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El fin de la era mágica - Capítulo 556

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556: 556 Loco 556: 556 Loco Editor: Nyoi-Bo Studio Suval tenía los ojos rojos.

¿Acaso ese maldito Mafa Merlin estaba loco?

¡En verdad quería que todos atacaran al Orachiss en un momento así!

¿No sabía lo que estaba haciendo?

Ese era un Orachiss, la cría de una Pitón de Ceniza y un Demonio del Abismo, ¡un coloso cuyo poder estaba infinitamente cerca del nivel Celestial!

¿Cuál era la diferencia entre atacarlo y simplemente suicidarse?

«Demonios…

Ese maldito Mafa Merlin probablemente sabe que está condenado a morir, así que está tratando de arrastrar a todos con él…

¡Debe ser eso!» Suval miró fijamente a Lin Yun mientras pensaba que tenía que detener a este lunático.

De lo contrario, todos los presentes, incluyendo a Falton y a Zeuss, morirían por su estúpida sugerencia.

«De ninguna manera, ¡tengo que detenerlo!» Pero antes de que pudiera abrir la boca, vio que el maldito Mafa Merlin levantaba su bastón mágico.

―¡Detente, bastardo!

―Suval comprendió de inmediato los pensamientos de Mafa y lo que vendría después lo aterrorizó.

Pero, como si no lo hubiera escuchado, Lin Yun continuó con su movimiento y un alocado poder mágico, que parecía estar absorbiendo el interminable maná del aire, se precipitó descontroladamente hacia el Orachiss.

Unas llamas deslumbrantes volaron por el aire hacia la cabeza derecha del Orachiss para luego acabar en una explosión.

En un instante, el poder mágico envolvió la mitad superior del cuerpo del Orachiss.

Era como un mar de fuego, pero Suval no podía prestarle atención porque ya estaba perdiendo la cabeza.

El tiempo parecía haberse congelado.

La boca de Suval se abría de par en par mientras miraba a Lin Yun, alarmado.

«¡Él…

Él…

en verdad atacó al Orachiss!» Suval simplemente no se atrevía a creer lo que veían sus ojos…

Lo que había estado temiendo acabó sucediendo.

«Ese maldito Mafa Merlin en verdad lo hizo…

Se acabó, estamos acabados».

Suval solo veía oscuridad ante sus ojos.

Incluso Jouyi y Harren tendrían que dar un rodeo al enfrentarse a un enemigo tan poderoso.

«¿De dónde sacó ese maldito Mafa Merlin el valor para provocar a un Orachiss?

Realmente estamos acabados…

Mafa Merlin, bastardo, ¡eres tú el que nos ha cavado la fosa!» Suval miraba a Lin Yun con una expresión enloquecida y ya maldecía a los ancestros de ese idiota.

«No me digas que no entiendes que con la fuerza de nuestro equipo, nuestra única opción al enfrentarnos a un monstruo como un Orachiss es huir…

Demonios…» «Aunque no lo sepas, ¿por qué no le preguntaste a los demás?

¿Cuál era tu plan?

¿Arrastrar a todos contigo?

¿Eh?» Justo cuando Suval salía de su estupor y estaba a punto de maldecir en voz alta, vio que el joven mago volvía a moverse.

―Maldita sea…

―El rostro de Suval adquirió una palidez mortuoria…

En efecto, mientras Suval soltaba otro grito de alarma, el joven mago ya estaba levantando su bastón mágico una vez más y la preciosa gema de su parte superior emitía un brillo deslumbrante.

―¡Mafa Merlin!

¡Eres un bastardo!

―La voz severa de Suval estaba cargada de desesperación, porque ya había notado las llamas resplandecientes que salían del bastón.

Era el Rugido de la Llama, un hechizo de Alto Mago de nivel seis, ¡pero su poder podría incluso alcanzar el nivel siete cuando se usaba en plenitud!

―Estamos acabados ―repitió Suval.

Siendo un Archimago, ¿cómo podría Suval no conocer ese hechizo?

¿Cómo podía no saber que ese hechizo haría caer la furia del Orachiss sobre ellos?

Si esa Llamarada anterior no podía considerarse más que una provocación ordinaria, entonces el Rugido de Llamas era una bofetada en la cara del Orachiss.

Hasta un conejo saltaría para morder al culpable, con más razón lo haría una bestia tan despiadada.

Por supuesto, justo cuando pensamiento aparecía en la mente de Suval, se pudo escuchar un crujido en el momento en el que la temperatura, que ya era elevada, se elevó de pronto de una manera alocada.

El alcance del Rugido de la Llama era enorme, y era como un pesado martillo que golpeaba al Orachiss.

El aire parecía distorsionarse bajo el efecto de ese hechizo.

El enorme cuerpo del Orachiss hizo un fuerte ruido mientras sus grandes pezuñas se balanceaban, haciendo que la tierra temblara.

El Orachiss emitió un fuerte rugido que atravesó el cielo del plano.

Suval estaba aterrorizado por la arrogancia de Lin Yun.

Miró a ese Orachiss cubierto de fuego y no sintió más que desesperación.

No pensaba que eso bastara para hacerle algo.

Si el Orachiss no era capaz de soportar un ataque así, no se lo consideraría una Antigua Bestia Viciosa…

Solo si el poder mágico de Mafa Merlin se elevaba unas cuantas veces y alcanzaba el nivel Celestial, podría dañar al Orachiss.

Pero solo si era ese el caso.

Mafa Merlin no era ni Jouyi ni Harren.

Entonces, Suval escuchó un fuerte rugido, tan ensordecedor que pensó que sus tímpanos se estaban abriendo.

Se obligó a girar la cabeza y vio que había fuego dirigiéndose hacia la cabeza media del Orachiss como si estuviera tragándose las llamas continuamente.

Llevó poco tiempo que todo el maná de Lin Yun se dispersara…

En ese momento, en la mente de Suval apareció un pensamiento: «Huye».

Así es, ¡tenía que huir!

Y cuanto más lejos, mejor, porque nadie podía soportar la ira de ese coloso.

¡Nadie del grupo podía soportarlo!

Ante una potencia tan trascendental, los Archimagos no tenían la capacidad de resistir.

No era una exageración decir que enfrentarse a ese Orachiss sería lo mismo que enfrentar a Jouyi o a Harren.

Con una simple oleada, podía decidir el destino de un grupo de Archimagos.

Ninguno de ellos podía siquiera intentar competir con tal poder.

Eso incluía incluso a Falton y a Zeuss…

Ninguno de ellos podía hacer nada.

La única opción era huir.

En cuanto a la dignidad de un Archimago, no podían preocuparse por ella en un momento tan crítico.

¿Cómo podría haber dignidad frente a una situación de vida o muerte?

Pero…

Justo cuando Suval tuvo esa idea, una densa lluvia de hechizos cubrió de pronto al Orachiss.

―¿Qué está pasando?

―se preguntó Suval.

Entonces, Suval vio con claridad a la marioneta usando todo su sistema de armas.

En un instante, una infinita cantidad de hechizos llovió sobre el Orachiss.

No, no era solo la marioneta…

También estaba Reina, que emitía un aura helada.

«Esa maldita mujer, ¿qué problema tiene en la cabeza?

Atacó al Orachiss sin vacilar cuando Mafa dio la orden…» Inmediatamente después, un ensordecedor rugido de dragón resonó cuando la enorme forma draconiana de Reina apareció frente a todos.

Sus escamas de color azul hielo parecían obras de arte bajo la luz del sol.

Su figura ligeramente delgada estaba llena de gracia y congelaba hasta el aire que la rodeaba.

Era verdaderamente hermosa pero, en ese momento, esa fascinante escena a Suval le parecía horrorosa y lo desanimaba.

En un instante, las llamas se elevaron y la escarcha se extendió, haciendo que el maná cubriera cada parte del cuerpo del Orachiss.

Cada explosión florecía con un color espléndido.

Toda la zona era como un tormentoso mar de fuego, y los pequeños barrancos que estaban a ambos lados temblaban como si estuvieran a punto de colapsar bajo los efectos de la devastadora magia.

Pero lo más impactante fue que ese denso bombardeo mágico solo hizo que el Orachiss se balanceara un poco.

La herida mortal que todos esperaban nunca apareció.

Finalmente, había llegado el contraataque.

La cabeza azul arrojó incontables cristales de hielo, seguidos de una ráfaga semejante a un tornado que envolvió todo el bosque.

Era comparable al poder de una ventisca.

En un instante, todo el mundo fue azotado por el viento frío y, en sus cuerpos, aparecieron pequeñas manchas de escarcha que no dejaban de extenderse.

No pasaría mucho tiempo antes de que esta los congelara.

Era un poder aterrador.

Todos comenzaron a intentar retirarse.

Si se quedaban, todo lo que les esperaba era la muerte.

El Dragón de Hielo ya estaba volando sobre la cabeza del Orachiss y su cuerpo lleno de poder y gracia se involucró en una lucha primitiva.

Pero, incluso ella, solo podía retroceder lentamente.

El poder del Orachiss era demasiado aterrador.

Hasta un Dragón de Hielo era como un niño ante él.

De hecho, eso ya no podía describirse como una lucha…

Reina era como una hoja de papel a la cual hacían volar.

No podían derrotarlo, no podían hacerle nada…

―¡Estás loco, estás loco!

¿No sabes que esta es la mejor oportunidad para huir?

Suval retrocedió lentamente, aturdido, mirando a Lin Yun con impotencia y desesperación.

Era una existencia invencible contra la cual ni siquiera tenía sentido intentar luchar.

Pero, ahora, como consecuencia de la decisión de Mafa Merlin, todos estaban siendo arrastrados hacia el pantano de la muerte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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