El fin de la era mágica - Capítulo 502
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502: 502 ¿Eso?
502: 502 ¿Eso?
Editor: Nyoi-Bo Studio Recoger los objetos de valor no llevaría mucho tiempo…
Al fin y al cabo, todos tenían herramientas de magia espacial, así que no debería llevarles más de diez minutos guardar todo.
Sin embargo, la actitud del joven mago era firme, casi inquebrantable.
La expresión de Lahn se volvió extremadamente desagradable, pero no se rindió.
Con una voz débil dijo: ―Alto Mago Mafa, ves…
Esto…
Tanta riqueza, no estaría mal tomar un poco…
Después de decir eso, Lahn se volvió hacia Thorne, en busca de apoyo.
―Bueno…
Alto Mago Mafa, no nos llevaría mucho tiempo.
Creo que Lahn tiene razón, sería mejor recoger el tesoro.
Esto sería una gran ayuda para el desarrollo de la familia Merlin…
―Thorne claramente no podía hacer la vista gorda ante este enorme botín.
Aunque tuviera algo de codicia, como comandante de la Legión Planar, sabía bien que eso era suficiente para aumentar en gran medida el poder de la legión.
El equipamiento de cada miembro de la Legión Planar podría ser reemplazado por artículos más poderosos.
Pensó que era inconcebible que el astuto joven mago tomara esa decisión, en especial porque se podía ver en su ataque al Valle Fantasma que el joven mago se preocupaba por la familia Merlin.
¿Cómo estaba tan decidido a renunciar a esa riqueza?
Esto era verdaderamente anormal.
«Oh, claro…» Thorne recordó de pronto que el propósito del joven mago al venir a ese plano era encontrar algo que necesitaba en un lugar determinado.
«¿Es posible que ni siquiera pueda esperar ese poco tiempo?» ―Ja, ja…
Salgamos de aquí ―dijo Lin Yun, como si no hubiera escuchado a los dos tratando de disuadirlo.
Entonces, sin siquiera echar otra mirada a la cueva, se dio vuelta y les dio la espalda a los demás.
―Ehh…
Está bien…
―Thorne apretó los dientes.
Después de estar en contacto con el joven mago durante unos meses, sabía bien que ese joven que aparentaba ser amable era extremadamente terco.
Una vez que tomaba una decisión, no cambiaba de opinión con facilidad.
Y marcharse ahora no necesariamente significaba que no volverían.
Una vez que el joven mago obtuviera lo que necesitaba, ¿no estaría bien tomar estas cosas en el camino de regreso?
―Vamos…
―Ida y Yuri se miraron.
Aunque no sabían por qué el joven mago tomaba una decisión tan desconcertante, siempre lo apoyaban.
Esta vez no era la excepción; no hicieron ninguna pregunta y se apresuraron a seguir.
―Ustedes…
¡son unos lunáticos!
―El grupo había empezado a alejarse, solo Lahn se había quedado atrás, quien, después de temblar con una expresión anormal, soltó una maldición.
Habían encontrado ese tesoro porque él accidentalmente había descubierto una espada rota.
Se tomaría como una enorme contribución si llevaban esos tesoros con ellos.
La Tierra Ancestral podría incluso enviarle algunas recompensas.
Pero ahora, la decisión del joven mago le hacía perder esa oportunidad.
No estaba dispuesto a irse.
No podía evitar tomarle aún más resentimiento al joven mago.
¡Eso era demasiado!
¿Cómo podía existir una persona así en el mundo?
Naturalmente, no se atrevió a compartir sus pensamientos en voz alta.
Después del grito de Lahn, el joven mago que se encontraba a diez metros de distancia se detuvo de golpe y se dio vuelta, dirigiéndole una mirada.
El joven mago no demostró ninguna emoción en su rostro y permaneció en silencio.
Pero esa simple mirada hizo que Lahn sintiera un escalofrío…
Luego se dio cuenta de que su comportamiento había sido demasiado peligroso.
Había insultado a una existencia capaz de eliminarlo y encadenarlo con Grilletes de Mana…
Mientras pensaba en eso, el sudor frío corría por su frente y miraba nerviosamente al joven mago, con su corazón latiendo a toda velocidad.
Pero entonces vio que este le sonreía mientras decía: ―Oiga, Señor Lahn, ¿va a venir o no?
Pero…
no era una sonrisa, era una burla…
―¡Yo…
yo…
ya voy!
―Lahn estaba realmente asustado y no se atrevió a quedarse allí.
Tenía miedo de perder la vida.
Le dirigió una mirada reacia a la cueva de nieve antes de apretar los dientes y responder―: Sí, voy…
Después de decir eso, se precipitó con una expresión temerosa.
Tal vez ese había sido un breve interludio para el equipo de Lin Yun, y nadie lo mencionó luego, pero la atmósfera en el grupo pareció volverse pesada.
Luego de caminar por más de media hora, era el turno de Lin Yun de usar Ojos de Mago para revisar los alrededores.
De hecho, eso no era necesario ya que su Matriz Mágica giraba constantemente durante el viaje y examinaba todo lo que estuviera a menos de un kilómetro.
Pero para que los demás se sintieran a gusto, soltó tres Ojos de Mago en el cielo.
La escena que trasmitió uno de ellos le hizo fruncir el ceño, pero no dijo nada y se limitó a apresurar el paso junto con los demás.
―¿Hmm?
¿Qué fue eso…?
En el grupo, la visión del Santo de Espada Thorne era sin duda la mejor cuando no se usaban hechizos de detección, por lo que era quien iba al frente.
De repente se detuvo y señaló hacia adelante con una expresión de asombro.
―Algo no está bien, ¿cómo es que el hielo de esa región se ha derretido por completo?
Un área de hielo a unos pocos cientos de metros de distancia se había derretido en su totalidad, dejando al descubierto un mar en calma.
Este extraño fenómeno alarmó a todos.
En el extremadamente frío plano de hielo, el hielo simplemente no podía derretirse.
Incluso si el suelo sufriera un golpe, eso solo haría que el hielo se rompiera.
No debería haber un mar tan grande.
Podían ver con claridad que ese mar se extendía por unos pocos kilómetros.
―¿Eh?
Parece que hay un teleférico en el mar, podemos usarlo para atravesar esa zona de mar.
Eso nos permitirá evitar un desvío…
―Una sonrisa reemplazó la mirada de decepción que había en el rostro de Yuri después de lanzar unos Ojos de Mago.
―Bueno, es cierto que hay un teleférico.
¿Qué estamos esperando?
Vamos ―Lin Yun sonrió y se adelantó al grupo de manera casual.
―Eso…
―Thorne quería decir algo, pero dudaba.
―Señor Thorne, ¿qué ocurre?
―preguntó Lin Yun mientras se detenía.
―Alto Mago Mafa, ¿no cree que ese teleférico es muy extraño?
―Thorne señaló el teleférico que flotaba sobre el nivel del mar y frunció el ceño―.
Aparte de las grandes espadas y los tesoros que aparecieron recientemente, no hemos descubierto ningún rastro de humanos en el camino.
En otras palabras, este plano no había sido conquistado por las fuerzas de Noscent.
Con la excepción de la gente de la Tercera Dinastía de hace milenios, somos el primer grupo de humanos en poner sus pies en este plano, así que ¿cómo podría haber un teleférico?
Al ser el comandante de la Legión Planar, Thorne siempre había sido astuto, y no dejaba pasar ningún detalle.
Las expresiones de los demás cambiaron al escuchar eso.
―¡Ja, ja!
Señor Thorne, está pensando demasiado…
―Lin Yun se rascó la mejilla―.
Como acaba de decir, la gente de la Tercera Dinastía pisó este plano hace varios milenios, este teleférico podría haber quedado de ese entonces…
―¿Pero por qué se esforzarían tanto en hacer un teleférico?
―Bien, ahora sí estás pensando demasiado…
Tenemos que apurarnos y cruzar el teleférico para llegar al otro lado…
Lin Yun agitó la mano con impaciencia y tomó la delantera.
―Esto…
Thorne dudó antes de sacudir la cabeza con suavidad y seguir al joven mago.
Después de unos minutos, todos cruzaron los pocos cientos de metros y subieron a la cuerda.
Lo siguieron cautelosamente hacia el otro lado.
―¿Qué?
Pero después de caminar más de una docena de metros, Lahn, que estaba preocupado y miraba hacia abajo mientras caminaba, soltó un grito repentino.
Estaba mortalmente pálido y temblaba, paralizado en el lugar.
―¿Qué ha pasado?
Yuri, que caminaba delante de Lahn, lo agarró rápidamente y ayudó a estabilizarlo para luego hacer esa pregunta con el ceño fruncido.
Para ser honesto, Lahn lo había sorprendido y casi lo hizo caer.
Realmente no podía entender cómo ese Archimago que casi se encontraba en el nivel cinco podía actuar como un joven descuidado.
―Yo solo…
yo solo…
yo solo vi la silueta de un enorme monstruo que nadaba justo debajo de nosotros…
―El rostro de Lahn estaba desprovisto de sangre.
Seguía mirando al mar con una expresión aturdida y en su rostro todavía podía verse el persistente miedo.
―Estoy diciendo la verdad ―añadió cuando vio que Yuri no parecía creerle―.
Estoy seguro de que no cometí un error…
―¡Ja, ja!
Lahn, estás demasiado nervioso y tus ojos podrían haberte engañado…
―rio Yuri.
Sabía que el asunto de la cueva de nieve había puesto a ese Archimago de nivel cuatro extremadamente histérico durante el camino.
Pero, después de terminar esa frase, descubrió que Lahn se agarraba la palma de la mano mientras miraba el mar con una expresión alarmada.
―Apareció…
apareció de nuevo…
―¿Qué?
Yuri se congeló y reaccionó con rapidez.
Siguió la mirada de Lahn y miró hacia el mar.
Su expresión cambió y gritó como si hubiera visto un fantasma.
―¡Es…
es…
es cierto!
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