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El Hombre Olvidado por el - Capítulo 28

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Capítulo 28: La verdad oculta

En un lugar oculto entre las sombras, el sol salía con lentitud, las nubes generaban unas sombras que ocultaban el brillo del sol, mientras que este se alzaba por encima de la ciudad, dando inicio a un nuevo día en la nueva nación, la cual estaba tranquila, pacífica, llena de paz, no sabían que entre las sombras, la guerra estaba cerca, los monstruos comunes de los alrededores, aquellos seres poderosos que hasta ahora estuvieron ocultos, empezaban a levantar la mirada, acechando, esperando al momento en que iniciara el caos.

Esto era observado desde el edificio más alto en aquella ciudad, por una de las reinas, Brenda la segunda al mando, esta solo observaba toda aquella paz que le arrebataron aquel día que inició todo, cuando las bestias llegaron teniendo que sobrevivir por ella misma, separada de sus seres queridos, alejada de su hermana mayor, no teniendo idea de si vivían o no, trató de sobrevivir tanto como pudo, se hizo fuerte por su cuenta, pero incluso ella acepta que si no fuera por alguien más, no hubiera llegado tan lejos, aquel monarca que todos admiraban, fue quien le dio fuerzas para continuar en su momento más bajo, ayudándola a mantenerse en pie frente a las bestias, proclamándola como su compañera de armas, la daga que atraviesa a sus enemigos.

Brenda solo podía pensar en que no estaban en una buena posición, el día en que estallaría la guerra se acercaba cada día más, los guerreros de la academia estaban entrenando como podían, ya que ellos tenían a varios líderes fuertes, entre ellos uno que fue elegido por su gran liderazgo, y su poderío en combate, Dean el hijo de un oscuro, el cual no se sabe con exactitud quién es, a pesar de que digan que es Benjamín, la realidad es que nadie está seguro de eso, debido a que este no tuvo hijos antes de la muerte de su esposa, todos la vieron morir en pleno embarazo frente a Benjamín, lo que deja con muchas preguntas, ya que después de ese acontecimiento, él desapareció sin dejar rastro, no pudieron encontrarlo en la provincia, incluso después de las pequeñas disputas entre razas, algunas tenían datos de una persona similar a él, pero nada concreto, lo más intrigante de todo, es por qué uno de los oscuros mayores vino a llevarse a Dean, eso realmente no está del todo claro, y está siendo investigado por Alexis junto a una fuente confiable como le llama.

Estos incidentes han hecho poner en alerta a los fundadores, por lo que cada uno se ha puesto a trabajar en lo suyo, ya que después de ese día tuvimos una acalorada discusión entre nosotros.

/(Horas después del ataque del oscuro)/

Mientras Dean se encontraba en cama recuperándose, los fundadores se reunieron para discutir lo sucedido, junto a la monarca del norte Rocío, la tensión en la sala era notoria, podía sentirse como algunos estaban molestos, otros ya tenían una cierta idea de los sucesos, mientras que algunos solo querían contraatacar.

Pato: Esto no puede estar sucediendo. /(Pato estaba apoyado sobre el posabrazos de un sofá, apretándolo con bastante impotencia, debido a que no estuvo cuando atacaron el coliseo.)/ Nos atacaron a pesar de nuestras defensas, y no logramos impedir que huya…

Rosario lo miró con algo de pena en su mirada, ella entendía su sentir, después de todo fue ella a quien se le escapó, a pesar de luchar para lograr destruirlo junto a Rocío, se confió, y no logró detener al oscuro, pero también estaba molesta con Rocío la cual lo dejó irse sin más.

Rosario: No te culpes por algo que no se podía evitar, incluso si hubieras estado allí. /(Rosario se acercó a Pato mientras hablaba, parándose junto a él, y tomando su hombro con calidez, tratando de consolarlo.)/ Nada asegura que hubiéramos podido atraparlo.

Fue en ese momento que Jamal, el cual estaba apoyado de espaldas sobre una pared, habló en voz alta, siendo directo y certero con sus palabras,

Jamal: Si hubieras estado prestando atención al coliseo, sin que tus emociones cegaran tus decisiones, quizás hubieras podido atraparlo. /(Fue entonces que levantó la mirada, y de manera seria, a su vez que muy molesto, la miró directamente a los ojos.)/ O al menos el pobre chico no habría quedado tan lastimado, ¿no crees?

Estas palabras penetraron fuertemente en la psique de Rosario, a pesar de que esta no mostraba emoción alguna en su rostro, por dentro ella tenía culpa y remordimientos, ya que no pensó en el muchacho, ni tampoco pensó en el bienestar de sus compañeros, se distrajo peleando con Rocío, debido a su desconfianza desmedida, pero también a sus emociones descontroladas, todo eso terminó en que sus compañeros, pero más importante, un joven ignorante de sus orígenes, terminó herido por su falta de control, apretando así su única mano libre, reprimiendo sus emociones, creyendo que nadie lo notaría, pero Brenda vio esto, y entendiendo a su amiga, simplemente, cerró los ojos, ya que era algo que ella debía superar, por sí misma.

Sasha: Discutir quién tiene más culpa no arreglará nada, ni tampoco nos da soluciones al problema real, y es que la guerra se avecina, por lo que debemos prepararnos.

Alexis viendo cómo Sasha calmó la situación tomando las riendas de la conversación, a un tema mucho más importante, también se unió a la discusión, ya que esto era algo que debían hablar, debían planear cómo protegerse.

Alexis: En eso Sasha tiene razón, en este momento es más importante la seguridad de la ciudad, que una tonta discusión por ver quién tiene más culpa que otro, /(Dicho esto, Alexis sacó un mapa de la nación, y lo puso sobre una gran mesa)/ Es hora de idear un plan de contraataque.

En ese momento Alexis explicó varios puntos importantes, la ubicación de los enemigos en cuestión, dijo cuáles eran los puntos más frágiles de la ciudadela, además de las zonas que tienen riesgo de ataque, siempre señalando la importancia de la ciudad, la cual es nuestra base central, si perdíamos la ciudad todos caeríamos, pero también había puntos clave que no podíamos perder, como el nido de los dragones, este estaba sobre una montaña que se creó cuando las razas aparecieron, es un lugar difícil de destruir por sus rocas hechas de mitrilo, además de que estaba posicionado sobre la salida superior derecha, por lo que ese sería un gran punto defensivo ante la invasión de los oscuros, luego seguía el valle de los elfos al este de la ciudad, este nació de un gran árbol élfico, el cual fue puesto por los elfos al caer en este mundo, gracias a él nació el lago de la vida, donde puede ser obtenida el agua sanadora, sin esta bebida será difícil mantenerse con vida, ya que sirve para regenerar heridas incluso mortales, recuperar maná, incluso puedes generar energía divina si tomas mucho de esta agua, por lo que si caen los elfos, probablemente caiga el punto estratégico más importante de la ciudad.

Ibarra: La tierra de los gigantes está al norte de la ciudad, junto al valle vampírico, y el bosque druida, si perdiéramos esta zona, perderíamos además del terreno, los recursos de sanación y mágicos de los druidas, junto al armamento de oricalco vampírico, además los gigantes son orgullosos, no darán retiradas, y morirán en ese lugar…

Lo que decía era cierto, fue algo que nadie pensó, de atacarnos por el norte estaríamos en desventaja, debido a que el reino gigante, vampírico, y druida, abarca casi toda la tierra norte, siendo las razas más fuertes en esa zona, cuidando de otras sub-razas débiles, o no tan fuertes como gohuls, no muertos, dríades, gnomos, etc., por lo que, de atacarnos por ese lado, tendríamos que mover casi la mitad de nuestras fuerzas de combate, quedando desprotegidos por el sur y el oeste.

Santiago: El oeste no es realmente algo de qué preocuparse, después de todo allí está asentada, la raza demoníaca.

Chino: ¿Qué dices? /(Este lo miró con molestia, ya que era ingenuo pensar que los demonios podrían solos con los oscuros)/ ¿Qué te hace pensar que podrían contra un ejército de monstruos y oscuros ellos solos?

Russo: Él tiene razón, Chino /(Russo el cual venía de una misión en el oeste, tenía noción sobre el poderío demoníaco, por lo que miró a Chino con seriedad para callarlo)/ Nunca subestimes a un demonio, parecen débiles, pero cuando pelean por algo que desean, nada los puede parar.

Valentina se acercó a Russo y lo molestó picando su cabeza, mientras se reía de él ya que sabía de qué hablaba, después de todo en una misión fue capturado por demonios, tuvo que luchar en la arena de estos, pero aun así perdió ante un montón de malvadas súcubos.

Valentina: ¿Hooo, acaso lo dices por experiencia?, ¿será por esa vez que las súcubos te atraparon?, jajaja…

Russo quedó avergonzado, pero no se refería a eso solamente, así que negó todo y simplemente se quedó callado, mientras Julián y Chino se le reían en la cara, ya que quedó humillado cuando intentó parecer intimidante, pero en eso una persona retomó la conversación inicial.

Vicky: Volviendo al punto inicial, la zona preocupante realmente, está en el asentamiento suroeste, donde está la entrada de Buenos Aires, nido de los oscuros.

Esto era cierto, en ese lugar se encontraba su antiguo barrio, era el lugar donde todo comenzó, y muchos civiles inocentes estaban allí, vivían pacíficamente sin hacerle daño a nadie, por lo que un pensamiento les vino a la mente, cómo salvarían a los civiles, no podían ir diciendo que se avecinaba una guerra, o habría caos, peleas, incluso podrían ocurrir deserciones por miedo, fue entonces que la reunión se detuvo, debido a que Deán había despertado, y aunque fueron a verlo, este no recordaba lo dicho por el oscuro, solo recordaba que ganó y pasó las pruebas, por lo que Rocío optó por no contarle la verdad, hasta que estuviera listo para oírla, pero también lo hacía, porque quería tener una prueba de que él es hijo del líder oscuro, hasta entonces Rocío investigaría todo sobre el padre de Deán y los orígenes de este, por lo que le pidió a su hermana, que entrenase a Deán.

Rocío: Sé que podrás entrenar al muchacho, sé que no hemos pasado tiempo juntas, y que me estoy yendo nuevamente, pero te prometo que regresaré, y podremos recuperar el tiempo perdido. /(Con estas palabras Rocío tomó a Brenda de los hombros, y con una sonrisa amable, pero con una voz levemente triste, le dijo una última frase)/ Confío en ti.

/(Tiempo presente: edificio principal de la ciudad)/

Brenda: Hermana… ¿por qué me dejaste una carga tan pesada sobre mis hombros?, sé que confiaste en mí… pero no creo ser la más indicada…

Deán anteriormente, había sido avisado que debía ir a conocer a su maestra, por lo que este fue hasta el edificio principal, y subió por un ascensor para llegar al piso más alto, para ir directamente a la oficina donde se encontraba Brenda, pero dudó en entrar y solo se apoyó sobre la puerta, escuchando a Brenda dudar de sí misma, recordándole un poco a él cuando era más joven y temeroso, lo cual lo llenó de melancolía, pero sabía que seguramente era por él, así que se aseguraría de dar lo mejor de sí mismo, y entrenaría lo más duro que pueda, incluso si no da más, seguirá hasta que su cuerpo esté destruido, solo en el momento que se desmaye, dejará de intentar mejorarse a sí mismo.

En ese momento Deán entró con calma, acercándose hasta Brenda la cual solo giró levemente para mirarlo, y este con total serenidad inclinó la cabeza, en modo de saludo presentándose ante ella.

Deán: Buenos días maestra, reportándome al entrenamiento, espero que me enseñe lo mejor que pueda, maestra.

Este luego de presentarse simplemente levantó la cabeza, y trató de ser más relajado sonriéndole amablemente, lo que lo hizo ver bastante agradable e inocente ante los ojos de Brenda, a lo cual solo respondió amablemente con una sonrisa.

Brenda: Je… Bienvenido, joven alumno.

Pero esto solo es el inicio de una guerra, que, en otro lugar, lleno de oscuridad, sangre, y destrucción estaba a punto de iniciar, viéndose un gran huevo carmesí sobre la gran montaña de monstruos apilados, y cadáveres de humanos asesinados, una pequeña grieta se originó en el huevo, dejando ver en su interior, como el ojo del nuevo ser, se abría lentamente, proclamando el próximo despertar de un monarca oscuro…

En lo alto de los edificios, la oscuridad caminaba con lentitud, cada paso que daba convertia las calles una vez llenas de vida, en caminos sangrientos llenos de horrores inombrables, los edificios alguna vez llenos de paz, ahora estaban cubiertos por la carne de los inocentes, condenados a ser parte de los hogares de los monstruos, la comida de las bestias, o incluso la decoracion de los sanginarios, la ciudad de buenos aires, ahora era el nido de la dimension oscura, el lugar donde ahora reciden los nacidos de la desesperacion, esperando a que su monarca despierte de su sueño, y los guie hacia la conquista del nuevo mundo, el mundo que desean poseer, con todo su corazon.

En lo mas profundo de una cueva, cerca de la ciudad, esperaba con calma uno de los grandes generales del ejercito oscuro, el caballero caido, Daten-shi, nacido de la amalgama de siglos de agonía y desesperación en el fragor de la batalla, se erige como una sombra imponente, un testimonio viviente del costo de la guerra. Su figura, plasmada en la oscuridad y el acero, es la encarnación de la muerte y el lamento, ahora en un trance de vigilia perpetua.

Su armadura, forjada no por manos mortales sino por la acumulación etérea del sufrimiento, es de un negro obsidiana, profundo y mate, que absorbe la luz en lugar de reflejarla. Cada placa, cada remache, parece estar grabada con el eco de los últimos alientos y los gritos ahogados de innumerables guerreros. Las hombreras son angulosas y letales, culminando en picos afilados que desafían la anatomía humana, sugiriendo una naturaleza que trasciende lo terrenal. El peto, reforzado y ornamentado con un patrón intrincado, no es decorativo, sino una cicatriz visible del tormento absorbido. Pequeñas protuberancias o “espinas” sobresalen de las placas, como el esqueleto de una pesadilla que se abre camino hacia la superficie, un recordatorio constante de la violencia de la que se nutre.

El yelmo, una pieza central de su identidad, es una coronación de su sombría majestad. Carece de visores o aberturas convencionales, dando la impresión de una cara vacía y sin rasgos, un abismo impenetrable. De su parte superior, se eleva un cuerno único, retorcido y puntiagudo, que se proyecta hacia adelante como una amenaza silenciosa, evocando la imagen de una criatura demoníaca o un ser de pesadilla. Este detalle, junto con la ausencia de ojos, subraya su origen como una entidad de emoción pura, no de vista.

La espada, un arma tan antigua como su propio ser, descansa a su lado, sostenida con una firmeza pétrea. La hoja, de un acero oscuro y opaco, parece manchada no solo con la sangre de los caídos, sino con las sombras de sus almas. El guardamano y la empuñadura son sencillos pero funcionales, sin adornos superfluos, como si cada elemento de su equipo estuviera despojado de todo, salvo de su propósito letal. La hoja es ancha y formidable, diseñada para asestar golpes decisivos, y su peso se siente incluso en la quietud de la imagen.

Pero lo que verdaderamente define a Daten-shi, además de su armadura, son sus alas o el manto plumado que se extiende dramáticamente desde su espalda. Estas no son alas de ángel celestial, sino una extensión masiva de plumas oscuras, densas y desordenadas, que se asemejan a la cola de un cuervo gigantesco o a las alas de una bestia nocturna. Cada pluma parece ser un fragmento de oscuridad arrancado del vacío, y su disposición caótica evoca la furia de una tormenta, el estruendo de un grito final. Algunas plumas parecen estar rotas o desgarradas, lo que podría simbolizar la naturaleza corrupta de su origen, o quizás las incontables batallas que ha presenciado. Se extienden hacia un lado, cubriendo gran parte de su figura y difuminándose en la niebla roja del fondo, sugiriendo una vastedad y un poder que apenas se contienen.

El fondo rojo intenso es una manifestación visual de la energía primigenia que lo creó. No es un simple color, sino una atmósfera cargada de angustia, el eco del metal chocando, los gritos de victoria y agonía. Formas indistintas y monstruosas emergen de esta nebulosa carmesí en el lado izquierdo de la imagen, como visiones distorsionadas de los horrores de la guerra o las entidades espectrales que lo nutrieron.

Actualmente, Daten-shi aguarda en una cueva inmovilizado, no por debilidad, sino por un propósito singular. Cada fibra de su ser, cada partícula de la armadura que lo envuelve, está tensa en una espera silenciosa. No duerme, no descansa; simplemente existe, un guardián espectral, un centinela de la nada, con el único objetivo de percibir la primera vibración, el más mínimo susurro del despertar de su monarca. Su presencia es un monumento sombrío a la muerte, y su paciencia, infinita, está a la altura de los siglos que lo vieron nacer.

Daten-shi: mi señor.. mi hermano.. mi amigo.. lo estamos esperando..

Estas palabras salieron de su boca, mientras tras de si, un gran ejercito de caballeros oscuros, se levantaban clavando sus espadas en el suelo, guardando respeto ante su general, este era el gran ejercito del caballero oscuro, la legion del odio, “Levatein”.

Por otro lado, saliendo de la oscura y humeda cueva, pasando atravez de los edificios, en lo mas alto del edificio, sobre la gran azotea del Alvear Tower, donde el viento arrastra los ecos de una ciudad dormida, se alza la figura de Zetsubō, el Rey Oscuro y la mano derecha del monarca. Ella no es de carne y hueso, sino la manifestación palpable de la opresión silenciosa, la desesperación ahogada, los prejuicios arraigados y las pretensiones huecas de la humanidad. Cada mirada despectiva, cada juicio apresurado, cada grito de súplica humana, forjó una parte de su ser, dándole forma a esta entidad de belleza pervertida.ō.

Sobre la gran azotea del Alvear Tower, donde el viento arrastra los ecos de una ciudad dormida, se alza la figura de Zetsubō, el Rey Oscuro y la mano derecha del monarca. Ella no es de carne y hueso, sino la manifestación palpable de la opresión silenciosa, la desesperación ahogada, los prejuicios arraigados y las pretensiones huecas de la humanidad. Cada mirada despectiva, cada juicio apresurado, cada grito de súplica humana, forjó una parte de su ser, dándole forma a esta entidad de belleza pervertida.

Su cabello, de un tono azul claro gélido, cae en una cascada que contrasta bruscamente con la oscuridad que la envuelve, como un vestigio pálido de inocencia perdida. Sus ojos, de un amarillo intenso, no reflejan luz, sino que la absorben, escudriñando el mundo con una mezcla de cansancio antiguo y una aguda percepción de la miseria humana. No hay piedad en ellos, solo una comprensión profunda de la podredumbre moral de la que nació.

El atuendo que viste es una dualidad impactante. Un corsé o bustier blanco, con detalles de cintas o cordones entrelazados en el centro, sugiere una pureza forzada, una burla a la inocencia que jamás conoció. Este blanco impoluto está flanqueado por secciones negras que se adhieren a sus brazos y hombros, como una sombra que la envuelve. Pero es a partir de la cintura y la parte superior de su espalda donde su verdadera naturaleza se desata.

De su cuerpo emana una explosión de crecimientos orgánicos y grotescos, predominantemente rojos y negros. Estos no son meros adornos, sino extensiones de su propia esencia retorcida. La falda de su vestido se descompone en una miríada de tentáculos, espinas y filamentos rojos que se retuercen y se extienden en patrones caóticos, casi como si las entrañas de alguna criatura infernal hubieran brotado y la hubieran envuelto. Cada una de estas “ramas” o “pétalos” puntiagudos termina en una afilada cúspide, sugiriendo dolor y agresión. Entrelazados con estos apéndices, o incrustados directamente en ellos, hay numerosos ojos dorados, circulares y con pupilas indistintas, que observan el mundo con una omnipresencia inquietante. Estos ojos no parpadean, y parecen ser espejos de la vigilancia constante y el juicio implacable de la humanidad que la originó.

Desde su espalda, emergen formas similares, que se elevan y se extienden a los lados, creando una silueta imponente y amenazante. Estas extensiones oscuras, salpicadas de rojo y adornadas con los mismos ojos vigilantes, parecen alas truncadas o garras abstractas, capaces de atrapar y oprimir. Sus manos, cubiertas con guantes negros o formaciones que parecen guantes, están apretadas en puños, denotando una tensión latente, una energía contenida que espera ser liberada.

Zetsubō permanece inmóvil en la cima de la torre, la silueta de los rascacielos iluminados por la noche extendiéndose bajo sus pies. No hay expresión en su rostro, solo una inquebrantable determinación forjada en la miseria. Ella es la suma de los tormentos psicológicos de la humanidad, una fuerza silenciosa y destructiva, esperando la orden de su monarca para desatar el peso de la desesperación sobre el mundo que la creó.

Zetsubō: una vez llege mi señor las voces callaran, las miradas caeran, y el mundo que nos desprecia, se teñira de rojo… viviremos en un mundo.. que fue creado para nosotros los oprimidos…

Los ojos que cuelgan de cada hilo carmesi, empezaban a latir con intensidad, creciendo lentamente tras de ella, asta que estos explotaron dejando salir de ellos, muchos oscuros muy similares a humanos, pero llenos de mutaciones geneticas, mentes retorcidas y llenas de oscuridad, prejucios absolutos, nacidos para traer la desesperacion a la humanidad, el ejercito del rey, “Calamity”.

Mientras la noche porteña abrazaba la ciudad, en lo más profundo de Buenos Aires, a través de los cincuenta y cuatro pisos del Alvear Tower, se encontraba el corazón del nido. Este no era un simple aposento, sino el crisol de la esencia del monarca, el lugar donde el héroe caído Benjamín yacía en un letargo profundo. Antes, una montaña de cadáveres, ahora transformado en una sala imponente, un abismo de vacío infinito que resonaba con la quietud más absoluta. Este santuario es custodiado por Mukanshin, el Comandante Supremo de las fuerzas de combate oscuras.

Mukanshin se erige como una figura de elegancia perturbadora. Su cabello, una cascada etérea de blanco o plata pálida, fluye liso hasta su cintura, enmarcando un rostro de una belleza etérea, casi andrógina. Sus ojos, de un color claro indescifrable, poseen una profundidad que no refleja malicia, sino una vasta, insondable apatía. Una sonrisa sutil y enigmática juega en sus labios finos, una expresión que no denota alegría ni desdén, sino la de alguien que comprende la complejidad del mundo sin sentir sus vibraciones. Un mechón de cabello se ata delicadamente en la parte superior de su cabeza, un detalle singular en su perfecta melena.

Viste un traje que combina la pureza del blanco con la autoridad del negro. Una camisa formal blanca de cuello alto, con detalles de volantes o fruncidos en las mangas, le otorga una distinción aristocrática. Sobre esta, una chaqueta o chaleco negro se asoma por encima de sus hombros y se extiende en solapas, marcando un contraste impactante. Sin embargo, lo más distintivo de su atuendo es el largo abrigo o capa que nace de sus hombros y se arrastra majestuosamente hasta el suelo, extendiéndose detrás de él. Esta prenda es de un negro tan profundo que parece absorber toda la luz, un velo de sombra que lo envuelve.

A su izquierda, una explosión de energía carmesí y sombría irrumpe desde el negro del fondo. Son formas fluidas, casi como tentáculos o remolinos de tela etérea, de un rojo vibrante mezclado con oscuridad, que se retuercen y se extienden con una ferocidad contenida. Estas emanaciones contrastan dramáticamente con su apariencia serena, sugiriendo un poder latente que puede manifestarse violentamente, un eco de la oscuridad de la que fue extraído.

Nacido de la oscuridad más profunda, Mukanshin ha trascendido las limitaciones de sus orígenes. Comprende la luz, no solo como un concepto, sino como una estructura compleja. Las emociones positivas han inundado su ser, no como un sentimiento experimentado, sino como una comprensión puramente intelectual. Es el Señor de la Apatía, desprovisto de malicia, pero también incapaz de sentir el amor, la alegría o el dolor genuino de los humanos. Conoce lo que estas emociones pueden ser, pero jamás las ha experimentado, ni siquiera en presencia de su monarca.

Por esta razón, Mukanshin no desea aniquilar a la humanidad. Al contrario, anhela salvarlos, pero con un propósito egoísta y desesperado: robar sus emociones, para poder finalmente sentir algo en su propio cuerpo, para llenar el vacío que lo consume y, por primera vez, sentirse verdaderamente vivo. En la quietud de la sala, con el “huevo” de Benjamín como su única compañía, Mukanshin espera, una figura de poder y anhelo, un espectro de la existencia que busca su propia chispa vital en la calidez robada de los corazones humanos.

Mukanshin: ho señor oscuro… tenga piedad por la raza humana, dejelos vivir su corta vida, dejeme tomar sus emociones, para asi, poder llenar el vacio que habita en mi corazon..

Estas palabras resonaban como el eco en la gran ciudad, donde estaba el gran ejercito del monarca oscuro, cada monstruo, cada ser vivo, cada jefe de zona, cada jefe de mazmorra, esperaban con sus tropas, el despertar de su señor, inmobiles, deseosos de llevar la desesperacion al mundo, junto a su monarca, no… mejor dicho, su dios.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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