El Juego de la seducción mortal - Capítulo 12
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12: Capítulo 12 12: Capítulo 12 El trato Gralisa llega a su apartamento, tan solo abre la puerta y las lágrimas contenidas durante el trayecto hasta alli, fluyen de sus ojos como cataratas del Niágara.
Mira el reloj de pared, 9:00 de la noche.
Entra a su habitación y se deja caer de espaldas sobre su cama, mientras piensa en todo lo que había vivido en esos dos dias que estuvo junto a Neves.
Hasta ese momento, no había pensado en nada, sólo se había dejado llevar por la situación.
Ahora con más calma, razona todo lo ocurrido.
Piensa en que Neves sólo fue gentil preparando aquella cena para envolverla y convertirla en su amante de esa noche, en una compañera de cama que le quitara los espasmos y que no se opusiera en lo absoluto a sus perversos deseos.
Antes de bajar del auto, Neves le comentó: —Tienes tres días de vacaciones para que te relajes y pienses en lo que desees.
Mientras que sea algo que yo pueda hacer, podré satisfacerte.
Aquellas palabras provocan tristeza y desconcierto en ella, estaba tan enamorada de él, que albergaba la esperanza de que él también se enamorara de ella, mas lo que había ocurrido entre ellos, le hacía pensar que el sólo había estado con ella para satisfacer su deseo carnal.
—No quiero dejarte ir, pero esto lamentablemente debe acabar.
Esa frase es la triste confirmación de que todo había acabado.
Un momento intenso de lujuria que se había cumplido y ya.
Ahora no tenía la menor duda de ello.
La razón sobrepasaba ahora la vulnerabilidad emocional del día anterior y jugaba ahora en su contra.
¿Era posible que él estuviese acostumbrado a follar con otras actrices, las envolvía como a ella, preparando una exquisita cena para hacerlas sentir especial y luego terminar llevándoselas a la cama?
Sí, ahora le parecía todo posible, lo que ayer no veía com claridad, hoy se mostraba ante ella como una clara, nítida y perfecta imagen del engaño en que estuvo metida.
Era lógico que un hombre como él, un príncipe extraído de los cuentos de hadas, jamás lograría enamorarse de la Cenicienta del cuento.
Neves sólo deseaba su cuerpo, estaba obsesionado con la idea de poseerla, de tenerla y luego abandonarla como lo había hecho.
En la agencia habían suficientes actrices que al igual que ella, deseaban convertir su sueño de estar con su jefe, cenar con él, follar con él, mujeres que desearían estar en el lugar que ella estuvo.
¿Por qué entonces, no estaba satisfecha con lo que había pasado entre ellos?
¿Por qué buscarle la quinta pata al gato?
Se dio la vuelta para dejar de pensar en ello y terminar se dormirse.
Aquellos dos días de esfuerzo físico y sexual, la habían dejado extenuada, necesitaba descansar.
Finalmente se quedó dormida.
Al despertar, el día siguiente, Gralisa se levantó para asearse, se contempló en el espejo antes de entrar a la ducha, ya no se sentía tan frustrada.
Contempló el brillo de su piel, lo suave que se sentía, realmente el sexo era el mejor remedio para embellecer a cualquier mujer.
Su Sex Apple estaba a flor de piel.
Mientras se duchaba, recordó los momentos de intensa pasión que vivió junto a Neves, y tal como lo hizo él, cuando pasaba la esponja sobre entre sus piernas, como una especie de Déjà Vu, su cuerpo se estremeció y su piel se erizó por completo.
Revivió el instante en que su mano abrió sus pliegues vaginales y frotó su clitoris con suavidad hasta sentir como se endurecía, Gralisa comenzó a tomarse, repitió aquellos movimientos casi de forma idéntica, su cuerpo reaccionó rápidamente a la estimulación digital que ella imprimía a su cartílago rosado, sintió la sequedad en su boca y sus latidos acelerándose en la misma forma que sus dedos se movía con rapidez.
En su mente repasaba cada uno de los eventos de ese instante dentro de la bañera, cuando Neves se introdujo en la tina, la arrastró sujetándola de las caderas y dejó su polla frente a su vagina, la abrazó con fuerza, atrayéndola aún más hacia él y comenzó a penetrarla.
Sentir su polla de casi veinticinco centímetros era algo que ella misma no creyó posible.
Pero, sí.
Había pasado, ella pudo experimentar el placer de ver como entraba y salía de su húmeda vagina, como lo sentía palpitando dentro de su caverna.
Aquello provocó rápidamente que su vagina se babeara de sólo pensar en aquel hombre.
Continúo tocándose y dándose placer a sí misma.
Frotó su clitoris como lámpara de aladín hasta lograr un orgasmo.
Salió de la tina, tomó la toalla y regresó a su habitación, se recostó nuevamente, a fin de cuentas no tenía que ir al cuartel.
Neves le había dado tres días de vacaciones que ella no pensaba desperdiciar y que sin dudas disfrutaría a plenitud, por lo que se relajó, tomó su móvil y pidió algo de comida rápida.
Minutos después, estaba desayunando y recordando a cada instante, aquellos momentos de intenso placer junto a su amante.
Chupó su dedo, saboreando la salsa que se chorreó mientras mordía el apetitoso sándwich, a su mente vino como un flash la imagen en la que Neves, luego de introducir sus dedos en su vagina los llevó a su boca y se relamió los labios degustando el fluido vaginal de su coño.
Aquello provocó una contracción vaginal que la obligó a cruzar sus piernas para tratar de controlar la taquicardia vaginal que le producía pensar y recordar todo que había vivido el día anterior con Neves.
Si antes de aquel momento, ella sólo tenía fantasías sexuales con él, ahora que había vivido todas aquellas fantasías, bastaba un mínimo detalle para que todo dentro de ella se moviera y le produjera sensaciones de excitación inevitables e incluso incontrolables.
Todo lo que hacia o pensaba parecía venir a su mente asociado a algún recuerdo de esa experoencia anterior, una especie de gatillo mental que se disparaba en su cabeza, llevándola a instantes de placer y deseo incontenible.
Aunque tenía claro que entre ellos dos, ya no podría ocurrir algo similar, se sentía más segura de sí misma; ahora que había estado con él, ya no se mostraría tímida frente a Neves, lo conocía en la intimidad, sabía lo apasionado que era y todo de lo que el era capaz, sexualmente hablando.
Había develado su gran secreto y eso le daba a ella cierto control sobre él.
Pensó entonces en lo que Neves le había propuesto sobre pensar en lo que quería y el poder satisfacerla.
Podía pensar en lo que realmente deseaba, cavila entonces en que su deseo más profundo es el de ser una actriz de primera, ser parte de las actrices que conformaban la lista A donde estaban no solo los mejores pagados, sino los sexualmente más exquisitos.
Entonces ¿por qué no elegir eso?
¿Por qué no pensar en ella y olvidarse de todo lo demás?
Aquello le brindaría la oportunidad de estar con los actores de la lista A, y muy especialmente con su ángel, Rómulo.
Sonrió con la idea, ya sabía lo que deseaba con claridad, ahora sólo tendría que proponérselo a Neves y que este cumpliera con su parte del trato.
Si él se lo había prometido, era seguro que cumpliría con ello.
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