El fin de la era mágica - Capítulo 326
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326: 326 Presentación 326: 326 Presentación Editor: Nyoi-Bo Studio Suyass todavía no podía entender cómo había acabado la batalla.
Parecía como si Herman, que tenía toda la situación bajo control y solo estaba jugando con Lin Yun, hubiera caído repentinamente al suelo, en medio de una lucha, mientras que el joven mago, que debía haberse quedado sin maná, había ganado de una forma desconcertante.
Aquello era demasiado extraño, demasiado inimaginable.
Suyass no sabía lo que acababa de pasar.
Toda la pelea acabó de una manera inexplicable.
Suyass sentía que no podía ver las intenciones de ese Alto Mago… Cuando miraba su juvenil rostro sentía un miedo inexplicable.
―¿Qué ocurre, señor Suyass?
―Eh, nada… ―Este sacudió la cabeza mientras sacaba aquellos pensamientos caóticos de su cabeza y recuperaba la compostura de un Archimago―.
Realmente no esperaba que esa partida de materiales mágicos fuera tuya, Merlin… ―¿Ah?
¿el señor Karon no lo mencionó…?
―Lin Yun tuvo una sensación extraña.
Karon debía saber que él conocía a Suyass, de modo que ¿por qué no se lo había mencionado al organizar la tarea?
―Eh, Karon ha estado muy ocupado últimamente… ―En el rostro de Suyass se dibujó una sonrisa amarga―.
Ha habido algunos problemas en el Plano del Bosque Dorado.
El maestro debe quedarse allí y Karon ha estado muy ocupado apoyando el Plano del Bosque Dorado mientras maneja la Torre Mercurio.
No he hablado más de diez frases con él en los últimos dos meses.
Cuando organizó la tarea solo dijo que esos materiales mágicos eran muy importantes… ―No me sorprende… ―Lin Yun no pudo contener un suspiro al escuchar eso.
Karon era muy bueno con él… Lo había ayudado a cuidar su partida de materiales mágicos.
―Oh, claro, me he enterado de que has tenido algunos problemas al refinar la Piel de Pitón Maligna de la Oscuridad, ¿no?
―Eh… ―Suyass se quedó helado y miró a Lin Yun con una expresión alegre.
«Maldición, ¿por qué no lo pensé antes…?» «¿Acaso no es un Maestro Alquimista supremo?» «Además, los conocimientos de alquimia que demostró en las ruinas de Vaughn eran muy superiores a los míos… El hecho de que yo no pueda resolver el proceso de solidificación de la Piel de Pitón Maligna de la Oscuridad no significa que él no pueda hacerlo…» Si se hubiera tratado de otra persona, Suyass tal vez habría sentido aprensión.
Después de todo, ¿no era una vergüenza que un Maestro Alquimista le pidiera ayuda a otro?
Pero no había problema si se trataba de esa persona, a Suyass no le daba vergüenza pedirle ayuda.
Sin mencionar que esa partida de materiales mágicos originalmente le pertenecía, era bienvenido a acercarse a ayudar.
Por consiguiente, Suyass no lo pensó demasiado antes de decir―: Merlin, ¿qué te parece si nos das algunas indicaciones?
―Eh… ―Lin Yun no pensaba que Suyass sería tan directo.
Pero no le molestó, después de todo, esos eran sus materiales mágicos.
―No tengo inconveniente en dar indicaciones, pero este no es el mejor lugar para hacerlo.
Suyass, ¿puedes ayudarme con esta situación?
―Lin Yun miró a su alrededor.
El entorno había sido estropeado por la Mano Devoradora y, Herman, que se encontraba tendido en el suelo, había sido arrastrado hasta una esquina por Shawn.
Lin Yun sacudió la cabeza con impotencia―.
Está bien, cambiemos de habitación primero.
Podemos usar el laboratorio del señor Karon… ―Bien, enviaré de inmediato a alguien que lo acomode.
―Tras decir esas palabras, Suyass se volvió para echar un vistazo al atónito Barlow―.
¿Sigue sin moverse?
―Sí, sí, sí… ―Barlon se sacudió como si acabara de despertarse de un sueño.
Le lanzó una mirada temerosa a Lin Yun y bajó la cabeza con rapidez para luego abandonar el laboratorio, como si hubiera estado huyendo de un depredador.
Una vez que atravesó las puertas del laboratorio, Barlow soltó un largo suspiro de alivio.
Cerró las puertas con cuidado con la espalda empapada en sudor frío.
Barlow realmente no sabía cómo había logrado abandonar aquel laboratorio con vida.
Tampoco sabía cuándo se había vuelto tan valiente.
«Demasiado escalofriante…» El solo pensar en eso le hacía sentir miedo, ¿cómo se había atrevido a atacar a semejante monstruo?
¿Cómo había podido acusarlo de ser un Mago de Batalla?
Afortunadamente, había aparecido Suyass.
Recién ahora, Barlow entendía por qué Suyass había actuado así al entrar, no era porque lo odiara, sino porque quería salvar su vida.
Y la parte ridículo era que él no lo había entendido y había maldecido a Suyass varias veces para sus adentros.
Ahora que lo pensaba, había exagerado un poco.
De no haber sido por la oportuna llegada de Suyass, Barlow habría acabado en el mismo estado que Herman.
«Tuve tanta suerte…» Barlow le dio una palmada en el pecho mientras se dirigía al piso superior de la Torre Mercurio para ordenar el laboratorio de Karon.
En ese momento, Suyass reunió a los alquimistas.
Karon había asignado tareas a alrededor de veinte alquimistas, cinco de los cuales eran Maestros Alquimistas, mientras que los demás eran Grandes Alquimistas de un nivel bastante bueno.
Eso demostraba que Karon había hecho todo lo que pudo por el asunto de Lin Yun.
Suyass, Barlow y otros cinco Maestros Alquimistas, eso sumaba un total de siete Maestros Alquimistas, junto con más de una docena de Grandes Alquimistas excepcionales.
Ese tipo de formación solo podía describirse como lujosa.
Eran las élites de la Torre Mercurio.
Una vez que Suyass les informó, los alquimistas llegaron al laboratorio de Karon uno detrás del otro, la mayoría de ellos miraba a Suyass y a Lin Yun con una expresión de desconcierto.
―Este es Mafa Merlin de Ciudad de Mil Velas… ―Suyass dio un paso atrás, moviéndose un poco para dejar que Lin Yun se destacara―.
Él es el dueño de los materiales mágicos con los que están trabajando.
Las palabras de Suyass provocaron una conmoción.
Muchos habían estado haciendo conjeturas acerca de quién era el dueño de aquellos materiales mágicos después de que Karon les asignó la tarea.
Se lo preguntaban porque el precio de aquellos materiales era terriblemente alto.
Incluso podía decirse que eran invaluables.
Habían calculado que este sería de, al menos, diez millones de oros.
Diez millones de oros.
Aquello no era motivo de broma, era un precio exorbitante incluso en un lugar como Okland.
Sería muy tedioso hasta para una fuerza como la Torre Mercurio reunir esa cantidad de oros para comprarlos.
Por esa razón, todos pensaban que esos materiales mágicos pertenecían a una de las fuerzas supremas de Okland, como la Torre Nube, la Torre Negra, la Escuela de Magia de Okland, o las dos Grandes Familias.
Solo esas fuerzas milenarias podían gastar diez millones de oros sin inmutarse.
De cualquier forma, esos materiales mágicos revolucionaron la Torre Mercurio mucho más de lo que Lin Yun podría haber imaginado.
Y ese día, finalmente, podían ver a su dueño.
Un joven que apenas superaba los veinte años.
Los alquimistas estallaron, todos comenzaron a susurrar entre ellos, haciendo conjeturas acerca de la identidad de aquel joven mago.
―¿Cómo puede tener tanto dinero?
Después de todo, hablamos de diez millones de oros… ―Esperen, el señor Suyass lo presentó como Mafa Merlin… ―Mafa Merlin, Mafa Merlin… ―¿Puede ser que pertenezca a la familia Merlin?
Pensaron que eso tenía sentido.
Al ser una de las tres Grandes Familias, la riqueza que los Merlin habían acumulado a lo largo de un milenio solo podía describirse como escalofriante.
No habría sido demasiado extraño que sacaran materiales mágicos que se cotizaran en diez millones.
Pero el nombre de Mafa Merlin parecía un poco extraño.
En los últimos años, se habían hecho conocidos los nombres de tres grandes genios de la familia Merlin, Ross Merlin, Aube Merlin y Leon Merlin.
Esos tres genios se habían convertido en Altos Magos a una temprana edad y podían considerarse famosos entre las distintas fuerzas más importantes.
Pero Mafa Merlin… Nadie había oído de él antes.
―¿Es el genio más reciente de la familia Merlin?
―No importa lo talentoso que sea, es poco probable que los diez millones de oros hayan salido de su bolsillo… ―Y parece ser muy cercano al señor Suyass.
―Oh, ¿podría ser su discípulo?
Unos pocos Maestros Alquimistas reaccionaron con rapidez y pensaron en esa posibilidad.
Lo consideraron y les pareció que eso era muy probable.
Todos en la Torre Mercurio sabían de Fran y del viaje de Suyass a Ciudad de Mil Velas, pero no se había filtrado ni una palabra de lo que había sucedido allí y nadie estaba dispuesto a preguntarles.
―¿Puede ser que el señor Suyass haya aceptado a este discípulo durante aquel viaje?
―Entonces, ¿este Mafa Merlin confió en la fama del señor Suyass para que la familia Merlin lo valorara?
―No me extraña… Hacía poco que Suyass se había convertido en Archimago y en Maestro Alquimista supremo.
Actualmente se encontraba en el candelero y hasta los Archimagos supremos se dirigían a él con cortesía.
Sin duda, Mafa Merlin sería valorado por su familia si Suyass era su maestro.
No sería extraño que él se hiciera cargo de aquella partida de materiales mágicos.
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