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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 10

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10: Capítulo 10 10: Capítulo 10 La polla insaciable Los pensamientos de Gralisa sobre lo fugaz de aquel momento desaparecen rápidamente, Neves era un hombre muy potente y viril, además parecía incansable, ella misma no recordaba cuantos orgasmos había tenido ya.

—¡No imaginé que fueras así!

—comenta ella y él sonríe.

—¿Así como?

—pregunta él con voz seductora y ronca.

—Tan resistente en el sexo.

Tan potente y viril.

Ya perdí la cuenta de las veces que me has hecho correrme con tus besos y tus caricias.

—¿Eso te gusta o te disgusta?

—interroga con malicia.

—Me fascina, realmente me fascinas, Neves.

—contestó ella, sin dejar de acariciar el pecho musculoso y firme de su amante.— ¿Desde cuándo sentías ganas de estar conmigo?

—pregunta con curiosidad, y lo mira fijamente.

Gralisa no imaginaba que él también deseaba tanto como ella vivir aquella deliciosa experiencia.

Neves se queda pensativo, luego le responde filtreando un poco con ella.

—Siempre observaba tus videos, me fascinaba ver tu postura, como te mueves, como gimes de placer.

Ver tu vagina húmeda e imaginar que era yo quien estaba allí, dentro de ti.

Estaba ansioso de tenerte entre mis brazos y comprobar lo excitante que es hacer el amor contigo y hoy por fin tuve la oportunidad.

Gralisa no esperaba escuchar esas palabras de la boca del hombre que para ella resultaba ser un insensible, pero ahora al escucharlo, su corazón late de emoción, suspira al verlo a su lado.

Neves la mira con perversión, la hace girarse boca a bajo, ella no pone ni la más mínima resistencia, obedece como la más sumisa amante.

Él se sienta a horcajadas sobre sus piernas y amasa con ambas manos el trasero redondo y firme de la chica, sus dedos rozan sus labios con fuerza cada vez que separa sus nalgas y las apreta con fuerza, Gralisa gime de placer.

Él restrega su pene sobre la rajada que separa sus glúteos, ella contrae con fuerza sus músculos, aquello le produce un deseo inusitado de querer tenerlo dentro nuevamente.

Con ambas manos, Neves separa sus glúteos, ve sus dos labios hinchados y lubricados y coloca su polla dentro, la embiste con fuerza, la estrechez de su hendidura en aquella posición es excitante para él, su roce es mucho mayor y su humedad es excesiva, mientras mueve su pelvis, entra y sale de su coño, puede ver como ella se estremece y como sus gruesos labios verticales apretan su enorme polla.

Neves la sujeta de ambos brazos, sosteniéndolos en su espalda y se mueve sinuosamente dentro de ella, afincándose con fuerza cada vez que entra y sale de su coño.

—Eres mi potra —bisbisea entre jadeos— me encanta dominarte y sentir mi pinga dentro de ti.

Estás tan húmeda que mi polla entra y sale mojada con tus fluidos ardientes.

—¡Ahh!

—grita ella al sentir que él enlaza su largo cabello en una de sus manos y tira con fuerza mientras cabalga dentro de su vagina.

Una mezcla de dolor y placer simultáneo e indescriptible que la sumergen en el éxtasis por completo.

—No sabes cuanto ansiaba este momento, sentir tu coño, saborearlo, cogerlo —dice con la voz trémula y entrecortada— ¡Ah, ah, ah!

—jadea con placer, acelerando sus movimientos y metiendo lo más profundo su pene en la caverna de la chica quien no para de gritar, ni de temblar.

Gralisa está ronca de tanto gritar de placer, Neves es un excelente amante, capaz de enloquecer y dominar a cualquier mujer.

Él se levanta un poco, saca su pene y la toma de la cintura, haciendo que ella se levante y se ponga de rodillas, en esa posición él puede meter su polla aún más profundo sin correrse.

Toma su polla por el tallo y juguetea metiendo la punta de su estaca, provocando un roce intenso en la hendidura de la chica, a quién se le crispa la piel cada vez que lo siente entrar con fuerza, eso la llena de ansiedad, lo quiere completo dentro de su coño.

Ella comienza a moverse hacia adelante y hacia atrás.

Él se detiene y observa los movimientos sensuales y rítmicos de Gralisa.

Pero a Neves, le encanta tener el control, así que mete su pinga con fuerza, coloca sus manos en los hombros de ella y se impulsa para embestirla con mayor fuerza e intensidad.

Las tetas de la chica se mecen en el vaivén de sus cuerpos agitados, al igual que los testículos de él.

Con movimientos ondulantes que van de lento a moderado y de moderado a rápido, Neves menea sus caderas, logrando que la chica sienta en toda su magnitud el grosor de su pene ardiente y palpitante.

Ella grita al sentirlo, y se aferra a las sábanas con fuerza, voltea a ratos a mirarlo.

Gralisa lleva ya rato corriéndose, siente su vagina ardiendo, echa su mano atrás y trata de sostener la polla de Neves para que se detenga.

—¿Quieres que pare?

—le pregunta sin detenerse.

Ella voltea a verlo, entonces duda, duda de querer dejar de sentir aquella sensación tan intensa por lo que niega entonces con su cabeza.— Dilo —le ordena él.

—No, no pares, no te detengas, sigue, sigue… Él aparta su mano con violencia y la penetra con mayor fuerza, no parece tener descanso, ni intenciones de detenerse, pareciera que solo quiere estar dentro de la cavidad carnosa y rosada de la chica.

Sujeta sus caderas y se mueve con rapidez, su vagina cada vez está más lubricada y eso lo excita aún más.

Gralisa no puede contenerlo, solo puede someterse a sus deseos y gritar su nombre a cada arremetida.

—¡Ah, Neves!

¡Ahhhh!

—repite una y otra vez con excitación.

Neves prueba las distintas posiciones, esas donde él pueda disfrutar cogiendo y donde tenga mayor resistencia, Gralisa, en tanto, se sume en el deseo de hacer el amor con él, de disfrutar cada movimiento y embestida de aquel insaciable hombre.

Sus sueños se estaban haciendo realidad, sus innumerables y apetitosos sueños estaban siendo posible.

Con pruebas en mano, o mejor dicho en su coño, la chica podía asegurar que Neves era mucho más ardiente, apasionado y viril de lo que ella misma soñó e imaginó infinidad de veces.

Su vientre se estremecía con cada movimiento frenético de él, era como si Neves estuviese enamorado de su cuerpo, no dejaba de poseerla y de cogerla hasta el cansancio.

Resignada al disfrute y al placer, Gralisa se deja llevar, aquel lujurioso amante era suyo finalmente, podía tenerlo dentro y eso era lo importante.

Dejó de enfocarse en que pasaría luego de aquel momento de pasión desbordada.

¿Qué importaba luego de aquello?

Ella estaba dispuesta a vivir aquel instante como que fuese el último de su vida, entregarse toda.

Ya no le importaba el mañana, tuviera o no una segunda parte aquella historia, ella solo estaba ansiosa de pertenecerle a Neves por completo.

Tal vez, al día siguiente ya Neves no querría follar con ella, debía aprovechar al máximo su calentura, aunque el coño le echara fuego, quería sentirlo dentro, que le reventara los ovarios de ser posible.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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