El fin de la era mágica - Capítulo 386
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386: 386 Enfrentamiento con un Enemigo 386: 386 Enfrentamiento con un Enemigo Editor: Nyoi-Bo Studio El Señor Supremo de Llama Menor emitió un profundo rugido bestial, su aura siniestra y escalofriante recorría cada rincón del campo de batalla.
Un líquido rojo semejante a la lava brotaba de su boca.
El Santo de Espada Dean logró esquivar por poco aquel líquido rojo y el lugar donde había estado parado quedó hundido.
El estado de Dean no era bueno.
Parecía como si su Protección de Aura fuera a colapsar en cualquier momento, él había estado usando una gran cantidad de aura para mantenerla, en especial, al esquivar el líquido rojo.
Su brazo no había tenido tanta suerte y la mitad de su palma se había chamuscado y estaba negra.
Esto había sucedido bajo la Protección del Aura, si esta no hubiera estado activa, todo su brazo habría sido destruido.
Delson y Olaro daban muestras de su poder, ambos coreaban largos encantamientos y lanzaban poderosos hechizos uno detrás del otro y los dirigían hacia el Señor Supremo de Llama Menor.
Pero esos ataques no le provocaban demasiado daño.
No había nada que ellos pudieran hacer; la resistencia de esa forma de vida del infierno era demasiado alta.
Expertos Espadachines de alto nivel y Altos Magos como Anna u Orson también atacaban al Señor Supremo de Llama Menor desde lejos.
En pocos minutos, cinco Altos Magos de alto nivel que no lograron esquivar los ataques fueron envueltos por ese líquido rojo y se convirtieron en cenizas.
Los tres grupos de mercenarios luchaban juntos contra el Señor Supremo de Llama Menor; no obstante, seguían estando en desventaja.
Una poderosa Flecha Escarchada atravesó la atmósfera….
A la distancia, se encontraba Rolf, con una expresión solemne y moviendo las manos sin cesar.
El poderoso Arquero Fantasma de nivel tres disparaba flecha tras flecha con perfecta precisión.
No falló ni un tiro y todas las flechas afectaron en gran medida al Señor Supremo de Llama Menor.
Cada una lo volvía más lento.
Rolf creía que, aunque esa batalla podía ser un poco desesperada, al final acabarían ganando.
Otra Flecha Escarchada salió disparada….
—Es ese sinvergüenza…
Rolf vio por casualidad una silueta negra y adoptó una expresión solemne.
Sus pupilas se contrajeron.
Esa silueta vestía una túnica negra y sostenía un sencillo bastón, parecía tener unos veinte años y emitía fluctuaciones de maná que correspondían a un Alto Mago de nivel dos.
Todavía conservaba esa sonrisa particular que Rolf recordaba.
Esa sonrisa le resultaba demasiado familiar.
La noche anterior había soñado con ella.
No hacía mucho, había encontrado las huellas de un Lagarto Negro de Variante.
Estaba a punto de matarlo para apoderarse de su sangre que le permitiría templar sus siete Flechas de Herramienta Mágica Espiritual, pero este había sido arrebatado en un momento crucial por este joven mago.
Rolf se acercó rápidamente a él.
Los tres grupos de mercenarios necesitaban mantener una relación estrecha ahora que se dirigían hacia las profundidades de la Cadena Montañosa Tulan.
Si los grupos se dispersaban y tomaban sus propios caminos, acabarían destruidos.
El joven mago apareció por primera vez en ese caótico campo de batalla.
En ese momento, Rolf se preguntaba si ese sinvergüenza era parte de los Caballeros del Templo, o del Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial.
Independientemente de a qué grupo de mercenarios pertenecía, Rolf no podía actuar precipitadamente.
Si mataba o hería al joven mago, los Caballeros del Templo y el Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial quedarían inevitablemente descontentos con el Grupo de Mercenarios Dragón Rojo.
Rolf no quería esos resultados…
Él era un planificador meticuloso.
No actuaba irracionalmente movido por la excitación, de lo contrario, su Grupo de Mercenarios Dragón Rojo no se habría convertido en uno de los tres grupos de mercenarios más importantes de Okland.
Luego de calmarse, Rolf apartó la mirada de ese joven mago para posarla sobre un joven y pálido Alto Mago que se encontraba descansando.
Este tenía el brazo escaldado.
Rolf lo reconoció con una mirada, era el orgulloso discípulo del Vice Líder Olaro.
Rolf se cubrió de Aura Mágica y, de inmediato, llegó hasta Orson y lo arrastró.
Señalando al joven mago que tenía enfrente le dijo: —Orson, ¿conoces a esta persona?
¿Es uno de los tuyos?
Si sabes su nombre, dímelo ahora.
«¡Si no es miembro del Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial, definitivamente es de los Caballeros del Templo!» «Cuando sepa todo sobre este sinvergüenza, me dirigiré en persona hasta su grupo de mercenarios una vez que esta batalla haya terminado.
Delson o Dean definitivamente echarán a ese sinvergüenza de su grupo de mercenarios por mí.
Ahí me resultará mucho más fácil tomar represalias».
Orson se asustó en el instante en el que reconoció a Lin Yun, temblaba de miedo y su rostro estaba pálido, «Mafa Merlin, ¡realmente es Mafa Merlin!» Esos últimos días, Orson había mantenido un perfil bajo, siempre estaba escondido en la parte de atrás mientras los tres grupos de mercenarios avanzaban hacia las profundidades de la Cadena Montañosa Tulan.
Apenas se movía cuando aparecía alguna bestia mágica.
Había llegado tan lejos porque quería que Mafa Merlin se olvidara de él.
El Vice Líder Delson lo encontró luego de investigarlo y lo reprendió severamente.
Si no hubiera sido por su maestro, Olaro, ya lo habría expulsado del Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial.
En realidad quería disculparse, pero no se atrevía…
Pensó en su actitud anterior y comprendió que, si Mafa Merlin no estaba contento, las consecuencias serían inimaginables, ni siquiera su maestro sería capaz de salvarlo.
Forzó una sonrisa mientras maldecía a Rolf para sus adentros y dijo: —Líder Rolf, este es Mafa Merlin.
El Alto Mago Merlin no es miembro de Grupo de Mercenarios Esclarecedor Celestial, sino que es un invitado de honor…
—Mafa Merlin…
—Al escuchar este nombre, Rolf asintió con satisfacción, ignorando por completo el resto de la frase de Orson.
«Está todo bien siempre y cuando sepa su nombre».
No había tiempo para charlar ahora, habían transcurrido dos o tres minutos desde que Rolf había encontrado a Lin Yun y, durante ese tiempo, la situación en el campo de batalla había sido muy dura.
Todavía lo necesitaban para lidiar con el Señor Supremo de Llama Menor.
—Bueno, señor Rolf, creo que ha habido un malentendido entre nosotros…
—Justo cuando Rolf estaba a punto de dar la vuelta y marcharse, Lin Yun, que había estado allí de pie en silencio, inició el contacto.
—¿Malentendido?
Rolf se dio vuelta con rigidez y una mueca de desprecio en la cara.
—¿Qué quieres decir, Mafa Merlin?
¿No quieres admitir que me robaste mi sangre de Lagarto Negro de Variante?
¡Ja, ja!
Las palabras son inútiles, te vi con mis propios ojos cuando las arrebatabas.
¿Crees que me puedo equivocar con mi vista de Arquero Fantasma de nivel tres?
«Ese Mafa Merlin es demasiado ignorante, me arrebató mi sangre de Lagarto Negro de Variante y pensó que diciendo que había sido un malentendido podría salvar la situación…» «Esto es totalmente imposible…» —Señor Rolf, lo crea usted o no, quiero que sepa que la sangre de un Lagarto Negro de Variante tiene que ser tomada en vida para ser efectiva.
Esta no tendría ningún efecto si se tomara después de su muerte, aunque solo llevara un segundo muerto.
El señor Rolf puede confirmar esto con la Torre Mercurio, es mejor si encuentra a un Maestro Alquimista que pueda verificar si estoy en lo cierto o no…
—Lin Yun se rascó la mejilla.
Realmente había sucedido así ese día, cuando él descubrió que Rolf tenía como objetivo al Lagarto Negro de Variante, se precipitó con imprudencia.
Si hubiera llegado un segundo más tarde, el Lagarto Negro de Variante que había descubierto ya habría sido destruido por Rolf.
—Ridículo; guarda tus trucos lamentables para ti mismo, Mafa Merlin.
¿Crees que puedes engañarme con algo que acabas de inventar?
Eso es completamente imposible.
No hay necesidad de continuar, aunque sigas embelleciéndolo, no me creeré ni la mitad.
Podemos ocuparnos de los agravios más tarde, no tengo tiempo para hablar contigo…
Rolf no tenía conocimientos de alquimia y solo había descubierto que la sangre de Lagarto Negro de Variante tenía beneficios ilimitados cuando se la usaba para templar una Herramienta Mágica.
Coincidentemente, sus siete flechas estaban en la cima del nivel Espiritual, por lo que no dejaba de buscar por doquier un Lagarto Negro de Variante.
Él no creía en las palabras de Lin Yun.
A sus ojos, Lin Yun era un completo desgraciado y solo usaba esas palabras como excusa.
«¿Quién podría creer una mentira tan mediocre…» —Ehh…
—Orson, que había estado encogido en un costado, quería decir algo, pero dudaba.
Durante todo el tiempo había estado tratando de hacerse más pequeño.
—Si quieres decir algo, solo dilo, no tengo tiempo para perder contigo, date prisa.
—Líder Rolf, aunque yo solo soy un Gran Alquimista, tengo un cierto conocimiento acerca de los Lagartos Negros de Variante.
Su sangre debe tomarse cuando el lagarto está vivo, de lo contrario esta perdería su efecto…
—Orson hablaba como si estuviera caminando sobre un delgado hielo.
No se podía hacer nada al respecto, no podía ofender a ninguna de las partes—.
El maestro es quien me dijo esto…
Quizás porque se sentía culpable o porque quería congraciarse con Lin Yun, Orson dijo lo que sabía y luego intentó hacerse más pequeño, sin atreverse a mirar a Lin Yun o a Rolf.
No se atrevía a mirar a Lin Yun porque tenía miedo.
En cuanto a Rolf…
Sabía que su expresión debía ser muy mala….
—…
Rolf parecía querer matar a alguien.
Estaba más o menos convencido de que, una vez que Orson terminara, no se atrevería a engañarlo.
Eso era un gran golpe a su reputación….
Por lo tanto, si Rolf hubiera estado en la misma situación que Mafa Merlin, sabiendo que la sangre del Lagarto Negro de Variante sería desperdiciada si este no era capturado con vida, Rolf también habría actuado sin dudarlo.
En ese momento, una enorme Mano de Maná cubrió el cielo.
Se acercó de golpe con un movimiento de agarre y tomó a Rolf y a Orson desprevenidos sujetándolos con firmeza.
El Aura Mágica del cuerpo de Rolf se agitó con frenesí pero, contrariamente a sus expectativas, la Mano de Maná no parecía que fuera a dispersarse.
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