el fin y el inicio de los reyes - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 ARCO 1-dias normales capitulo 1un día que parecía normal
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1: ARCO 1-dias normales capitulo 1:un día que parecía normal 1: ARCO 1-dias normales capitulo 1:un día que parecía normal El sonido del despertador rompió el silencio de la habitación.
PI…
PI…
PI…
PI…
Durante unos segundos nadie lo apagó.
El pequeño reloj vibraba sobre la mesa.
PI…
PI…
PI…
Una mano salió lentamente de entre las sábanas.
—Cinco minutos más…
La mano golpeó el despertador.
PAM.
El sonido se detuvo.
Silencio.
Cinco segundos después…
Israel abrió los ojos.
Miró el techo.
—…
Se quedó completamente quieto.
Luego giró lentamente la cabeza hacia el reloj.
6:52 a.m.
Israel se sentó de golpe.
—¡¿6:52?!
Saltó de la cama tan rápido que tropezó con su propia mochila.
—¡AU!
Cayó de rodillas.
Se quedó quieto unos segundos.
Luego suspiró.
—Gran inicio de día…
La habitación de Israel estaba llena de cosas.
Había libros, mangas, cuadernos llenos de dibujos, algunas figuras pequeñas, y ropa tirada por todas partes.
Israel se levantó y se miró en el espejo.
Su cabello estaba completamente despeinado.
—Bueno…
Israel suspiró.
—Hoy será un día normal.
Pausa.
—Creo.
Mientras se cambiaba el uniforme escolar, algo cruzó por su mente.
Una voz suave.
“Seguro hoy será divertido.” Israel parpadeó.
—¿Eh?
Miró alrededor.
La habitación estaba vacía.
Israel frunció el ceño.
—Otra vez no…
Suspiró.
—Bueno…
tengo tres personalidades…
supongo que esto ya no es raro.
Se puso la mochila.
—Pero igual es raro.
Salió de la habitación corriendo.
La cocina En la cocina alguien estaba preparando el desayuno.
—¡Israel!
La voz de su madre se escuchó desde la estufa.
—¡Ven a desayunar!
Israel bajó las escaleras rápidamente.
—¡Ya voy!
Entró a la cocina.
El olor a comida llenaba el aire.
Había pan tostado y huevos en la mesa.
Israel se sentó.
—Gracias por la comida.
Empezó a comer rápido.
Su madre lo miró.
—Más despacio.
Israel respondió mientras masticaba.
—No puedo…
voy tarde.
Su madre suspiró.
—Siempre dices eso.
Israel miró el reloj.
—¡AH!
Se levantó de golpe.
—¡Me voy!
Su madre gritó desde la cocina.
—¡Tu mochila!
Israel regresó corriendo.
—¡Cierto!
La tomó.
—¡Adiós!
Salió de la casa.
Camino a la escuela Las calles estaban llenas de estudiantes.
Algunos caminaban tranquilos.
Otros corrían.
Israel era uno de los que corrían.
—¿Por qué siempre me pasa esto…?
Mientras corría, alguien estaba apoyado en una pared.
Ese alguien habló.
Tristán: —Buenos días.
Israel frenó de golpe.
—Ah…
eres tú.
Era Tristán.
Estaba completamente relajado como siempre.
Manos en los bolsillos.
Sonriendo.
Israel: —¿Desde cuándo estás ahí?
Tristán: —Desde hace un rato.
Israel: —¿Y no dijiste nada?
Tristán: —Es divertido verte correr.
Israel suspiró.
Israel: —Eres un mal amigo.
Tristán: —Pero soy tu mejor amigo.
Israel empezó a caminar junto a él.
Israel: —Eso es porque no tengo muchas opciones.
Tristán se rió.
Tristán: —Claro.
Caminaron unos segundos.
Entonces Tristán preguntó algo muy importante.
Tristán: —Oye.
Israel: —¿Qué?
Tristán: —¿Estudiaste para el examen?
Israel se detuvo.
Silencio.
Israel: —¿Qué examen?
Tristán empezó a reír.
Tristán: —Estamos muertos.
El patio de la escuela La escuela estaba llena de ruido.
Estudiantes hablando.
Risas.
Gente caminando.
Israel y Tristán entraron al patio.
Dos chicos estaban sentados en una banca.
Uno levantó la mano.
Jesús: —¡Llegaron!
A su lado estaba Alan, mirando su celular.
Israel caminó hacia ellos.
Israel: —Díganme que el examen es mañana.
Jesús negó con la cabeza.
Jesús: —Empieza en diez minutos.
Israel se dejó caer en la banca.
Israel: —Estoy acabado.
Alan levantó la vista.
Alan: —Yo también.
Jesús levantó su cuaderno.
Jesús: —Yo estudié un poco.
Israel lo miró con cara de traición.
Israel: —¡TRAIDOR!
Tristán se sentó junto a ellos.
Tristán: —No importa.
Jesús lo miró.
Jesús: —¿Por qué?
Tristán sonrió.
Tristán: —Porque soy increíble.
Alan lo miró.
Alan: —Eso no sirve para los exámenes.
Tristán sacó un cuaderno.
Empezó a dibujar.
Israel miró.
Israel: —¿Qué dibujas?
Tristán: —Un dragón.
Israel: —¿Por qué?
Tristán: —Porque los dragones son geniales.
Israel observó el dibujo.
Era un dragón enorme con alas gigantes.
Israel: —Está increíble.
Tristán: —Lo sé.
Jesús suspiró.
Jesús: —Estamos rodeados de idiotas.
En el salón Los estudiantes entraban poco a poco.
El ruido era fuerte.
Israel se sentó en su lugar.
Tristán estaba detrás.
Jesús y Alan en la fila de al lado.
La puerta del salón se abrió.
Entraron varios estudiantes.
Entre ellos estaba Alejandra.
Caminaba tranquilamente.
Cuando pasó cerca del grupo, saludó.
Alejandra: —Buenos días.
Tristán levantó la mano.
Tristán: —Hola.
Jesús también saludó.
Jesús: —Buenos días.
Israel tardó un segundo en reaccionar.
Israel: —Eh…
hola.
Alejandra sonrió.
Alejandra: —Buenos días.
Se sentó en su lugar.
Alan miró a Israel.
Alan: —Te quedaste callado.
Israel: —No.
Alan: —Sí.
Tristán se rió.
Tristán: —Se puso nervioso.
Israel golpeó el escritorio.
Israel: —¡No es cierto!
Jesús empezó a reír.
Algo extraño Mientras el salón seguía lleno de ruido…
Israel miró alrededor.
Por un momento…
Algo cambió.
Las personas…
Parecían tener algo alrededor.
Una especie de luz.
Muy débil.
Como un aura.
Israel parpadeó.
Desapareció.
Israel (pensando): “Otra vez…” Suspiró.
“Tal vez estoy imaginando cosas.” Después de todo…
Tenía tres personalidades.
Tal vez su mente simplemente estaba jugando con él.
El examen La puerta se abrió.
El profesor entró.
Profesor: —Saquen una hoja.
Toda la clase suspiró.
Israel dejó caer la cabeza sobre el escritorio.
Israel: —Morí.
Tristán sonrió.
Tristán: —Te dije que sería divertido.
Jesús abrió su cuaderno.
Alan miró el techo.
El examen comenzó.
Y ese día…
Parecía un día completamente normal.
Pero muy lejos…
Más allá de ese mundo.
Algo observaba.
Algo antiguo.
Algo que existía desde antes del tiempo.
Y muy pronto…
Ese algo encontraría ese mundo.
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