El Halo Roto - Capítulo 121
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121: 121: Esclavo 121: 121: Esclavo El Velari tardó unos minutos en grabar el símbolo del clan en la palma de Simon, y este observó el símbolo con cierta intriga.
El símbolo del Clan Tumbrasombría era un ataúd inclinado a 45°, semihundido en su propia sombra.
«Puedo sentir una especie de conexión con el símbolo.
Si hago esto, entonces…».
Simon dirigió su energía demoníaca hacia el símbolo, y este se desvaneció lentamente como si se hundiera en su palma.
—¿Oh?
Veo que has sido capaz de comprender una de las funciones básicas del símbolo del clan sin que te lo dijera.
Qué impresionante —elogió el Velari con evidente sorpresa en su tono.
—O tienes una gran afinidad con la Sombra o tu talento y potencial como Maestro de Runas Caóticas deben de ser elevados.
Simon negó con la cabeza.
—Lo dudo mucho.
El Velari lo miró y luego se rio entre dientes.
—Ya veo, eres de los tipos humildes y modestos.
Simon no respondió y el Velari continuó hablando.
—Te daré un consejo, muchacho.
Suele haber chicos como tú que se hacen los humildes y modestos para no llamar la atención y ocultar sus habilidades.
Pero déjame decirte que hay momentos en los que necesitas ser orgulloso y arrogante, necesitas que los demás sepan lo genial que eres para que nadie te menosprecie.
Simon sonrió tras la máscara y luego se inclinó ligeramente.
—Gracias por su consejo.
El Velari asintió.
—Eres respetuoso.
Es un rasgo del que carecen muchos chicos de tu edad…
Dame tus placas de las pruebas.
Las puntuaciones que obtuviste en ellas se cambiarán por méritos.
—¿Méritos?
—preguntó Simon mientras sacaba las placas que había conseguido en la primera y segunda prueba.
El Velari no esperaba gran cosa de las puntuaciones de Simon en las pruebas, así que cuando tomó las placas y miró los resultados, su mente no procesó de inmediato lo que veía.
—Pronto sabrás qué son los méritos.
Tus maestros te lo explicarán con más deta…
¿Hmm?
¿Qué?
Los ojos del Velari se abrieron como platos, incrédulos, en el momento en que vio los números en la placa de Simon.
Se frotó los ojos y luego miró a Simon.
—¿Son de verdad?
¿No las has falsificado?
Simon negó con la cabeza.
—No lo he hecho, ni tengo la capacidad para hacerlo.
—Pero…, pero…, pero, ¿cómo es posible?
El Velari se quedó mirando las placas que tenía en las manos, incrédulo, y después miró a Simon como si estuviera viendo a un ser incomprensible.
—Obtuviste el primer puesto en la primera y la segunda prueba.
Y lo más importante, hiciste añicos el orbe de Lumen.
¿Pero qué demonios?
¿Y solo eres un Demonio Menor?
«¿El orbe de Lumen?
¿Quién o qué es Lumen?».
La atención de Simon no estaba en la conmoción o la incredulidad del Velari, sino en el desliz que este había cometido al pronunciar el nombre de la esfera de cristal blanco puro.
Simon había sentido curiosidad por ella desde que la vio, porque le recordaba a algo que aún no lograba identificar del todo.
«Quizá no ha sido un error, y puede que me hubiera enterado de todas formas después de terminar con todos estos trámites».
Mientras tanto, cuando el Velari vio que Simon permanecía en silencio y se limitaba a mirarlo fijamente, tosió y recuperó la compostura.
—Cielos.
He quedado en ridículo.
El Velari negó con la cabeza, y su forma de mirar a Simon cambió.
Antes, solo le había intrigado ligeramente porque Simon fue la primera persona que casi atravesó el velo que se había puesto encima.
Y la forma en que Simon se comportaba ante él, y las preguntas que hacía, habían despertado su intriga.
¿Pero ahora?
Ahora, veía a Simon como un diamante en bruto.
«Tengo que saber más sobre él y observarlo.
Un talento como el suyo rara vez aparece en el clan».
«Pero en cuanto los demás se enteren, puede que también lo quieran.
Esto podría ser un fastidio».
El Velari suspiró en voz alta y luego señaló un punto concreto de su mesa.
—Coloca la mano derecha en ese sitio para que puedas recibir tus méritos.
Simon miró a su derecha y vio la marca de una mano en la mesa.
Se había fijado en ella antes, pero no tenía ni idea de para qué servía.
Hizo lo que se le ordenó, y en el momento en que lo hizo, unas runas caóticas negras recorrieron la mesa y Simon sintió un cambio en la palma de su mano derecha, donde estaba el símbolo del clan.
Mientras, el Velari observaba y leía las runas caóticas que se formaban en su mesa.
—Esto actualizará la información de tu símbolo del clan para que seas reconocido por las formaciones y matrices del clan.
—Mmm…
Te llamas Luna Negra…
Un Linaje Común Supremo…
¿Tribu Colmillo del Crepúsculo?
¿Una Tribu?
¿Y no es una de las seis grandes Tribus?
—Mmm…
¿Hay más?…
¿Clasificado?
Qué sorprendente…
Supongo que lo comprobaré más tarde…
Y…
has sido marcado como un…
esclavo del clan…
Eso es…
muy inesperado.
El Velari murmuró cada palabra, y la expresión de Simon tras la máscara permaneció igual…
Indiferente y serena.
Todo ello a pesar de la molestia que sintió porque el Velari revelara su información a todo el mundo en la sala.
«Puede que algunos no lo hayan oído, pero estoy segurísimo de que los que tienen buen oído han escuchado sus palabras con claridad.
Si hubiera querido ocultar mi información, podría haber creado una zona de insonorización con su poder o, simplemente, haberse callado…
Probablemente lo ha hecho a propósito para que los demás sepan más de mí».
Simon podía sentir las miradas de algunos de los otros Iniciados, pero no le preocupaba tanto eso como el hecho de que el Velari hubiera revelado su información sin ningún cuidado ni consideración por él.
Lo que más le preocupaba era el tono que el Velari había utilizado al mencionar que era un esclavo del clan.
Tuvo una premonición terrible cuando el Velari dijo esas palabras en voz alta y, en la mayoría de los casos, sus instintos solían acertar.
Y, por desgracia para él, así fue.
Unos instantes después, las runas caóticas de la mesa se desvanecieron una vez actualizada la información de Simon.
El Velari lo miró, negó con la cabeza y suspiró.
—Permíteme resumirte lo que significa ser un esclavo del clan.
En una sola frase: todos los logros y méritos que obtengas se reducirán en un ochenta por ciento (80 %).
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