El Hombre Olvidado por el - Capítulo 26
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Capítulo 26: Rivalidad entre hermanos
El ambiente del coliseo era tenso. La gente observaba con entusiasmo lo que acontecía ante ellos, mientras un gran viento se levantaba en toda la arena de combate. La gran reina demonio solo observaba en su trono, sin inmutarse ante lo que sucedía frente a sus ojos.
Por un lado, un Dean enfurecido, cuyos ojos brillaban en un azul intenso, mientras que de su cuerpo emanaba una gran aura ígnea, igual que las llamas del purgatorio, ascendiendo hasta el cielo con gran fuerza, demostrando el gran poderío del joven Dean.
Por otro lado, teníamos a Mamoneth, el cual exudaba un aura carmesí, la cual era igual de grande que la de Dean, pero de esta emanaban los gritos de todas las almas que, como humano demoníaco, había absorbido mientras entrenaba y crecía, comiendo la carne y sangre de sus víctimas, quitándoles sus almas. Demonios, humanos, monstruos, todos por igual. Con tal de obtener poder, él hacía todo lo que quería. No importaba si tenía que matar, violar y cortar, él lo haría si eso le daba poder. Él ya no era un humano, era un simple monstruo.
Pero Dean no estaba molesto solo por tener esto en cuenta, sino por todo lo que dijo. Toda su historia estaba, literalmente, diciéndole en la cara que su padre, el hombre que admira, su salvador, la razón por la que ha entrenado tanto, esa persona era un maldito que lo abandonó y trató de basura, siendo un niño, solo porque no era fuerte. Esto no podía aceptarlo, no iba a aceptarlo jamás en su vida.
Dean: —Retráctate y di que todo lo que has dicho es una mentira, o te juro que voy a arrancarte la cabeza.
Mamoneth se rió ante la expresión que tenía Dean, llena de odio y desesperación. Sabía que este estaba sufriendo por no aceptar que su ídolo era una basura de persona, dudando entre creer o reventar, por lo cual Mamoneth solo rió más fuerte por un rato, para luego mirarlo a los ojos con una sonrisa y decirle en su propia cara:
Mamoneth: —¿Qué pasa? ¿Acaso tienes miedo de que todo por lo que luchaste sea en vano?… ¿O quizás tienes miedo de que esto te haga dudar de proteger a los tuyos?… Quizás y debería darle una visita a tus amigos en el barrio para aclararte las ideas…
Dean, aunque se molestaba y frustraba por lo que decía, poco a poco parecía decaer ante sus palabras. Él tenía razón, estaba dudando y estaba pensando en si lo que hizo fue en vano, quizás todo por lo que lucha es algo inútil y sin propósito, pero estos pensamientos fueron aplastados en el momento en que Mamoneth cometió el gran error de amenazar a lo único que puede llamar familia, por lo que Dean ya no habló ni dijo ni una palabra, simplemente desapareció ante los ojos de Mamoneth y luego apareció tan rápido frente a él, que ni siquiera le dio tiempo a respirar, diciéndole antes de golpearlo:
Dean: —Te voy a matar… maldito… y luego usaré tu cabeza como trofeo en mi habitación…
Mamoneth, aquel que jamás sintió nada más que odio y estaba lleno de sed de venganza, sintió por primera vez lo que era el miedo, viendo como un golpe cargado de poder venía directo a su rostro, logró esquivarlo solo por unos milisegundos, dando así un salto hacia atrás para alejarse de él, mientras la onda expansiva del golpe generó una explosión de aire tan potente que casi rompe la barrera que protegía a los espectadores, generando una cortina de aire muy espesa, de la cual empezó a emerger Dean, con sus ojos de color negro, mientras sus pupilas tenían un color azul oscuro, a su vez que de su cuerpo salían llamas fatuas cargadas con aura demoníaca.
Esto sorprendió a la reina demonio, la cual entendió el potencial de Dean ante la magia demoníaca, pensando que quizás no era tan descabellado tenerlo para sí misma. Mientras tanto, la batalla inició en la arena. Mamoneth, asustado, no dudó en utilizar su energía demoníaca a máxima potencia, desprendiendo también aura demoníaca, pero esta parecía más débil que la de Dean, el cual parecía haber entrado en un estado de frenesí caótico, saltando Mamoneth contra él, empezando a golpear sin parar los puntos vitales por los que corre la energía de Dean, siendo hombros, rodillas, pecho, abdomen y la frente, a una velocidad tal que parecía que tenía múltiples brazos atacando al mismo tiempo. Todos estos ataques eran recibidos por Dean, el cual ni se inmutaba, solo se movía debido a la potencia de los ataques, para luego Mamoneth juntar sus puños mientras encogía las rodillas y cargaba su aura en los mismos, de forma tan precisa que toda su aura se concentre en la punta de sus nudillos, dando así un doble puñetazo, usando la fuerza de todo su cuerpo más su aura condensada, generando una explosión de energía más fuerte que la que dio Dean cuando falló el primer golpe contra Mamoneth.
Dean, con ese golpe, retrocedió violentamente, mientras sus pies rompían la arena al tratar de mantenerse estable en esta, frenando a unos 40 metros de Mamoneth, el cual pensaba que lo había eliminado, debido a que tenía una gran cortina de humo generada por la presión de aire que generó vapor condensado, no pudiendo ver casi nada, pero ni siquiera le dio tiempo a notar nada, porque de entre el vapor que estaba frente a él, unos ojos brillantes empezaron a emerger del vapor, siendo Dean el cual solo tenía sus ropas destrozadas por el gran impacto, estando sin ninguna herida visible en su cuerpo. Esto hizo que Mamoneth sintiera el verdadero terror, al sentir que frente a él había algo superior, un ser que se alzaba por encima de los monstruos, alguien que reinaba en el trono, un verdadero Dios.
Dean, sin vacilar, tomó la cabeza de Mamoneth en ese instante y lo levantó, mandándolo a volar al cielo, para dar un salto, llegando por encima de él, y así patear su columna vertebral con una fuerza de más de 10 toneladas, destrozando todas las vértebras de su columna, llevándolo a estrellarse contra el suelo del coliseo, rebotando contra este, mientras el impacto generaba un gigantesco cráter, así bajando hasta donde Mamoneth, antes de que vuelva a tocar el piso, para empezar a golpearlo a gran velocidad por todo su cuerpo, de miles de formas, dando puñetazos, patadas, ganchos, rodillazos, cabezazos, empezando a cargar el mismo puñetazo que le iba a dar al inicio del combate, lanzándoselo directo a su rostro, impactando de lleno en su cráneo, el cual, literalmente, se destruyó en mil pedazos ante la fuerza del impacto, quedando nada más que el cuerpo sin vida de Mamoneth.
Esto dejó impactados a todos los presentes, al ver tal muestra devastadora de frialdad y poder, como si quisiera dar a entender a todos allí que él era el más fuerte y si alguien se metía con lo que le importaba, morirían en ese momento. También se dispuso a irse a la otra punta del coliseo para esperar a su próximo rey, pero en ese momento, la reina empezó a reír fuertemente, lo que confundió a Dean, dándose este la vuelta mientras no entendía por qué se reía.
Dean: —Yo gané… ¿por qué te ríes de la nada? ¿Acaso te causa gracia ver a tu discípulo muerto?
María: —¿Crees que ganaste? ¿Solo porque le volaste la cabeza?… Jsjsjsjs, qué niño tan ingenuo…
La reina le dio una sonrisa malvada a Dean, lo cual interpretó como una señal de peligro, pero no llegó a ponerse en guardia, ya que quedó paralizado en su lugar ante una presencia y no entendía quién era, ya que Mamoneth seguía en el suelo sin cabeza, pero ante la mirada de todos, Mamoneth se levantó lentamente, como si de un títere se tratase, regenerándose lentamente de forma grotesca, volviendo a la vida, mientras su poder aumentaba y conseguía transformarse en su forma demoníaca definitiva.
El aire se estremece con una energía oscura y abrasadora mientras el cuerpo del humano demoníaco se distorsiona en un crescendo de poder incontrolable. Su piel, antes marcada por la corrupción infernal, se ennegrece hasta convertirse en una armadura viviente de sombras y magma latente. Grietas incandescentes recorren su musculatura titánica, pulsando con un fulgor rojizo que arde como lava contenida dentro de un frágil recipiente de carne.
Mamoneth: —Hag… espero no haberte hecho esperar demasiado…
Su melena estalla en una llamarada carmesí, cada hebra fluyendo como fuego líquido, danzando con la furia de una tormenta infernal. Dos ojos ámbar, afilados como dagas, se abren en su nuevo rostro cubierto por un yelmo óseo que emana un aura de deidad primigenia. Las garras, alargadas y esculpidas por el mismo infierno, vibran con una fuerza capaz de desgarrar la realidad misma.
Mamoneth: —Fue divertido verte emocionado por la victoria… pero… es hora de ponernos serios…
A su alrededor, la tierra se fragmenta bajo la presión de su mera existencia. Un viento abrasador lo envuelve, llevándose consigo las cenizas de lo que una vez fue humano. Ya no hay rastro de debilidad, de compasión o de humanidad. Ha trascendido más allá de los límites del pecado y la redención, convirtiéndose en la encarnación definitiva del caos y la destrucción.
Mamoneth: —Ahora has presenciado algo que sucede en leyendas… el nacimiento de un pecado… alguien que está lleno de deseos… yo quiero tu poder… pero para ello sacrifiqué todo… y ahora solo me queda mi avaricia… Mamoneth murió… ahora soy Mamón… el pecado de la avaricia…
En ese momento, Dean comprendió que Mamoneth solo lo utilizó para aumentar su poder. Todo el tiempo estuvo en la palma de su mano, por dejarse guiar por el odio y las emociones, lo cual lo dejó vulnerable ante ataques sorpresa o trampas que pudiera poner su enemigo, así como ahora, que estaba paralizado por lo que parecían ser hilos de maná oscuro, los cuales estaban clavados en los canales de maná de su cuerpo, por los cuales circula su energía vital, impidiéndole moverse por más esfuerzos que haga, mientras Mamoneth, ahora proclamado así mismo Mamón, señor de la avaricia, empezó a acercarse, confiado de que su contrincante no podría dar un solo paso adelante.
Esto preocupó a los que observaban el combate, en especial al príncipe elfo, siendo tan correcto, no soportaba la idea de que alguien pudiera estar a punto de morir y él solo podía quedarse mirando la situación, siendo agarrado del brazo por su padre, que con solo una mirada le hizo entender que esto era parte de la supervivencia en este cruel mundo, ya que no siempre podría salvar a alguien, en especial no siempre podría salvar a una persona que no desea ser salvada, lo cual frustró al príncipe, que resignado solo se quedó en su asiento mirando el combate.
Por otro lado, los siete fundadores presentes se habían reunido en una parte de la arena para charlar sobre el combate que estaban viendo frente a ellos.
Jamal: —Esto está siendo interesante, aunque es un poco peligroso, el niño se supone que debe terminar en mi grupo de seguridad externo.
Marcos: —Jamal, él terminará siendo mi compañero de entrenamiento y discípulo personal, tiene potencial para mejorar en su aura oscura.
Sasha: —El niño tiene potencial para salir a explorar junto a Alexis, así que él irá con el grupo de exploración.
Alexis: —Él debería elegir a dónde ir, ahora mismo tiene la necesidad de encontrar a una persona, así que no digamos ni definamos nada sin saber sus deseos.
Santiago solo se quedó escuchando todo en silencio, mientras se concentraba en mirar la pelea y comer algo de pizza junto a Ibarra y Julián.
Más arriba, en las gradas del coliseo, estaba la princesa demoníaca, molesta porque estaban por lastimar a lo que podría ser su próximo nuevo amigo, lo que la enfurecía muy violentamente, imaginándose ya todas las torturas que le haría Mamoneth cuando regrese a casa, ya que nadie toca lo que a ella le pertenece.
Dean, al sentirse acorralado, pensó en una forma de zafarse, pero no se le ocurría nada, no podía moverse, no tenía forma de moverse, solo miraba como su enemigo se acercaba con intención asesina, pero en ese momento pensó en los tipos de energía, lo que tenía bloqueado en ese momento era el maná, por lo cual el aura no contaba realmente como parte de la corriente de maná que circula su cuerpo, así que si lograba liberar el aura de su corazón de forma violenta, podría liberar sus canales de maná, así liberarse y poder contraatacar, pero decidió que esto lo haría cuando él estuviera frente a él, confiado en que lo tenía atrapado.
En ese momento, Mamoneth caminaba lentamente hacia él, mirándolo con una sonrisa fría y llena de satisfacción. Creía que tenía su victoria y que por fin había derrotado al que le había arrebatado el lugar que creía le correspondía después de todo lo que se esforzó para llegar hasta donde está, pero en el momento en que se acercó e intentó cortar la cabeza de Dean con sus manos, Dean utilizó su aura, condensándola en sus canales de maná para hacer estallar los hilos que lo atrapaban, dejando caer su cuerpo hacia adelante mientras esquivaba el golpe que podría haberlo decapitado en caso de impactarlo, iniciando así una batalla de técnica.
Dean lanzó un golpe a su muslo derecho con rudeza, haciendo que el dolor lo obligue a arrodillarse, para así levantar su puño con el mismo impulso del golpe inicial, impactando en la mandíbula de Mamoneth, pero este tampoco se quedaría atrás, impactando un gancho en el estómago, haciendo que ambos retrocedan unos metros con violencia, pero una vez que dejaron de retroceder, ambos se levantaron y corrieron para alcanzarse entre sí, siendo Dean el que lanzó una patada al rostro de Mamoneth, el cual esperaba este ataque debido al movimiento de su cuerpo, deteniendo la gran patada con la palma de su mano, generando el impacto una gran onda expansiva de aire, usando la pierna de este para lanzarlo suavemente hacia adelante, haciendo que Dean pierda el equilibrio, levantando su pierna para dar una patada certera en las costillas, levantando a Dean en el aire, el cual se retorcía del dolor, saltando Mamoneth para dar un giro al mismo tiempo y dar otra patada invertida, golpeando sus costillas, estrellándolo contra el suelo del coliseo con violencia.
Aun con dolor en su cuerpo, Dean posó su mano en el suelo para girar sobre su eje y golpear los tobillos de Mamoneth, el cual no esperó que con semejante dolor Dean tuviera la voluntad de seguir moviéndose, tomando el cuerpo de Mamoneth para estrellar su nuca contra al suelo violentamente, así dando un salto hacia atrás para retroceder, mientras que Mamoneth se levantaba del suelo herido, pero emocionado porque al fin tenía un combate agradable, a lo que Dean sin perder tiempo corrió hacia Mamoneth, dando un leve salto para levantar su pierna y dar una patada aérea baja, la cual falla al ser esquivada por Mamoneth en el último momento, así girando con la misma pierna con la que dio la patada para dar una patada giratoria, la cual impacta el rostro del contrario, mientras este usando el mismo impulso que le dio la patada de Dean dio otra patada giratoria, la cual impactó en el rostro del mismo, mirándose así ambos bastante heridos, pero divirtiéndose mientras luchaban.
Así empezaron a usar sus poderes, empezando Dean cargando aura en sus puños para empezar a golpear el aire sin parar, lanzando así pequeños golpes de energía comprimidos, los que aunque parecieran débiles, podían destruir el concreto con solo impactar, mientras que Mamoneth esquivaba y repelía los ataques con una de sus piernas, cargando energía en la misma para así usar su aura cargada en la punta de su pie para empezar a lanzar cortes de aura, haciendo lo mismo Dean pero en la punta de sus dedos para poder repeler los ataques de Mamoneth, pero eventualmente ambos logran impactar varios ataques entre sí, ya quedando heridos de gravedad y sangrando sin parar.
Por esto, decidieron darlo todo en un último golpe único creado por sí mismos, uno que reflejase su voluntad, empezando Dean a cargar toda su aura en su puño derecho, mientras que Mamoneth invocó una gran esfera de energía oscura, la cual empezó a cargar con su fuerza vital y sus deseos avariciosos, alimentando este ataque sin parar para lograr crear un sol oscuro, mientras Dean creó un puño celestial, a lo que ambos se miraron con determinación e ira, corriendo Dean contra Mamoneth, dando un salto para volar hacia él, poniendo su puño en frente.
Dean: —¡Punch of celestial darkness!
A lo que Mamoneth levantó su gigantesco sol oscuro para lanzarlo con toda su fuerza sobre Dean.
Mamoneth: —¡Sun fallen in darkness!
Impactando ambos ataques con una magnitud de escala 4 (ciudad), haciendo temblar cada rincón de la ciudad principal, lo cual hizo sonreír a las reinas que presenciaban este gran combate, al igual que a los 7 fundadores que habían venido a presenciarlo, junto al que es el gobernador del barrio donde vivía Dean, el príncipe elfo solo gritaba de la emoción, alentándolo junto a su gente como si de un fanboy se tratase, mientras el rey elfo solo reía de la emoción al ver tal combate, no podía esperar que fuera su turno, mientras tanto la princesa demoníaca hacía lo mismo junto a los compañeros que habían estado junto a él en las pruebas anteriores, todos querían una cosa, la victoria de Dean.
Dean solo podía oír estas palabras de aliento, emocionándose porque jamás lo habían alentado a él, siempre estuvo solo, siempre vivió por sobrevivir y con el propósito de encontrar a su padre, pero ahora tenía un peso extra, que eran las expectativas y deseos de todos los que observaban el combate, por lo cual ahora tiene una nueva misión que cumplir y él no puede decepcionarlos, por lo cual Dean sacó aura del aire y usó su propia energía vital para obtener más poder de aura, haciendo retroceder el gran sol oscuro, pero mientras más se mantenía deteniendo el sol oscuro, más difícil era, por lo que se le ocurrió algo arriesgado, dejar de detenerlo y dejarse absorber por el sol, así tomar la energía de este ataque y obtener más poder para derrotar a Mamoneth definitivamente, así aflojó el ataque, siendo impactado por el sol oscuro, el cual lo absorbió y metió dentro de él, intentando tomar toda la energía que tenía el sol, pero esto era difícil, ya que esta energía estaba repleta de emociones negativas y energía oscura pura, lo que empezó a volverlo loco.
Dean: —Hag… es demasiado… muchas voces… esto duele…
Esto era muy difícil, ya no podía escapar, podía oír todas las voces de aquellos que habían sido asesinados por Mamoneth, estaban en el interior de ese sol oscuro muy grande y muy potente
Mientras que una sombra que sonreía desde lo alto del coliseo observaba este combate, no había sido notada por nadie en el coliseo, a pesar de desprender un aura que podría decirse era superior al aura que desprendía el propio fundador, parecía simplemente estar esperando un momento oportuno para hacer su movimiento.
Dean, por otro lado, luchaba en su interior contra toda la presión que estaba corrompiendo su alma y su mente, viéndose como al sol negro le empezaron a salir grietas y este empezó a moverse erráticamente sin parar, mostrando signos de inestabilidad, haciendo temblar la provincia, mientras los gritos desgarradores de Dean se podían escuchar hasta en lo más profundo de la ciudad.
En la mente de Dean, este era tomado, degollado, destruido por miles de almas en pena que querían ayuda o querían simplemente devorarlo, y aun así Dean se mantenía firme con sus deseos y convicciones, no quiere perder, no quiere ser derrotado, se sigue levantando una y otra y otra y otra vez, a pesar de ser destrozado como jamás en su vida, sufriendo tormentos que jamás había presenciado en vida, pero aun así, en el fondo, en lo más profundo de su ser, una chispa de oscuridad se encontraba despertando, sabiendo que él no tomaría acciones, sabiendo que sería necio y no recibiría ayuda, esta oscuridad fue emergiendo con lentitud del alma de Dean para al final aparecer como un ente físico y hablar.
???: —”Lucharé, fracasaré, pero rendirme es un privilegio que no tengo”, eso es lo que padre dijo, ¿no es así?
Dean, al escucharlo, sintió como todo se volvía claro y su mente se calmaba, estando en un espacio ancho y lleno de plantas, ciudades restauradas, sus amigos y compañeros del barrio estaban allí, sonrió automáticamente, yendo con estos entes imaginarios, ignorando por completo la oscuridad que tenía frente a él, la cual apretó el puño para esconder la chispa de luz eterna en su alma, él no era otra personalidad, él no era algo aparte, ellos eran uno solo, eran una misma persona, pero en este momento los deseos puros no servían para este combate.
Así fue como los tres reyes que estaban en las gradas empezaron a notar que el sol se hacía cada vez más inestable, brillando las grietas dentro de este, levantándose para levantar una barrera entre todos, excepto la reina demonio que estaba atenta observando lo que sucedía, y los fundadores esperaban ansiosos a que el chico por fin se alce como la estrella que los ayudara en la batalla, mientras que la oscuridad parecía recitar un juramento.
???: —Hay esperanza en el lugar más oscuro… a veces la paz viene de cosas dolorosas… a veces el miedo nunca fue real en absoluto… Pero juntos jamás caeremos…
Apretando así el puño para absorber y volverse uno con su luz interior de forma violenta, absorbiéndola, empezando a agrietarse más el sol oscuro y generar una gran onda de choque interna sin parar, igual a los latidos de un corazón viviente.
???: —Nunca moriremos… lucharemos por nuestras vidas… no vamos a morir… juntos pelearemos… pelearemos por nuestras vidas… ¡juntos lo lograremos!
En ese momento, ambas partes se unieron en un solo ser, explotando el sol oscuro hacia arriba, generando una torre de energía brillante blanquecina y oscura, la cual se elevó por encima de los cielos, generando una gran onda de choque intensa y consecutiva, la cual movió todo a su alrededor, así todos teniendo que alejar la mirada por precaución, pero luego de unos minutos, todos miraron lentamente hacia adelante para ver elevado en el aire frente a Mamoneth a un joven Dean completamente distinto, él había cambiado completamente, tanto que ya no sabían si era la misma persona, Mamoneth lo miraba aterrado y sorprendido, no podía creer que lograse sobrevivir a su ataque, por lo que este, con el terror en su pecho y un nudo en su garganta, solo logró preguntar una cosa.
Mamoneth: —¿Quién demonios eres tú?
A lo que Dean, estando frente a él, solo sonrió, estirando su cuerpo tranquilamente para luego mirarlo a los ojos y poner un semblante serio y aterrador, respondiéndole directa y fríamente con una voz de ultratumba, pero a la vez de un simple joven, el cual busca acabar con todo de un solo golpe, llenándose del orgullo de su nombre.
Benjamin: —Mi nombre… es Benjamin Dean Reavenfield, al igual que mi gran padre… así que no lo olvides.
Estas fueron las palabras de Dean, el cual tenía tras de sí una luna negra que brillaba, brillaba tras su silueta, proyectando una sombra oscura y majestuosa sobre la tierra devastada. Benjamin Dean Reavenfield ya no era un simple humano, ni siquiera un guerrero ordinario; su esencia había trascendido más allá de la comprensión mortal. Sus ojos, encendidos con una luz espectral, reflejaban la sabiduría de un ser que había cruzado el umbral entre la divinidad y la humanidad.
Su armadura, forjada en la confluencia del caos y el orden, era un emblema de su evolución. Placas de obsidiana entrelazadas con cadenas malditas y espinas afiladas cubrían su cuerpo, cada fragmento de metal resonando con un poder ancestral. Su capa ondeaba con vida propia, como si la oscuridad misma lo abrazara, fluyendo en un mar de sombras vivientes. En su mano, una guadaña de filos dentados vibraba con una energía indescriptible, un arma digna de un guerrero que había trascendido la mortalidad.
El aire a su alrededor se quebraba con su mera presencia. No era solo fuerza lo que emanaba de su ser, sino una autoridad absoluta, un eco de todos los héroes caídos que habían luchado antes que él. La luz y la oscuridad se fusionaban en su figura, rechazando cualquier dualidad simple. Benjamin ya no luchaba como un hombre… luchaba como un titán que había asumido el peso del destino mismo.
Todos habían quedado atónitos ante las palabras de Dean, incluso los fundadores, que entonces entendieron todo: el que salvó a Dean fue el enemigo jurado por la humanidad, el monarca de la oscuridad, antiguo compañero de los fundadores, Benjamin Reavenfield. ¿Ahora qué harán con Dean? Quizás él no sepa de esto, pero todos los presentes lo saben perfectamente. Esto puso en alerta a todos, ya que lo que más temían era la reacción de la reina Rosario, la cual observaba desde una sala privada junto a la reina Brenda, por lo que debían prepararse para lo peor. Todo era un caos, ya nadie puede predecir cómo terminará este evento.
Jamal: Demonios… León.. que arias tu en este momento.. y mas importante, donde demonios estas…
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