El fin de la era mágica - Capítulo 499
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499: 499 Bestia Enorme 499: 499 Bestia Enorme Editor: Nyoi-Bo Studio ―Alto Mago Mafa, ya hemos atraído a todos los Mamuts del Campo de Hielo al lugar que señalaste.
¿Qué sigue ahora…?
―Thorne, que estaba cubierto por una gruesa protección de aura, gritó con el rostro pálido y, en su voz, pudo sentirse su ira.
La situación actual no era muy optimista.
En la última media hora, todo el mundo había seguido el plan del joven mago y había utilizado una gran cantidad de maná.
Tras sufrir incontables penurias, llevaron a todos estos Mamuts del Campo de Hielo al lugar que el joven mago había designado, pero, luego de eso, este no dijo nada, como si ni siquiera hubiera sido él quien había ideado el plan.
Eso hizo que se desatara la ira de Thorne.
Esta vez, todos, incluyéndolo a él, habían usado toda su energía y serían capaces de aguantar como mucho diez minutos más.
Una vez que se quedaran sin maná, su único destino sería la muerte.
Bajo tales circunstancias, era realmente incapaz de mantener la calma y se sentía preocupado.
―Mafa, si tu plan no funciona, solo díselo a todos.
No tiene sentido retrasarlo, podemos buscar otro…
―Thorne sonaba exasperado pero, sin duda, ese comandante sabía cómo actuar y se abstenía de estallar de ira.
Lin Yun, que aún estaba en su Encarnación Elemental del Fuego, deambulaba entre esos Mamuts del Campo de Hielo.
No pudo evitar fruncir el ceño cuando escuchó el grito de Thorne.
Después de unos segundos, respondió a la ligera: ―Sigue esperando…
―¿Seguir…
seguir esperando?
Thorne se congeló de golpe y un gruñido apareció en su rostro.
Si hubiera podido, habría agarrado del cuello a ese joven mago y le habría preguntado si sabía lo peligrosa que era la situación actual.
«¿Esperar?
¿Cuánto tiempo más pueden aguantar todos?
¡Moriremos si seguimos esperando!
¡Vas a hacer que nos maten!» Ni siquiera el talentoso Thorne pudo controlarse.
Estaba sumamente arrepentido.
Si lo hubiera sabido antes, no habría aceptado el plan del joven mago.
Al principio estaban llenos de energía…
Si hubieran encontrado otra salida, podrían haber sido capaces de sobrevivir.
Pero ahora, el maná de todos estaba casi agotado y estaban rodeados por los mil mamuts.
Les resultaría realmente difícil escapar.
El joven mago los había llevado a una verdadera trampa mortal.
Pero, de repente, se escuchó un fuerte estruendo.
Thorne sintió que el hielo que estaba bajo sus pies temblaba.
Estaba seguro de que eso no había sido causado por el pisoteo de los Mamuts del Campo de Hielo porque todo el lugar estaba temblando.
Aunque el poder destructivo causado por cientos de Mamuts del Campo de Hielo era formidable, no podía tener un impacto tan grande.
Al mismo tiempo, los otros también notaron este cambio.
―Eso es…
Al ser un Santo de Espada de nivel cinco, Thorne tenía una perspicacia formidable.
Percibió con claridad los cambios en ese área.
Cuando el Campo de Hielo tembló, descubrió una sombra en el Campo de Hielo que originalmente era azul.
En su rostro apareció una expresión de horror cuando su mente fue invadida por un solo pensamiento.
«¿Podría haber algo debajo?» Esa idea realmente lo asustó…
No podía imaginar qué clase de cosa era esa enorme sombra de varios cientos de metros que estaba debajo del Campo de Hielo.
En ese momento, un sonido ensordecedor interrumpió los pensamientos de Thorne.
De repente vio cómo el Campo de Hielo se rompía sin previo aviso cuando esa cosa chocó sin piedad contra él con un poder terriblemente destructivo.
En un instante volaron grandes trozos de hielo.
Entonces, ante los ojos de Thorne se desarrolló una escena inolvidable que lo sacudió hasta la médula.
Lo que había chocado contra el Campo de Hielo era una enorme cabeza, que se extendía lentamente a través de ese enorme hueco.
Y lo más impactante era que su cuello medía al menos diez metros de largo.
Esa era sin duda la cabeza de una bestia mágica, y dos ordenadas filas de colmillos brillaban tenuemente con luces parpadeantes mientras sus dos ojos rojos parecían cavidades vacías, carentes de sentimiento.
Al mirarla, Thorne sintió un escalofrío que se extendió rápidamente por su cuerpo.
Una sola mirada le provocó una presión inimaginable al Santo de Espada de nivel cinco de la familia Merlin.
Eso no podía describirse con palabras, era demasiado aterrador.
Pudo incluso concluir que aquel era el poder más formidable que había experimentado en toda su vida.
Ni siquiera el Archimago de nivel ocho Ryan le había transmitido una sensación así.
Mientras Thorne estaba congelado por la conmoción, la enorme cabeza de la bestia mágica se extendió sobre la superficie del Campo de Hielo y sus largos colmillos mordieron a tres Mamuts del Campo de Hielo.
No hubo resistencia, y ni siquiera se escuchó un rugido.
Esos tres Mamuts del Campo de Hielo ya se habían convertido en alimento para esa bestia mágica.
Podía oírse el sonido que hacía su mandíbula al masticar.
A pesar de que los Mamuts del Campo de Hielo tenían una piel parecida al acero, esa bestia mágica los masticaba sin dificultad hasta convertirlos en pedazos.
En pocos segundos, los Mamuts del Campo de Hielo se convirtieron en carne picada mientras que la sangre fluía por la boca de la bestia mágica.
―Esto…
Esto…
Thorne se despertó instantáneamente de su estupor.
Sintió un escalofrío que corría por su cuerpo y un sudor frío que bajaba por su frente.
Pudo percibir que esos cientos de mamuts se habían calmado por completo luego de la aparición de la bestia mágica.
Estos eran conocidos como los señores supremos de los campos de hielo pero, ahora, todos se arrastraban con lentitud, temblando como si se hubieran encontrado con la cosa más aterradora del mundo, incapaces de reunir el valor para resistirse a esa bestia mágica.
Thorne se había quedado sin palabras.
Esas criaturas siempre se habían alimentado de otras bestias mágicas, pero hoy ellas eran la presa de esa bestia mágica que estaba debajo del Campo de Hielo…
y ni siquiera intentaban resistirse.
De repente, se escuchó otro sonido ensordecedor.
Una gran porción de hielo se había roto a unas pocas docenas de metros de esa gigantesca cabeza en el momento en el que otra cabeza había asomado, estirando su largo cuello antes de morder a más Mamuts del Campo de Hielo.
La nueva cabeza era casi idéntica a la anterior.
Pero antes de que Thorne pudiera pensar en lo que esto significaba, siguieron escuchándose estruendos y golpes que sacudieron a todo el Campo de Hielo.
Después de aproximadamente cinco minutos, un total de nueve cabezas habían perforado el sector, todas ellas eran exactamente iguales.
«Esas cabezas deben pertenecer a la misma bestia mágica…» Thorne descubrió en seguida que las nueve cabezas tenían el mismo aura.
Se sorprendió al notar eso…
¿Qué clase de bestia mágica tenía nueve cabezas…?
―Oigan, todos, ¿no deberíamos irnos?
Perturbar la comida de esa cosa no sería una decisión sensata…
―Lin Yun era el único que parecía relativamente tranquilo.
Aunque su voz era muy suave, llegó a los oídos de todos.
Todos se despertaron de inmediato.
En ese instante se dieron cuenta de que no debían permanecer allí luego de que Lin Yun se los recordara.
Una bestia mágica de nivel Celestial no era algo que ellos pudieran manejar.
¡Estaban convencidos de que esa bestia mágica de nueve cabezas que había aparecido desde la parte inferior del campo de hielo era una bestia mágica de nivel Celestial!
Dejando de lado la presión, dedujeron eso a partir del comportamiento de los mil mamuts.
¿Acaso los Mamuts del Campo de Hielo estarían tan asustados si no se tratara de una bestia mágica de nivel Celestial?
Después de todo, incluso un Archimago en su apogeo tenía muchas posibilidades de morir al enfrentarse a tantos Mamuts del Campo de Hielo.
Solo podía pertenecer al nivel Celestial.
Únicamente un ser que usara el Poder del Mundo podría ignorar los números y matar a mil mamuts con la misma facilidad que si se hubiera tratado de unas pocas docenas.
Sin duda, eso no era una exageración…
Todos los Mamuts del Campo de Hielo habían sido dominados, estos ya no atacaban al grupo de Lin Yun y este y los demás partieron rápidamente en dirección al cielo.
Enseguida el grupo hizo uso de Vuelo para elevarse a poca altura, dedicando más de diez minutos a poner algo de distancia entre ellos y esa parte del Campo de Hielo hasta que, finalmente, descendieron en un área segura.
Todos se sentían como si hubieran experimentado una pesadilla.
Estaban extremadamente agotados, en especial después de haber corrido entre los Mamuts del Campo de Hielo mientras se protegían durante más de treinta minutos.
Habían usado demasiado maná.
Sería muy peligroso seguir avanzando en esas condiciones…
Acababan de darse cuenta de que ese mundo de hielo, que era comparable al Plano Llama Embravecida en cuanto a su tamaño, podría ser incluso más peligroso que este.
Después de todo, habían llegado hacía menos de una hora pero ya se habían encontrado con cientos de Mamuts del Campo de Hielo, como así también con una bestia mágica de nueve cabezas de nivel Celestial.
Por fortuna, tenían buena suerte…
De lo contrario, aunque su grupo hubiera sido diez veces más poderoso, aún les habría sido difícil huir.
Enseguida encontraron un lugar para descansar y todos, incluyendo a Lin Yun, entraron en meditación, extrayendo lentamente maná del aire.
Lin Yun hizo que su Matriz Mágica siguiera trabajando a alta velocidad.
Eso era necesario porque ese plano de hielo estaba lleno de incontables peligros impredecibles y no le quedaba otra opción que estar en guardia.
¿Quién sabía si había una bestia mágica aún más fuerte bajo sus pies, o si bestias mágicas como los mamuts aparecerían en el Campo de Hielo y los atacarían?
Habían logrado escapar de los Mamuts del Campo de Hielo por pura suerte.
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