El fin de la era mágica - Capítulo 436
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436: 436 Cincuenta Personas 436: 436 Cincuenta Personas Editor: Nyoi-Bo Studio El numeroso grupo llegó a Okland media hora más tarde.
Después de separarse de los tres grupos de mercenarios, Lin Yun, sus tres primos, y Xiuban buscaron un carruaje para dirigirse a la casa de la familia Merlin.
Como llegaron media hora tarde, naturalmente, no podían saber lo que acababa de pasar.
El Sacrificio de las Mil Almas había sido descubierto por los generadores de la Torre Nube y la Torre Negra y había sufrido grandes pérdidas al huir para regresar con la familia Charlotte.
Enseguida, los pocos que quedaban llegaron a la casa de la familia Merlin.
Después de que, al fin, descansaron un poco, el exhausto Xiuban no se preocupó por los demás y se puso a dormir…
—Oh, cierto, primo William, ¿ya ha llegado a Okland el grupo de Faleau?
—Lin Yun se acordó de golpe de ese importante asunto.
Después de descubrir el cambio de su Semiplano en la Cadena Montañosa Aurij, le había dicho a William que contactara a Faleau que estaba en Ciudad de las Mil Velas.
Era solo que él no sabía si ya habían llegado.
—Faleau llegó hace medio mes, pero como no estábamos allí, no fue a la casa Merlin, sino que se detuvo en otro lugar.
—William se apresuró a asentir.
Después de dejar su vaso de agua, sacó un trozo de papel de su bolsillo y escribió algo con rapidez usando runas mágicas.
Luego vertió maná en el papel, y este se transformó en innumerables rayos de luz disipadores—.
Si no ocurre nada inesperado, ellos deberían dirigirse a la casa de la familia Merlin dentro de media hora.
Después de un rato, Lin Yun, William, Ross y Leon llegaron a la casa de la familia Merlin.
Su grupo fue muy llamativo al entrar y atrajo la atención de todos.
Eso era algo obvio para Ross y Leon, ya que eran los dos grandes genios de la familia Merlin y eran muy famosos en Okland.
Aube había estado una vez con ellos pero, desafortunadamente, ese Consejo de Ancianos de hacía tres meses había arruinado su camino mágico por completo.
Si no ocurría nada inesperado, el próximo patriarca de la familia Merlin sería elegido entre Leon y Ross.
Por lo general, cuando los poderosos candidatos al puesto de patriarca volvían a la mansión, mucha gente acudía para ganarse sus favores.
Pero, esta vez, nadie se atrevió a presentarse allí.
De hecho, nadie se atrevía a permanecer a menos de cien metros de ellos.
Al ver esa situación, Leon y Ross no pudieron evitar recordar lo que había sucedido en el Consejo de Ancianos tres meses antes.
Su primo Mafa había tenido un comportamiento feroz al matar a tres Ancianos y paralizar a otro.
Ya habían pasado tres meses, pero su prestigio no había disminuido en absoluto dentro de la familia Merlin.
Los cuatro jóvenes esperaban afuera, y pronto llegaron diez carros que tenían el escudo de la Rosa Dorada.
El carruaje que estaba al frente se detuvo y, de él, salió una joven figura.
Le bastó una mirada para reconocer al grupo de Lin Yun y se apresuró a acercarse.
—Jefe, primo…
A William le latió una vena de la frente.
No esperaba que el comportamiento de Faleau fuera tan extraño después de un año y que lo llamara primo con una voz tan chillona.
Los miembros del grupo de mercenarios de la Rosa Dorada salieron de los vagones uno detrás del otro.
Había un total de cincuenta personas, ni una menos, todas de pie justo detrás de Faleau.
Un año antes, ellos habían sido la peor tanda de magos de la familia Merlin.
Nunca habrían tenido la oportunidad de avanzar al reino de los Grandes Magos.
Pero sus destinos cambiaron después de que la familia Merlin los envió a Ciudad de Mil Velas y se reunieron con el Jefe Merlin.
Llegaron al reino de Gran Mago en menos de un año.
El reino de Gran Mago era algo con lo que ellos solo se atrevían a soñar…
Pero ese sueño se hizo realidad después de ir a Ciudad de Mil Velas.
Habían llegado como magos con el peor potencial de la familia Merlin, pero regresaron después de un mes como Grandes Magos.
Eso era bastante irónico.
Ellos entendieron con claridad que todo esto se debía al joven mago que tenían delante.
—Faleau, ¿cómo van los cálculos de esas fórmulas?
—Antes de marcharse de Ciudad de Mil Velas, Lin Yun había preparado unas cuantas fórmulas para Faleau.
En un abrir y cerrar de ojos, había transcurrido medio año.
A decir verdad, Lin Yun estaba muy contento con Faleau.
Cuando Faleau llegó por primera vez a la Rosa Dorada, Lin Yun tenía la intención de dejarle supervisar el trabajo técnico y había planeado convertirlo en el Alquimista Jefe.
Pero Faleau no lo había decepcionado.
En ese entonces, cuando la Rosa Dorada recibió un grupo de alquimistas del Gremio de Alquimistas y se expandió frenéticamente antes de monopolizar el mercado de la parte este del reino, una gran parte de ello se había debido a Faleau.
Y durante el último medio año, Faleau se había encargado de todo lo concerniente a la Rosa Dorada.
Mantuvo la rápida expansión y sumó grandes cantidades de dinero cada día.
Aunque Faleau no era un genio, todavía calificaba como un alquimista sobresaliente.
Lin Yun valoraba su diligencia y su afán por estudiar.
En Ciudad de Mil Velas, Lin Yun veía con frecuencia que Faleau se quedaba en el laboratorio hasta altas horas de la noche para resolver un espinoso problema.
Incluso podía quedarse despierto toda la noche trabajando en él.
A los ojos de Lin Yun, los futuros logros de Faleau no serían nada inferiores a los de los llamados genios alquimistas.
Incluso podría sacarles mucha ventaja.
Esta vez, hizo que Faleau fuera a Okland con el grupo de mercenarios que se usaba para el comercio.
Quería aumentar el poder de ese grupo ya que era obvio que este no estaba a la altura de la alocada expansión de la Rosa Dorada.
Cincuenta Grandes Magos no eran suficientes para la actual Rosa Dorada.
—Jefe, aún no he terminado…
—Faleau se puso repentinamente tieso cuando surgió el tema y, avergonzado, dijo—: Solo he completado diez de las trece fórmulas que me ha dejado…
—No está mal…
Lin Yun se limitó a sonreír, sin decir mucho.
De hecho, no era fácil conseguir un ‘no está mal’ como elogio suyo.
El ritmo de Faleau lo sorprendió un poco.
Las trece fórmulas que había dejado antes de marcharse eran una más difícil que la otra e, incluso, la más simple implicaba una gran cantidad de conocimientos de Maestro Alquimista.
El hecho de que Faleau resolviera diez en medio año demostraba lo grande que había sido su progreso.
Él ya tenía un pie en el reino de Maestro Alquimista.
Tal vez, en un plazo de dos meses, se convertiría en uno de ellos.
No era un genio, pero tenía logros más grandes que la mayoría de ellos.
Faleau apenas superaba los veinte años pero, si se consideraba a algunas de las fuerzas mayores de Okland, ¿cuáles de ellas no invertían constantemente en recursos costosos para producir Maestros Alquimistas de entre veinte y cuarenta años?
Tal como el Aube de la familia Merlin.
Gracias a que había gastado una gran cantidad de riqueza, se convirtió en un Maestro Alquimista antes de llegar a los cuarenta años.
En cuanto a Faleau, él había confiado en sus propios esfuerzos.
Naturalmente, eso también tenía algo que ver con la orientación que había recibido.
Faleau, al ser una de las primeras personas que había entrado en contacto con Lin Yun, naturalmente comprendía el carácter de su jefe.
Sabía cuánto peso tenía ese ‘No está mal’.
Por eso sonrió pero permaneció en silencio.
Incluso él estaba sorprendido por sus resultados.
Hasta antes de unirse a la Rosa Dorada, había sido un Alquimista medianamente talentoso en la Casa de Subastas Cuerno Negro.
Pero todo cambió después de que empezó a seguir a ese joven mago.
Antes de conocer a su actual jefe, el hecho de convertirse en un Gran Alquimista había sido su búsqueda de toda la vida, pero su realidad actual parecía un sueño.
No pasaría mucho tiempo hasta que pudiera convertirse en un verdadero Maestro Alquimista.
Sabía bien que todo eso era gracias al joven jefe, por lo que siempre le estaría agradecido y haría todo lo posible por ocuparse del trabajo técnico de la Rosa Dorada.
A continuación, Faleau le informó acerca de los recientes acontecimientos de la Rosa Dorada y los problemas que se habían presentado.
La Rosa Dorada ya estaba consolidada y, aunque Faleau se fuera durante tres meses, no debería haber demasiado impacto.
Sin mencionar que el viejo mayordomo, Pave, seguía allí.
—Oye, ¿lo has notado…?
La expresión de Leon se volvió extraña de repente.
Miraba a los cincuenta magos con incredulidad.
—¿Notar qué?
—Ross estaba pensando en algo cuando, de repente, fue interrumpido por Leon, por lo que sonó un poco molesto y ni siquiera lo miró.
Su relación con Leon había empeorado aún más a causa de ese viaje a la Cadena Montañosa Tulan.
Algunos meses antes, Leon había pedido con descaro que los siguiera cuando se preparaban para salir hacia la Cadena Montañosa Tulan.
Y, cuando les explicó la razón, Leon se las arregló para hacer que el rostro de Ross se ensombreciera.
Ross recordaba bien esos asuntos.
Naturalmente, eso no haría que su relación se deteriorara.
Era necesario saber que, en el pasado, a Ross se lo consideraba el más fuerte de los tres genios de la familia Merlin.
Pero Leon se volvió mucho más poderoso después de fusionar esos nueve Anillos Arcanos en uno solo.
Ross tenía la ventaja cuando empezaron a intercambiar indicaciones, pero en el camino a Okland, Ross descubrió de repente que no era un oponente para Leon.
Eso no era un gran problema…
La parte más importante era que Leon seguía provocándolo y derrotándolo.
—Comprueba su poder…
—Si hubiera sido en otro momento, Leon no habría tomado la iniciativa de charlar con Ross.
Los dos eran candidatos poderosos para el puesto del próximo Patriarca.
Se podría decir que, en una década o dos, tendrían que pelearse entre ellos.
Pero era evidente que Leon se había olvidado de sí mismo en ese momento.
—¿Gran Mago?
¿Y con eso qué?
—dijo Ross sin cuidado mientras le lanzaba una mirada a Leon.
A sus ojos, era bastante normal que su primo Mafa tuviera un grupo de mercenarios con cincuenta Grandes Magos para su Rosa Dorada.
Leon estaba haciendo un escándalo por nada.
—Este grupo de magos fue enviado por nuestra familia Merlin hace un año…
Eran el grupo con las peores aptitudes y solo eran magos de nivel cinco…
—Leon palideció al mirar al grupo de Grandes Magos, entre aturdido e incrédulo.
Él tenía acceso a una amplia gama de información de la familia Merlin, incluyendo las condiciones que Mafa Merlin había planteado al negociar.
Había pedido a la familia Merlin que le enviara un grupo de cincuenta Magos.
Además, Leon conocía a algunos de estos cincuenta Magos y los reconoció cuando salieron todos de los carruajes.
Ni uno menos, ni uno más; ¡los cincuenta eran Grandes Magos!
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