El fin de la era mágica - Capítulo 489
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489: 489 Conclusión 489: 489 Conclusión Editor: Nyoi-Bo Studio En verdad se sentía traicionado.
Era evidente que los ataques del joven mago habían enfurecido al Señor Supremo de Lava Menor, pero ahora era él quien tenía que enfrentarse a su furia.
Suval pudo sentir la ira que trasmitía el rugido del Señor Supremo de Lava Menor, pero el culpable ya había escapado del campo de batalla.
Sin duda, el Señor Supremo de Lava Menor no lo dejaría ir…
Estaba claro que Suval era el único objetivo que este podía usar para descargarse.
Un aura demoníaca sin límites se abalanzó sobre Suval como una marea y la lava salpicó, elevándose hacia el cielo como las llamas del purgatorio.
Hasta Suval estaba atrapado en una situación incómoda como consecuencia de eso.
Después de esquivar los ataques repetidas veces, su aura se encontraba extremadamente débil.
Pero entonces se dio cuenta de que el Señor Supremo de Lava Menor en realidad estaba muy herido por la avalancha de hechizos del joven mago.
Su poder había disminuido, de lo contrario Suval no habría sido capaz de sobrevivir a esos ataques.
Este descubrimiento hizo que Suval se relajara un poco.
Sin embargo, las acciones del joven mago eran demasiado odiosas.
Al principio, no estaba dispuesto a ayudar y miraba su difícil situación desde la distancia.
E, incluso, cuando finalmente le dio una mano, seguía albergando pensamientos malignos y, sin piedad, dejó a Suval atrapado con el enfurecido Señor Supremo de Lava Menor.
Por fortuna, el Señor Supremo de Lava Menor ya no estaba en su apogeo.
De lo contrario, él, como representante de la Torre Negra, habría muerto por la trampa del joven mago.
Cuanto más pensaba Suval en ello, más se enfadaba.
Quería maldecir en voz alta, pero se contuvo.
Necesitaba la ayuda del joven mago para manejar al Señor Supremo de Lava Menor, y las consecuencias serían horribles si ofendía al joven mago en ese momento crucial.
Después de todo, Suval no tenía la velocidad anormal de ese joven, lo cual le permitía escapar del campo de batalla cuando quisiera.
La ardiente silueta del joven mago volvió a aparecer y comenzó una feroz ofensiva contra el Señor Supremo de Lava Menor.
En ese momento, unos hechizos brillantes y deslumbrantes se arremolinaron en el aire mientras explotaban contra el Señor Supremo de Lava Menor, haciendo que la lava apareciera en una amplia zona.
Al verlo regresar, Suval abandonó sus quejas y el bastón mágico que tenía en su mano emitió un brillo deslumbrante.
Siguió cantando, haciendo gestos y dirigiendo hechizos mientras atacaba metódicamente.
Durante más de diez minutos, los dos lanzaron sus hechizos con total intensidad.
Cada vez que lanzaban uno, preparaban el siguiente, generando un ciclo interminable.
Por fortuna, con un bombardeo de hechizos tan intenso, los dos ganaron gradualmente la ventaja.
La expresión seria de Suval había desaparecido hacía rato.
¿Cómo no iba a ver que esa batalla ya estaba ganada?
Era solo cuestión de tiempo.
Naturalmente, ese solo sería el caso si no ocurría nada inesperado con el joven mago.
Cuando pensó en eso, giró su cabeza inconscientemente para mirar hacia donde estaba el joven, pero Suval se sorprendió por lo que vio.
Pudo ver que las llamas del joven mago aumentaban bruscamente antes de que se diera vuelta de golpe y se convirtiera en una sombra.
―Maldición…
Esta vez, Suval estaba aún más exasperado y no pudo evitar maldecir.
Realmente el joven mago estaba jugando con él, y no había sido solo una vez…
seguía engañándolo.
La primera vez que había escapado repentinamente casi termina matándolo y, ahora, era aún más excesivo.
Era evidente que estaban cerca de ganar.
Con un esfuerzo más, derrotarían al enemigo, pero el joven mago se había retirado de golpe.
Sin duda, eso influenciaría en gran medida el resultado de la batalla, ya que todos sus esfuerzos anteriores se habían esfumado.
Por un momento, la ira de Suval alcanzó su punto máximo.
Pero, sin importar cuán furioso estaba, lo único que podía hacer era enfrentar la realidad.
La súbita desaparición del joven mago rompía el tenue equilibrio y aumentaba la presión sobre Suval una vez más.
En un instante, una luz blanca envuelta en un aura fría se elevó en forma de una Pared de Hielo tras otra para proteger a Suval.
Pero innumerables gotas de lava cayeron sobre ellos, provocando sonidos de grietas.
Entonces, la barrera formada por varias docenas de Paredes de Hielo comenzó rápidamente a colapsar.
Suval se escondía nerviosamente detrás de sus capas de defensa.
De repente, apareció una sombra.
Era una silueta alta e imponente cuyo cuerpo estaba cubierto por una gruesa capa de hielo y emitía un aura escalofriante.
Se podía oír un gran estruendo cuando sus piernas pisaban el suelo con fuerza, dejando grandes agujeros a su paso y haciendo que las rocas volaran por los aires.
Por supuesto, el que estaba debajo de esa gruesa capa de hielo era Lin Yun.
Su brazo cubierto de hielo tembló repentinamente y aparecieron incontables runas mientras los densos elementos de hielo se condensaban en una Lanza Escarchada de varios metros de largo.
La lanzó con ferocidad, convirtiéndola en un rayo de luz azul que atravesó el cielo.
Pero eso estaba lejos de haber terminado…
Apareció una neblina blanca que hizo que un aura fría se extendiera en todas las direcciones.
Hasta cien Lanzas Escarchadas se condensaron alrededor de Lin Yun y florecieron en la oscuridad del entorno.
Se oyeron sonidos agudos y penetrantes mientras esa gran cantidad de Lanzas Escarchadas atravesaban al Señor Supremo de Lava Menor.
Este lanzó un grito de dolor mientras sufría el feroz ataque.
Su enorme cuerpo se estremeció al tiempo que innumerables gotas de lava salpicaban a su alrededor, algunas de ellas revoloteaban en el cielo.
Esas simplemente no le importaban a Lin Yun…
Salió de inmediato de su Encarnación Elemental de Hielo y volvió a cubrirse de llamas.
Usó un Destello de Llama, el cual, cuando levantó el Bastón de la Fatalidad, solo dejó una imagen posterior llena de luces deslumbrantes.
Ya había usado el octavo caracter del Libro de la Muerte y lanzó sin descanso innumerables y formidables hechizos durante medio minuto.
La vitalidad del Señor Supremo de Lava Menor de nivel treinta y siete era muy superior a la de un Demonio común pero, después de sufrir las oleadas de ataques, la mayor parte de la lava de su cuerpo se había oscurecido y secado e, incluso, podía verse una impactante grieta.
«Rugido…» El Señor Supremo de Lava Menor lanzó un rugido agonizante mientras sus pupilas se encendían de golpe, con una expresión enloquecida.
En ese momento, las llamas se elevaron al tiempo que un meteoro ardiente caía del cielo e impactaba contra el suelo con un fuerte estruendo, dando lugar a un gran cráter.
―Se acabó…
―Lin Yun permanecía impasible.
Usó el Destello de Llama para ir y venir entre los meteoritos que caían, y un disco que parpadeaba con destellos rojos y azules se elevó silenciosamente, brillando como una luna en el cielo oscuro.
Mientras el maná caía, incontables hechizos adoptaron la forma de una marea y, en una fracción de segundo, abrumaron por completo el enorme cuerpo del Señor Supremo de Lava Menor.
Se escuchó una explosión…
La lava que fluía sobre el cuerpo del Señor Supremo de Lava Menor se solidificó con rapidez y en pocos segundos.
La grieta se ensanchó de una forma sorprendente y, con una explosión ensordecedora, el enorme cuerpo del Señor Supremo de Lava Menor se desmoronó y varios pedazos de rocas negras salieron volando y se esparcieron por todas partes.
De pronto el área se quedó en silencio…
Lin Yun jadeaba con fuerza mientras sostenía un cristal de maná y absorbía lentamente el maná de su interior.
Esta batalla había sido extremadamente difícil.
Incluso con sus dos remolinos de maná alquímico, cuando usó la octava runa al final, consumió el ochenta por ciento de su maná.
Con la muerte del Señor Supremo de Lava Menor, al fin debería ser capaz de relajarse, pero no podía hacerlo…
Porque todavía había un asunto de suma importancia… «Bien, el Corazón de Lava…» Lin Yun ya había recuperado parte de su poder después de absorber por completo el maná del cristal de maná de nivel 25.
Incitó a su matriz mágica y se apresuró a localizar el aura del Corazón de Lava.
Después de la muerte del Señor Supremo de Lava Menor, todo su cuerpo se había solidificado para luego explotar.
Ahora, solo quedaba un montón de rocas negras aplastadas.
El Corazón de Lava estaba enterrado en esa gran pila de rocas, esperando que Lin Yun se tomara la molestia de excavar para obtenerlo.
Pero eso no era un problema para él.
Levantó las manos y las conocidas fluctuaciones de maná se elevaron cuando Lin Yun convocó una Marioneta de Tierra tras otra.
Luego, guiadas por él, estas comenzaron a apartar pedazos de roca.
Después de unos diez minutos, se elevaron unas llamas y Lin Yun usó la Mano de Maná para tomar el Corazón de Lava.
Este corazón de color rojo oscuro tenía el tamaño de un puño y emitía un calor aterrador.
Podría, incluso, quemar a algunos Archimagos recientes si estos trataban de acercarse a él.
En ese momento palpitaba como si tuviera vida.
Lin Yun pudo sentir su increíble poder con solo una mirada y, en la comisura de su boca, se dibujó una sonrisa.
Guardó el Corazón de Lava con cautela y se puso de pie.
―Mafa Merlin, me has hecho daño deliberadamente…
En ese momento, Suval se acercó, expresando su rabia.
Este representante de la Torre Negra estaba muy pálido.
Era evidente que había usado una gran cantidad de maná en la lucha.
Su rostro se distorsionó al decir esas palabras.
¿Cómo no iba a estar enojado…?
¡Se encontraba en ese estado lamentable por culpa de ese joven mago!
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