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EL INMORTAL - Capítulo 10

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10: Expansión 10: Expansión El tiempo no siempre avanza en capítulos claros.

A veces avanza como una marea: empuja, arrastra, rompe, y cuando se retira, el mundo ya no es el mismo.

Los diez años siguientes, desde el Año 52 hasta el Año 62 del Sol (51 d.C.

– 61 d.C.), no fueron años tranquilos.

Fueron años de hierro, madera y sangre medida.

AÑO 52–55 DEL SOL.

La expansión que ya no pide permiso.

El Imperio del Sol había dejado de ser una anomalía regional.

Las ciudades vecinas ya no preguntaban qué era Tollan-Sol, sino cuándo llegaría.

Sebastián no declaró campañas de conquista.

Declaró integración forzada.

Las anexiones se dieron por tres vías: 1.Sumisión diplomática Ciudades pequeñas aceptaban el calendario, la iglesia reformada y el ejército imperial a cambio de autonomía local.

2.Presión económica Rutas comerciales cerradas, acceso restringido a herramientas de hierro, fertilizantes y granos.

3.Guerra corta Cuando las dos primeras fallaban.

Sebastián odiaba la tercera.

Pero la usaba.

El ejército imperial (reforma) En diez años, el ejército pasó de fuerza disciplinada a máquina organizada: •1,200 soldados activos.

•Divididos en: °Infantería pesada (hierro).

°Infantería ligera (exploración).

°Unidades de ingenieros.

•Entrenamiento permanente.

•Logística escrita (raciones, rutas, tiempos).

La guerra dejó de ser ritual.

Se volvió administrativa.

Las ciudades que resistían duraban semanas, no años.

No por brutalidad.

Por superioridad sistémica.

AÑO 56 DEL SOL.

El mar deja de ser frontera.

Sebastián entendió algo que ningún gobernante mesoamericano había explotado del todo: El mar no separa.

El mar conecta.

Los primeros barcos imperiales ya existían: canoas grandes, estables, costeras.

Pero no bastaban para el Imperio que estaba naciendo.

Ordenó algo nuevo.

—Quiero barcos que no teman al horizonte.

Los ingenieros imperiales comenzaron a experimentar: •Cascos más anchos.

•Refuerzos internos.

•Velas simples de fibras tratadas.

•Quillas rudimentarias.

No eran carabelas.

Pero eran barcos oceánicos primitivos, capaces de: •Transportar tropas.

•Cargar comercio.

•Navegar costa adentro por semanas.

Las rutas marítimas imperiales nacieron.

Y con ellas, el futuro.

AÑO 57–59 DEL SOL.

El heredero gobierna.

Sebastián comenzó a desaparecer de las decisiones cotidianas.

No del poder.

Del ruido.

Acolmiztli, su hijo, asumió cada vez más funciones imperiales: •Presidía el Consejo.

•Firmaba decretos.

•Supervisaba campañas.

•Negociaba anexiones.

Gobernaba con firmeza, pero sin la frialdad de su padre.

Sebastián observaba.

Siempre observaba.

Y fue entonces cuando notó algo inquietante.

El cuerpo que no avanza al mismo ritmo Acolmiztli había cumplido 35 ciclos del Sol.

Sebastián esperaba el cambio.

No llegó.

El cuerpo de su hijo no mostraba el desgaste natural que Sebastián había visto en otros hombres de esa edad.

No era inmortal.

Dormía más.

Se cansaba antes.

Pero… El tiempo parecía ir más lento con él.

Sebastián no dijo nada.

Anotó.

Siempre anotaba.

“El estancamiento no es absoluto.

La herencia puede haber alterado la tasa.” Esa frase le heló la sangre más que cualquier guerra.

AÑO 58 DEL SOL.

Matrimonio imperial.

Acolmiztli se casó.

No por política directa, sino por afinidad real.

Su esposa provenía de una familia administrativa fuerte, educada dentro del sistema imperial.

El matrimonio fue público, sobrio, sin culto exagerado.

Sebastián observó desde lejos.

No dio discursos.

No dio bendiciones.

Solo estuvo presente.

Eso bastó.

AÑO 57 DEL SOL.

Nacimiento del nieto.

Cinco años antes del cierre de la década, nació el hijo de Acolmiztli.

Sebastián sostuvo al niño en brazos por primera vez con una sensación nueva.

No miedo.

Expectativa peligrosa.

El niño crecía normal.

Rápido.

Demasiado rápido para su gusto.

Pero aún era pronto.

AÑO 60–62 DEL SOL.

El Imperio ya no cabe en un mapa simple.

Al final de la década: •El Imperio del Sol controlaba: °Gran parte de Mesoamérica central.

°Rutas costeras estratégicas.

°Ciudades interiores clave.

•Población estimada: Más de 60,000 habitantes.

•Ejército: Más de 3,000 soldados.

•Marina: Flota costera funcional.

Y Sebastián… Sebastián seguía igual.

EPÍLOGO DEL CAPÍTULO.

Una noche, Sebastián caminó por los astilleros.

El olor a madera húmeda y sal llenaba el aire.

Los barcos imperiales reposaban como animales dormidos, esperando órdenes que quizá él nunca daría.

Acolmiztli se acercó.

—Padre —dijo—.

¿Cuánto tiempo más piensas quedarte?

Sebastián lo miró.

Lo estudió.

El hijo que envejecía más lento.

El nieto que crecía demasiado rápido.

El Imperio que ya no podía detenerse.

—El tiempo suficiente —respondió— para asegurar que cuando yo desaparezca… no me necesiten.

Acolmiztli no respondió.

Sabía que esa frase escondía una mentira.

Sebastián no desaparecería.

Pero por primera vez, el tiempo ya no le pertenecía solo a él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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