El Hombre Olvidado por el - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 Una estrella naciente
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22: Una estrella naciente 22: Una estrella naciente Han transcurrido dos semanas desde la reunión de los 15 fundadores.
Muchas revelaciones e información impactante que intentaron asimilar con calma.
Tres días después de esta reunión, se llevó a cabo una asamblea en el centro de la ciudad, con transmisión tanto a través del sistema como en aparatos electrónicos en toda la provincia.
Se explicó lo sucedido, instando a todos a protegerse y a crear guerreros fuertes que ayuden en la inminente guerra.
Por primera vez, la academia de la Espada Blanca abriría sus puertas a todos en la provincia.
Era una situación de vida o muerte, algo sin precedentes que no sabían cuándo sucedería.
Lo mejor era resguardar a las futuras generaciones en un lugar que sirviera como última zona defensiva en caso de perder.
Allí nacerían las esperanzas para el futuro.
Se pidió que cada raza y cada humano dispuesto a superarse, y aquellos que creían tener la fuerza, acudieran a la academia, no solo por ellos, sino en pos de defender a sus seres queridos, a sus razas y a sus compatriotas.
No era una competencia, era una guerra por la supervivencia.
Tras esa transmisión, al día siguiente, cada representante de cada raza trajo a más de 200 jóvenes, quienes, inspirados por las palabras de los fundadores, decidieron mejorar para proteger a su raza.
Incluso los vice líderes de cada raza se ofrecieron como maestros voluntarios, fundando academias secundarias conectadas a la principal, ya que no había espacio en la academia para tanta gente.
Con el tiempo, más y más jóvenes llegaban, pero nadie era sobresaliente, todos eran promedio entre sus razas, excepto los hijos de cada líder de raza, que habían sido entrenados desde pequeños.
Ellos eran muy fuertes y superiores a sus compañeros, lo que los convirtió en líderes de sus compañeros jóvenes, ya que no competían, luchaban por un bien común: derrotar a los monstruos que vendrían junto a la oscuridad para dañar a los suyos.
Este pensamiento, aunque ingenuo, era lo que mantenía a los estudiantes a flote…
pero esto está por cambiar.
Alguien llegó.
Esta persona no vino con representante, no venía de una gran familia, es más, este joven ya no tenía familia y era de los que vivían en los barrios más peligrosos de la zona exterior.
Estos lugares eran conocidos por ser difíciles de proteger, por no decir imposibles, ya que la gente no confiaba en nadie o estaba lleno de antiguos criminales o personas psicóticas aliadas con los monstruos, sirviendo como si fueran sus amos.
Los pocos que son protegidos son aquellos que tienen tanto miedo que no aprendieron a defenderse, sino a esconderse de los monstruos.
Pero se decía que entre ellos había un joven que apareció un día entre su grupo.
Él también tenía miedo a los monstruos, pero eso cambió cuando conoció a una persona desconocida, la cual vio cómo su padre los salvaba de los monstruos y le enseñaba a defenderse, por lo que este se convirtió en el protector de los llamados “Bagabounds”, siendo conocido como el Segador de la luna carmesí: Dean Reavenfield, la muerte carmesí.
A pesar de estar rodeado de misterio y elogios, él era simplemente un joven común que, con gran esfuerzo, había conseguido miles de logros: matar monstruos, salvar personas, eliminar criminales…
Se había ganado el respeto de la zona exterior, pero no tenía idea de que podía entrar a la academia, ya que estaba ocupado peleando contra monstruos.
No fue hasta una semana después, cuando regresó a su pequeño barrio en la zona exterior, que se enteró, pues sus habitantes lo recibieron con un gran regalo.
Patriarca: —¡Has vuelto, Dean!
¿Cómo ha sido la cacería?
Dean se quedó impresionado.
Nunca esperó que alguien lo esperase, ya que normalmente llegaba y lo saludaban mientras pasaba, dejándole regalos en su casa.
Esta era la primera vez que era recibido amablemente.
Tantas experiencias a tan temprana edad solo le permitieron dar una sonrisa amable, la cual contrastaba con el notorio cansancio en su rostro: siempre con ojeras y algunas heridas leves, ropa vieja desgastada, casi rota, pero él nunca se quejó por ello.
Estas ropas eran recuerdos de sus errores y eran un recuerdo del día que fue salvado y cambiado por su padre adoptivo, al cual no volvió a ver luego de ese día.
Dean: —Jajaja, anciano, ¿qué sucede aquí?
¿Por qué se reúnen todos?
¿Acaso hay alguna fiesta?
Las personas del barrio simplemente sonrieron y le trajeron un regalo bastante grande junto a otros más que eran medianamente grandes, por lo que Dean, confundido, abrió el primer regalo, el cual era el más grande.
En este había una carta, la cual tenía escrito que debía leerse después, así que solo rió por ello y miró que dentro de la caja había ropa nueva junto a un portafolios donde podría guardar su vieja ropa.
Dean: —Gracias…
Necesitaba ropa nueva, chicos…
Luego de ello, miró las demás cajas, viendo la más larga.
Al abrirla, tenía un brazo metálico, el cual era una armadura que protegería su torso y brazos, la cual, luego de ponérsela, quedó asombrado con lo cómoda que era, por lo que se emocionó un poco, abriendo el último regalo, el cual era dinero y una carta que le decía que debía irse a la ciudad, no entendiendo por qué debía irse.
Dean: —¿Acaso me están echando?
¿Quieren que me vaya?
Patriarca: —No, Dean, queremos que vivas tu vida y logres tu sueño: encontrarte con tu padre.
Dean: —Viejo…
No sé ni dónde está esa persona.
¿Cómo esperas que…?
Patriarca: —Ese tonto solo me dijo que si algún día estabas listo, debías ir a la ciudad para encontrarlo.
Por eso te damos esto y no te preocupes por nosotros, estaremos bien.
Dean solo lo miró sin decir ni una palabra.
Ya no sabía qué hacer o qué decir, pero el patriarca simplemente lo abrazó y le dio una palmada en su espalda.
Sus compañeros hicieron lo mismo y los demás simplemente lo animaron y alentaron para que siga su camino.
Patriarca: —Si fallas, solo tienes que volver…
Aquí siempre tendrás un hogar al cual volver.
Al oír esas palabras, Dean no dudó más.
Simplemente tomó sus ropas y sus regalos, entrando a su pequeña choza hecha de chapa y paredes sin terminar para cambiarse, saliendo de esta con una sonrisa y un solo pensamiento en su mente: no decepcionar a toda la gente que lo ayudó a mantenerse vivo, siempre superarse para algún día regresar como alguien que pueda protegerlos sin importar nada.
Quiere ser el héroe que salve a este mundo, no importa lo que deba hacer para ello, porque él tiene muchas cosas que lograr y una de ellas es superar a su padre para regresar como el protector de su hogar, pero también del mundo.
Dean: —Bien, viejo, es hora de iniciar el viaje, así que…
¡gracias por todo…
mi gran familia!
La luz fría del reflector caía sobre él, resaltando el brillo plateado de su cabello despeinado, como si el viento lo hubiera revuelto momentos antes.
Sus ojos oscuros centelleaban con una chispa de emoción contenida, y su sonrisa, apenas curvada en una expresión de pura confianza, irradiaba una seguridad imbatible.
El peso de su chaqueta descansaba sobre sus hombros mientras la tela ondeaba levemente con su movimiento.
Los bordes dentados del abrigo, similares a engranajes, parecían diseñados para un guerrero mecánico, pero en él solo añadían un toque de estilo temerario.
Bajo la prenda abierta, su camiseta blanca se ajustaba a su cuerpo con naturalidad, como si cada pieza de su atuendo estuviera hecha a su medida.
Su mano, enfundada en un guante negro metálico de diseño segmentado, se posó sobre su pecho, no como un gesto de duda, sino como una afirmación de todo lo que era.
Cada paso que daba era firme, ligero, como si estuviera a punto de emprender un viaje que ansiaba desde hace tiempo.
El mundo que lo esperaba más allá brillaba con promesas, y él, con el pecho erguido y la cabeza en alto, estaba listo para abrazarlas con orgullo Todo esto se sabía gracias al informe que redactaba en ese momento Alexis, quien tenía la habilidad de generar clones.
Estos le permitían ver lo que sucedía en tiempo real en varios lugares a la vez, sin necesidad de ir él mismo e investigar con seguridad.
Por lo tanto, toda esta información era escrita a mano en informes detallados para Rosario y Brenda, quienes pidieron estar al tanto de toda la situación en la academia.
Pero esta situación con Dean era algo que lo hacía sonreír y a la vez doler la cabeza.
Alexis: —Hay dios…
Se viene un chico muy problemático aquí…
Pero lo que más le hacía doler la cabeza no era el chico en sí, lo que lo molestaba era en realidad su origen.
Esa historia que cuentan constantemente los lugareños del barrio y el mismo chico sobre un hombre misterioso que protegió la zona exterior fue algo que lo desconcertó bastante, ya que no existe tal persona entre los 15 fundadores y tampoco es el salvador de la ciudad, pues León fue a entrenar después de fundarse la ciudad y crear las alianzas entre razas.
Así que lo más importante, además de la construcción de nuevos guerreros, era descubrir quién era esta persona, ya que si era tan poderosa como para enfrentarse a los monstruos de la zona exterior —la cual era una zona altamente riesgosa por ser desconocida— eso significaba que estaba al nivel de los 15 fundadores o quizás era superior, estando a la par con el salvador.
Así que debían averiguar lo antes posible su paradero, porque aún no sabían si era un aliado o un posible enemigo en el futuro.
Así que tomó una pantalla del sistema para usar a sus clones en la provincia, pidiendo que lo ayuden a encontrar a la persona en cuestión y que, de lograr encontrar información sobre esta, lo informen lo antes posible, ya que esta información era de alto valor para la ciudad principal y el futuro del continente.
Dean: —Dios, ¿cómo llegaré a la entrada principal si ni siquiera hay un camino fijo hasta allí?
Dean se encontró con un problema en su viaje, ya que el mapa que le dieron al irse le hizo darse cuenta de que estaba literalmente a 2000 km de distancia de la entrada exterior y, para llegar allí, tendría que pasar a toda velocidad entre varios barrios peligrosos como atajos y luego pasar por el puente exterior, el cual siempre tenía batallas con monstruos debido a la alta concentración de energía mental en la ciudad, que era la razón para que las bestias sin cerebro o inteligencia devoren humanos o a otras bestias para evolucionar.
Así que, sin más, solo tomó sus cosas y dio un salto largo a toda velocidad, bajando lentamente hasta llegar al suelo, donde encogió las rodillas y empezó a correr rápidamente para llegar en el menor tiempo posible, ya que, según lo que le dijeron los habitantes de su barrio, las inscripciones tienen un cupo limitado y el tiempo era de 1 mes y solo faltaba una semana para que ese plazo se cumpliera, por lo que debía llegar a la entrada exterior, obtener su carnet de identidad y luego lograr adentrarse sin perderse en la ciudad para llegar a la academia e inscribirse antes del tiempo establecido.
Todo esto era pensado mientras corría a gran velocidad, pasando todo un día corriendo, encontrándose con varias bestias, las cuales prefería esquivar, ya que no eran peligro para nadie aún.
Al segundo día corriendo, tuvo que detenerse a ayudar a mucha gente de los barrios peligrosos, ya que nadie estaba allí para defender esos lugares de forma constante y los pocos guardias de la ciudad eran algo torpes y novatos para este trabajo, así que siempre que podía se detenía a luchar, dejando ver su rostro, eliminando monstruos sin parar, ganándose fama entre los guardias de la ciudad y algunos civiles, pero nadie sabía su nombre aún, ya que era rápido, era letal y sangriento, pero amable y calmado.
No le tomaron importancia a ello, si él quisiera decir su nombre, lo habría hecho, por lo cual no necesitan saberlo.
Así estuvo hasta el tercer día, donde llegó a la entrada de la zona exterior, pero se encontró con la sorpresa de que las bestias estaban atacando la entrada exterior, siendo que estaban luchando contra muchos hellhounds y un gigantesco cerbero de etapa uno, el cual solo tenía una cabeza, liderando a los hellhounds, que eran perros deformados y destrozados, llenos de garras, tentáculos o alguna extremidad peligrosamente afilada con la cual atacar.
Dean: —Demonios, ¿qué debería hacer ahora?
No debo interferir, no me conocen y podrían confundirme con un monstruo humanoide o un bandido fuerte…
Fue eso lo que lo hizo dudar y querer esperar a que todo pasara, pero entonces, ¿si hacía esto significaría algo?
¿El hecho de haber viajado tanto habría servido de algo?
¿Acaso su salvador…
su padre habría dudado en ayudarlo de estar en la misma situación?
Todas estas preguntas agobiaron a Dean, el cual aún era joven e inmaduro, solo tenía 17 años en ese momento, pero en su mente la frase que siempre recordaba de su padre lo reconfortaba.
Este siempre le decía: “No te rindas nunca ante la adversidad.
Si tienes miedo, es normal, todos le tememos a algo y dudamos, eso nos hace humanos, pero hay algo que debes entender: no eres el único que tiene miedo.
La diferencia entre tú y los demás es que ellos enfrentan sus miedos y luchan, tú estás huyendo en este momento…
Dime, ¿acaso quieres seguir huyendo?
¿O prefieres levantarte y luchar?
O mejor dicho…
levántate…
y sobrevive…” Este recuerdo nostálgico y constante era una de las razones para seguir adelante, pero también era la razón más importante para ayudar a otros, para salvarse a sí mismo, por lo cual este empezó a caminar hacia el puente mientras los guerreros que defendían la puerta exterior no podían aguantar más, quedaban pocos de ellos y los refuerzos no llegaban, estando retrasados debido a no tener un medio de transporte directo, empezando a perder la esperanza, atacando al cerbero con una fuerza descomunal, la cual empezó a acumular en su boca, generando una chispa de aura roja, la cual era una habilidad de tipo berserker.
Si absorbía su propia fuerza dentro de él mismo, entraría en un estado de furia incontrolable y atacaría con el quíntuple de fuerza que tenía, por lo que muchos ya habían perdido las esperanzas.
Solo que en ese mismo momento algo voló hacia el cielo a gran velocidad de un salto para luego caer en picada, usando la fuerza de aceleración y su propia fuerza más su armadura para dar un golpe contundente en el cráneo del cerbero, destrozando el mismo contra el suelo del puente, haciendo temblar toda la zona exterior con el impacto y matando al 90% de los hellhounds que venían junto al cerbero.
No sabiendo qué sucedía debido al humo que se había levantado en el lugar, empezaron a escuchar cómo los hellhounds eran destrozados a golpes y asesinados uno por uno hasta que luego no se escuchó más nada y una vez que el humo se dispersó, no había nadie en el lugar, solo miles de cadáveres de bestias y el gigantesco cadáver del cerbero junto a una nota que decía: “Lo siento mucho, tengo prisa” Sin firma ni nada, solo decía eso, notando que la puerta de la zona exterior se abría desde dentro, saliendo Jamal y el equipo de rescate, notando lo sucedido después del gran temblor, por lo que se puso a mirar los cadáveres de sus compañeros para llevarlos a enterrar, a su vez que investigaba los cadáveres de los monstruos, que parecían haber sido golpeados por un brazo metálico de alta capacidad, al igual que el gran cerbero.
Esto lo hizo molestarse mucho por llegar tarde, pero se alegra de que nadie haya muerto y de todos modos sabrá quién fue el causante una vez que entre a la ciudad y solicite su carnet, cosa que justamente pasó, ya que al ingresar en la ciudad y solicitar el carnet, olvidó el pequeño detalle de que estaba empapado en sangre y aunque explicó que venía del exterior, era sospechoso, ya que vino del exterior y encima estaba manchado en sangre justo después del temblor de hace unos instantes, así que lo mantuvieron cautivo un rato mientras solicitaban el carnet y llamaron a Alexis, el director de la academia, debido a que Dean era joven, creían que era un alumno de ese lugar, a lo cual Alexis, al notar que informaban sobre Dean, fingió que sí era alumno de la escuela y que no tenía carnet aún, cosa que facilitó que le hicieran un carnet en minutos y lo dejaran irse, a lo que justo unos minutos de irse llegó Jamal a buscarlo, porque recibió la misma info por parte de otros guerreros que vieron a un chico ensangrentado buscando dónde conseguir un carnet, perdiéndolo por unos minutos y preguntando a los del centro de guardia e información sobre el joven.
Unas horas después de estos sucesos, Dean se perdió un poco, solicitando indicaciones por varios ratos, pero nadie le hizo mucho caso debido a que están muy ocupados con intentar mejorar, subir de nivel y obtener mejores objetos, por lo que se dispuso a caminar, siendo alguien llamativo, ya que era muy preguntón, por no decir que nadie lo conocía, captando la atención de una mujer, la cual era notoriamente joven, pero denotaba algo de madurez debido a la forma en la que se presentó.
Joven: —Oye, chico, se ve que estás perdido.
¿A dónde te diriges en este momento?
Quizás y pueda llevarte.
Dean la examinó de pies a cabeza.
Ella vestía ropas muy holgadas y parecía una maleante salida de un callejón de la zona exterior, pero bella y agradable, aunque esta estaba molestándose un poco por cómo la observaba y no le respondía, lo cual era notorio en su rostro, así que Dean rápidamente procedió a contestar.
Dean: —Lo siento, no era mi intención incomodarte sin decir nada.
Soy algo desconfiado y nuevo, perdóname.
¿Estoy dirigiéndome a la academia, puedes llevarme?
Ella lo miró de reojo y algo indignada se dio la vuelta y con una seña le indicó que le siguiera, llevándole por las calles de la ciudad, pasando por el patio Olmos, las tiendas rurales de la capital y la zona más difícil de ingresar debido a los costes: el gremio de sanadores, el cual casualmente estaba frente al segundo más caro, el gremio de mecánicos y herreros, lo cual le pareció curioso, pero prefirió no preguntar cosas complicadas, solo llegar a su destino.
Una vez que llegaron a la academia, Dean no pudo evitar asombrarse por su majestuosidad.
Era muy grande y estaba realmente en una zona apartada de la ciudad principal, casi tan grande que parecía una ciudad aparte.
Incluso podía ver zonas que aún se estaban construyendo e incluso estudiantes que entraban como él para inscribirse, por lo cual, una vez llegaron a la fila para inscribirse, la chica que lo acompañó simplemente sonrió para despedirse.
Joven: —Bueno, chico, hasta aquí hemos llegado, lo demás debes hacerlo tú mismo.
Espero que pases, ya que aunque muchos pueden entrar, no significa que sea fácil.
Nos vemos.
Esta empezó a irse luego de darle una palmada en la espalda a Dean, pero este no quiso que se despidieran así como así, por lo que se dio la vuelta agradeciéndole por traerlo, a lo que él mismo le termina preguntando algo.
Dean: —Oye, al menos dime tu nombre, que aún no me lo has dicho.
Esta, al escucharlo, siguió caminando, pero se detuvo por un momento, girando para sonreírle amable y coquetamente, como si fuera una pequeña burla amable para responderle.
Joven: —Bueno, si pasas te diré mi nombre, claro, si es que nos volvemos a ver, jejeje.
Luego de decir eso, ella se fue dentro de la academia junto a otras personas que parecían ser sus compañeros o amigos, ya que tenían la misma ropa que ella, a lo cual estos le preguntaron algo luego de verle con ese chico que no conocían.
Amigo: —¿Crees que él logre pasar con esa persona entre los nuevos?
Joven: —Tranquilo, ningún chico que tenga un aura tan amenazante puede perder unas pruebas tan simples, eso te lo aseguro.
Compañero: —……
El último solo se dio la vuelta y miró fijamente a Dean, el cual estaba de espaldas sintiéndose observado.
Sus instintos se activaron, dándose la vuelta para mirar fijamente al lugar donde era observado, como una bestia mirando a su presa, teniendo el aura asesina que emanaban comúnmente los monstruos del exterior, por lo que este chico solo miró al amigo de la chica y asintió con la cabeza algo intimidado por el suceso, algo que solo confundió a Dean, ya que este solo miró a ese lado, pero como estaban tan lejos no pudo ver bien de quién se trataba o de dónde venía esa mirada, por lo que solo entró a la zona de registro, donde dio su carnet como ciudadano nuevo, lo que hizo que miraran de reojo al chico pensando que quizás era alguien novato, sintiendo pena por él, ya que la mayoría de humanos que han querido entrar fallan las pruebas al venir tantas razas con mejores estadísticas o más nivel o incluso mejores contratos con dioses, así que lo dejó pasar sin esperanza en que lo logre, explicando lo que debía hacer antes de que entrara como a todos los demás.
Inscriptor: —Ahora te explicaré qué debes hacer para ingresar a la academia y presta atención, porque esto es complicado de lograr para la mayoría de humanos como nosotros.
Dean lo miró y se puso serio al pensar que quizás tendría que usar sus habilidades en este lugar para obtener un puesto en la academia, mirando al instructor como si fuera un soldado esperando recibir órdenes.
Inscriptor: —Para entrar en la academia debes pasar por cuatro pruebas distintas, las cuales tienen un grado de dificultad que puedes elegir dependiendo de qué tan preparado te sientas y aunque elijas el rango difícil, no te sientas especial, no serías el primero ni el único en pasar las cuatro pruebas en difícil, solo serías uno más de los excepcionales en la academia.
Unos minutos más tarde, después de la explicación que le dio el instructor, se adentró a las pruebas con un semblante algo intimidante, ya que escuchó todas las historias de los que han pasado por aquí siendo humanos, sabiendo que solo 1 de cada 100 humanos pasan esta prueba y aunque no son humillados, ya que aquí no vienen por estatus, sino por su habilidad de supervivencia, cosa que se respeta, eso no significa que los humanos se sientan bien sabiendo que tan pocos pueden por lo menos pasar las pruebas en normal para entrar en la academia, además el propio instructor le dijo en su cara que ni siquiera intentara las pruebas difíciles porque podrían ser muy difíciles para él siendo humano, aunque en realidad no le dijo eso, simplemente es lo que le dijo indirectamente en toda la explicación, fue un indirecto pero sincero “Ríndete”, así que esto ya no era solo una prueba por intentar cumplir un deseo o propósito, esto es por el orgullo que tiene, ya que algo que nunca le ha gustado es ser menospreciado por alguien que ni siquiera intenta mejorar por sí mismo.
Antes de las pruebas, todos deben ir a sus habitaciones seleccionadas en la academia y no pueden salir de estas hasta la hora asignada para la prueba, esta se les será entregada por debajo de la puerta junto con el grupo al cual se les asignará.
Este inicia en el A y termina en el grupo G.
Aquí hay clasificaciones por fuerza y nivel de habilidad.
Este se divide en tres grupos fundamentales: los más débiles, que serían los grado “Ípsilon”.
Estos son reclutas que han pasado el nivel fácil, el cual es un nivel considerado para reclutas de nivel barrial, los cuales a duras penas en equipo podrían derrotar a un jefe de zona de nivel bajo.
Luego tenemos a los grado “Ómicron”.
Estos son excepcionales no solo en combate, sino que tienen un gran sentido de la coordinación en equipo e individualmente son algo impresionantes, pudiendo pasar la prueba de nivel normal con relativa facilidad y siendo candidatos a misiones de nivel ciudad, teniendo la capacidad de derrotar jefes de nivel alto en conjunto, mas no en solitario y al final tenemos a los considerados los más excepcionales, los “Tau”.
Estos ni siquiera pueden ser definidos como tal, son casi perfectos en todo y superaron las pruebas de dificultad difícil fácilmente en minutos, pueden derrotar jefes de nivel provincial con relativa dificultad en solitario, pero en conjunto quizás podrían arrasar con ejércitos enteros de monstruos, pero al ser demasiado jóvenes e inmaduros no son lanzados a batallas reales por no querer correr riesgos de que sean eliminados en combate.
Gracias a estas reglas no escritas, por así decirlo, la academia establece un nivel jerárquico, el cual funciona, ya que aquí se respeta a los que tienen mayor habilidad para la supervivencia y se protege y mejora a los que tienen menor capacidad de supervivencia, pero eso no significa que no existan grupos que se aprovechen de ello por inmadurez o incluso porque realmente no les importa y ven este mundo acabado como su paraíso para hacer lo que deseen.
Todo esto lo aprendió gracias a las enseñanzas de aquel instructor en esos breves minutos, pero también podría haberlo deducido con solo estar en la academia, pero es mejor saberlo antes, porque de haberlo tenido que aprender directamente, quizás no habría tenido razones necesarias para esforzarse por destacar en este lugar.
Dean: —Ya es hora de la prueba, debo apresurarme, no quiero que alguien más se me adelante.
Mientras Dante salía de su habitación y se dirigía a la zona de la prueba, este era vigilado constantemente por Alexis, el director, el cual, como pensó, lo hará pasar malos ratos, ya que él no era el único en notar su presencia ni el único que lo observaba, ya que las mayores potencias de la academia le habían puesto la mirada encima desde que su aura inundó la academia como si de una bestia se tratase.
Algunos estaban deseando bajarlo de su nube por sentirse desafiados, otros se reían, ya que creían que encontraron un rival o quizás un amigo en su camino por la supervivencia y bueno, otros simplemente tenían otros planes para nuestro pobre y joven Dean
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