Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El fin de la era mágica - Capítulo 645

  1. Inicio
  2. El fin de la era mágica
  3. Capítulo 645 - 645 645
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

645: 645 Enredadera Devoradora de Maná 645: 645 Enredadera Devoradora de Maná Editor: Nyoi-Bo Studio El surgimiento de un Archimago se relacionaba con las Leyes.

Por lo general, cada uno de ellos usaba una Ley para fortalecerse.

Y, una vez que alcanzaban el reino Celestial, comprendían por completo la Ley y los misterios que había detrás de ella, lo cual les permitía incluso usar el poder de la Ley para la batalla.

Ese era un poder que superaba a los mortales comunes, se lo conocía como Poder Extraordinario.

Era también era la razón por la cual a todos los que estaban por debajo del nivel Celestial se los consideraba mortales.

Ya no se trataba solo de una diferencia de poder, ¡era una diferencia natural!

No importaba qué tan poderosos que fueran los mortales, ¡sin el poder de las Leyes, ellos no podían soportar el Poder Extraordinario!

Y en las Naciones de Dios, todas las Leyes eran solo juguetes para los Dioses.

El Tiempo, el Espacio, incluso las Leyes básicas podían ser controladas por completo por ellos.

Los Dioses podían establecer que la tierra estuviera arriba y el cielo abajo, podían hacer que los ríos subieran e, incluso, podían dar vida eterna a los mortales.

Cualquier cosa que se les ocurriera, podían hacerla en las Naciones de los Dioses.

Pero cada Nación de Dios tenía sus propias propiedades, tal como el Intrepid, que había sido hecho con los restos de Senders, estas tenían un área llena de ilusiones y pesadillas que impedían que la gente se diera cuenta de que estaba soñando.

Ese no era el tipo de poder que los mortales podían comprender.

Solo quedaba un poco de poder en el Intrepid, pero este era suficiente para jugar con Lin Yun y los demás, por más fuerza de voluntad que ellos tuvieran.

¿Qué tan poderosa sería una Nación de Dios completa?

Lin Yun parecía un poco atontado mientras miraba la escena ilusoria que tenía ante sus ojos y pensaba por primera vez que ningún libro o registro antiguo podría describir ese tipo de poder.

Ni siquiera él podía imaginar lo formidable que sería un Dios vivo.

Si hubiera que describir ese sentimiento, este sería similar al que sentiría una rana al salir de su pozo y ver el infinito cielo.

Después de una larga inspiración, Lin Yun salió de la proa y se subió a una rama del Árbol de la Sabiduría.

Si no lo hubiera visto antes desde el Intrepid, no habría podido decir a primera vista que esa amplia zona que estaba bajo sus pies era solo una rama.

Lin Yun podía sentir el denso maná que fluía bajo sus pies.

El entorno estaba cubierto de hierba que llegaba hasta la cintura y emitía fluctuaciones de maná.

En la parte superior de la rama con forma de raíz que parecía cubrir el cielo crecían incontables campanillas púrpuras y, de tanto en tanto, se podía ver una gota de maná cayendo de ellas.

Allí se había reunido un grupo de aves del tamaño de un puño y plumaje brillante que se alimentaban de esas gotas de maná.

Se escuchaban chirridos, pero nadie se relajaba, porque cada uno de esos pájaros emitía fluctuaciones de maná que superaban el nivel veinte.

―¡Cuidado!

―les advirtió Lin Yun con un tono solemne.

Enderfa ya había empezado a despertar la Rueda de los Diez Mil Hechizos antes de que Lin Yun dijera nada.

Xiuban se aferraba a Masacre con firmeza al tiempo que revisaba el entorno continuamente.

Mientras tanto, a Zeuss le temblaban las piernas.

Él era solo un Aprendiz Mágico de nivel siete en ese momento…

Todavía tenía que aumentar su rango.

Un grupo de pájaros inofensivos de ese lugar estaba por encima del nivel veinte.

No podría siquiera derrotar a uno al azar.

De la hierba no salía nada más que el sonido silencioso que esta hacía al mecerse por el viento.

Pero, de igual modo, Lin Yun invocó con cautela a diez Marionetas de Roca.

Estas los rodearon mientras avanzaban, tomando el rol de exploradores y despejando el camino que tenían delante.

No detectaron ningún peligro durante el primer kilómetro de viaje.

De hecho, aparte de esos pájaros voladores, no encontraron ningún animal vivo.

Pero, de repente, la expresión de Lin Yun cambió, ya que perdió de pronto el contacto con una marioneta detectora de caminos que iba treinta metros delante de él.

Entonces, menos de dos segundos después, perdió el contacto con las marionetas de los costados y con las de atrás, ¡había perdido el contacto con las diez!

Justo cuando la primera marioneta dejó de responder, Lin Yun levantó su Bastón Dracónico y un gran vórtice de llamas apareció frente a él.

De él salieron Hojas de fuego y atacaron todo lo que se encontraba en un círculo alrededor de ellos, sin hacer distinciones.

Al instante, la hierba se convirtió en cenizas, y toda la vegetación que se encontraba en varias docenas de metros a la redonda fue eliminada en el acto.

Pero cuando las Hojas de Fuego llegaron a cincuenta metros de ellos se pudo oír el sonido tintineante de un metal.

Varias docenas de ellas se cortaron en enredaderas de color jade, lo cual hizo volar chispas mientras las enredaderas se retorcían de una forma alocada.

En todas las direcciones se elevaron enredaderas de más de un metro de altura.

En ellas crecían púas afiladas y, cuando se balanceaban, el mismo aire parecía desgarrarse.

Inconscientemente, todo el mundo había quedado rodeado por esas enredaderas.

―Enredaderas Devoradoras de Maná…

―Zeuss se estremeció al decir esas palabras.

Se podía ver con claridad que estaba aterrorizado mientras se apresuraba a dirigirse hacia el centro del grupo, temeroso de que esas enredaderas lo atraparan.

Había registros que indicaban que las Enredaderas Devoradoras de Maná habían sido erradicadas de Noscent ya en la Dinastía Nesser.

Estas eran extremadamente sensibles a las fluctuaciones del maná.

Eran capaces de distinguir el maná natural de un mago dentro de un hechizo tabú y, cuando encontraban animales, formaban silenciosamente una enorme red para rodear a la presa y luego usaban un ataque furtivo.

Las Enredaderas Devoradoras de Maná drenaban el maná de las presas que capturaban.

La carne y la sangre de estas se convertían en sus nutrientes y, una vez que el cadáver se secaba, era desechado.

Todas esas enredaderas eran, en realidad, parte de una sola Enredadera Devoradora de Maná, pero esta era de nivel treinta y ocho.

Sin embargo, el maná de ese lugar era tan fuerte que la vitalidad de esa bestia mágica de tipo vegetal era excepcional.

Ellos no podrían escapar si no destruían la mayor parte de su cuerpo.

A Zeuss se le vinieron a la mente muchos registros relacionados con la Enredadera Devoradora de Maná.

Se trataba del asesino del bosque más traicionero de la Era de Dios.

Una vez que una de estas enredaderas evolucionaba hasta el nivel cuarenta, todas las bestias mágicas que vivían en el área circundante acabarían siendo erradicadas.

Por primera vez, Zeuss sintió que saber tanto no era bueno…

Mientras él seguía plagado de arrepentimiento, Lin Yun hizo un movimiento.

Balanceó su Bastón Dracónico y lanzó Llamaradas para atacar a una enredadera que se movía hacia ellos.

La punta de la enredadera explotó, pero esa herida no era más que un cosquilleo para ella.

Enderfa controló la Rueda de los Diez Mil Hechizos y lanzó varias docenas de Dragones de Fuego que convirtieron los alrededores en un mar de fuego, deteniendo las enredaderas que se encontraban a varias docenas de metros de distancia.

Lin Yun agitó su bastón una vez más y, sobre su cabeza, aparecieron tres vórtices de fuego que dispararon Lanzas de Fuego sin parar.

Cada vez que una enredadera se acercaba a menos de treinta metros, era alcanzada por una Lanza de Llama que la mantenía en su lugar hasta que una Llamarada impactaba sobre ella.

Las enredaderas que recibían el impacto de la explosión no tenían oportunidad de escapar y, luego, una Lanza de Llamas las quemaba hasta convertirlas en cenizas.

Lin Yun, que había llegado al nivel nueve del reino de Alto Mago, estaba demostrando su excepcional habilidad de lanzamiento.

Cada hechizo inmovilizaba a las enredaderas en el peor lugar.

Quería contraatacar con más fuerza, a medida que ganaba terreno, las enredaderas intentaban retroceder.

Después de cinco minutos, todo lo que se encontraba a menos de cincuenta metros ardió hasta quedar chamuscado.

Más de la mitad de la Enredadera Devoradora de Maná se había quemado.

Pero esa Enredadera Devoradora de Maná no mostraba ninguna señal de retirada, sus ataques se volvían aún más frenéticos.

Varias docenas de gruesas enredaderas se elevaron alrededor de todos, estas se dispusieron en capas para formar una jaula que los atrapó.

Entonces, todas las enredaderas comenzaron a encogerse alocadamente mientras se enfrentaban a su avalancha de hechizos, en un intento de hacer que murieran aplastados.

Muchas de las enredaderas murieron quemadas, pero aún más de ellas se apresuraron a reemplazarlas, depositando toda su confianza en la cantidad para eliminarlos.

La expresión de Lin Yun se congeló.

Los tres vórtices de fuego que estaban sobre su cabeza disparaban continuamente un gran número de Lanzas de Fuego y las colocaban en los espacios que había entre las enredaderas para frenar el aprisionamiento de la jaula.

Después de unos minutos, Lin Yun hizo una mueca de desdén y dijo―: ¡Así que estaba ahí!

Con esas palabras, levantó su Bastón Dracónico y cantó un conjuro con rapidez.

Dos segundos más tarde, los tres vórtices de llamas se fusionaron en uno solo y enorme.

Una Bola de Fuego verde de tres metros de largo salió volando del Vórtice de Llama y, alrededor de ella, había nueve bolas de fuego blancas.

Esas nueve enfurecidas bolas de fuego giraban frenéticamente alrededor de la bola de fuego verde.

El aire comenzó a retorcerse y se pudo sentir un poder invisible que provenía de la Bola de Fuego.

Las rugientes llamas provocaron un viento violento.

Las nueve bolas de fuego blancas y ardientes explotaron a la vez, y la bola de fuego verde desapareció, dejando una larga estela verde tras ella.

En un instante, esa bola de fuego verde impactó contra una parte de la jaula de enredadera.

En la jaula de enredaderas de color jade apareció un gran agujero, y todos pudieron ver unas llamas verdes que se extendían alocadamente por ella.

En solo unos momentos, todas las enredaderas que se encontraban en el radio de una docena de metros fueron quemadas hasta convertirse en cenizas.

A través del enorme agujero, todos pudieron ver la ubicación de la raíz de las enredaderas.

Todas ellas se estaban extendiendo desde esa raíz de color verde oscuro.

Ahora, todavía había varias docenas de enredaderas verdes que creían vigorosamente desde esa raíz verde oscura.

Lin Yun hizo una mueca de desdén y su cuerpo se convirtió en una bola de fuego al tiempo que se precipitaba por el agujero de la jaula de enredaderas.

Cuando notó que tenía el cuerpo expuesto, en lugar de huir, la Enredadera Devoradora de Maná se abalanzó sobre Lin Yun.

Esa raíz era como una serpiente y levantó la cabeza para presionar a Lin Yun con un impulso imponente.

Detrás de él, esas enredaderas verdes se convirtieron en una enorme cubierta que lo perseguía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo