El fin de la era mágica - Capítulo 63
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- Capítulo 63 - 63 Capítulo 63 Escudo de Hielo y Fuego
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63: Capítulo 63: Escudo de Hielo y Fuego 63: Capítulo 63: Escudo de Hielo y Fuego Editor: Nyoi-Bo Studio Esto era demasiado humillante.
Sauss podía sentir las venas de su frente palpitar, mientras que la situación se tornaba insoportable.
El Nido de Víboras había ocupado el Cañón de Niebla Venenosa por una década entera y ninguna fuerza se había atrevido a irrumpirlo.
Pero ese Mafa Merlin decidió invadir el Cañón de Niebla Venenosa por cinco aprendices de alquimista y algunos carros de elementos de alquimia.
Era demasiado brutal.
¡Ni siquiera posaba los ojos sobre el Nido de Víboras!
—¡Mafa Merlin, estas cortejando a la muerte!
—Sauss estaba completamente enfurecido.
Su cara normalmente pálida enrojeció y la mesa tembló bajo sus manos.
El Gran Espadachín en su cama sintió escalofríos.
Rios quería advertirle a Sauss que no debería decir eso.
Pero al ver su ruda expresión, decidió mantenerse en silencio con tacto y dejar que las cosas se desenvolvieran.
—Vámonos.
Quiero ver qué tan atrevido es este muchacho Mafa.
Sauss abandonó la casa de madera con Bell tras él.
Levantó su cabeza y vio múltiples flechas salir volando de las torres de vigilancia, en ambos lados del Cañón de Niebla Venenosa, como un enjambre de langostas.
Un escuadrón de veinte magos estaba cubriendo la entrada con hechizos.
Mas de cien luchadores de élite armados estaban posicionados detrás, listos para abalanzarse sobre el enemigo en cualquier momento.
—¡Tontos imprudentes!
—Sauss resopló luego de salir de la casa de madera, su expresión lentamente relajándose.
El Nido de Víboras que había estado construyendo todos estos añosal fin rendiría sus frutos.
La élite fue capaz de organizarse frente al repentino ataque de un Gran Mago sin entrar en pánico.
En verdad, el Nido de Víboras había mantenido un bajo perfil las últimas décadas.
Solo porque se mantuvieron ocultos no significaba que podían ser intimidados fácilmente.
«Ese Mafa Merlin estaba sobreexcitado, presumiendo sus poderes como Gran Mago y, en un momento de estupidez, decidió que mi Nido era un objetivo fácil.
Ahora es momento de hacerle pagar por subestimarme».
Al ver la valiente pelea que estaban presentando sus subordinados, la rojiza cara de Sauss al fin se calmó.
Observó el campo de batalla y se concentró en la entrada.
Una lluvia de flechas y hechizos cayó en ella.
Cada centímetro de la entrada fue golpeado por ese temible poder de fuego.
Docenas de cadáveres yacían allí, la sangre llenaba cada agujero en el suelo y la mayoría de la tierra estaba teñida de color rojo oscuro.
No iban a tomar riesgos con este enemigo.
—Quiero ver cuánta gente trajo Mafa Merlin a morir aquí.
—Jefe…
—El mago que antes había irrumpido con las terribles noticias dijo algo terrible—.
Esa persona está sola.
La cara de Sauss se congeló al instante—.
¿Mafa está solo?
¿Eso significa que todos esos cadáveres en el suelo son mis subordinados?
—Mierda—Sauss maldijo repentinamente.
Pero justo al decir eso, el mago a su lado lo interrumpió, tartamudeando—: ¡Jefe, jefe, mire!
—¿Qué?—Sauss le dio una feroz mirada antes de seguir la dirección de su dedo y observar una silueta caminando desde la entrada del Cañón de Niebla Venenosa.
Desde esa ubicación, la silueta no parecía ser muy alta.
Hasta podría decirse que se veía delgada y débil.
Se sentía delicada, parada entre la lluvia de flechas y hechizos que cubría el cielo, como si pudiera ser aplastada en un instante.
Pero esa delicada silueta estaba caminando lentamente desde la entrada del Cañón de Niebla Venenosa.
Ya fueran las flechas o hechizos, no parecían existir para él.
Continuó avanzando sin apuro, como si no estuviese entrando al mortal Cañón de Niebla Venenosa, sino dando una caminata al atardecer.
La única diferencia era que esta figura estaba rodeada de luces azules y rojas.
Incluso bajo el bombardeo de hechizos, esas dos luces brillaban excepcionalmente deslumbrantes.
Sauss podía ver claramente que las dos luces parpadeaban a una velocidad asombrosa y que cada parpadeo detenía una flecha o hechizo.
La figura se valía de esa protección para entrar al Cañón sin daño alguno.
—¿Eso…
Eso es un escudo de hielo y fuego?—Sauss miraba las dos luces como si hubiera visto algo inimaginable.
El Escudo de Hielo y Fuego no era un hechizo sobresaliente o inconcebible.
No era exactamente un hechizo de una rama de la magia descuidada.
Existía en casi todos los libros de hechizos de Gran Mago.
El Escudo de Hielo bloqueaba todo ataque físico, mientras que el Escudo de Fuego neutralizaba todo ataque mágico.
Dada su eficiencia, podría decirse que, aunque no hubiera una diferencia significante en poder, nada podía penetrar el escudo, ya fuese un ataque físico o mágico.
Además, luego de que el Escudo de Hielo y Fuego fuese invocado, no había necesidad de concentrarse en la alimentación de maná.
Mientras quedara suficiente maná, ese escudo se mantendría en pie.
Para todo Gran Mago, el Escudo de Hielo y Fuego era un hechizo de protección esencial.
Pero muy pocos Grandes Magos podían pasar mucho tiempo bajo la protección de un escudo de este tipo.
El punto débil del encantamiento era obvio.
Era un hechizo de canalización, así que ya fuese el Escudo de Hielo o el de Fuego, ambos necesitaban ser controlados personalmente por el Gran Mago para ser capaces de bloquear todos los ataques.
Sin suficiente velocidad de reacción y control, esas dos luces serían una mera decoración.
Los cambios ocurrían tan a menudo durante las batallas entre aquellos tan poderosos como Grandes Magos, que no podían garantizar mantener el control con la precisión necesaria bajo distracciones.
Después de todo, los Grandes Magos eran personas, no máquinas.
Pero ahora, Sauss sentía que se estaba enfrentando a una máquina.
—Bell, ¿en verdad es un Gran Mago nivel 5?
—No lo sé.
Sauss tragó nerviosamente.
Como el líder de la fuerza clandestina número uno en la Ciudad de Mil Velas, Sauss había visto verdaderas eminencias, como los tres mandamases de la Torre de Sabiduría, los mercenarios Luna de Plata de Sasu, Cadgar de la subasta Cuerno Negro y quien estaba parado tras él, Bell.
¿Quién entre ellos no era una eminencia cuyo nombre sacudía a la Ciudad de Mil Velas?
Pero Sauss jamás había visto un Gran Mago capaz de manipular un Escudo de Hielo y Fuego hasta este punto.
Podía ver las flechas disparadas desde las diez torres de vigilancia y los hechizos que dos docenas de magos lanzaban sobre él.
Y,aun así, este joven Gran Mago era capaz de entrar al Cañón de Niebla Venenosa sin ser lastimado.
—¿En verdad es un Gran Mago nivel 5?
Esta era la primera vez que Sauss dudaba del juicio de Bell.
—¿Qué puedo hacer?
La respiración de Sauss se dificultó y su cara se tornó cada vez más pálida a medida que Lin Yun se acercaba.
Sauss claramente estaba al tanto de que su élite de subordinados no podría continuar bloqueando a este joven.
Si la pelea continuaba, inevitablemente terminaría en una masacre unilateral.
El poder que este joven Gran Mago estaba demostrando ya había excedido por mucho lo que había estimado.
Frente a esta clase de eminencia, su élite de subordinados no era más que carne de cañón.
En todo el Nido de Víboras, quizás solo Bell sería capaz de luchar contra este intruso.
Pero incluso si Bell actuara, quizás no podría matar a su contraparte.
Y si eran capaces de forzar al oponente a una retirada, nada le impediría volver una y otra vez a jugar con el Nido de Víboras.
«O…
podría aceptarlo.
Dos millones no parece ser demasiado, después de todo».
Mientras Sauss dudaba, un sonido retumbante se oyó en la distancia.
Los párpados de Sauss se movieron nerviosamente.
Claramente vio que el joven Gran Mago lanzaría una Llamarada, explotando una de las torres de vigilancia.
—¡Maldición, rápido, rápido!
¡Todos deténganse, ahora!
—Sauss ya no dudaba.
Inmediatamente les indicó a los magos que transmitieran su orden mientras se apresuraban unos pasos hacia el centro del cañón, agitando sus manos mientras gritaba—: ¡Gran Mago Merlin!
¡Por favor, deténgase, esto es un malentendido!
—Hola, líder Sauss—Lin Yun respondió cordialmente al mismo tiempo que disparaba otra Llamarada.
Momentos después, un sonido estruendoso se oyó mientras otra torre de vigilancia explotaba.
—Eso, perdón, se me escapó.
—Esta bien, está bien—Sauss bajó la cabeza mostrándole respeto y una fea sonrisa apareció en su cara—.
Gran Mago Merlin, ¿podemos tener una conversación?
—Por supuesto, no me atrevería a ofender al líder Sauss.
Lin Yun también estaba sonriendo, pero otra Llamarada estaba lista en su mano.
Justo en el momento en que el hechizo iba a «escaparse» de él nuevamente, sintió una fluctuación de maná familiar desde las profundidades del Cañón de Niebla Venenosa.
En ese instante, su expresión cambió un poco, pero lo ocultó rápidamente.
Al mismo tiempo, decidió no dejar que esa Llamarada se «escapara» esta vez.
Secretamente estaba prestando atención a esa familiar fluctuación de maná.
—Eso es genial —Sauss no notó la expresión de Lin Yun.
Luego de ver que Lin Yun contuvo su mano, Sauss suspiró suavemente.
Lo saludó con entusiasmo mientras reprendía a aquellos luchadores que estaban posicionados para atacar—: ¡Ustedes, sabandijas, apúrense y bajen sus armas!
El Gran Mago Merlin está en nuestro Nido de Víboras como un precioso invitado.
Si un solo cabello de su cabeza es dañado, los usaré como alimento para las bestias del Cañón de Niebla Venenosa.
Uno tras otro, los luchadores soltaron sus armas, pero no podían evitar maldecir para sus adentros: «¿Cómo podríamos siquiera tocar un cabello con esas luces girando a su alrededor?
Él podría matarnos a todos sin perder un solo cabello».
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