El fin de la era mágica - Capítulo 44
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44: Capítulo 44: Problemas 44: Capítulo 44: Problemas Editor: Nyoi-Bo Studio «Ahora debería prepararme para avanzar al nivel de Gran Mago».
Lin Yun se recompuso y bebió la botella de Bautismo de Maná que acababa de preparar.
Sintió como el líquido hirviente bajaba por su garganta, manteniéndose consciente de cada cambio que estaba ocurriendo en su cuerpo.
Lin Yun estimaba que el cambio estaría completo en tres días.
Durante esos tres días, el Bautismo de Maná mejoraría gradualmente su cuerpo y el problema de su maná careciente de sustancia desaparecería lentamente.
Cuando esto terminara, el potencial para la magia de este cuerpo no sería inferior al de ningún genio contemporáneo.
Llegado ese momento, graduarse como Gran Mago no sería un problema.
Dado el efecto del Bautismo de Maná, Lin Yun no podría utilizar mucha magia por estos tres días.
Incluso debería detener su meditación diaria.
Por ello, cuando Lin Yun abandonó el laboratorio, no regresó inmediatamente a su casa para meditar.
En su lugar, fue a echar un vistazo a la Rosa Dorada.
En ese momento, el negocio de la Rosa Dorada seguía en manos del viejo mayordomo.
Además de la creación ocasional de algunas pociones, Lin Yun rara vez se involucraba en las operaciones de negocios de la tienda.
El viejo mayordomo no se quejaba sobre esto porque sabía que el joven maestro siempre estuvo determinado a convertirse en mago, desde que era muy pequeño.
Luego de su desmayo, se perdió a sí mismo en el mundo de la magia y por ello, el anciano siempre tenía mucho cuidado de no molestarlo.
Si encontrase problemas, se las ingeniaría para resolverlos por su cuenta.
El estado actual de la Rosa Dorada era al menos un 80 % gracias a las contribuciones del anciano.
Lin Yun no podía evitar pensar que el mayordomo era muy hábil con los negocios.
Cuando la tienda reanudó sus operaciones, todos sus bienes solo valían una decena de miles de unidades de oro.
Pero en tres meses, la Rosa Dorada había ganado más de 300 000 unidades.
Y eso era sin incluir los bienes en el depósito.
Si esos artículos se vendiesen de inmediato, sumarían aproximadamente otras 100 000 unidades.
El producto más importante era la versión rebajada del Bautismo de Maná.
El viejo mayordomo la nombró«poción de Esperanza» y era el gran as bajo su manga.
Si la poción de Esperanza saliera a la luz, definitivamente causaría un revuelo en la Ciudad de Mil Velas y todo aprendiz de mago enloquecería.
Una poción que le permitiría a un aprendiz de mago alcanzar con facilidad el nivel 9.
Era bastante obvio que el precio de tal poción sería temible.
En aquel momento, Locke Merlin no había sido capaz de comprar esa clase de poción.
Eso evidenciaba cuan costosa era.
Pero ahora, la Rosa Dorada era diferente.
Ahora, la tienda tenía en total más de treinta pociones de Esperanza y cada botella crearía un aprendiz de mago de nivel 9.
Con una existencia tan grande, si quisieran venderlas por completo, no podrían venderlas a un precio muy alto.
El viejo mayordomo estimaba que el valor más apropiado era 200 000 unidades de oro por botella.
Los aprendices de magos ordinarios no serían capaces de permitirse la poción Esperanza, así que los verdaderos clientes eran los hijos de la gente con mayor influencia de la Ciudad de Mil Velas.
Muchos de ellos eran, al igual que el Mafa original, ambiciosos en cuanto a la magia, pero sin el talento necesario.
Aunque la poción Esperanza no podría convertirlos en magos, ser un aprendiz de mago nivel 9 era una gran tentación.
Después de ahorrarse el tiempo que normalmente se necesitaría para alcanzar el nivel 9, podrían tomarse su tiempo o intentar resolver otra manera de cruzar esa brecha final.
Con esa clase de cliente potencial, el precio no podía ser muy bajo.
Si las valorasen en 10 000 o 20 000 unidades de oro por botella, la gente creería que había un problema con la poción.
Pero un valor demasiado alto tampoco funcionaría.
No había muchas personas dispuestas a gastar varios cientos de miles o incluso más de un millón para cultivar un aprendiz de mago nivel 9.
Al final, quizás solo tres o cuatro clientes harían la compra.
Si se vendiesen tres o cuatro botellas, ¿qué pasaría con las restantes?
¿Quedarían para que el viejo mayordomo las bebiera?
El anciano lo pensó por un largo tiempo antes de fijar el precio temporal a 200 000 unidades de oro.
Lin Yun no expresó su opinión al respecto.
Por un lado, el mayordomo siempre había estado a cargo, así que poseía un conocimiento del mercado mayor que el de cualquier otro.
Por otro lado, Lin Yun no le prestaba mucha atención a treinta botellas de pociones Esperanza.
Como la Rosa Dorada acababa de empezar, Lin Yun tuvo que crear las pociones para la venta personalmente.
Pero una vez que la Rosa Dorada estuviese encaminada, de ninguna de las maneras gastaría su tiempo en ello.
El tiempo de un mago era demasiado valioso, no podía desperdiciarlo.
Lin Yun pensaba en eso al entrar a la Rosa Dorada.
Hoy era el primer día del mes, el día en que el Gremio de Mercenarios proveía sus misiones y el mejor día para la Rosa Dorada.
Cuando los mercenarios recibían nuevas misiones, naturalmente debían hacer preparativos.
Y aunque la Rosa Dorada en la calle principal Retorno Victorioso todavía no era la mejor tienda, era una de las mejores.
Bajo la administración del mayordomo, la Rosa Dorada había empezado a recuperar su esplendor lentamente.
Entre las numerosas tiendas de la Ciudad de Mil Velas, debía estar entre las diez mejores.
Además, tenía la ventaja de estar ubicada en la calle principal.
Luego de elegir sus nuevas misiones, la mayoría de los mercenarios elegía ir a la Rosa Dorada, que se encontraba a una calle del Gremio de Mercenarios.
Pero hoy, luego de que Lin Yin llegara a la Rosa Dorada, sentía que algo andaba mal.
El negocio marchaba bien, había mucha gente y los empleados estaban ocupados.
Pero Lin Yun sentía que algo no estaba bien.
Luego de pensarlo por un momento, notó que el viejo mayordomo no estaba allí.
Cualquier otro día, no sería extraño, pero hoy era el primer día de mes, el mejor día para la Rosa Dorada.
Lin Yun recordaba claramente que cada mes, el anciano venía a supervisar la tienda este día, incluso cuando Locke Merlin aún estaba presente.
¿Por qué no está aquí hoy?
Cuanto más lo pensaba, más extraña le parecía la situación.
«¿Habrá surgido un problema?» —Remy, ven aquí.
Al pensarlo, Lin Yun no pudo evitar investigar el asunto, así que llamó a Remy.
—¡Jefe!
¿Por qué ha venido?
—Cuando Remy vio a Lin Yun, se apresuró a entregarle toda su carga de trabajo a otro empleado y corrió hacia él.
—Vine a echar un vistazo.
Por cierto, Remy, ¿tienes idea de dónde fue el tío Pave?
—Escuché que el jefe Pave salió esta mañana temprano a recoger un lote de materiales mágicos.
—¿Salió temprano por la mañana?
—Lin Yun frunció el ceño al oírlo.
Siempre había alguien encargado para recoger materiales para la Rosa Dorada.
Incluso si tuviesen sus manos llenas y el viejo Pave debiese ir en su lugar, no debería tomarle tanto tiempo.
Suficiente tiempo había pasado para que haga varios viajes.
¿Por qué no había regresado aún?
—¿Dónde fue a retirar los materiales?
—Parece…
—Remy lo pensó, antes de terminar con incertidumbre—.
Parece que fue al Grupo de Mercenarios Lobo de Hielo.
—¿El grupo de mercenarios Lobo de Hielo?
Lin Yun asintió y bajó su cabeza.
El grupo de mercenarios Lobo de Hielo no era tan grande.
Eran solo veinte personas y su fuerza y fama era inferiores a la colosal Luna de Plata.
Sin embargo, habían estado cooperando bien con la Rosa Dorada por lo últimos meses.
Los materiales que conseguían principalmente eran vendidos a la Rosa Dorada y su precio era relativamente bajo.
El viejo mayordomo había alardeado sobre el arreglo algunas veces.
Al principio, Lin Yun se preocupó al oír que el anciano había ido personalmente a recoger los materiales, pero dado que se trataba del grupo de mercenarios Lobo de Hielo, era improbable que hubiese problemas.
Por ello, Lin Yun no preguntó nuevamente y solo echó un vistazo alrededor de la tienda por un rato más.
El negocio marchaba bien y todos estaban animados.
Como no podía someterse a su meditación habitual, pensó que podría ayudar a los alquimistas a trabajar.
Después de la reapertura de la Rosa Dorada, contrataron cuatro alquimistas.
Tenían habilidades bastante decentes y como el laboratorio de alquimia estaba ocupado por Lin Yun, el viejo mayordomo abrió un segundo piso para ellos.
Ahora, estos cuatro alquimistas, al igual que docenas de aprendices que actuaban como asistentes, trabajaban duro en el nuevo laboratorio.
Lin Yun no había mostrado sus habilidades frente a estos cuatro alquimistas pero algunos intercambios ocasionales los puso al tanto de que su joven jefe no era un ignorante en el campo de la alquimia.
Así, aceptaron su ayuda pero no se atrevieron a darle el trabajo más importante.
Solo le dieron tareas simples como encantar.
Lin Yun no estaba decepcionado, solo estaba allí para pasar el tiempo.
Rápidamente llegó el mediodía y cuando la noche se hizo presente, la animada tienda se vació lentamente.
Los mercenarios cogieron su equipaje y abandonaron la Rosa Dorada.
Los empleados comenzaron a limpiar y ordenar todo a medida que llegaba el fin del día.
Los alquimistas completaron su trabajo del día y luego de saludar a Lin Yun, estaban listos para regresar a casa.
Se encontraba conversando con los alquimistas mientras bajaban las escaleras.
En ese momento, observó al mayordomo acercándose ansioso.
—Joven maestro, ¿vino?
—El viejo mayordomo claramente estaba sorprendido por su aparición.
—Estaba en casa sin nada que hacer, así que pensé que podría venir y echar un vistazo.
Y claro, escuché a Remy decir que habías ido a los mercenarios Lobo de Hielo para conseguir un lote de ingredientes, ¿todo marchó bien?
—Este…
—Ante la mención de este tema, la expresión del mayordomo pareció tornarse más amarga de repente—.
Joven maestro, creo que quizás estamos en problemas.
—¿Eh…?
—Ya habíamos arreglado la compra de ese lote de materiales, pero cuando fui hoy al amanecer, me dijeron que ya se los habían vendido a otros.
Era un poco sospechoso en ese momento.
Pero luego fui a varios grupos con los cuales teníamos una buena relación de negocios y, tras caminar todo el día, casi todos me dijeron que los materiales ya se habían vendido.
—¿Todos dijeron eso?
—Sí, todos.
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