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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 102

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102: Capítulo 102 102: Capítulo 102 ¿A dónde me llevas?

Al momento de salir de su despacho, Gralisa vio un jeep todoterreno aparcado frente a la casa.

Hades caminó en dirección al auto sosteniéndola aún del brazo, la alarma sonó, él abrió la puerta del auto y obligó a la chica a qu¡”subiera.

—Sube —le ordenó, Gralisa obedeció, estaba muy nerviosa y asustada, a pesar de que los dos días que estuvo con Hades él se mostró amable y no le hizo ningún topó de daño, sentía cierta angustia con lo que estaba pasando.

Los días anteriores él cuidó de ella, eso le brindaba un poco de seguridad en cierta forma; mas, no saber a donde la llevaba, le provocaba incertidumbres y muchas dudas.

—¿A dónde me llevas?

—finalmente, lo interrogó.

—¿No te sorprende la segunda parte del guión?

—contestó él y ella lo miró confundida— Te llevo a descubrir una ‘verdad’ —añadió.

Gralisa se quedó pensativa, aunque ella misma también le pareció algo sospechoso el argumento del guión, cuando supo que Neves fue el encargado de crearlo, pensó que era sólo una manera astuta de Neves de seducirla e intentar envolverla en sus garras, ya que ella había estado rechazando sus invitaciones constantemente.

¿Pero qué verdad era esa que Hades le mencionaba?

Hades condujo en el todoterreno, tomando la autopista principal que los llevaría fuera de la ciudad, en dirección a una remota campiña.

Durante varios minutos podían verse algunos lugares poblados, pero media hora despues apenas una carretera despoblada de árboles y tráfico ¿A dónde se dirigen?

Se pregunta Gralisa una y otra vez.

No conocía aquel lugar, sólo podía ver que era bastante lejos de la ciudad.

Debía confiar en Hades, eso era lo único que podía hacer.

¿Irónico?

Sí, era Irónico que luego de huir de Hades por tanto tiempo ahora terminará yendo con él a un lugar desconocido.

¿Y si Hades volvía a secuestrarla para que Rómulo terminara entregándole su invento?

No, no tenía sentido, lo habría hecho el mismo día en que la drogó el día anterior.

Las preguntas van y vienen en la cabeza de Gralisa.

Finalmente, el jeep todoterreno descendió por una ccolinade tierra de algunos tres metros de profundida y se detuvo en un camino de grava.

El coche se detuvo y el tempr invadió nuevamente a la pelicastaña, de ser secuestrada en ese momento, no seria fácil que Rómulo o la policía pudieran encontrarla.

Los nervios comienzan a hacer estragos.

—¿Qué hacemos aquí?

—preguntó la chica.

—Estoy esperando a alguien.

—Gralisa exhaló un suspiro.— No tienes por qué preocuparte, Gralisa no pienso hacerte daño.

Sé que debes estar pensando miles de cosas, pero si te traje aquí es para que sepas de una vez por todas quien está detrás de todo esto.

—No he pensado en eso —Gralisa negó.

No podía admitir su miedo, eso era algo que había aprendido de los filmes que veía en la TV.

Debía hacerle creer a su raptor, en caso de que Hades lo fuese, que confiaba plenamente en él.

—No fui a buscarte para hacerte daño, fui porque no era justo que te culparan de algo que no hiciste.

Si alguien nos alertó no fuiste tú, pensé que podían haberte hecho daño para que confesaras, sé como trabajan ellos y las maneras que tienen de obtener información.

—No me hicieron nada, tampoco ne obligaron a decirles nada.

Incluso fueron bastante amables conmigo.

—Sólo te pido que confies en mí, Gralisa.

¿Vale?

—ella asiente.

¿Tenía alguna otra opción en medio de aquel lugar solitario de huir?

No.

Sólo le restaba darle un voto de confianza a Hades y ver qué pasaba y por qué estaban en aquel lugar.

El tiempo transcurrió lentamente, Hades miraba su reloj con impaciencia y Gralisa estaba comenzando a desesperarse poco a poco.

El silencio era perturbador para la pelicastaña y el sol comenzaba a calentarse.

Al cabo de una hora, finalmente un coche se aproximó desde el otro lado de la carretera en sentido contrario al que ellos usaron para llegar hasta allí.

El auto parcó a unos cuantos metros del todoterreno, tal vez a unos diez metros; La puerta de coche negro, lujoso y misterioso, bajaron dos hombres armados vestidos también con trajes oscuros.

Gralisa se sentía como en una de eso filmes de acción que tantas veces ha visto en la TV.

Aquella imagen puso a Gralisa mucho más nerviosa de lo que ya estaba.

Hades se colocó las gafas de sol, sacó una pistola del lado de su asiento y se la entregó a la chica: —Ten, es para que la uses en caso de ser necesario.

—¿Qué?

—preguntó aterrada.— No sé usar un arma.

—No te preocupes, sólo actúa como si fuese una escena de acción, sé una actriz profesional e interpreta el papel de ser mi cómplice.

Sé que lo harás bien.

Gralisa estaba muy asustada, pero haría lo que Hades le dijo.

Bajó del coche u siguió a Hades hasta donde estaba en grupo de hombres esperándolos.

—Did you bring the merchandise?

—interrogó el hombre.

Gralisa percibió que hablaban en inglés.

—Yes, of course —Hades les entregó el maletín negro.

Los hombres lo abrieron delante de Gralisa para comprobar el contenido del mismo.

Gralisa abrió los ojos como platos al ver que dentro del maletín había un cargamento de armas.

—Great!

—respondió el hombre, le hizo una señal a sí acompañante y este sacó el sobre de plástico transparente repleto de dinero.

Hades lo recibió y estos lo instaron a abrir el paquete y confirmar que el monto era el correcto.

De forma inesperada, uno de los delincuentes miró con recelo a Gral8sa y le preguntó a Hades señaló por qué había traído a alguien que no fuera el chofer y quién era esa mujer.

Hades guardo unos segundos de silencio, Gralisa sintió que kas palmas de la man9 le sudaban, apenas lograba sostener entre sus manis la pistola, su corazón se aceleró, parecía como si el aire se hubiera detenido y lo único que pudiera oírse eran los latidos de su corazón.

—Ella es Laura, mi ayudante —respondió Hades.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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