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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 105

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105: Capítulo 105 105: Capítulo 105 ¡¿Atrapada?!

Gralisa se sentó en el sofá, agitaba su pierna izquierda producto del nerviosismo y la ansiedad que sentía.

Todo aquello le generaba incertidumbre y miles de dudas.

No se sentía segura estando allí, mas debía seguir con el plan de Hades, plan que le resultaba del todo desconocido porque cada vez que algo ocurría, ella terminaba improvisando, como cuando él le entregó aquel arma y le pidió fingir que era Laura.

Ella jamás podría ser como Laura, aquella mujer era perversa y capaz de todo por lograr lo que quería.

Exhaló un suspiro.

De pronto sintió que alguien la observaba, miró al lado izquierdo y vio a una hermosa mujer detrás de los barrotes de una jaula, la mujer llevaba puesto un traje de latex negro, tipo arnés que le cubría muy poco, pues sus partes íntimas seguían estando visibles, incluso aquel traje sólo enmarcaba las prominencias de su esbelto cuerpo.

La prostituta gemía mientras se contoneaba detrás de las rejas, al mismo tiempo que exhibía sus notables atributos, glúteos y senos redondos.

La pelicastaña se preguntaba a sí misma, si aquella prostituta estaba encerrada allí por su propia voluntad o por el contrario estaba siendo amenazada por algún mafioso para estar en aquel lugar.

Ella sabía de ese tipo de casos en que algunas mujeres desaparecían, eran secuestradas y luego usadas en la trata de personas, por lo cual su idea no era para nada descabellada.

Sintió compasión por ella.

Sin embargo, la mirada gatuna de la chica parecía a ratos perversa y en otros momentos, temerosa.

Una mezcla de lujuria y miedo se dibujaba en el rostro de aquella mujer.

¿Cuándo su mirada era genuina y cuándo dejaba de serlo?

Se pregunta la pelicastaña.

Fuese cuál fuese las razones de su presencia en aquel lugar, de lo único que Gralisa estaba segura, era de que aquella mujer estaba siendo usada como una mercancía, ofrecida a la venta para que el mejor postor pagara por ella.

Gralisa observó su móvil un par de veces, comenzaba a impacientarse, Hades ya llevaba más de diez minutos dentro de aquella habitación ¿Qué era lo que estaba haciendo allí dentro?

¿Por qué estaba tardando tanto?

Se preguntaba la pelicastaña.

No sé sentía segura estando sola en aquel lugar.

Por todo lo que Hades le dijo antes de entrar allí, posiblemente estaba teniendo sexo con el escudero.

Aquello era realmente bizarro, todo la lujuria y el dinero que se movía en aquel ambiente, perturbaba a Gralisa.

Deseaba salir pronto de allí; mas era poco lo que Gralisa podía hacer, debía limitarse a esperar por Hades.

Los mafiosos debían estar allí dentro y cualquier error que ella cometiese podría ser un punto y final para ambos.

¿Y si Hades estaba en complot con Neves?

¿Si ambos estaban metidos en el mismo negocio?

Aquella idea comienza a resonar en la cabeza de Gralisa, a fin de cuentas Hade¡”le entregó una caja de armamento a los dos mafiosos ¿no?

Todo dentro de la mente de Gralisa se vuelve un caos.

Necesitaba confiar en Hades, era lo único que podía hacer.

Si tan sólo pudiera hablar con Rómulo.

A pesar de que no había sido del todo honesta con él, de seguro el pelirrubio la entendería y no se negaría a ayudarla.

Rómulo era hasta ahora el único hombre en quien ella podía confiar ciegamente.

Fue allí cuando se dio cuenta que estaba sin señal, eso la aterró aún más pues si necesitaba ayuda de alguien para escapar de la boca del lobo, ni siquiera podría comunicarse con su ángel, ni con el mismo Hades.

Esa era una estrategia bastante inteligente y astuta de los dueños de aquel lugar, así podían evitar que cualquier persona que estuviese allí jamás se contactase con alguna otra persona que estuviese dentro del mismo bar o fuera de él.

Gralisa estaba, literalmente, aislada de todo a su alrededor.

Gralisa pensó entonces todo lo que Hades le había comentado con respecto a Neves y a pesar de ello, aún la pelicastaña tenía algunas dudas sobre ello.

Una parte de su ser aún quería darle el beneficio de la duda a Neves; quizás en el fondo, ella aún sentía algo especial por él, aunque tuviese sobradas razones para pensar que Neves estaba directamente conectado con aquella organización mafiosa.

Ella seguía sorprendida de la astucia de Neves, ¿Quién era realmente Neves?

¿Por qué le mintió sobre su pasado?

La pelicastaña exhala un suspiro, se recuesta del espaldar del sofá, mira a todos lafos, sólo desea ver a Hades aparecer por esa puerta y salir de allí, mas eso no sucede.

Gralisa se siente ansiosa y también aburrida de estar sentada, se pone de pie y camina de un lado a otro dentro de la habitación.

Pasa cerca de la jaula y la chica saca su br¡”o como si se tratase de tocarla o atacarla como una leona.

La pelicastaña da un paso atrás y la mujer sonríe perversamente.

Gralisa se aparta de ella, continúa caminando dentro de aquella habitación mientras murmura, repitiendo la misma frase una y otra vez —¡Hades, regresa!

Por favor, regresa.

De pronto y sin saber cómo ni en qué parte de la habitación logró recibir señal, dos mensajes entraron a su buzón uno detrás del otro, pensó que podía ser Hades, pero se sorprendió aún más al ver que el primer mensaje era de Edgar y el segundo precisamente de Neves, como si lo hubiese atraído con su mente de sólo pensar en él.

Un poco nerviosa leyó el mensaje de Edgar, preguntándole dónde se encontraba: —¿Dónde estás Gralisa?

Amagó a responderle, pero desistió, necesitaba saber qué quería Neves por lo que abrió el segundo mensaje para leerlo.

Por poco se le cae el móvil al piso cuando leyó el segúndo mensaje: —¿Estás con Hades?

¿Cómo podía Neves saber que ella estaba con Hades?

¿Quién pudo informarle sobre su presencia en aquel lugar?

Sea cual fuese la respuesta, lo que le quedaba claro a Gralisa era que Neves tenía ojos en todos lados, que podía encontrarla en cualquier momento y lo peor aún , era que él podía ser tan peligroso como el mismo Hades…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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