El fin de la era mágica - Capítulo 329
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329: 329 Animado y Enérgico 329: 329 Animado y Enérgico Editor: Nyoi-Bo Studio Ambos estaban teniendo una discusión acerca de un secreto de la Torre Mercurio en la que, como mucho, diez personas estaban calificadas para participar.
Por consiguiente, se encontraban ocupados susurrando en una esquina, al punto que ni siquiera se dieron cuenta de que el laboratorio se había convertido en un bullicio causado por el ruido y el entusiasmo.
Ambos se quedaron atónitos cuando, por fin, prestaron atención a los demás.
—¿Qué ocurrió?
—Griffith parecía molesto.
A los ojos de aquel inflexible anciano, eso era una clara falta de respeto hacia las reglas.
Pero entonces, Griffith descubrió que todo se debía a aquellas dos gruesas pilas de papeles… Estos habían pasado de los Maestros Alquimistas a los Grandes Alquimistas.
Cada vez que cambiaban de mano, se producía un grito alarmado, como si hubieran estado viendo algo que normalmente no podían ver.
Todos comenzaron a discutir al respecto… Y el eje de esas discusiones era el joven Maestro Alquimista, Mafa Merlin, que era el responsable de esos escritos.
«¿Es realmente tan formidable?» Aunque Suyass ya le había dicho que ese Mafa Merlin era un Maestro Alquimista supremo, Griffith no podía terminar de aceptar el hecho de que fuera capaz de generar semejante revuelo con esos papeles.
Dudó un poco antes de apartar a uno de los Maestros Alquimistas, mayormente por curiosidad pero también por duda.
—¿Qué dicen esas dos pilas de papel?
—Demasiado extraordinario, demasiado formidable… —Ese Maestro Alquimista tenía entre cincuenta y sesenta años y parecía encontrarse en el esplendor de su vida.
Era evidente que estaba muy sobresaltado por lo que había visto.
Quería responderle a Griffith, pero no sabía por dónde empezar.
—¡No seas tan caótico, dime solo la parte importante!
—La expresión de Griffith se ensombreció.
—Eh, eh, la parte importante… —Al igual que Suyass, ese Maestro Alquimista solía ser asistente en el laboratorio de Griffith.
Él también había quedado destrozado por la experiencia, que había dejado una enorme sombra en su corazón.
Aunque ya se había convertido en un Maestro Alquimista, comenzó a sudar apenas vio la expresión severa de Griffith.
—Esta Mafa Merlin no mintió, escribió dos métodos que realmente pueden resolver el problema de solidificación de la Piel de Pitón Maligna de la Oscuridad, pero… —¿Pero qué?
—Pero esos dos métodos son muy extraños.
—¿Qué quieres decir?
—Son dos métodos, uno es simple, uno es complicado, y tienen estilos completamente diferentes… El hombre de mediana edad se detuvo ahí porque no se le ocurría cómo explicarlo mejor, de modo que agitó la mano para indicarle a un colega que le alcanzara los papeles y le entregó uno a Griffith.
—Deberías revisar este primero, tiene un total de siete fórmulas entrelazadas, también tiene incontables variables y, en ellas, hubo que calcular una cantidad astronómica de cosas… —Hmm… —Griffith examinó la pila de papeles que tenía en la mano mientras asentía.
La explicación del hombre de mediana edad fue precisa.
El método que Mafa Merlin describía allí era en verdad muy complicado y, en esa solución, convergía una escalofriante cantidad de cálculos.
—Después revisa este… —¿Hmm?
—Griffith se sorprendió un poco al tomar la segunda pila de papeles—.
Esto… ¿esto es así de simple?
—Sí, simple al punto de ser escalofriante… —El hombre de mediana edad sacudió la cabeza, su rostro reflejaba algo de desolación.
Había leído esos papeles no menos de diez veces pero se seguía sobresaltando cada vez que lo hacía.
—… —Durante un rato, Griffith no supo qué decir.
Si el primer método había alcanzado el máximo de complejidad, el segundo, era lo más simple que podía ser.
Era una especie de simpleza improvisada… No tenía ningún principio, era solo la expresión de un pensamiento.
Encontrar un hueco e ignorar todo lo demás para resolver el asunto.
Uno complejo, uno simple.
Dos estilos completamente diferentes que venían del mismo alquimista.
Y ese alquimista era tan joven.
Ese tipo de habilidad lo hacía apto para ocupar un lugar en el gran encuentro del Colegio Cielo Estrellado.
Mientras Griffith debatía con los otros, Lin Yun abandonó silenciosamente el laboratorio de alquimia.
Para Lin Yun, con proveerles dos soluciones alcanzaba porque sabía que la Torre Mercurio, naturalmente, resolvería los detalles.
Tenía algo más importante de que ocuparse.
Lin Yun abandonó el laboratorio de Karon y volvió a dirigirse al piso inferior, al lugar en el que se había enfrentado a Herman.
—¿Hmm?
—Lin Yun percibió un intenso olor a sangre justo cuando estaba por ingresar.
«No puede ser», Lin Yun se sobresaltó al pensar «Shawn no puede haberlo matado, ¿verdad?
Eso no estaría bien».
Fuera como fuera, Herman no dejaba de ser una persona importante de la Torre Negra.
Por lo que Suyass había dicho, él era como el tío de Mason y era muy probable que pronto se uniera el Consejo de Ancianos de la Torre Negra.
Esa era la esencia de la Torre Negra.
Una vez que uno ingresaba al Consejo de Ancianos, obtenía el poder para controlar las posibilidades y destinos de un sinnúmero de magos.
Si una persona así moría en la Torre Mercurio, ¿acaso la Torre Negra iba a dejar el asunto así?
Honestamente, Lin Yun sentía un poco de odio hacia la Torre Negra.
En el encuentro de la Mano Mágica realizado en la Torre Ceniza, el maestro de la Torre Negra al que Jouyi había llamado «marica», había dejado una fuerte impresión en la mente de Lin Yun.
Era una persona capaz de hacer cualquier cosa para obtener lo que quería.
Incluso podía estrechar la mano de alguien a quien él consideraba un enemigo mortal para obtener algún beneficio.
Sin duda, la Torre Negra había tenido problemas cuando esa persona estuvo al mando.
Sin embargo… Nadie en esa era entendía mejor que Lin Yun lo espantosa que se volvería la Torre Negra en el futuro.
No era una exageración decir que, en el futuro, la Torre Negra y la Torre Nube aplastarían a todas las otras fuerzas de Andlusa y se transformarían en una de las potencias supremas de Noscent.
A menos que no le quedara ninguna otra opción, Lin Yun prefería no convertirse en su enemigo.
Mientras pensaba en eso, Lin Yun ingresó a toda prisa y se encontró con un moribundo Herman en el rincón del laboratorio.
Shawn era realmente brutal y despiadado, y Herman se encontraba tendido en el suelo.
No tenía heridas visibles, pero su mente ya había colapsado.
Tenía los ojos vacíos, sin enojo ni emoción.
No tuvo ninguna reacción al ver que Lin Yun se acercaba.
Si este no hubiera notado su débil respiración, habría pensado que ese Archimago de la Torre Negra estaba muerto.
Su respiración era débil y entrecortada, y parecía un cadáver.
Cuando Lin Yun le gritó a Herman para intentar despertarlo, no obtuvo ninguna respuesta.
—Dije que a mí no se me puede ocultar ninguna respuesta… —Esta vez, la figura del Lobo Fantasma emergió de entre las sombras con el mismo aspecto descarado que de costumbre.
—Oiga, señor Shawn, ¿acaso no está siendo demasiado despiadado?
Ese tipo está casi muerto.
Es una figura importante de la Torre Negra, ¿cómo haré para dar una explicación si lo mata…?
—Lin Yun estaba un poco preocupado.
Herman tomó la iniciativa de atacarlo y acabó pegándose un tiro en el pie.
Se había equivocado al hacer eso e, incluso si Harren en persona hubiera ido a confrontarlo, no lo habría tratado con hostilidad a causa de eso.
Pero… La muerte era un asunto completamente distinto.
Después de todo, se trataba de alguien que podía ingresar al Consejo de Ancianos de la Torre Negra.
—Descansa tranquilo, el señor Shawn sabe cómo actuar.
Si te preocupa, puedo hacer que se vuelva animado y enérgico… —Tras decir eso, Shawn coreó algunas palabras y un poco de poder de alma impactó contra Herman.
Eso hizo que el cadáver que yacía sobre el suelo se levantara de un salto.
Herman lanzó un grito aterrador al levantarse y Lin Yun no pudo evitar adoptar una expresión compasiva.
—Ves, ¡animado y enérgico!
—La voz de Shawn estaba cargada de orgullo.
—… —Pero la expresión de Lin Yun estaba algo apagada.
—Oh, claro, le he hecho hacer una copia del Conjunto de Leyes de Meditación que querías, está sobre la mesa de refinamiento de allá, deberías revisarla primero.
Yo todavía tengo que ocuparme de algunas cosas… Cuando Shawn terminó se transformó en humo, con la intención de regresar al Caminante de Alma.
—Detente.
—Lin Yun no era ningún tonto.
¿Cómo lo iba a dejar escapar?
Antes de que Shawn se acercara al Caminante de Alma, Lin Yun ya había levantado la mano.
El entorno se llenó de chispas mientras que diez rayos abrasadores se entrelazaban entre sí y formaban una jaula de tamaño decente alrededor de Shawn.
—Demonios, ¿qué estás haciendo?
¿Muerdes la mano que te alimentó?
—Señor Shawn, al parecer ha olvidado pedir su recompensa —Lin Yun ignoró la maldición de Shawn y se limitó a mirar aquella jaula en llamas mientras decía con una sonrisa—.
Este no es tu estilo, ese es un cristal de maná de nivel veinticinco.
—…
—Shawn giró hacia Lin Yun con un aire aletargado y evasivo, pero no dejaba de ser Shawn.
Incluso en esas circunstancias, no se sentía culpable y no admitiría ninguno de sus errores—.
¿Qué pasa con eso?
Hoy estoy de buen humor y no necesito esa recompensa, ¿hay algún problema con eso?
—¡Ja, ja!
Señor Shawn, sus palabras podrán engañar a otros, ¿pero cómo podrían engañarme a mí?
Nunca dispararías un cristal de maná de nivel cinco, sin embargo, ¿no te preocupas por uno de nivel veinticinco?
Me pregunto qué significa eso.
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