El fin de la era mágica - Capítulo 293
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293: Capítulo 293: Subasta 293: Capítulo 293: Subasta Editor: Nyoi-Bo Studio ¿Cómo podría Lin Yun no saber que esa era una de las zonas más peligrosas de Noscent?
Ni siquiera los magos Celestiales podían escapar ilesos.
Entonces, ¿por qué Altos Magos como Ross Merlin y Stan Watson pensarían en ir a aquel lugar?
«¿Acaso están cansados de vivir?
¿O hay alguna otra razón?» Lin Yun no pudo evitar interesarse un poco al pensar en eso, porque recordó que, en aquel futuro desastre, el famoso Gobernante de la Llama logró salir sin un rasguño.
«¿Tendrá alguna relación con eso?» Mientras Lin Yun pensaba en esas cuestiones, el carruaje que conducían llegó a la ruidosa Calle del Dragón.
Allí era el centro de Okland, la zona más poblada y abarrotada de gente.
La cámara de comercio Cuerno Negro, el Gremio de Mercenarios, y muchas otras fuerzas se reunían allí.
Esa calle era tan amplia que podía albergar algunas docenas de carruajes uno al lado del otro.
La calle estaba llena de gente y de carros y, en el centro, había un edificio de diez pisos.
Allí se situaba la cámara de comercio Cuerno Negro y, en ese momento, había varias docenas de carruajes estacionados frente a ella.
La mayoría de ellos tenía escudos estampados.
Lin Yun conocía solo unos pocos de ellos, pero William le dio algunas explicaciones que hicieron que hasta él se quedara boquiabierto.
Algunas de esas fuerzas eran extremadamente famosas.
—Parece que es demasiado tarde…
—William notó que las puertas de la subasta estaban cerradas y que, delante de ellas, había una docena de guardias que bloqueaban el paso.
La Subasta Cuerno Negro de Okland era así, antes de que la subasta comenzara podía entrar cualquiera, siempre y cuando tuviera una tarjeta de cristal de la cámara de comercio Cuerno Negro.
Pero una vez que esta comenzaba, no se admitía el ingreso de invitados, a menos que tuvieran una tarjeta VIP que denotara una posición de prestigio.
Pero solo las esferas más altas de Okland tenían esas tarjetas.
Dejando de lado a William, ni siquiera el excepcional Ross o Aube, o, más aún, ni el genio Stan Watson tenía una tarjeta de esas.
Alguien como Lin Yun, que venía de Ciudad de Mil Velas, no tendría una.
—Olvídalo, déjame hablar con los guardias y ver si pueden ser flexibles con nosotros…
—William lo pensó un momento, pero no pudo dar con ninguna otra solución, por lo que de inmediato se alejó dando grandes zancadas.
—Tú…
—Lin Yun estaba a punto de decirle a William que él tenía un anillo de Cadgar que debería permitirles moverse por la cámara de comercio Cuerno Negro sin impedimentos…
Pero William actuó demasiado rápido.
Antes de que Lin Yun pudiera decir nada, William ya se había acercado a ellos, por lo que Lin Yun solo pudo suspirar.
Después de todo, William no era uno de los miembros más famosos de la familia Merlin y había pasado seis meses en Ciudad de Mil Velas.
Era probable que muchos lo hubieran olvidado.
Como por ejemplo, los guardias de la subasta…
Lin Yun vio cómo William perdía su tiempo con ellos, sonriendo y hablando durante un rato para que le respondan solo con caras de póquer.
No hace falta decir que lo rechazaron.
Por supuesto, enseguida, William volvió maldiciendo.
—Demonios, esos bastardos están ciegos.
Dijo que podía reconocer a todos los Merlin, sin embargo, a mí no me reconoce.
¿Acaso me veo borroso hoy?
—…
—A Lin Yun le divirtió eso.
El temperamento de William era muy interesante…
Un simple guardia podía hacerlo enojar tanto, no era de extrañar que pasara sus días peleando con Faleau.
—Primo, espera aquí.
Iré a buscar a mi padre y usaré su tarjeta VIP.
Es increíble, me he marchado de Okland por medio año y ni siquiera puedo entrar a una subasta…
William estaba enfurecido.
Mientras pronunciaba esas palabras se trepó al carruaje.
Por lo visto planeaba buscar rápidamente la tarjeta VIP.
—Está bien, no hace falta llegar tan lejos.
—Lin Yun sonrió mientras le hacía una seña para que volviera.
Estaba a punto de llamar al líder de los guardias…
Pero fue interrumpido por una ruidosa carcajada que se escuchó a sus espaldas.
—¡Ja, ja, ja!
William Merlin, qué interesante.
La subasta ya ha comenzado, no obstante, tú sigues afuera.
¿Te gusta el paisaje de la Calle del Dragón?
—Un hombre de casi treinta años se acercó a él.
Llevaba puesta una llamativa armadura plateada de caballero y, en la cintura, tenía una vaina de espada larga decorada con alhajas.
Parecía ser el tipo de hombre que engañaba a las muchachas ignorantes.
Cuando hablaba, su boca solo arrojaba palabras mordaces—.
Bien, bien, William, ¿qué planeas hacer desde la calle?…
¿Es posible?
¿Te frenaron en la puerta?
¡Ja, ja, ja!
No te he visto en años, pero parece que todavía no tienes los vínculos suficientes como para obtener una tarjeta VIP de la cámara de comercio Cuerno Negro.
Realmente eres una mancha para la reputación de tu familia Merlin, ja, ja, ja…
La persona se burló de William mientras le entregaba una tarjeta de cristal a un guardia.
Cuando el guardia la tomó, su rostro reflejó una expresión respetuosa.
Se inclinó para saludar a aquel joven y luego le dio la bienvenida.
Cuando el enfurecido William vio eso, casi explota de la furia.
Si no hubiera sido porque Lin Yun lo retuvo, William se habría abalanzado sobre aquel hombre.
—Está bien, cálmate.
—Lin Yun tranquilizó a William y luego sacó de su bolsillo el anillo que Cadgar le había dado y se lo entregó al líder de los guardias—.
¿Podemos pasar con esto?
—¿Eh?
—El líder de los guardias tomó el anillo y, luego de la sorpresa inicial, su rostro se llenó de asombro.
Durante un buen rato miró a Lin Yun con detenimiento y luego dijo con un tono respetuoso—: Señor, ¿puede esperar un momento?
Yo…
necesito preguntarle a mi superior…
—Está bien, adelante.
—Gracias, señor.
Regresaré de inmediato—.
Tras decir eso, el líder de los guardias se apresuró a ingresar bajo la mirada sospechosa de sus subordinados.
Luego de caminar unos cien metros, el guardia palideció.
Su corazón latía con una velocidad inusitada, porque el anillo que tenía en la mano era demasiado importante…
Demasiado importante para un simple líder de guardias como él.
De hecho, dejando de lado a un líder de guardias a cargo de la seguridad, ni siquiera esos mandamases de la cámara de comercio Cuerno Negro estarían calificados para tocar ese anillo.
Él tenía solo un poco de información al respecto porque había oído por casualidad a unas personas hablando acerca de él.
Ahora, tenía que reportar ese asunto a sus superiores con rapidez.
Si ese anillo era genuino o no era un tema que le correspondía tratar a los mandamases de la cámara de comercio Cuerno Negro.
Dos minutos después, el líder de los guardias llegó a la sala de subastas y susurró algunas palabras al oído de un joven.
Este primero escuchó con calma, luego abrió mucho los ojos y se puso de pie de inmediato.
—Maldición, llévame con él, ¡rápido!
Después de decir eso, no esperó la reacción del guardia, se disculpó con sus invitados y se marchó a toda prisa del salón de subastas.
—Justo ahora, Salen de la familia Charlotte parece haber sido bastante desagradable con ellos…
—Mientras iban caminando juntos, el líder de los guardias le relató el breve intervalo al joven.
—Ese idiota de Salen…
—El joven abrió mucho los ojos al oír eso.
Luego de maldecir para sus adentros, sacudió la cabeza—.
Olvídalo, no tenemos demasiada relación con ese idiota.
No debería haber problemas siempre y cuando no ocupemos de nuestros propios asuntos.
—Entendido.
Mientras los dos se apresuraban a salir, el joven sonrió amablemente y se dirigió hacia donde estaba Lin Yun.
—Lo saludo, Alto Mago Merlin.
Bienvenido a nuestra cámara de comercio Cuerno Negro.
Yo soy una de las personas a cargo de la subasta de hoy.
Puede llamarme Ritch.
Es un placer conocerlo, Alto Mago Merlin.
—Hola, Ritch.
—Lin Yun le extendió la mano—.
Bien, estaba pensando en participar de la Subasta Cuerno Negro de hoy, ¿tendrían ustedes algún inconveniente con eso?
—Naturalmente no, Alto Mago Merlin, es usted una personalidad muy bien recibida.
Si necesita algo, la cámara de comercio Cuerno Negro hará lo mejor que pueda para satisfacer sus necesidades.
Si desea participar, enviaré de inmediato a alguien para que le arregle la mejor habitación privada…
—No hace falta que se moleste, solo quiero echar un vistazo.
—Lin Yun sacudió la cabeza.
En Ciudad de Mil Velas había recibido el mejor de los tratos y, si bien eso hacía que ciertas cosas fueran más sencillas, también le daba algunos dolores de cabeza.
Cada vez que Cadgar arreglaba una habitación privada, continuaba con la frase: —Me pregunto si el Maestro Alquimista Merlin quiere confiarle algo a la subasta Cuerno Negro.
Por ende, Lin Yun no tenía más opción que sacar un objeto bueno para devolverle el favor, una, dos, tres veces…
Al final, Cadgar había obtenido muchas cosas buenas de él.
Ese día, Lin Yun había ido como espectador.
No había decidido si compraría algo o no, por lo que, cuando ese joven le ofreció la habitación privada, la rechazó de inmediato.
—En ese caso conduciré al Alto Mago Merlin hacia adentro…
—El joven mago sabía cómo comportarse, de modo que, tras escuchar la negativa de Lin Yun, no insistió.
Estaba aún más entusiasmado por conducir a Lin Yun hacia el interior.
El lugar que el joven mago había preparado para Lin Yun se encontraba en la quinta fila, junto a cinco comerciantes.
Por las explicaciones de William, se trataba de comerciantes ricos de Okland pero, aunque eran acaudalados, no tenían una posición de prestigio.
Aquellos que sí la tenían se ubicaban en las habitaciones privadas que se encontraban en el piso superior.
Después de preparar todo para ellos dos, el joven mago se retiró con discreción.
Primero, porque le preocupaba que esa persona importante tal vez no quería ser molestada, y segundo porque tenía que reportar el asunto de ese día a sus superiores.
Como resultado, apenas el joven había salido del salón de subastas se chocó con el apresurado Ross.
—¡Ross!
¿Acabas de llegar?
—El joven siempre había tenido una muy buena relación con Ross.
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