Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

EL INMORTAL - Capítulo 55

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. EL INMORTAL
  4. Capítulo 55 - Capítulo 55: RETIRO lV
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 55: RETIRO lV

Año 1068 d.C. / Año 1018 del Sol

Sexto año del retiro

El sexto año fue el primero en el que Tēcuani notó algo distinto en los gestos de la gente.

No en palabras, no en decretos, sino en la forma en que hablaban del pasado.

En una copia reciente de un texto escolar -traída a la biblioteca privada casi por accidente- leyó una frase que lo detuvo:

“Durante la fundación del Imperio, en los primeros años de organización…”

No decía “cuando Tēcuani gobernaba”.

No decía “bajo la voluntad del fundador”.

Decía “en los primeros años”.

Era historia.

No mito.

No propaganda.

Historia.

Cerró el libro con cuidado y lo dejó sobre la mesa. No sintió enojo ni tristeza. Sintió algo mucho más raro: confirmación.

El Imperio aprende a narrarse sin un rostro

Los cronistas imperiales seguían escribiendo, pero su tono había cambiado. Ya no necesitaban justificar cada institución con una figura original. Hablaban de procesos, de decisiones colectivas, de reformas graduales.

Los nombres seguían ahí, pero como referencias, no como pilares.

Eso significaba que el Imperio había alcanzado una madurez peligrosa para los hombres, pero saludable para los Estados: ya no necesitaba héroes vivos.

Tēcuani entendió que, si algún día volvía a aparecer en público, ya no sería recibido como gobernante, sino como anomalía.

Y eso estaba bien.

Las escuelas como frontera del tiempo

Pidió, por curiosidad, un resumen de los programas educativos más recientes. Nada detallado. Solo estructura.

Leyó con atención.

•Historia imperial dividida en periodos, no en personas

•Formación cívica centrada en leyes, no en figuras

•Música integrada como disciplina básica

•Matemáticas con énfasis práctico y lógico

•Introducción temprana a observación astronómica

No había culto.

No había glorificación excesiva.

Los jóvenes aprendían que el Imperio existía antes que ellos y existiría después.

Eso era exactamente lo que había querido desde el principio, aunque no siempre lo había sabido formular.

El ejército que no espera órdenes excepcionales

Ese año, una rotación completa de mandos militares se realizó sin incidentes. Generales retirados, oficiales promovidos, unidades reasignadas.

No hubo rumores.

No hubo resistencia.

No hubo incertidumbre.

Un ejército que necesita la figura del fundador para mantenerse unido es un ejército frágil.

El suyo ya no lo era.

Los caballeros patrullaban como siempre. Las guarniciones costeras vigilaban rutas comerciales. La marina mantenía presencia constante en el Caribe y el Pacífico.

El poder no se exhibía. Se ejercía de manera constante.

La ciudad como prueba silenciosa

La capital seguía creciendo.

Donde antes había agua controlada, ahora había barrios enteros funcionando. El suelo nuevo resistía bien. Los drenajes cumplían su función. Las primeras generaciones nacidas sobre tierra que antes fue lago ya no concebían la ciudad de otra manera.

Para ellos, el lago era algo que había existido.

No algo que existiera.

Tēcuani observó esa transformación con una mezcla de satisfacción y distancia. Las grandes obras ya no necesitaban supervisión moral. Se habían convertido en parte del paisaje administrativo.

El piano y la memoria personal

Esa noche tocó el piano en soledad. No para pensar en el Imperio, sino en sí mismo. Las notas eran simples, repetidas, casi monótonas.

Recordó a quienes ya no estaban. A decisiones que habían pesado más de lo necesario. A errores que solo el tiempo había vuelto aceptables.

El piano, a diferencia de los libros, no registraba fechas. Solo estados de ánimo.

Cuando terminó, no dejó la sala en silencio. Una de sus esposas entró después y continuó tocando, sin preguntarle nada.

La música ya no le pertenecía.

Una verdad incómoda

Antes de retirarse a descansar, escribió una nota breve. No era un decreto. No era una instrucción. Era una reflexión que quizá nadie leería jamás.

“Cuando un pueblo convierte a su fundador en pasado,

se vuelve libre de él.”

Guardó la nota entre libros que hablaban de imperios antiguos, de dinastías olvidadas, de civilizaciones que habían confundido memoria con dependencia.

El Imperio Mexicano no había cometido ese error.

El retiro se consolida

Seis años.

El mundo no lo esperaba.

El Imperio no lo llamaba.

La historia empezaba a hablar de él en tiempo pasado.

Y en ese punto exacto -ni antes, ni después- Tēcuani supo que el retiro ya no era una fase.

Era un estado permanente.

El Imperio avanzaba.

Las generaciones crecían.

La memoria se transformaba en historia.

Y él, por primera vez desde su reencarnación, dejó de preguntarse cuándo volvería.

Porque entendió que quizá,

no tendría que hacerlo nunca.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo