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El fin de la era mágica - Capítulo 297

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297: Capítulo 297: Lágrimas de Arcoíris 297: Capítulo 297: Lágrimas de Arcoíris Editor: Nyoi-Bo Studio Además, reparar una Herramienta Mágica requería materiales mágicos.

Tendría que gastar otros doscientos mil o trescientos mil oros en materiales, y eso provocaría que el precio actual de aquella Herramienta Mágica Espiritual se acercara al millón de oros.

Con suerte, eso debería alcanzar para comprar dos Herramientas Mágicas Espirituales.

Ochocientos mil oros era un precio realmente aterrador.

Hasta Salen Charlotte, que quería enfrentarse a William al costo que fuera, se quedó callado de inmediato tras escuchar ese precio escalofriantemente alto.

Debía permanecer en silencio.

Ofertar unos pocos cientos de miles de oros para comprar una Herramienta Mágica Espiritual dañada y, de paso, avergonzar a William sonaba como algo que valía la pena.

Pero ahora que el precio había alcanzado los ochocientos mil, ni siquiera el osado Salen pudo decir nada.

—¿Acaso eso no es demasiado caro?

—William estaba un poco preocupado.

—No realmente…

—Lin Yun sacudió la cabeza con una sonrisa, mientras esperaba que el subastador se recuperara.

No fue ninguna sorpresa que la oferta de ochocientos mil oros derrotara a todos los competidores.

Enseguida cayó el martillo y el subastador anunció la oferta ganadora.

—Primo Mafa…

—Ross parecía algo impactado.

Por lo visto, ese primo de la lejana Ciudad de Mil Velas realmente tenía recursos financieros increíbles.

Había sacado una suma de ochocientos mil sin dudarlo.

Esta vez, Ross eligió sus palabras cuidadosamente.

Sentía que las condiciones que había ofrecido antes no podían conmover a una persona tan acaudalada.

—Eso no valía tanto la pena.

Yo tengo dos Herramientas Mágicas Espirituales supremas que son diez veces más fuertes que un Esplendor de Luna Negra.

¡Si aceptas intercambiar el mapa, dejaré que escojas una de ellas!

Ross tenía sus ojos enrojecidos clavados sobre Lin Yun.

Esa era la mejor carta que podía usar.

Las dos Herramientas Mágicas Espirituales supremas habían sido las cartas de triunfo que le habían permitido a Ross regresar del Plano Llama Embravecida.

Su valor era incalculable.

Ross había llevado esas dos Herramientas Mágicas Espirituales supremas a todas las expediciones planares y así había derrotado a formidables oponentes y se había abierto paso a través de todo tipo de peligros.

Esas herramientas podían considerarse como el último apoyo de Ross, su segunda vida.

Ross Merlin siempre las había considerado más importantes que nada.

Ni siquiera se las permitía tocar a aquellos que él consideraba más cercanos y confiables.

Pero ahora…

Ross Merlin no tenía otra opción que sacar esas dos Herramientas Mágicas Espirituales supremas para intentar intercambiar una por ese mapa.

Ese era el límite de Ross…

Estaba dispuesto a intercambiar la mitad de su segunda vida.

Si esa oferta era rechazada, tendría que usar algunos métodos especiales…

Sus ojos no se apartaban de Lin Yun luego de decir eso.

Ross esperó, esperó la respuesta de su primo menor…

Pero antes de que pudiera obtenerla, su primo menor volvió a levantar la mano para ofertar.

—Trescientos mil oros.

En ese momento, se estaban subastando siete gemas mágicas del tamaño de un pulgar.

Roja, naranja, amarilla, verde, cian, azul, púrpura.

Las siete eran de diferentes colores y parecía como un arcoíris dentro del exhibidor de cristal.

Ese era un juego intacto de Lágrimas de Arcoíris.

Cada una de las siete gemas tenía un poder diferente, cada una era comparable con una Herramienta Mágica decente.

Además, las siete gemas compartían el mismo origen y tenían algún tipo de conexión misteriosa.

Una vez que eran procesadas, podían formar una matriz muy poderosa.

Incluso en el centro del reino, ese juego de Lágrimas de Arcoíris sería considerado un tesoro de valor.

Las ofertas se sucedieron una detrás de la otra una vez que el subastador terminó con las presentaciones.

Lin Yun aprovechó para ofrecer trescientos mil oros, pero alguien lo superó antes de que pudiera relajarse.

—Trescientos veinte mil oros.

—Trescientos cincuenta mil oros.

—Trescientos ochenta mil oros.

—Cuatrocientos mil oros.

—Cuatrocientos cincuenta mil oros.

—Quinientos mil oros.

…

Las manos se levantaban una detrás de la otra y las ofertas no dejaban de aparecer.

En un instante, el precio de las Lágrimas de Arcoíris alcanzó los seiscientos mil oros…

Ese era un número impactante.

—¡Ochocientos mil oros!

La voz de Salen Charlotte volvió a resonar en una de las habitaciones privadas—: ¡William!

¡No creo que puedas volver a sacar más de ochocientos mil oros!

Su voz era despótica y altanera.

Esa enorme oferta hizo que muchos de los presentes se desanimaran.

Salen Charlotte había estado pensando qué podía hacer para vengarse de su enemigo, pero no esperaba que la oportunidad llegara tan pronto.

Sentía como si el destino estuviera de su lado.

Las Lágrimas de Arcoíris eran uno de los artículos que perseguía la familia Charlotte.

Aunque ochocientos mil oros era una suma elevada, no era demasiado para ellos.

Lo que era más importante…

«Ya oferté ochocientos mil oros, no creo que puedas superarme, William».

—Un millón quinientos mil oros.

Mientras Salen se regocijaba, una persona que estaba en la quinta fila realizó una oferta.

Salen se quedó congelado en el acto.

Al principio pensó que había escuchado mal y aferró a uno de sus subordinados para preguntarle—: ¿Qué…

qué dijo?

—Él…

él…

ofertó un millón quinientos mil oros…

—El subordinado se asustó ante ese número.

Tartamudeó un rato antes de lograr responder.

La expresión de Salen se desmoronó y adoptó un aspecto desagradable.

Tanto sus ojos como su boca estaban muy abiertos.

Parecía como si quisiera decir algo pero su lengua no le hiciera caso.

Se quedó allí aturdido durante un buen rato hasta que maldijo con furia: —¡Demonios, está loco!

Sí, eso era lo que todos pensaban…

Cuando se pronunció la oferta, todos los que se encontraban en el salón se preguntaron quién podría causar semejante sensación.

Nadie esperaba que las Lágrimas de Arcoíris se vendieran a casi el doble de lo que costaban en el mercado.

Todos los ojos convergieron sobre Lin Yun.

Luego descubrieron que la persona que había ofertado un millón quinientos mil oros en las Lágrimas de Arcoíris era la misma que había gastado ochocientos mil en el Esplendor de Luna Negra.

Muchos de los curiosos charlaban entre ellos, intentando descubrir la identidad del despilfarrador.

Era demasiado escalofriante…

Había gastado más de dos millones en pocos minutos, ¿cómo no iban a considerarlo un despilfarrador?

En cuanto al resultado de la puja por las Lágrimas de Arcoíris, no hubo suspenso.

¿Quién iba a ser capaz de competir con Lin Yun después de haber colocado una oferta de un millón quinientos mil oros?

Aunque el subastador siguió las reglas y preguntó unas pocas veces más antes de hacer el conteo, no se escuchó ninguna oferta.

Al final, las Lágrimas de Arcoíris también cayeron en sus manos.

—Primo Mafa tú…

—Ross estaba atónito.

«Parece que el primo lejano es aún más rico de lo que imaginaba».

¡Un millón quinientos mil oros!

En esos pocos años de expediciones, Ross no había logrado ahorrar más de un millón.

Sentía que sus ahorros no eran suficientes para estar participando en una subasta así y, enseguida, se sintió incómodo.

«¿Qué debo hacer…?».

Ross Merlin no era demasiado optimista.

Aunque en los últimos tiempos la riqueza de su primo lejano había sido el tema candente dentro de la familia Merlin, Ross sentía que, al ser de un lugar pequeño como Ciudad de Mil Velas, no debía haber visto demasiado del mundo.

Por consiguiente, se había confiado demasiado al pensar que sus recursos alcanzarían para impresionarlo.

Pero Ross ya no pensaba eso…

Solo había movido las manos unas pocas veces y había gastado más de dos millones, ¿cómo podría conmoverse con los ofrecimientos de Ross?

Pero…

Ross no tenía más cartas para mostrar.

«¿Qué debo hacer?

¡Definitivamente tengo que conseguir ese mapa!» Al pensar en eso, Ross se decidió…

Apretó los dientes y dijo—: Primo Mafa, lo diré una vez más.

Haría cualquier cosa por ese mapa…

El propósito detrás de esa frase era muy claro.

Ross sentía que no importaba qué tan tranquilo y sereno estuviera su primo menor, cuando escuchara esas palabras no tendría más opción que discutir el ofrecimiento seriamente.

Pero no pensó que no iba a recibir ninguna respuesta —¡Primo Mafa!

—Ross frunció el ceño mientras decía en voz más alta.

—…

Sigues sin responder.

En ese momento, Lin Yun giró la cabeza y le dijo suavemente a William:  —Primo, ve a traerme una lista de los artículos subastados.

Lin Yun estaba encantado al haber obtenido las Lágrimas de Arcoíris.

¿Cómo iba a tener ganas de prestarle atención a Ross?

Había gastado más de dos millones y había conseguido dos de los Incrementos clave para el Bastón de la Fatalidad.

Eso había hecho que Lin Yun se interesara un poco en la subasta.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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