El Guía X - Capítulo 136
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Capítulo 136: Entrenamiento (1)
El interior del submarino era más robusto que el exterior, por supuesto. Ayen pensó que podría marearse o sentirse incómodo, ya que era la primera vez que viajaba por mar.
Pero no fue así. Solo necesitó un par de horas para adaptarse. Sin embargo, quizá también tenía algo que ver con que el submarino fuera diferente a un barco.
Ayen no podía comparar ambos, puesto que aún no había subido a un barco, ¿pero un bote contaría? ¿Probablemente no? Su mente divagaba por todas partes, y su emoción inicial no había disminuido ni un poco.
El submarino era enorme, y podría llevar un tiempo explorarlo por completo. A Ayen no le interesaba demasiado; la idea de estar bajo el agua era más fascinante.
La zona de estar que ocupaban tenía ventanas transparentes que le permitían a Ayen ver el exterior. La mayor parte del tiempo estaba oscuro, pero los alrededores aún se podían ver gracias a la luz que emitía el submarino.
Devion y Khal no molestaron a Ayen y lo dejaron observar lo que ocurría fuera.
Ayen pensó que los atacarían de inmediato y que podría ver un colosal monstruo marino, pero, sorprendentemente, nada de eso sucedió.
Aparte de algunas criaturas y monstruos marinos irracionales, no vio ninguno. Pensándolo bien, también tenía sentido. Estaba con dos espers de Clase SS.
Su emoción no tardó mucho en desvanecerse gradualmente. Como no había nada que ver, era aburrido. Seguía siendo interesante, pero Ayen fue centrando poco a poco su atención en otros asuntos.
Por ejemplo, el entrenamiento.
Viajarían por mar durante unos días, lo que significaba que también estarían bajo el agua la misma cantidad de tiempo.
—¿Entrenamiento? —cuestionó Ayen, sentado junto a Devion y mirando a Khal frente a ellos.
La habitación estaba llena de diverso equipamiento de entrenamiento. Ayen reconoció algunos, pero la gran mayoría no le sonaba de nada.
Probablemente, todo era equipamiento de entrenamiento para espers.
—Sí —asintió Khal—. Tenemos que mejorar tu aguante, enseñarte algo de defensa personal y también averiguar cómo utilizar tu contrato con ese niño —explicó.
Devion estaba inusualmente callado. Cuando Ayen estaba a punto de preguntarle, Devion levantó una mano.
—¿Vas a entrenarlo a él o a nosotros dos? —preguntó Devion. Luego se encontró con la mirada de Ayen—. Ayen, te lo digo desde ahora. No dejes que Khal te entrene.
—¿Por qué? —preguntó Ayen, confuso.
—Khal no es un buen entrenador —a Devion se le crispó el labio—. Es un pervertido.
Apenas terminó de hablar, Khal ya había estallado en carcajadas. Ayen se quedó desconcertado y dirigió la mirada a Khal antes de volver a mirar a Devion.
Ayen nunca había visto a Khal reír de esa manera. Estaba, como mínimo, cautivado y, ni que decir tiene, sentía curiosidad por lo que había pasado.
—¿Y eso por qué lo dices? —le volvió a preguntar.
Como si los recuerdos lo asaltaran, Devion se estremeció y señaló a Khal con dedo acusador. —Te lo juro, Ayen, si dejas que te entrene, se aprovechará de ti. No aprenderás nada. Mejor deja que te entrene yo.
Khal miró a Devion con una sonrisa burlona en el rostro. Casi volvió a soltar una carcajada de no ser por la mirada fulminante de Devion.
Ayen se mordió el labio. ¡Quería saberlo!
Era la primera vez que Ayen deseaba de verdad involucrarse, incluso si era sobre su pasado. Por supuesto, eso era imposible. Al menos, quería saber qué había pasado para no sentirse tan perdido.
—¿Por qué? —miró Ayen a Devion—. ¿Qué pasó?
La expresión de Devion, que se había vuelto amarga al recordar esos momentos, cambió a una de evidente sorpresa cuando Ayen preguntó.
—¿Tienes curiosidad?
—Sí. ¿Puedes contarme la historia? —Ayen miró de reojo a Khal, quien se limitó a sonreír sin intervenir. Estaba claro que le divertía la situación y que no se oponía a que Devion contara lo sucedido.
Los ojos de Devion se iluminaron y, emocionado, alargó la mano para tomar la de Ayen. —Por supuesto que puedo contártelo. Esto te convencerá de no dejar que Khal te entrene.
Fue hace mucho tiempo. Sin embargo, lo marcó profundamente.
—Si quieres aprender algo, Khal no es la mejor opción —volvió a decir, tratando de convencer a Ayen.
Khal se sentó en uno de los aparatos, con una sonrisa divertida dibujada en los labios. Sabía perfectamente por qué Devion tenía una idea equivocada de él cuando se trataba de entrenar.
La curiosidad de Ayen se avivó aún más.
—Cuéntame —insistió Ayen.
Más que la emoción de escuchar y ser incluido en la conversación, a Ayen le gustaba la idea de descubrir por fin parte del pasado que compartían.
Devion no lo hizo esperar. Hizo una pausa y se concentró en los recuerdos de aquel momento en particular. Como esper, y además uno de Clase SS, sus recuerdos eran mucho más nítidos que los de los demás.
Podía revivir con total nitidez los recuerdos del pasado si así lo deseaba.
Este recuerdo era de unos meses antes de que Devion se diera cuenta de que Khal estaba coqueteando con él. Aquel demonio aprovechó el entrenamiento para sacar ventaja.
En ese momento ya eran algo más que conocidos, pero no exactamente amigos. Su relación había mejorado un poco tras aquel incidente de Clase SS de hacía unos años.
Al menos Devion ya no le soltaba comentarios sarcásticos ni ponía los ojos en blanco, y el otro ya no lo miraba con el desdén de costumbre. También habían cooperado en incontables misiones.
Se habían vuelto un poco más cercanos. O un poco más de lo que Devion creía.
Una vez, Khal comentó algo mientras estaban en la sala de entrenamiento.
—Tu postura es demasiado rígida —comentó Khal como si nada. Su tono era despreocupado, pero conservaba su frialdad habitual.
El Khal de esa época parecía más joven que su versión actual. Después de todo, solo tenía 22 años. A Devion le pasaba lo mismo.
Estaba en una etapa de su vida en la que quería hacer lo que le viniera en gana. El pelo de Devion era de color rojo fuego y llevaba pendientes de clip con diamantes en la oreja.
No era un acto de rebeldía, pero era una versión de sí mismo que a Devion le daría vergüenza ajena recordar.
En comparación con Khal, que vestía una camiseta lisa y pantalones de entrenamiento, pero aun así parecía un frío noble, Devion llevaba un equipo de entrenamiento llamativo y colorido.
Los dos eran demasiado diferentes.