El Juego de la seducción mortal - Capítulo 13
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13: Capítulo 13 13: Capítulo 13 Una maravillosa noticia Gralisa tomó su móvil, buscó el contacto de Neves y le envió un mensaje.
“Quiero trabajar con el mejor actor, Rómulo, y protagonizar con él en AV” Aguardó unos segundos para ver si él le respondía, no parecía estar conectado.
Finalmente vio cuando él comenzó a escribirle, su corazón latió apresuradamente, estaba emocionada en espera de una respuesta afirmativa, mientras cruzaba sus dedos llena de nervios.
“Está bien, te enviaré el guión, prepárate para ello con tus mejores dotes de interpretación.
No me vayas a dejar mal” “No te preocupes, no pienso defraudarte” Gralisa saltó de la emoción, por fin había logrado lo que tanto deseaba.
Sus sueños se estaban haciendo realidad, primero había estado con el hombre del cual estaba perdidamente enamorada y ahora, también podría formar parte del elenco de la lista A.
“Eso espero” respondió parcamente.
“Eres el mejor, gracias Neves” envió el mensaje y en respuesta obtuvo un emoji de carita con guiño.
Esa noche Gralisa durmió como nunca, se sentía, feliz, relajada, excitada.
Durmió plácidamente, entre el estupor de aquella excelente noticia y entre los recuerdos que iban y venían de su encuentro sexual con Neves.
Era algo que no salía de sus pensamientos ni un momento.
Nunca tuvo una experiencia igual como esa.
Todo estaba yendo de maravillas para ella, todo finalmente estaba saliendo como ella lo deseaba y esperaba.
Gralisa se presentó de nueva en la empresa; debía iniciar con su sesión de entrenamiento.
Tal como se lo había exigido Neves, debía prepararse para filmar como toda una experta, aquellas escenas dispuestas en el guión junto al apetecible, Rómulo.
Al llegar se encontró con Edgar a quien llevaba algunos días sin ver.
Él se interpuso frente a ella, evitando que la chica pudiera entrar al ascensor.
Con fuerza, Edgar la tomó del brazo y la llevó a rastras hasta su propia oficina.
Se veía muy enfadado.
Abrió la puerta, luego la obligó a entrar y cerró la puerta con seguro.
—¿Me puedes explicar cómo hiciste o mejor dicho qué hiciste para entrar a la lista A?
Edgar no podía entender, cómo ella había escalado de aquella manera hasta ese nivel; sabía que muchas actrices debían someterse a dietas rigurosas y contactar a los directores como locas para poder conseguir algún papel de esa jerarquía, y que ahora Gralisa de la nada había obtenido.
Ella a diferencia de aquella chicas, no tenía el cuerpo más esbelto y perfecto, por eso siempre estuvo en la lista D.
Eso era aún más difícil de entender para él.
¿Cómo había conseguido ser la actriz principal del programa.
—¿Qué rayos pasa contigo?
¿Por qué estás tan enojado?
¿Acaso no te alegra ver que me salga bien una jugada?
—preguntó algo extrañada por la actitud de Edgar.
Él la mira fijamente a los ojos, sin pestañear siquiera.
Gralisa se siente intimidada con su mirada, la veía con rabia y malicia.
Inesperadamente reacciona abrazándola con fuerza y besándola con rabia.
Ella siente como él desliza su lengua dentro de su boca con un movimiento fálico.
Gralisa siente como si él metiera su polla dentro de su vagina y lo moviera de un lado a otro hasta llegar a su médula.
Es¡algo excitante para ella sentir su lengua entrando y saliendo de su boca.
Ella llevaba tiempo trabajando junto a Edgar, habían grabado muchas escenas follando juntos, incluso el último video donde él la hizo correrse rápidamente en la ultima escena.
Eso les había permitido sincronizarse el uno con el otro, saber lo que el otro deseaba y que estaba sintiendo en esos instantes breves de sexo.
Por ello, mientras ella siente la humedad de su lengua hurgando dentro de su boca, se moja completamente y comienza a gemir de placer.
Edgar quien también conoce el cuerpo de Gralisa y sus puntos vulnerables al escucharla gemir, sabe que ya su coño debe estar chorreando fluidos y que puede follar con ella en ese instante.
Edgar, coloca su polla contra su ropa interior roja.
Gralisa lo siente, pero no puede tener relaciones sexuales costales, antes de su sesión de entrenamiento, por lo que ambos deciden instintivamente reconfortarse usando sus manos y otras partes de sus cuerpos.
Edgar frota su polla entre las piernas se Gralisa, intentando liberar su deseo sin tener que penetrarla, mientraz tanto con sus manos masajea, aprieta y juega con sus senos.
Él conoce los puntos más vulnerables de la chica y sabe cimo despertar en ellas sensaciones de placer.
Edgar continúa frotando su pene entre las piernas de Gralisa con mayor intensidad y rapidez, hasta que logra correrse y su semen se desliza entre las piernas de ella.
Gralisa siente el líquido frío y viscoso lo que la excita a tal punto, que comienza a contonearse y rozar el cuerpo de su compañero de grabación.
Al verla excitada de aquella manera, Edgar se dispone a darle el mayor placer posible, la hace recostarse del sofá, abre sus piernas y se interna entre ellas, comienza a besar la parte interna de sus muslos, ella se mueve sinuosamente al sentir sus labios y gemidos salen de sus labios entreabiertos.
Se aproxima a su coño y desliza su lengua por su larga hendidura, sintiendo como ella se estremece y enmarca su espalda, mientras él lame su almeja húmeda y afrodisíaca, Gralisa se menea al ritmo suave de los movimientos de Edgar.
Presiona con sus manos su cabeza de su vagina, entre gritos de placer que inunda la oficina.
Sus caderas comienzan a moverse con mayor rapidez incrementando el roce de su vagina con el mentón de Edgar, aquella dureza la excita a tal punto que enloquece frotando una y otra vez su hendidura.
Él chupa y estira sus labios menores, ella bisbisea su nombre, mientras pide que continúe haciéndolo.
—¡Ah, sí así!
Cómetela toda, anda!
¡Ahhh!
Qué ricooooo.
—gime y se menea frenéticamente.
Edgar no se detiene hasta ver que sus piernas, las de ella, están temblando, su vagina destila fluidos en mayor cantidad confundiéndose con la saliva de su lengua; él sostiene sus piernas tratando de inmovilizarla, pero ella azota con su coño el rostro de él cada vez que eleva su pelvis de forma descontrolada.
Edgar mete y saca su lengua acanalada dentro de su orificio vaginal, una y otr¡”vez provocando en ella mayor excitación, Gralisa quiere tener su polla dentro, sentir el roce de su pene entre sus paredes vaginales que se contraen como una planta carnívora ansiosa por devorar a su presa.
Él mete sus manos debajo de sus redondeados glúteos y presiona su rostro contra sus coño, moviendo de lado a lado su cabeza, haciendo que la chica grite desesperadamente de placer.
Gralisa disfruta aquel instante plenamente, mientras entre gemidos, y jadeos, grita el nombre de Edgar: —¡Uyy Edgar!
¡Edgar!
—él la mira, sin detenerse, le excita verla enloquecer de aquella manera, verla como se estremece, como su pelvis se encabrita con el roce de sus labios en su exquisito coño, ver como sus ojos se ponen en blanco y su chupa sus propios labios, prueba evidente de que acaba de alcanzar el tan anhelado orgasmo.
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