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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 107

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107: Capítulo 107 107: Capítulo 107 ¿Cuál es el verdadero Hades?

El corazón de Gralisa latió con fuerza y un escalofrío la recorrió de pie a cabeza.

Hades, la condujo a la fuerza hasta a la cama y luego de inmovilizarla, se inclinó y le susurró al oido: —Por favor, coopera con mi actuación, Gralisa.

Nada es lo que parece.

—le dio un guiño.

Ella lo miró con cierto recelo.

Por minutos creyó que Hades había vuelto a ser el hombre perverso y cruel que la violó en el almacén.

Ahora se imaginaba lo que podía estar pasando, era todo parte del mismo plan de engañar a sus enemigos .

Justo iba a preguntarle a Hades, sobre ello.

Pudo escuchar los pasos que provenían del pasillo y se acercaban hacia la habitación.

Gralisa percibió que caminaban y se detuvean como en busca de algo ¿Qué era eso que buscaban con afán?

De manera inmediata y rápida, Gralisa sintió que Hades soltó el cinturón con el que le sujetaba de ambas manos, luego la obligó a sentarse y tomó cada una de sus manos de ella para atarlas con cada una de las correas de sujeción que se encontraban ubicadas en los extremos del espaldar de la cama.

Las ataduras quedaron algo flojas precisamente por si ella intentaba liberarse, sólo debía esforzarse un poco y quedaría totalmente libre.

Hades debía convencer a sus enemigos de que él estaba de su lado y que seguía siendo el mismo hombre cruel y frío de siempre.

Entonces, tiró con fuerza el collar que Gralisa llevaba puesto, acarició su cuello y bajó hasta su pecho.

Amasó con ambas manos sus senos, luego buscó sus labios y la besó, metió su lengua que como áspid se movía serpentinamente dentro de la boca de la pelicastaña.

Ella mordió la lengua de Hades, sintiendo el sabor de s¡”sangre, en sus labios.

Gralisa creyó que eso obligaría a Hades a abandonar su boca, pero por el contrario, él se limitó a mirarla y sonrió como si aquello fuese parte de un juego y no le hubiese dolido ni lastimado aquella mordida.

Hades intensificó aquel beso, e introdujo su lengua en lo más profundo que pudo dentro de la boca de la chica.

A diferencia de la pelicastaña, Hades sabía que no los dos hombres no tardarían en llegar hasta allí y era preferible que lo encontrarán teniendo sexo con Gralisa, de esa forma estarían convencidos de que no les mentía.

Sólo que Gralisa seguía sin conocer los planes de Hades, ella sólo debía improvisar.

Mas aquello aunque resultaba excitante podía ser peligroso, si en algún momento, ella no conseguía sortear aquella situación.

Repentinamente la puerta de la habitación se abrió abruptamente; Gralisa reconoció la voz de ambos hombres, eran ellos, los mafiosos a los que Hades le entregó el maletín con las armas.

Esta vez venían acompañados por una mujer, por lo que Hades evitando que viera el rostro de Gralisa, tomó un trozo de la manta que estaba cerca de ella y le cubrió la boca y el rostro, Gralisa, ella entendió lo que estaba pasando en ese momento y volteó su rostro a un lado para asegurarse de que la mujer que acompañaba a los mafiosos, no lograse verle la cara.

¿Pero qué era eso que ellos andaban buscando con tanto interés?

¿Por qué estaban allí?

—¿Qué diablos está pasando?

—dijo Hades en un tono hostil y se levantó de la cama.

Gralisa oyó la rabia reprimida en la voz de Hades; estaba convencida de que él estaba fingiendo y eso seguía siendo parte de su actuación.

Hades encendió su cigarrillo y se dirigió hacia los hombres para interrogarlos de forma contundente: —¿Me explican por qué entran de esa manera sin pedir permiso?

Estoy disfrutando de lo que más me excita hacer, follar y ustedes me interrumpen.

¿Qué es lo que andan buscando?

—preguntó en voz alta; los hombres se miraron uno al otro.

—Disculpe, no era nuestra intención interrumpirlo.

Andamos buscando a una intrusa que está dentro del local —dijo el más alto y musculoso de los mafiosos.

Gralisa tragó en seco.

Recordó la llamada de Neves y no fue difícil para ella saber que él ya debía estar buscándola.

—¡Pues me tocas los cojones!

No vine con ninguna intrusa, ni tampoco encubriría a ninguna mujer que ponga en peligro nuestra organización, joder.

—espetó.

—No quise decir eso, Hades.

Sólo fue una estupidez de nuestra parte, no sabíamos que eras tú quien estaba aquí dentro.

—hizo una pausa breve— Continúe divirtiéndose y nuevamente nuestras disculpas.

En ese momento Gralisa notó la diferencia con que Hades la trataba; con ella él actuaba como Santiago, cariñoso, amable, pero con el resto seguía siendo el villano de siempre, el temible Hades.

¿Cuál de ellos era el verdadero?

Se pregunta.

Después de que el grupo se disculpara, salieron de la habotación.

Gralisa exhaló un suspiro y se sintió aliviada.

Trató de liberarse de las ataduras, pero acabó siendo apresada contra la cama por Hades.

Él volvió a besarla de forma apasionada, con su lengua obligó a Gralisa a abrir la boca y le dio una bocanada de humeante vino tinto.

Inmediatamente la pelicastaña sintió el bulto de la polla de Hades, presionando contra su pelvis.

El vino tinto de alta grado, hizo que el cuerpo de Gralusa comenzara a calentarse, mientras Hades la miraba sonriente.

Por lo que por algunos minutos se mantuvo tranquila, no podía negar que era excitante sentir su dureza entre sus piernas.

Hades elevó su pelvis y con una de sus manos bajó la cremallera de su pantalón, mientras con la otra acariciaba los muslos de Gralisa y la hacía estremecer por dentro.

El lado racional de Gralisa se activó de pronto: —¡Hades!

—le dijo Gralisa con firmeza, luego de soltarse de las ataduras y de quitar la manta que cubría parte del rostro.— ¿Qué estás haciendo?

—Pero enmudeció al ver a Hades encima de ella y su polla sobre su abdomen.

Tomó la manta y se envolvió nuevamente para no mirarlo semi desnudo.

—¿Por qué te estás desvistiendo?

—le preguntó confundida por la actitud de Hades.

—Lo siento, Gralisa.

No he podido resistirme…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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