entorpecer el progreso de sus alumnos.
William solo necesitó medio año para llegar de Gran Mago de nivel cinco a Alto Mago.
A otros les podía llevar docenas de años hacer lo mismo y, al regresar a Okland, William enseguida descubrió que Ross, que siempre le había llevado mucha ventaja, ya no se encontraba tan lejos.
Incluso lo había vencido con las indicaciones de Mafa.
—En verdad tengo algo importante que discutir…
—Ross miró a William con una expresión indescifrable.
No hacía tanto tiempo, él consideraba que William era una persona que no valía nada.
¿Quién hubiera pensado que semejante inútil ahora podía hablarle de igual a igual y, encima, derrotarlo?
—Olvídalo, Ross, déjame decirte la verdad.
El primo Mafa está haciendo algo sumamente importante y ya no puede ser molestado.
Si tienes algo importante, puedes decírmelo a mí primero.
Una vez que el primo Mafa termine con su asunto, le pasaré tu mensaje.
—Este…
—Ross miró a William durante un momento antes de admitir que este no parecía estar mintiendo.
Parecía algo avergonzado…
Ross había estado investigando la muerte de Stan Watson desde el día anterior.
A causa de eso, hasta había ido a ver el Grupo de Mercenarios Dragón Rojo y, él mismo, había ido en busca de Anna Achilles para preguntarle algunos detalles.
El Grupo de Mercenarios Dragón Rojo había estado muy ocupado a causa del caos que había generado la muerte de Stan Watson.
Para tranquilizar a la familia Watson, el líder no tuvo más opción que disculparse en persona e impartir un castigo severo a quien comandaba esa misión, Anna, relegándola de la posición de primer vicelíder a la posición de capitán.
Había pasado de tener un cargo alto en el cual solo se encontraba bajo las órdenes de una persona, a no poder liderar más que a diez mercenarios débiles.
En cuanto a aquella pelea en las montañas Aurij, toda la información al respecto había sido ocultada.
Incluso dentro del Grupo de Mercenarios Dragón Rojo, solo había unos pocos mercenarios de alto rango que sabían de ella.
Afortunadamente para Ross, él había hecho algunos tratos con ellos anteriormente e, incluso, en una ocasión los había ayudado sin quererlo.
Esta vez, se dirigió en persona a buscar al líder del Grupo de Mercenarios Dragón Rojo.
Aunque el otro bando no quisiera, no podía negarse.
Y cuando Ross sugirió utilizar a la familia Merlin para ejercer algo de presión sobre la familia Watson y así poder evitar que llegaran demasiado lejos en la investigación de la muerte de Stan Watson, el líder suspiró aliviado.
Al final, el líder de los Mercenarios Dragón Rojo llamó a Anna y luego se marchó de la habitación.
La expresión de ella no era demasiado buena.
Esa famosa Experta Espadachina parecía estar teniendo pesadillas y se veía asustada.
Al enfrentarse a Ross estuvo más o menos bien, pero cuando él empezó a preguntarle acerca de la batalla, Anna se puso pálida como un cadáver.
Sus recuerdos eran incluso más caóticos.
Ross pasó un buen rato haciendo preguntas hasta que logró que Anna le indicara algunas de las características del asesino.
Un joven mago de un poco más de veinte años, bastante delgado y pálido con una sonrisa relajada.
Parecía como si no quisiera matar ni una hormiga pero, al moverse, era como un feroz depredador que iba en busca de su presa.
El asesino tenía una toga negra con líneas plateadas en las mangas, lo cual indica que es un Gran Mago.
Pero la fuerza que demostró era muy superior que la que un Gran Mago podría imaginarse.
El bastón mágico que sostenía tenía incrustado un Ámbar Elemental del tamaño de un puño en su parte superior.
Ese debe haber sido su único arma de valor.
Esa descripción desconcertó a Ross Merlin.
Primero la edad…
Al ser una figura famosa de la generación más joven, ¿cómo podía Ross no conocer a los genios de alrededor de veinte años?
Ross se atrevía a apostar que Okland no tenía un Gran Mago veinteañero genio que pudiera lograr la hazaña de matar a Stan Watson bajo la protección de los Mercenarios Dragón Rojo.
Eso hubiera requerido la fuerza de un Archimago.
¿Un Archimago veinteañero?
¡Eso sí que era una locura!
E incluso si esa persona existía…
Ross no podía encontrarlo…
Veinte años, pálido y delgado, con una toga negra.
Eso era demasiado impreciso.
En Okland había muchas personas así.
La única pista era el bastón mágico con el Ámbar Elemental.
Después del interrogatorio, Ross abandonó el Grupo de Mercenarios Dragón Rojo desilusionado.
Pero, al regresar con la familia Merlin, recibió la sorpresiva noticia de que Mafa, que había venido de Ciudad de Mil Velas, ya había obtenido el permiso del patriarca para ingresar a la Tierra Ancestral.
Esa información despertó las sospechas de Ross.
Después de todo, el Consejo de Ancianos había estado discutiendo acerca de eso durante un buen tiempo.
¿Cómo no iba a saberlo siendo él mismo un miembro del consejo?
¿Cómo había hecho ese Mafa para obtener de esa forma inesperada la autorización para ingresar a la Tierra Ancestral?
Ross conocía bien el carácter del patriarca Ofran, era una persona rotunda y no modificaría sus propias prioridades.
Había estado ligado al Consejo de Ancianos durante muchos años, pero no era de los que se pelearía con los demás miembros por un simple Gran Mago como Mafa Merlin.
A menos que…
A menos que Mafa Merlin hubiera hecho un gran aporte que no le hubiera dejado a Ofran otra opción más que dejarlo ingresar a la Tierra Ancestral.
¿Pero qué podía ser?
Ross pasó toda una noche en su habitación considerándolo.
Recién después tuvo una revelación…
«¿Acaso debilitar a una familia hostil no es una gran contribución?
Si matar al genio más destacado que una familia hostil ha educado durante cientos de años no es un gran aporte, ¿qué es entonces?»
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