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El fin de la era mágica - Capítulo 373

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373: 373 Tres Segundos 373: 373 Tres Segundos Editor: Nyoi-Bo Studio Luego se escuchó el sonido de unos cánticos.

Al mismo tiempo, una intensa y dorada Aura de Espada perforó el horizonte.

Dean no merecería ser un vicelíder si no podía adivinar quién era.

—Dean, tú ya estás herido, deja que el señor Delson y yo nos ocupemos de eso… —El Santo de Espada de armadura dorada del Grupo de Mercenarios Dragón Rojo agitó su espada y el Aura de Espada cubrió la mitad del cielo.

La deslumbrante Aura de Espada ahogó incluso al rey Wyvern.

Delson se encontraba parado no muy lejos de ellos sosteniendo un bastón mágico con una expresión seria que envolvía su anciano rostro mientras lanzaba hechizos.

Por las fluctuaciones de maná que emitía, debía ser un Archimago de nivel tres.

Incluso era un poco más fuerte que Dean.

Además, el Santo de Espada Dragón Rojo de armadura dorada tampoco era débil.

¡La combinación de un Santo de Espada y un Archimago podía considerarse bastante formidable!

Dean se conmovió.

Pensó que esos dos tipos simularían no ver esa situación pero, sorpresivamente, fueron en su ayuda.

Los hubiera abrazado de no haber sido por el hecho de que el momento no era apropiado para eso.

Pero entonces, a Dean se le ocurrió algo.

«No, eso no está bien… El rey Wyvern es un enemigo formidable… Con el poder que tienen esos dos deberían haberlo notado apenas apareció, sin embargo, me dejaron entretener durante un buen rato antes de aparecer….

Hmph, entiendo, esos dos canallas vieron que el rey Wyvern era demasiado formidable y entonces se dieron cuenta de que, si este no moría enseguida, los Caballeros del Templo no serían los únicos que sufrirían.

Sus fuerzas también sufrirían pérdidas desastrosas.

«¡Cabrones!

¡No son nada buenos!» Dean había sufrido muchas lesiones y su fuerza de combate había disminuido en gran medida, pero seguía siendo un Santo de Espada.

Luego de retirarse, comenzó a masacrar a los Wyverns.

Una extraordinaria marea de hechizos pareció ahogar al rey Wyvern.

Las escalofriantes fluctuaciones de maná se extendían hasta cada rincón del campamento, y los Wyvern que se encontraban a los lados del rey se desparramaron o explotaron.

A simple vista, los dos generadores estaban aunando fuerzas para luchar contra el rey Wyvern y parecían tener ventaja.

Pero, en realidad, Delson y el Santo de Espada de armadura dorada todavía no habían herido al rey Wyvern, aun trabajando juntos.

Aquella bestia mágica era demasiado feroz.

Era digno de ser una bestia mágica de linaje dracónico.

Después de al menos una hora, los dos seguían sin lograr herirlo bien, no obstante, uno estaba cansado y el otro estaba a punto de quedarse sin maná.

Como los dos estaban en medio de una intensa batalla, nadie descubrió que el imperceptible Ojo de Mago estaba siendo destruido por las feroces fluctuaciones de maná.

—Señor Delson, no podemos seguir… —El Santo de Espada de armadura dorada estaba incitando a su aura protectora tanto como podía, intentando resistir la ofensiva del rey Wyvern mientras le gritaba a Delson—: ¡Como mínimo tiene un nivel veinticinco!

Si caemos no serán muchos los mercenarios que puedan sobrevivir.

Tras decir eso, el Santo de Espada de armadura dorada no esperó la respuesta de Delson y agitó su gran espada, haciendo que aparecieran llamas sobre ella.

Parecía como si estuviera sosteniendo un dragón de fuego.

Expulsó el aura que le quedaba y se abalanzó sobre el rey Wyvern… Delson coreó algunas palabras incomprensibles mientras usaba el poco maná que le quedaba.

No se replegó porque sabía que la única razón por la que el Santo de Espada de armadura dorada hacía lo que hacía era para a él se le generara una oportunidad.

Tres poderosos hechizos de nivel siete despegaron con el rey Wyvern como objetivo.

En un abrir y cerrar de ojos, los elementos que los rodeaban se elevaron hasta alcanzar un nivel escalofriante.

Sobre el campamento se escuchó un profundo grito.

—¡Bang!

Un grave sonido retumbó en el aire… El Santo de Espada de armadura dorada salió volando como una cometa.

Estaba gravemente herido.

Ni siquiera pudo usar el aura para mantenerse en el aire, por lo que se estrelló contra el piso.

Eso fue seguido por el ensordecedor rugido de enojo del rey Wyvern.

«Fallido…» Delson palideció, se sentía muy amargado.

Los Tres Grandes Grupos de Mercenarios se dirigieron a toda velocidad hacia la Cadena Montañosa Tulan para obtener una dosis indescriptible de fama y prestigio, pero nadie había previsto semejante conclusión.

Se encontraron con un golpe devastador antes de poder siquiera ingresar al centro de la Cadena Montañosa Tulan.

El rey Wyvern también estaba en una situación muy complicada.

La radiación verde de gran toxicidad había desaparecido hacía rato, y una de sus alas acababa de partirse, lo cual perjudicaba mucho su velocidad.

Había algunas docenas de heridas escalofriantes sobre su cuerpo y, de ellas, brotaba ardiente sangre.

Delson sabía que el rey Wyvern solo tenía menos del 70 % de su fuerza original pero, aun así, no podía hacer nada al respecto.

Dean se encontraba en su mejor estado pero, incluso si volvía a aparecer para ayudar, no sería un oponente para el rey Wyvern.

El Experto Espadachín y los Altos Magos que luchaban contra los Wyverns del cielo tampoco tenían tiempo de mirar hacia allí.

¡La situación era terrible!

Se escuchó un fuerte ruido.

El rey Wyvern tenía una sabiduría comparable a la de un humano, y su ira ya había llegado al límite cuando clavó sus dos ojos verde musgo sobre Delson.

Al mismo tiempo, apareció una intensa fluctuación de maná.

¡Velo de Oscuridad!

El rey Wyvern lanzó un hechizo que podía compararse con los hechizos de nivel siete.

Este desparramó veneno por todo el lugar y, al igual que un velo, cubrió a mitad del cielo.

Se escuchaban gritos.

Estos provenían de algunos Expertos Espadachines y Altos Magos que se encontraban a unos cientos de metros de distancia.

Aunque estos eran poderosos, no eran dignos de mencionarse delante del rey Wyvern.

Detrás de su Escudo Rúnico, Delson se encontraba desesperado.

Su maná ya se había agotado por completo y no le quedó ni una gota de este luego de lanzar aquel Escudo Rúnico.

Pasaron unos pocos segundos antes de que este se debilitara ya que no estaba alimentado por maná y, entonces… Delson fue salvado por un Escudo de Maná y una Pared de Hielo… Eso era demasiado inexplicable.

Los ojos de Delson estaban muy abiertos; se había quedado pasmado.

Después de todo, esa gran área estaba cubierta por el Velo de Oscuridad.

Era necesario ser un Archimago o un Santo de Espada para poder atravesarla de forma segura.

Pero él era el único Archimago de todo el campamento.

Hasta los Altos Magos de nivel nueve solo durarían tres segundos con sus Escudos Rúnicos.

Fue entonces que la silueta de un joven mago pasó junto a él y, lentamente, levantó un bastón mágico, al tiempo que aparecía un Escudo de Hielo y Fuego.

Ese joven mago sostenía un libro antiguo que emitía un aura de muerte.

Entonó unas palabras extrañas mientras que un disco que despedía un resplandor azul y rojo intermitente flotaba sobre su cabeza como una luna.

De pronto, este liberó incontables hechizos.

El impulso fue trascendental.

El joven mago desafiaba por completo el sentido común, ignorando la consumición de hechizos como si no pudiera evitar derrochar su maná.

El libro antiguo que tenía en la mano también despedía una luz negra.

Su lanzamiento parecía haber alcanzado la perfección.

El rey Wyvern recibió severos golpes y su enorme cuerpo cayó al suelo como un meteoro.

De pronto, Delson sintió que el entorno se quedaba en silencio.

Permaneció allí aturdido e inmóvil.

Esa escena había sido demasiado impactante para él.

Ni siquiera había visto bien el aspecto de aquel joven mago, ¡pero había logrado ver que era muy joven!

«¿Es humano?» Impactado y asustado, miró el cadáver derrotado del rey Wyvern.

¡No habían pasado más de tres segundos desde la aparición del joven mago!

¡Tres segundos!

«¿Qué puedo hacer yo en tres segundos?

¿Lanzar un hechizo de nivel alto?

No, el tiempo no es suficiente… Hasta un hechizo de nivel bajo más poderoso requiere al menos de cinco segundos…» «El Santo de Espada Dean luchó contra el rey Wyvern durante diez minutos y, luego, el Santo de Espada Sussman y yo hicimos todo lo que pudimos por matar a aquel rey Wyvern…» Pero, incluso al agruparse, no tenían el poder suficiente y solo pudieron herir al rey Wyvern, y ni siquiera eran heridas de gravedad.

Y, luego del Velo de Oscuridad, Delson se vio obligado a lanzar el Escudo Rúnico mientras sufría el agotamiento de maná.

Ya estaba desesperado, sabía que había llegado al final de su vida.

Pero un misterioso joven mago había aparecido y había cambiado esa terrible situación, matando a aquel formidable rey Wyvern en solo tres segundos.

Al ser el primer vicelíder del Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial, sabía con claridad lo formidable que era, pero no podía creer que un mago tan joven tuviera un poder tan aterrador.

—Has matado al rey Wyvern… —Delson se ubicó cerca del joven y vio que este se encontraba agachado junto al cadáver del rey Wyvern.

—Era conveniente que estuviera aquí.

—El joven mago asintió, parecía no estar de humor para hablar con el Vice Líder del Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial.

Estaba mucho más interesado en el cadáver del rey Wyvern que ese Vice Líder.

—Gra… gracias por la ayuda.

Si no hubiera llegado a tiempo, yo ya me habría convertido en cadáver.

—Delson miró al joven mago con una expresión complicada y luego se inclinó profundamente.

—¡No hay de qué…!

Delson se guardó todas las palabras de agradecimiento en la garganta, ya que podía ver al joven mago preocupado mientras sacaba hábilmente las garras del rey Wyvern, quitaba la glándula del veneno y sacaba algunas botellas antes de extraer la sangre del rey Wyvern.

Después de un rato, el joven mago levantó la cabeza y miró a Delson sin decir nada… Pero ese movimiento tan sutil hizo que Delson sintiera un escalofrío.

Entonces, Delson se dio cuenta de golpe de que quedarse allí parado era demasiado peligroso.

Un mago que podía matar al rey Wyvern en tres segundos se encontraba ocupado diseccionando el cuerpo y, sin embargo, él estaba parado allí, mirando desde el costado como si quisiera algo.

¿Acaso no estaba jugando con la muerte?

Al pensar en eso, le corrió un sudor frío por la frente.

No podía preocuparse por nada más en ese momento y se apresuró a decir algunas palabras de agradecimiento antes marcharse con una expresión de terror.

Recién cuando Delson se había alejado lo suficiente, Lin Yun sacó el cristal de maná del rey Wyvern.

Lo sostuvo firmemente con una expresión de felicidad que no podía disimular.

¡Era un cristal de maná de nivel treinta y cinco!

Luego guardó el cristal de espíritu de maná y las afiladas garras.

Esos eran materiales mágicos muy poco comunes y valía la pena dedicar el tiempo de ir personalmente a recogerlos.

Luego de llenar algunas botellas con sangre, se preparó para marcharse… —¿Qué?

¿De verdad eres tú, ese tipo codicioso?

¿Es que no tienes sentimientos?

Nuestro Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial se compadeció de ti y, amablemente, te ofreció refugio, sin embargo, fuiste tan desagradecido y ni siquiera ayudaste a matar a los Wyverns… Eh, así es, fuiste desagradecido, para empezar, ¿pero cómo puedes ser tan avaro de robar nuestro botín?

Mafa Merlin, ¡eres un desgraciado!

—La voz del joven Alto Mago Orson resonó de repente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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