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El fin de la era mágica - Capítulo 346

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346: 346 Aura De Espada 346: 346 Aura De Espada Editor: Nyoi-Bo Studio —Mafa, no seas impetuoso —dijo Ofran sonriendo amargamente.

Había mucha gente en la sala de conferencias, pero solo unas pocas sabían lo aterradora que era esa voz.

Ofran estaba entre ellos, pues lo había escuchado claramente.

Cada una de las palabras «Quién quiere dañar a Aube», sonó más cerca que la anterior, lo que significaba que Thorne se apresuraba a una velocidad asombrosa y llegaría en cualquier momento.

A partir de eso se podía ver cuán increíblemente poderoso era Thorne.

Ofran no pudo evitar suspirar al pensarlo.

Aunque su posición como patriarca le daba mucha autoridad, no tuvo beneficios en lo que respecta al estudio de la magia.

Era muy trabajador y diligente, pero en comparación con Thorne, que había estado rondando la línea entre la vida y la muerte en el Plano de la Llama Furiosa, Ofran era muy inferior.

De hecho, cuando Ofran se convirtió en un Archimago, Thorne era un espadachín experto de octavo rango.

Al escuchar esa voz, Ofran supo que Thorne era más fuerte que él, pero eso estaba bien.

Quizás la fuerza de Thorne Merlin podría intimidar a ese rebelde Mafa Merlin.

De lo contrario, ¿cuántos más morirían hoy?

En este momento, incluso Leon, que estaba haciendo todo lo posible por pasar desapercibido, no pudo evitar aconsejarlo: —Sí, primo Mafa, no seas impulsivo.

Los otros Mayores tenían miedo de decir cualquier cosa que matara a Aube.

Si eso sucediera, se convertirían en el blanco de la ira de Thorne.

—¡Mafa Merlin, te daré una última oportunidad!

Entrega la Rosa Dorada antes de que llegue mi padre o de lo contrario no responderé por sus acciones.

Cuando sintió que el aura familiar se acercaba, Aube ganó confianza y sonrió con orgullo, sin preocuparse más por esa herramienta mágica.

Se acomodó la túnica empapada en sudor frío y se sentó tranquilamente.

Aube sabía que su padre llegaría en un minuto y una vez que llegara, la reunión del Consejo de Mayores se convertiría en una broma.

Incluso Ofran, como patriarca, no se atrevería a enfrentarse a este Comandante de la Legión Planar, mucho menos Mafa Merlin.

—Debes darte prisa y tomar una decisión, no te queda mucho tiempo.

—Tienes razón.

Después de pensarlo, Lin Yun levantó la mano y recogió la Rueda de los Diez Mil Hechizos mientras asentía, pues estuvo de acuerdo con el punto de vista de Aube.

Al ver que la Rueda de los Diez Mil Hechizos detenía su movimiento, todos los Mayores parecieron soltar un suspiro de alivio.

Especialmente los que habían denunciado a Lin Yun.

Era entendible que se sintieran así porque habían estado bajo demasiada presión ya que podían ser el nuevo objetivo de ese loco que había matado a tres Mayores.

Nadie sabía si el sujeto era adicto al asesinato o si tenía planeado deshacerse de todos los Mayores en la sala de conferencias.

—Qué alivio —dijo Ofran y suspiró.

Como patriarca de la familia Merlin, Ofran estaba mucho más presionado que los otros Ancianos.

Para los otros, la detención de Lin Yun significaba que estaban a salvo, pero para el patriarca significaba que la familia Merlin había escapado de un desastre.

La noticia que trajo Link había sido demasiado impactante, pues gracias a eso Ofran se dio cuenta de que probablemente Mafa Merlin tenía a alguien muy poderoso detrás.

Si mataba a Aube, Thorne definitivamente tomaría represalias y en ese momento vendrían problemas aún más grandes.

Si el respaldo de Mafa Merlin salía a la luz, toda la familia Merlin podría hundirse en el caos.

«Afortunadamente, Mafa Merlin es lo suficientemente inteligente y decidió retirarse en un momento crítico» pensó Ofran y no pudo evitar dejar escapar otro suspiro de alivio.

—Veo que eres inteligente, Mafa —dijo Aube cuando vio que la Rueda de los Diez Mil Hechizos se detenía—.

Yo no soy como Logan, soy una persona muy justa.

No me interesa monopolizar tu Rosa Dorada, así que podemos retomar mi propuesta anterior: 3 millones de oros por el 40 % de las acciones de la Rosa Dorada.

—Lo siento, primo Aube —dijo Lin Yun y sonrió mientras sacudía la cabeza guardando su Rueda de los Diez Mil Hechizos—.

No me gusta colaborar con los muertos.

Al escucharlo, Aube se congeló y la sonrisa en su rostro se puso rígida.

—¿Qué quieres decir?

—Estoy diciendo que el tiempo se acaba —dijo Lin Yun y abrió su mano derecha.

Una bola de fuego se alzó ferozmente en su mano.

Era solo del tamaño de un puño, pero las fluctuaciones de maná que emitía hicieron que todos temblaran de miedo.

—¿Qué estás haciendo?

—exclamó Aube Merlin mortalmente pálido.

Ya podía sentir la bola de fuego con su potente aura de destrucción.

Desafortunadamente, Aube entendió demasiado tarde como para poder hacer algo al respecto y justo cuando hizo la pregunta, la bola de fuego se partió en dos y se convirtió en dos Saetas de Fuego rectos que se cruzaban como tijeras afiladas mientras caían ferozmente sobre el cuerpo de Aube.

El ataque fue demasiado rápido, así que nadie pudo reaccionar.

Incluso Aube, un Mago Alto de quinto rango, solo tuvo tiempo de erigir un Escudo Rúnico, pero el escudo se derritió como mantequilla cuando se enfrentó a esas dos Saetas de Fuego.

Bajo la temperatura abrasadora, la túnica de Aube Merlin se convirtió al instante en cenizas.

Desesperado, Ofran llamó a Link, que no había hecho nada en varias décadas—: ¡Link!

¡Ven aquí!

En esa fracción de segundo, Link salió y mostró su propia fuerza.

Hasta hace un momento había estado de pie junto a Ofran con cara inexpresiva, pero al segundo siguiente fue al lado de Aube como si hubiera sido una sombra.

Nadie lo vio moverse, ni vieron cómo aparecían las dos deslumbrantes cimitarras en sus manos.

Las dos Saetas de Fuego se encontraron con las dos cimitarras.

Las cimitarras de Link estaban hechas de Hierro de Meteorito Mágico, un material de primera categoría que se usaba para forjar armas.

Fácilmente podría crear un arma de rango.

Además, estas dos cimitarras tenían talladas matrices complejas, lo que indicaba que eran al menos Herramientas Mágicas de Rango Espiritual.

A pesar de eso, las Herramientas Mágicas de Rango Espiritual duraron tres segundos bajo la presión de las dos Saetas de Fuego antes de derretirse.

Pero estos tres segundos le dieron a Aube una rara oportunidad de respirar y lo aprovechó para lanzar un Escudo de Fuego y Hielo.

No podía controlar el Escudo de Hielo y el Escudo de Fuego individualmente en este momento, por lo que solo usó ambos para tratar de bloquear las Saetas de Fuego mientras se retiraba con urgencia.

La escena fue impactante.

Aube se había retirado apenas unos metros cuando el Escudo de Fuego y Hielo entró en contacto con las saetas.

Después de comprobar que seguía con vida, Aube dejó escapar un suspiro de alivio.

Esos varios metros fueron la diferencia entre la vida y la muerte: si se hubiera quedado un momento más, las Saetas de Fuego lo habrían envuelto instantáneamente.

Además de ser un mago de quinto rango, era un verdadero maestro alquimista.

Mientras hubiera una distancia prudente entre ellos, tendría suficientes trucos bajo la manga.

Al pensarlo, una sonrisa apareció una vez más en su rostro y exclamó—: ¡Mafa Merlin, te mostraré lo que significa tener el título de Maestro Alquimista!

Al terminar de hablar, Aube ya había dibujado una matriz en el aire.

El conjunto era estable y rodeaba las dos Saetas de Fuego.

—¿Es una Matriz Inhibidora de Llamas?

—exclamó sorprendido uno de los Mayores.

En efecto, Aube había dibujado la Matriz Inhibidora de Llamas, que era una matriz simple con un solo efecto: suprimía la actividad de los elementos de fuego.

Cualquier hechizo de fuego se debilitaría mucho si estaba bajo el efecto de esa matriz.

Era la respuesta de Aube para salvar su vida.

Cuando se completó la matriz de inhibición de llamas, los dos Saetas de Fuego realmente se debilitaron.

—¡Déjame ver si todavía te queda algún truco!

—dijo Aube burlón mientras lanzaba varios hechizos defensivos sobre sí mismo.

Pero la burla no duró mucho antes de que Aube viera una luz brillante que se elevó e iluminó toda la sala de conferencias.

Los elementos de fuego en la atmósfera se encendieron y todos de repente sintieron un aura devastadora.

—¡Detente ahora!

—exclamó alguien desde afuera de la sala.

Al instante, un majestuoso Aura de Espada rasgó el aire y atravesó las paredes de la sala de conferencias.

Todos se congelaron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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