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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 101

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101: Capítulo 101 101: Capítulo 101 Un juego de poder Finalmente Hades, salió de su profunda introspección, regresó a la habitación, Gralisa seguía profundamente dormida, él se recostó a su lado y fingió que dormía una siesta.

Gralisa se despertó, miró a Hades quien parecía dormido aún.

Colocó su mano en su frente para ver si la temperatura había bajado.

Respiró profundamente al sentir su piel fresca, sí, él estaba mejor.

La pelicastaña no imagina todo lo que Hades siente por ella, ni mucho menos que minutos atrás, él se hubiese masturbado en su nombre, repitiendo una y otra vez su nombre.

Al ver que Hades estaba mucho mejor, se dispuso a levantarse con cuidado de no despertarlo e ir a preparar algo para el desayuno.

Se sentó en la cama, se arregló el albornoz que estaba ligeramente suelto, se colocó las pantuflas y se dispuso a levantarse.

De pronto sintió que la jalaba con fuerza de la muñeca, no tuvo tiempo de gritar, en un instante ya estaba sujeta por Hades.

—¡Hades!

—dijo Gralisa e intentó zafarse de su agarre, ella lo miró fijamente esperando encontrar en su rostro un gesto de maldad y terminó encontrando su rostro apacible, no tenía la sonrisa de triunfo que estilaba mostrar al verla vulnerable y mantenía los ojos cerrados “Estaba soñando” pensó ella.

Gralisa no se dio cuenta de que Hades se estaba haciendo el dormido.

Hades siguió con su teatro de fingirse dormido a pesar de los gritos de Gralisa, mientras se aproximaba lentamente hacia el cuello de Gralisa y le olfateaba como un lobo a su lobezna.

Seguía sujetándola con fuerza de ambas muñecas, obligando a que ella quedara sobre él.

Sus cuerpos estaban entrelazados, uno al otro.

La falda de Gralisa se subió hasta sus muslos y ella quedó a horcajadas sobre Hades, presionando con sus muslos, la cadera y la pelvis de Hades, sintiendo en sus labios vaginales, algo duro y caliente.

Gralisa estaba reprimida, no lograba moverse, Hades era mucho más fuerte y sus brazos estaban trabados con los de su oponente, no lograba apartarse de él, lo único que podía usar era su boca.

El pecho de Hades era musculoso y el color miel de su piel permitía que este se viera mucho más definido y a la vez, apetitoso.

La chica, en su afán de liberarse, le dio un mordisco, pero diferente a la reacción que ella esperaba, el pene de Hades se erguió instantáneamente.

Su polla estaba dura y Gralisa sentía la dureza presionando sus labios verticales.

Hades quería demostrarle su fuerza y aquel juego se convirtió en una lucha de titanes.

Gralisa comenzó a deslizarse sobre su pelvis, Hades jadeó al sentir su humedad y el fuego que se desprendía de su coño.

Ella lo miraba desafiante y él reía, le gustaba ver a la pelicastaña queriendo tomar el control de la situación.

—¿Crees que podrás soltarte?

—dice en tono burlón.

—¿Dudas de mi inteligencia?

—preguntó ella, mientras se contoneaba sobre él.

—¡No!

En lo más mínimo, veo que eres una mujer fuerte y decidida.

Pero sé que te gusta lo que sientes entre tus piernas.

—ella ríe y luego gruñe como una fiera salvaje.

Hades eleva su pelvis presionando su pene contra su coño y ella gime.

El juego y la lucha entre sus cuerpos es cada vez más intensa, pero ninguno de los dos desea ceder a sus deseos ocultos.

Era una especie de lucha de poder y dominación, cuyo premio lo obtuvo Hades al tener mucha más fuerza que Gralisa.

Ella terminó levantándose y saliendo a la cocina.

Él sonrió al verla como ella se veía excitada y apretaba con fuerza sus muslos al caminar.

Gralisa fue hasta la cocina, exhaló un suspiro y sonrió.

Comenzó a preparar el desayuno, huevos fritos, tostadas y jugo de naranja.

Hades se levantó y fue hasta la cocina, se aproximó a ella y la pelicastaña sintió que todo su cuerpo comenzaba a arder.

—¡Siéntate!

—le ordenó.— Ya te sirvo para que comas.

—Ella colocó el plato frente a él y se sentó.

—Pensé que eras menos fuerte —le dijo en tono burlón.

—Pues te equivocas, puedo ser muy fuerte si me lo propongo.

—ella le contestó, llevándose el vaso de jugo a la boca y humedeciendo sus labios de forma sensual.

Hades respiró profundamente, Gralisa era una mujer capaz de hacerlo estremecer con un simple gesto o apenas unas palabras, él lo sabía, sabía todo lo que ella provocaba en él.

Mas, Hades no quería dejarse arrastrar por lo que sentía por la pelicastaña.

Ahora más que nunca debía controlar sus emociones frente a ella.

Mientras comieron, él se mantuvo pensativo y callado.

Gralisa se sorprende al verlo tan distante ¿Qué estaba pensando?

O mejor dicho ¿Qué estaba tramando?

Gralisa pensó que era mejor pedirle a Hades que se fuera, por lo que cuando terminaron de desayunar y él terminó de vestirse, ella fue hasta su habitación para cambiarse la ropa de dormir.

Mientras se cambiaba tomó la firme decisión, Hades debia irse, era lo mejor para ambos; ella ya lo había ayudado lo suficiente, no sólo curando su herida sino ocultándolo en su despacho.

Si Rómulo se llegaba a enterar de lo que había hecho, se enojaría con ella con toda razón.

Gralisa fue hasta la sala donde Hades estaba sentado, se paró frente a él, lo miró a los ojos, y entonces le dijo: —Creo que es mejor que te vayas.

Ya no tienes fiebre y estás mejor.

Además corres peligro de que la policía se entere que estás aquí y venga por ti.

No quiero problemas en mi despacho.

—¿Seguro que es por eso?

¿Te preocupas por mí?

O ¿te preocupa que tu adorado Rómulo se entere que me estuviste aquí escondido?

—Hades sabía que quedarse allí era meterla en problemas, pero también sabía que no había nada que deseara más, que estar a su lado.

Él la miró fijamente, como si hubiera tomado una gran decisión: —Te vienes conmigo —dijo en tono firme y se puso de pie.

—¿Eh?

—Apenas alcanzó a decir y antes que Gralisa pudiera reaccionar y defenderse, Hades la tomó del brazo y la sacó a rastras por la puerta.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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