Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Juego de la seducción mortal - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Juego de la seducción mortal
  4. Capítulo 11 - 11 Capítulo 11
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: Capítulo 11 11: Capítulo 11 De regreso a la realidad Gralisa despertó esa mañana con algo de malestar físico.

La luz del sol entrando por la ventana de la habitación, la obligó a abrir los ojos con cierta dificultad.

Volvió a cerrarlos a sentir el resplandor incomodándole para ver.

Pronto notó que tenía la polla de Neves dentro, lo que le impedía moverse y concentrarse en lo que estaba pasando.

No se percató siquiera de que se había desmayado segundos antes.

Llevaban toda la noche follando y aún así el insaciable hombre sentía ganas de seguir dentro de ella.

Gralisa siente que todo el cuerpo le duele, habían experimentado diversas posiciones que ni en el kamasutra existían.

Sentía tensión en sus caderas, sus entrepiernas, sus brazos.

Mientras tanto, Neves continuaba bombeando su polla con movimientos suaves, pero firmes, su vagina le dolía de tanto tenerlo dentro.

Como actriz de videos porno, Gralisa estaba acostumbrada a grabar varias escenas en un mismo día y en ellas, eran diferentes las posiciones y la penetraciones de su compañero de escena.

Mas, en cierta forma, eran escenas cortas, con descanso entre una y otra, con posiciones ensayadas y posadas que no exigían gran esfuerzo de su parte.

Sin embargo, aquella noche debió ser extrema en todo, le dolía todo por lo que el sexo con Neves fue intenso y prolongado, de ello no tenía la menor duda.

Mientras la penetra, susurra a su oído: —No quiero dejar que te vayas, pero es una pena que tenga que acabar.

Gralisa está aturdida aún, no logra descifrar aquel mensaje con precisión, tampoco desea pensar mucho.

¿A qué se refería Neves?

Al momento que estaban viviendo o quizás al futuro entre ellos.

Gralisa siente debilidad en todo su cuerpo, no puede mantenerse en pie, se sienta aturdida y somnolienta.

Todo lo que estaba pasando en ese instante la confunde por completo.

Neves, la sostiene para llevarla hasta la tina, esta vez es un poco tosco y serio.

—Vamos debes darte un baño.

—le ordena.

Él sabe que ella misma no puede valerse por sí sola en ese momento, por lo que la ayuda a asearse.

Neves mantiene una actitud seria, mientras pasa la esponja sobre su espalda, ella lo mira sin pronunciar palabra alguna.

Él entra a la bañera, se sienta en el borde de la tina detrás de ella, ella se sostiene de sus piernas.

Está tan débil que parece una muñeca inflable.

Mientras desliza sus manos, en sus entrepiernas para limpiarla, el deseo de penetrarla aparece nuevamente, se pone de pie, entra a la bañera, entrecruza sus piernas, y sus sexos quedan uno frente al otro, la abraza y la penetra nuevamente.

Era una especie de deseo adictivo e incontrolable lo que invadía a Neves de solo estae cerca de ella.

Su polla entra y sale de la vagina de Gralisa, quien logra contener la arremetida sosteniéndose de su cuello, mientras él la sujeta de las nalgas atrayéndola hacia él.

Neves dirige sus movimientos a su gusto, con movimientos rápidos y luego lentos al arrastrarla hacia adelante y hacia atrás.

Por segunda vez, susurra a su oído la misma frase, como en espera de alguna respuesta de ella que pueda cambiar aquella situación: aparentemente inevitable: —No quiero dejarte ir, pero esto lamentablemente debe acabar.

Ella no responde, simplemente no puede responder sobre algo que no entiende si se trata de una afirmación o si es una orden o lo que es peor aún una especie de premonición de su parte.

Neves no se detiene, quiere seguir follando con la chica.

Ella solo se somete a sus maniobras sexuales, maniobras que están llenas de ferocidad, perversión y de un instinto irracional de lujuria.

Él sale de la bañera, la levanta sosteniéndola de las axilas, la ayuda a inclinarse hacia adelante, ella se sostiene del borde de la bañera, quedando de rodillas, con su coño expuesto a la vista de él.

Neves sabe que las piernas de ellas están débiles, por lo que la sostiene de las caderas, flexiona un poco sus rodillas, se agacha levemente y la penetra una y otra vez, su polla bombea dentro del coño ardiente de la chica, mientras su pelvis húmeda choca contra las nalgas de Gralisa, emitiendo sonidos que se hacen más frecuentes al acelerar sus movimientos pélvicos.

Las arremetidas son cada vez más salvajes e intensas, al punto que la chica, comienza a gritar angustiada.

—Detente por favor, Neves.

—suplica la joven mujer.— No seas tan duro conmigo, detente, por favor.

No puedo más, necesito descansar.

—le ruega con voz trémula.

—¡Maldita sea!

—responde él, con enojo.

Aún así no se detiene, continúa entrando y saliendo de la vagina de la chica, pero esta vez lo hace con algo de sutileza, con un poco de lentitud y suavidad, tratando de controlar su desenfreno.

Ella apenas logra sentir un poco de alivio.

Inmediatamente, y como poseído por el deseo y la lujuria, de sentir el coño húmedo de Gralisa, Neves acelera sus movimientos pélvicos, embistiéndola con mayor fuerza y vehemencia, enloquecido y desenfrenado, lo que provoca que la hermosa mujer pierda el conocimiento por segunda vez.

Al ver que ella se desploma, logra sostenerla por las axilas y como puede, la ayuda a salir de la bañera, la levanta entre sus brazos y regresa hasta la habitación, la recuesta en su cama con sumo cuidado.

Ella se queda dormida momentáneamente.

Cuando Gralisa despiertó, ya había anochecido, Neves la ayudó a vestirse, le colocó la blusa, luego la falda, ella apenas lograba levantar los pies del piso.

Mientras él la ayudaba había vuelto a ser el mismo Neves de antes, de meses atrás, el hombre tranquilo, amable, caballeroso y controlado, el hombre que ella admiraba por un lado pero que por el otro parecía inalcanzable, ese que no demostraba sus emociones y que parecía siempre frío y distante.

Era como si el Neves de la noche anterior, apasionado, lleno de lujuria, ardiente e insaciable, hubiese desaparecido por arte de magia, no quedaba rastro alguno de él, literalmente, se había esfumado de un minuto a otro.

Gralisa terminó de arreglarse, se miró al espejo y observó su cuello, sus brazos, y su pecho, hasta sus piernas, hallando los moretones que quedaron marcados en su piel, productos de las veces que succionó y mordió su cuerpo con desenfreno; de no haber visto ella misma aquellas marcas, habría pensado que todo fue una simple evaluación física que Neves había realizado de su cuerpo y su sexo, sin imprimirle erotismo, placer y deseo alguno.

Algo simplemente práctico y técnico para él.

Gralisa se quedó pensativa por algunos segundos.

Era obvio que la frase que minutos atrás, Neves le repitió un par de veces, estabaj referidas a su futuro, a la relación que había entre ellos.

Volvían a ser jefe y empleada, director y actriz de videos para adultos, solo eso.

Aquello había sido solo una experiencia fugaz, con corta duración y fecha de caducidad inmediata.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo