El fin de la era mágica - Capítulo 371
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371: 371 Grupos de Mercenarios 371: 371 Grupos de Mercenarios Editor: Nyoi-Bo Studio Los Tres Grandes Grupos de Mercenarios se habían reunido en la Cadena Montañosa Tulan.
Lin Yun definitivamente no podía creer que no tuvieran motivos ocultos.
Llevaba varios cientos de miles de oros movilizar de esa manera a una fuerza tan grande.
¿Por qué estarían en la Cadena Montañosa Tulan si no se debía a algo importante?
Además, ¿por qué la Cadena Montañosa Tulan?
Lin Yun se había quedado desconcertado a causa de eso.
«¿Tiene que ver con el rey de Gaugass?» Cuanto más lo pensaba, más sentía que era ese el motivo… La Cadena Montañosa Tulan no era un lugar pintoresco, y los tres grupos de mercenarios no eran viajeros ociosos.
Era seguro que solo se moverían en masa para completar algún objetivo.
Después de todo, los mercenarios que se habían presentado en esa ocasión podían ser considerados parte de la élite.
Eso podía observarse en los Caballeros del Templo que había encontrado antes.
¡El que los guiaba era un Santo de Espada que utilizaba una Herramienta Mágica de Espíritu Verdadero!
El equipo había incluido Altos Magos, Expertos Espadachines y Arqueros Divinos… Los equipos de los otros dos grupos de mercenarios tampoco debían ser inferiores al de los Caballeros del Templo.
Era probable que tuvieran, al menos, un vice líder comandándolos.
Lin Yun calculaba que había como mínimo tres Archimagos o Santos de Espada en la Cadena Montañosa Tulan, o tal vez más.
Pero también sentía que había un problema con esa idea.
¿Cómo era posible que los tres grupos de mercenarios supieran el secreto del rey de Gaugass?
«¿Puede ser…?» A Lin Yun se le aceleró el corazón al pensar en una posibilidad.
«¿Y si supieran que el rey de Gaugass no está muerto?
Pero, ¿cómo sería eso posible?» Lin Yun sabía todo porque venía del futuro… Pero incluso él había llegado a esa conclusión solo por conjeturas.
Lin Yun no tenía ninguna evidencia que probara que el rey de Gaugass no había muerto… No habría sido capaz de confirmar eso sin hablar con Leon.
De modo que, ¿cómo iban a saberlo los Tres Grandes Grupos de Mercenarios?
Eso era un poco problemático… A Lin Yun lo único que le importaba era el Conjunto de Leyes de Meditación de seis fórmulas del rey de Gaugass.
Lo que a él le faltaba en ese momento era un Conjunto de Leyes de Meditación.
No se atrevía a atacar un reino más alto sin establecer su Conjunto de Leyes de Meditación principal.
De hecho, con su reserva de maná excesivamente grande y estable, podía convertirse en un Alto Mago de nivel cinco con facilidad.
La única razón por la que todavía era un Alto Mago de nivel dos era el hecho de que estaba limitando su propio nivel hasta que ese asunto estuviera resuelto.
Siempre que Lin Yun consiguiera ese Conjunto de Leyes de Meditación de seis fórmulas, podría subir al nivel cinco cuando él lo deseara y si, así lo quería, podría incluso convertirse en Archimago en el lapso de medio año.
Eso demostraba lo importante que era ese Conjunto de Leyes de Meditación de seis fórmulas para Lin Yun.
Sin mencionar que esa no era la parte más importante.
La parte más importante era que esos tres Conjuntos de Leyes de Meditación se fusionarían con la Matriz Mágica para establecer las verdaderas bases mágicas de Lin Yun y le permitirían recorrer un camino de magia que nadie había transitado antes.
Era por eso que él haría cualquier cosa por obtener el Conjunto de Leyes de Meditación del rey de Gaugass.
Incluso, si un Dios se interponía en su camino, ¡él encontraría la manera de matarlo!
Poco tiempo después de que Yilu se marchó, Lin Yun borró su expresión de cansancio y se mostró más animado.
Podía sentir todas las fluctuaciones de maná del campamento y no podía evitar hacer exclamaciones para sus adentros.
Realmente eran dignos de ser los Tres Grandes Grupos de Mercenarios de Okland, ya que eran mucho más fuertes de lo que él había imaginado.
Solo el número de Altos Magos era escalofriante.
«¿Un Archimago?» Esta vez, una intensa fluctuación de maná lo sobresaltó.
Levantó la mano y tres Ojos de Mago abandonaron el campamento de inmediato y flotaron por el valle, pasando por alto toda la escena.
Había una docena de personas ubicadas en círculo en el centro del campamento, la más débil de ellas era un Alto Mago de nivel cinco.
Las personas estaban divididas en tres grupos.
Si Lin Yun no se equivocaba, esos debían ser los miembros principales de los tres grupos de mercenarios.
Un anciano del grupo parecía pasar bastante desapercibido, con su aspecto delgado y huesudo, pero Lin Yun sabía que esas poderosas fluctuaciones de maná provenían de él.
Era un Archimago.
La Experta Espadachina de cabello rojo, Yilu, se paró detrás del Archimago con una expresión seria.
—Dean, no puede decirse que tu pedido sea excesivo, pero también sabes que este valle es demasiado estrecho.
Si nuestro Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial renuncia a una parte de nuestros cuartos de residencia, no nos quedarían suficientes para usar… —El Archimago entornó los ojos mientras miraba al Santo de Espada que no se encontraba muy lejos de él.
—Vicelíder Delson… —El Santo de Espada de mediana edad pensaba que no habría ningún problema si pedía con cortesía que se le dieran más cuartos de residencia, pero no esperaba que el vicelíder del Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial, Delson, se rehusaría con delicadeza.
El Santo de Espada de mediana edad había conducido a los Caballeros del Templo en el enfrentamiento contra miles de Lobos de Hielo hacía tres días e, incluso, había matado a un Rey Lobo.
Las pérdidas de la pelea habían sido desastrosas al punto que atravesar las Huellas de la Desgracia había resultado sumamente agotador.
El número de personas que habían perdido superaba mucho las pérdidas que habían tenido los otros dos grupos de mercenarios.
Los Caballeros del Templo tenían demasiadas personas heridas que, naturalmente, no podían ubicarse una encima de la otra, de modo que Dean solicitó una parte de los cuartos de residencia de los otros dos grupos de mercenarios.
—Ahora ya está repleto, realmente no podemos hacer nada al respecto… —El vicelíder del Grupo de Mercenarios Dragón Rojo también se negó.
Este era un Santo de Espada de entre cincuenta y sesenta años que tenía puesta una armadura dorada.
De su cuerpo brotaba un aura intensa.
Detrás del Santo de Espada se encontraba una atractiva mujer espadachina de cabello rubio que tenía entre veinte y treinta años.
Era Anna Achilles, la Vice Líder a quien recientemente la familia Watson le había encomendado que escoltara a Stan Watson, pero se había encontrado con un escalofriante joven mago que mató con facilidad a quien tenía a cargo.
Después de esa experiencia, el nivel de Anna había descendido de Vice Líder a Teniente.
Se veía más delgada y más pálida, como si no hubiera podido deshacerse de la sombra de aquel joven mago que caminaba con lentitud.
En pocos meses su fuerza había progresado mucho.
Ahora era una Experta Espadachina de nivel siete, sin embargo, sabía que no duraría más de tres segundos frente a aquel joven mago y, probablemente, menos aún.
—Bien, bien, bien… ¡Los Grupos de Mercenarios Esclarecedor Celestial y Dragón Rojo son muy buenos para nosotros!
—Dean estaba furioso.
No había estado tan enojado cuando se había encontrado con aquel joven mago tres días antes.
Esta vez, la Herramienta Mágica de Espíritu Verdadero que se encontraba sobre su hombro emitió algunos relámpagos y todos pudieron percibir cómo se enloquecían las fluctuaciones de maná que los rodeaban.
Nadie se atrevía a hablar en ese momento.
Los dos Vice Líderes de los otros dos grupos de mercenarios se miraron consternados.
—Entiendo por qué estás haciendo esto… ¡es todo por las ruinas!
—Dean mostró su desdén mientras le lanzaba una mirada a los dos Vice Líderes.
—¿Acaso tus Caballeros del Templo irían si no hubiera ruinas?
—El Archimago Delson frunció el ceño—.
No me digas que tus Caballeros del Templo se precipitaron hacia la Cadena Montañosa Tulan para hacer un recorrido turístico… —Lo creería si el Señor Dean dijera que está de visita —bromeó el vicelíder Dragón Rojo con sarcasmo—.
Dean, originalmente nuestros tres grupos de mercenarios se llevaban bien, ¿quieres destruir este puente?
¿Por qué lo harías…?
—¿Cómo es que el primer y el tercer Grupo de Mercenarios de Okland parecen llevarse tan bien y se dirigen a toda velocidad hacia la Cadena Montañosa Tulan y se niegan deliberadamente a hacer algo de espacio para nosotros?
No es porque esté repleto, sino porque están pensando en eliminar a los Caballeros del Templo, ¿no es así?
—Vicelíder Dean, no se puede retirar lo dicho.
¡No diga nada que luego pueda lamentar!
¡Nuestro Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial no es tan basto como usted imagina!
—Esas palabras son inútiles.
Si tus Caballeros del Templo hubieran llegado antes, ¿no habrían obtenido más espacio?
¿No habría sido más difícil para nuestros dos grupos de mercenarios conseguir espacio?
—Maldición… ¡No olvidaré lo que hicieron tus grupos de mercenarios hoy!
—Luego de maldecir, Dean se dio vuelta y llevó a los miembros principales de los Caballeros del Templo de regreso a su campamento.
«¡Cabrones!
¿Crees que es fácil intimidar a los Caballeros del Templo?
¡Yo te mostraré!» Dean regresó al campamento maldiciendo sin parar durante todo el camino.
Los tres Grandes Grupos de Mercenarios de Okland no se habían reunido en la Cadena Montañosa Tulan porque sí.
Tenía que ver con unas ruinas.
Y, coincidentemente, no hacía mucho que los tres grupos de mercenarios habían obtenido información relacionada con esas ruinas y, sin perder tiempo, se habían dirigido a toda prisa hacia la Cadena Montañosa Tulan.
Los Tres Grandes Grupos de Mercenarios aparentaban ser educados y amables, pero Dean sabía bien cuál era la verdad.
Al ser los tres grupos de mercenarios más importantes, estaban constantemente poniéndose uno en contra del otro.
Si esas ruinas caían en manos de uno de los grupos, definitivamente elevaría la fuerza del mismo y lo colocaría por encima de los otros.
Eso podía observarse en aquella situación trivial.
Tal vez no pasaría mucho tiempo antes de que los tres grupos de mercenarios abandonaran toda pretensión de cordialidad y se eliminaran entre ellos.
Luego de pasar por esa feroz batalla en la Cadena Montañosa Aurij y por las peligrosas Huellas de la Desgracia, los Caballeros del Templo habían sufrido pérdidas catastróficas, las cuales habían hecho que su fuerza fuera muy inferior a la de los otros dos grupos de mercenarios.
«Delson y Sussman, nunca se hubieran imaginado que, aunque los Caballeros del Templo perdieron muchos miembros, nuestra fuerza no es tan poca como ustedes piensan…» En la comisura de los labios de Dean apareció una mueca de desdén cuando este miró la tienda de cuatro hombres que se encontraba en la esquina del campamento.
En ella vivían un Hombre Bestia y tres magos.
El Hombre Bestia en particular… Si este no hubiera ayudado durante su viaje por las Huellas de la Desgracia, las pérdidas de los Caballeros del Templo habrían sido mucho más graves.
Observó al Hombre Bestia durante cada batalla y tuvo la certeza de que no había ningún Experto Espadachín que pudiera enfrentarse a él.
Así de escalofriante era.
Después de todo, era solo un Experto Espadachín de nivel seis…
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