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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 104

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104: Capítulo 104 104: Capítulo 104 En la boca del lobo Bajaron del auto, entraron al bar.

Hades fue conducido hasta la planta baja de aquel lugar.

Gralisa iba a su lado, aún estaba nerviosa aunque intentaba disimularlo de la mejor manera posible.

Cada paso que daba la llenaba de ansiedad y angustia ¿Qué hacían en ese lugar?

¿Acaso Neves estaba allí?

¿Qué haría ella al verlo frente a frente?

El lugar era bastante oscuro, apenas iluminado por luces rojas que daban a aquel sitio un aspecto sórdido y perverso.

Gralisa bajó las escaleras con sumo cuidado de no tropezar y caer, sus piernas temblaban de nervios.

Se sujetó del pasamanos para sentirse más segura.

—Sonríe —murmuró Hades y le dio un guiño.

Ella sonrió.

Algunos de los clientes voltearon hacia la pareja, otros en tanto se enfocaron en lo que debían estar haciendo en ese lugar “negocios sucios”.

Al llegar a la parte baja, lo cual parecía un sótano, ella pudo ver que aquel bar era en realidad un club porno.

En la parte alta, simulaba ser un lugar normal donde las personas iban a disfrutar de un buen rato, beber y bailar como lo hizo ella en su debido momento cuando Neves la llevó la primera vez.

Todo parecía estar bajo la ‘legalidad’.

Eso aparentaba ser, sin embargo, era un prostíbulo que ofrecía de manera oculta, servicios ilegales.

Gralisa recordó entonces aquella última vez en la Neves la invitó a pasar la “Nochevieja liberal” en el bar.

Ella junto con varios colegas de la compañía AV bebieron, bailaron y se divertieron charlando por varias horas.

El bar era de caché, los clientes vestían bien y los autos aparcados en el estacionamientos eran lujosos y costosos, de esos que ni con diez años trabajando en AV ella lograría obtener.

Lo que ella jamás imaginó era que estaba metida en la boca del lobo, en el “nido” de los delincuentes y lo peor aún acompañada del pez gordo.

Neves era un hombre bastante inteligente, y aquella era la prueba perfecta para dejarlo en claro y sacar a Gralisa de dudas.

Mientras él mostraba ser un hombre de negocios, trabajador, “honesto”, un ejecutivo de AV, bajo cuerda formaba un imperio basado en negocios ilegales, lleno de corrupción y maldad.

—¿Neves, cómo pudiste?

—murmura ella.— ¿Cómo?

—ver que el hombre que tanto admiraba y tenía en un pedestal, se derrumbaba ante sus ojos como una estatua de sal, perturba a la pelicastaña.

Aquel refrán de “ojos vemos, corazones ni sabemos” se ajustaban perfectamente a aquella situación.

La música era lo suficientemente alta como para que Hades no pudiese escuchar las palabras de la pelicastaña.

En el medio del lugar había una amplia tarima con forma redonda, en la cual algunas mujeres mostraban su habilidad en el tubo giratorio, mujeres hermosas, con cuerpos exuberantes, que bailaban sensualmente y mantenían al público encantado.

Había también camareras por todos lados, con atuendos bastante sugestivos, mujeres igualmente hermosas, con rostros perfectos que atendían a hombre que obstentaban su dinero y su poder.

De pronto, un hombre de mediana edad, se aproximó a ellos, saludó a Hades y le dijo algunas palabras en inglés que la pelicastaña no alcanzó a entender por lo alto de la música tecno que invadían cada rincón de aquel lugar.

Posiblemente era el encargado del bar, iba muy bien vestido y se notaba la habilidad para manejar a los clientes.

Levantó su mano y llamó a una mujer escasamente vestida, los condujo a ella y a Hades hasta un ascensor que los llevaría a la planta euperior.

Gralisa estaba impactada con todo lo que veía a su alrededor.

Finalmente el ascensor transparente y de forma ovalada se detuvo.

—¡Adelante!

—dijo la hermosa rubia, Hades cedió el paso a Gralisa y luego los condujo hasta una casa decorada con diversos adornos bastante sugerente y llena de juguetes sexuales de BDSM.

Gralisa abrió los ojos como platos al ver aquel lugar lleno de perversión y oscuridad.

Ella comenzó a sentirse aún más nerviosa, miró a Hades, indicándole a qué se refería y por qué estaban en aquel lugar.

Hades apretó su mano suavemente pero con firmeza, como un gesto de que ella debía mantenerse la calma.

Hades mostró entonces, su lado Dominatrix, al pasar al lado del escudero, hizo que éste, quien permanecía arrodillado en el piso y estaba totalmente desnudo se arrastrara hasta una jaula situada en la esquina de la habitación.

Tomó el látigo con la boca y le colocó una venda en los ojos junto con una mordaza.

La pelicastaña al ver aquello se llenó de confusión.

¿Hades tendría sexo con aquel escudero?

¿Qué hacían en ese espacio?

¿Qué era lo que estaba a punto de ocurrir frente a sus ojos?

Preguntas van y vienen en la cabeza de la chica.

Luego de hacer esto, Hades colocó su mano en la cintura de Gralisa y la condujo hacia el sofá de cuero negro que estaba a dos metros de ellos.

Se acercó a ella y le susurró al oido, mientras la besaba disimuladamente: —Esto es sólo una actuación, Gralisa.

Debes entender que si no lo hago quedaremos expuestos antes estos criminales ¿entiendes?

—ella asintió y acarició su rostro, mientras se movía al ritmo de la música—.

Los hombres que viste afuera, los que compraron las armas, son mafiosos muy peligrosos y no sólo eso, pertenecen a la industria negra NEVES.

Las palabras de Hades, aceleran los latidos cardíacos de Gralisa.

Él nuevamente apreta su mano con firmeza, evitando que quienes están en el lugar puedan percibir los nervios de la pelicastaña —Me dices esas cosas y no sé que hacer ni que pensar.

—se giró hacia él sin dejar de moverse y acariciar sus pectorales.

Gralisa era muy inteligente como para permitir que los descubrieran.

—No tienes que hacer nada, sólo seguirme la corriente.

Eso o estaremos muertos los dos en lo que canta un gallo.

—sonrió y la dio un beso similar al anterior, esta vez ella le correspondió de la misma manera, lo cual excitó a los espectadores que estaban allí.

—Ve a la habitación y me esperas allí.

—Le indicó Hades y Gralisa obedeció a pesar de que seguía en shock y salió de allí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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