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El fin de la era mágica - Capítulo 322

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322: 322 Herman 322: 322 Herman Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Ja, ja!

Tanto tiempo sin verlo, señor Suyass…

—Cuando Suyass apareció, Lin Yun supo que el alquimista de mediana edad podría seguir viviendo, por lo que lo saludó con una sonrisa mientras suspendía la Llamarada y retiraba su Encarnación Elemental.

—Merlin, ¿cómo es que estás aquí?

—Suyass miró la escena, atónito.

Pero reaccionó con rapidez, miró a Lin Yun, que sonreía, y al alquimista transpirado y enseguida comprendió.

Al suponer lo que había pasado, a Suyass le empezó a doler la cabeza.

Estaba seguro de que se había desatado una pelea; hasta un tonto se hubiera dado cuenta.

La batalla no era tan importante, el problema era quién luchaba con quién…

Suyass se había unido al equipo de exploración de Ciudad de Mil Velas y había luchado junto a Lin Yun, ¿cómo no iba a saber lo terrible que era ese joven mago?

En ese momento era un Gran Mago de nivel nueve y ya había derrotado a Fran, quien había obtenido temporalmente el poder de un Archimago.

Y ahora, ya había avanzado hasta convertirte en un Alto Mago, lo cual lo haría diez veces más aterrador.

Era un monstruo viviente.

¿Acaso Fran no era lo suficientemente valiente?

Tras regresar del Cañón Cuatro Estaciones, seguía traumatizado.

Cada vez que alguien pronunciaba el nombre de Mafa Merlin, el miedo se evidenciaba en su rostro mientras miraba para todos lados.

Estaba aterrorizado.

Ni siquiera Suyass, que ya era un Archimago, pudo evitar tener algo de stress postraumático después del viaje al Cañón de Cuatro Estaciones.

Era una suerte que su maestro Karon tuviera una cierta amistad con Mafa Merlin.

De lo contrario, después de la forma en la que él y Fran habían actuado en el Cañón Cuatro Estaciones, ya habrían muerto más de diez veces.

Incluso luego de regresar a Okland, Suyass todavía sentía un sudor frío cada vez que recordaba a aquel indescifrable Gran Mago.

Originalmente pensaba que se quedaría en Ciudad de Mil Velas durante un buen tiempo y que no regresaría a Okland en la brevedad.

Pero no imaginaba que, solo un mes después, volvería a ver a ese escalofriante monstruo.

Y encima en esas circunstancias.

Era demasiado aterrador.

Ese monstruo era tan despiadado como antes.

Si hubiera llegado diez o veinte segundos después, tal vez Barlow ya sería un cadáver.

—Barlow, ¿qué está sucediendo?

—La voz de Suyass era sumamente estricta.

No se podía hacer nada al respecto, Suyass no tenía otra opción que ser estricto.

No mostrarse así con Barlow en ese momento equivaldría a tener problemas él mismo.

«¿Por qué tuviste que molestar a esta persona?

¿Por qué has provocado a este despiadado monstruo del que ni siquiera Fran pudo deshacerse?

Si yo no hubiera suplicado por él, Fran ni siquiera habría podido regresar a la Torre Mercurio».

«Así es, tú podrás ser poderoso, Barlow.

Un Maestro Alquimista que, además, es un Alto Mago puede considerarse importante en Okland.

Pero, de igual manera, no puedes compararte con Fran del Cañón de Cuatro Estaciones…

En ese entonces, Fran había obtenido poder de una Herramienta Mágica y ya se había transformado en un verdadero Archimago.

¿Pero cómo acabó eso?

Fue derrotado con facilidad por este Mafa Merlin».

«¿Qué te hace ser tan valiente?

Barlow…

Te atreves a enfrentarte a un monstruo así…

Si estás jugando con la muerte, hazlo en otro lado…» «¿Ahora qué?

¿Te salvé y ahora me ayudas implicándome en tu desastre?

Todavía me tiemblan las piernas cuando me enfrento a este monstruo…» Desafortunadamente, Barlow no sabía nada de todo eso.

Estaba completamente desconcertado.

Cuando vio que Suyass le gritaba al joven mago que parara, Barlow se alegró y pensó que había llegado su salvador.

Suyass era uno de los discípulos personales de Nolan.

Como Karon se había marchado al Plano del Bosque Dorado, él era la persona con más autoridad en la Torre Mercurio, un verdadero Archimago.

Él podía arreglar eso con facilidad.

Por consiguiente, Barlow esperaba alegremente.

Pero lo que lo esperaba era la enfurecida reprimenda de Suyass.

—Señor Suyass, esto es lo que sucedió…

—Barlow se apresuró a intentar dar una explicación.

—¡Barlow, tú cállate!

¿Cómo iba Suyass a dejar que le explicara algo?

Aquello no era ninguna broma.

Hubiera estado bien si había sido la culpa de Barlow, ya que solo lo reprendería y se disculparía con Merlin.

Pero si Barlow no era el culpable…

Definitivamente se enfrentaría a una catástrofe inminente.

Si Barlow tenía razón, ¿acaso eso no significaba que Merlin estaba equivocado?

¿Cómo podría Merlin estar equivocado?

Si ese fuera el caso, la situación sería grave.

¿Qué ocurriría si hacía algo como lo del Cañón de Cuatro Estaciones?

En ese momento, Suyass había podido salvar a Fran, pero ¿quién podría salvar a Suyass ahora?

Suyass ni siquiera pensó e interrumpió a Barlow de inmediato.

—¿Sabes lo que estás haciendo?

—Yo…

—Barlow se quedó atónito por la severidad del tono hasta que, de repente, se compuso y se apresuró a decir—: Señor Suyass, señor Suyass, él…

¡él es un Mago de Batalla de Gaugass!

—¿Qué Mago de Batalla de Gaugass?

¿Me estás tomando el pelo…?

—Suyass estaba enfurecido.

«¿Cómo podía Merlin ser un Mago de Batalla?

Demonios, ¿crees que Fran y yo estamos ciegos?» —Es cierto, señor Suyass, en verdad es…

—Acaba con las tonterías.

Merlin es mi amigo.

Dejando a un lado el hecho evidente de que no es un Mago de Batalla, si así lo fuera, ¿cuál sería el problema?

No olvides que nuestra Torre Mercurio no le ha declarado la guerra a los Magos de Batalla.

¿Te preocupa la reacción de la Torre Negra?

Deja que vengan a buscarme…

—¡Me preguntaba quién era el responsable de tantas tonterías!

Resulta que eras tú, Suyass.

¿Cómo es que no estás satisfecho con nuestra Torre Negra?

Cuéntame acerca de eso…

Mientras Suyass pensaba en una manera de sacar a Barlow de allí, una voz vino desde afuera.

Las puertas del laboratorio volvieron a abrirse y entró un hombre de mediana edad con una toga negra.

Pero en los puños del hombre había un impresionante bordado hecho con un diseño entrelazado de oro y plata.

¡Archimago!

¡Era un Archimago de la Torre Negra!

—¿Herman?

¿Qué haces aquí?

—¡Je, je!

¿por qué no puedo estar aquí…?

—Cuando el hombre entró en la habitación, le lanzó una mirada sombría a Lin Yun y luego volvió a mirar a Suyass—.

Mi Ojo de Dragón Maligno está dañado, acudía a tu Torre Mercurio para que me ayudaras a repararlo…

Se detuvo allí y volvió a mirar a Lin Yun.

—Si no hubiera venido, no habría sabido que tu Torre Mercurio estaba conspirando con los Magos de Batalla de Gaugass.

Suyass, parece que estás intentando proteger a este Mago de Batalla de Gaugass, ¿no?

—Herman, tus palabras son un poco excesivas.

Tu Torre Negra no tiene derecho a criticar la forma en la que nuestra Torre Mercurio maneja sus asuntos.

Cuando Suyass terminó clavó sus furiosos ojos sobre Barlow.

«Demonios, mira lo que hiciste.

No había ningún problema, sin embargo, tú insististe con que él era un Mago de Batalla y atrajiste a alguien de la Torre Negra, mira lo que hiciste…» —¿Eh?

—Era evidente que el Archimago de mediana edad no pensaba que Suyass, quien siempre había cooperado tanto, se mostrara tan cortante esta vez.

Herman miró a Suyass con una expresión extraña mientras lo presionaba—: Suyass, debes pensarlo cuidadosamente.

Nuestra Torre Negra tiene un odio arraigado hacia esos Magos de Batalla de Gaugass.

No creas que puedes hacer lo que se te antoje solo porque tienes el apoyo de Nolan.

Deja que te dé un consejo, Suyass, no le generes una catástrofe a la Torre Mercurio…

—Herman, el Alto Mago Merlin viene de Ciudad de Mil Velas y es el dueño de la Rosa Dorada.

Es un verdadero Mago de Andlusa y no un Mago de Batalla de Gaugass, como lo acusan de ser.

Barlow es inexperto y ha cometido un error, pero tú eres un Archimago, Herman, ¿cómo puedes ser tan ignorante?

—Muy bien, Suyass, no necesitas decir nada más.

Si este niño es de Gaugass o no es algo que, naturalmente, decidirá nuestra Torre Negra.

¿Desde cuándo tu Torre Mercurio tiene la palabra?

—Tras decir eso, Herman apartó la mirada de Suyas y señaló a Lin Yun con un dedo—.

Niño, sígueme.

No importa si no quieres admitir que eres un Mago de Batalla, la Prisión Obsidiana de la Torre Negra es muy conocida en Okland.

Después de pasar un día allí soltarás todos tus secretos.

—Oye, Herman, Merlin es mi amigo, ¿qué estás intentando sacar de él?

—Suyass adoptó una expresión muy seria.

Sabía que Herman actuaba con desparpajo, ya que era uno de los Archimagos más jóvenes de la Torre Negra.

Pero Suyass no imaginó que llegaría a ese nivel.

Lo estaba menospreciando por completo.

Y quería sacar a Merlin de la Torre Mercurio.

Ni siquiera estaba considerando a la Torre Mercurio.

¡Esta no era inferior a la Torre Negra!

Eso era una provocación a toda la torre.

Hasta Suyass estaba un poco nervioso por la fuerza de su oponente pero, esta vez, no tenía otra opción que hacerle frente.

Estiró la mano y, de inmediato, puso a Lin Yun detrás de él, sin quitar los ojos del Archimago de mediana edad.

—¡Ja, ja!

Suyass, hacía varios años que no te veía, tienes coraje.

¿No me digas que has olvidado esa persecución en el Plano del Bosque Dorado?

Suyass adoptó una expresión desagradable al escuchar eso.

Parecía como si estuviera a punto de estallar.

Ese suceso era una de las pocas desgracias de su vida.

En ese entonces, tanto Suyass como Herman eran Altos Magos de nivel nueve.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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